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La utilización de los géneros periodísticos en el tratamiento de la temática cultural durante el año 2012 resultó, en general, de mayor acento opinativo que informativo o interpretativo. De los 140 trabajos encontrados sobre el tópico analizado, 45 fueron informaciones, 39 entrevistas, 21 reportajes, 18 reseñas, 9 crónicas y 8 comentarios. El carácter de semanario que ostenta Escambray permite mayor tiempo para la elaboración de los textos, y sin olvidar la captación de los hechos noticiosos de forma expositiva e informativa, también el rotativo espirituano se encarga de comentarlos e interpretarlos. Los fenómenos o noticias que lo ameriten resultan tratados con matices más analíticos y profundos.

En opinión de la jefa de la página cultural y periodista Giselle Morales, como medio de expresión ideal para las cuestiones culturales, se prioriza la entrevista y la crónica. Según Morales (Entrevista personal, 7 de junio de 2013), esto resulta así pues la primera ofrece como ventaja su carácter dialogado y opinativo, a través del cual se pueden conocer opiniones y criterios de los artistas o personas entrevistadas. Además, el periodista dirige la conversación hacia cuestiones claves que desee reflejar en la entrevista. La otra tiene grandes posibilidades creativas en la redacción y su carácter literario, los recursos del lenguaje y la emotividad que se le puede imprimir a la misma, son afines a los temas relacionados con el arte y la cultura en general.

Además Morales afirma que los géneros utilizados

(…) se escogen como en el resto de las páginas: de acuerdo con la cantidad de información de la que se disponga y con la intención que se persiga en el trabajo. Predominan las reseñas, entrevistas, comentarios y, en menor medida, los reportajes y las informaciones. Sin embargo, sucede con frecuencia lo que se conoce como hibridación de géneros, ya que el panorama cultural es difícil de encasillar en géneros preestablecidos. (Morales, 2012)

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Este fenómeno se aprecia de forma regular en el medio de prensa espirituano. Según Yoleisy Pérez Molinet, editora y correctora del semanario, afirma que en Escambray existe flexibilidad al respecto de los límites entre los géneros y su redacción. Para Pérez Molinet, las nuevas tendencias del periodismo propician esta «mezcla» de géneros.

En cuanto a la hibridación de los géneros, en la página cultural sucede lo que en otras, que no siempre se encuentran géneros puros. La dirección del semanario es flexible en relación con ese tema, no se fuerza por lo general al reportero a entregar tal o más cual género, se valora el contenido. Concretamente en el caso de la página 6 (Cultura) se dan casos de informaciones que pueden considerarse reseñas (creo que es lo más frecuente), informaciones comentadas que pudieran clasificar como comentarios, reseñas muy parecidas a comentarios, en fin, cosas que ocurren a raíz de las nuevas tendencias del periodismo actual y de las que Escambray no está exento. (Pérez. Entrevista personal, 7 de junio de 2013)

Ya adentrándonos en especificidades, el género información constituye el de mayor frecuencia de aparición en el periódico espirituano (45 trabajos). Si bien se respeta la morfología del género referido, los periodistas de Escambray no solo se quedan en lo noticioso, sino que pueden llegar a calzar la noticia con antecedentes en buscar de brindar al lector una visión más profunda de la misma. En este sentido encontramos el trabajo “Parrandeo en Arroyo Blanco” (17 de marzo del 2012) de Giselle Morales, donde la captación del suceso informativo es apoyada por datos que permiten al lector conocer de los orígenes de una tradición. La autora repara en las manifestaciones musicales autóctonas de las fiestas populares de la región.

El punto parranda es, por otra parte, una variante del punto espirituano y, al decir de la musicóloga María Teresa Linares, resulta uno de los más antiguos que existen, toda vez que el relativo aislamiento de Arroyo Blanco le permitió mantener sus festejos libres de contaminaciones, sin demasiados controversias ni bailes: cantar por el placer de cantar(Morales, 2012, p.6).

Relativo a la hibridación de los géneros periodísticos, la información se mantiene en Escambray de una forma relativamente tradicional, si bien cada periodista la asume como mejor entiende. Desde la concepción clásica hasta un estilo de mayor carácter literario, aparece la información. Muestra de ello constituye el trabajo “Como el ave fénix” (14 de enero del 2012) de Manuel Echevarría González, que versa sobre la reapertura del Museo Colonial. En el mismo, Echevarría apela a recursos propios de la

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crónica como la narración y el estilo literario, además de introducir gran cantidad de antecedentes sobre el inmueble y su valor histórico y cultural. Casi al final del texto, el autor informa el suceso, obviando la técnica de la pirámide invertida. Este tipo de enfoque prioriza una visión más cultural y educativa que periodística de los hechos noticiosos, lo cual aun cuando resulta positivo, desde la técnica de la profesión constituye un error. De cualquier forma el día de publicación del rotativo y su carácter semanal determinan que el enfoque de las noticias exceda los criterios de noticiabilidad propios del diarismo.

Generalmente, cuando las noticias que informamos llegan a la prensa ya el público las conoce, por lo que ceñirnos a criterios puramente informativos no es útil ni consecuente a la hora de redactar las informaciones. Tratamos entonces no solo de informar, sino de aportar a nuestro público datos que refuercen el conocimiento de la noticia de la que han oído hablar (Morales. Entrevista personal, 7 de junio de 2013).

No obstante, de forma general, no se encontraron durante el período analizado en Escambray un número significativo de informaciones con las características de hibridación y matiz literario. Este género se enfoca en el medio de prensa asumiendo su morfología clásica, si bien se le agregan en muchas ocasiones antecedentes y contextualizaciones del hecho o fenómeno tratado.

El comentario resultó el género periodístico con menor presencia en las páginas del periódico provincial. Usualmente este género constituye en Escambray una herramienta para el debate y la polémica sobre los temas relacionados con la economía, la política y la sociedad cubana. Quizás por esto los trabajos sobre cultura pertenecientes a la morfología referida se reservaron, casi siempre, a temáticas relacionadas con los medios de comunicación, problemas socio-culturales, la esfera educativa, entre otros. También la conformación de identidad fue tratada a través del comentario. Sobresale en la utilización del mismo para reflejar los problemas de la censura oficial al ejercicio periodístico en “La prensa, ¿a qué viene?” de Giselle Morales. En el citado trabajo la periodista, a través de la comparación del ejercicio periodístico actual con el desarrollado por José Martí, critica la actitud de ciertos directivos que impiden la actividad de los profesionales de los medios. Desde la paradoja y la ironía, Morales comenta de la violación de los derechos de los ciudadanos cubanos a tener acceso a información verídica, y como algunos se creen dueños y carceleros de la misma.

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Una semana después, mientras intentaba colarme en cierta asamblea-harakiri, un funcionario de cuyo nombre no quiero acordarme -incómodo dentro de su pulóver a rayas- me neutralizó con una frase que a todas luces ya había venido rumiando: “Esta reunión es a puertas cerradas, aquí la prensa… ¿a qué viene?”. Entonces pensé en Martí, abatido y solo en aquel marzo de Nueva York cuando le dio voz a esta nación cansada. Pensé en Martí, en la tinta fresca de Patria y en el extraño modo en que algunos cubanos rinden culto a la libertad plena del hombre(Morales, 2012, p.2).

Aunque cada autor asume una determinada posición o enfoque, el comentario constituye un medio para referirse a los temas más candentes de la realidad espirituana, y para polemizar sobre los mismos. Generalmente, desde un discurso crítico, el comentario aparece en las páginas del semanario.

Los comentarios de temas culturales abordan, fundamentalmente, la crisis de valores y su impacto en las nuevas generaciones, así como el conflicto actual del consumo de productos culturales no afines con la ideología y las tradiciones cubanas, dígase el reguetón y las manifestaciones de vulgaridad y mal gusto (Borrego. Entrevista Personal, 7 de junio de 2013).

La actividad enjuiciativa abarca también a altos directivos y se cuestiona su honradez intelectual y ética profesional de los mismos de forma honesta y directa. Muestra de ello constituye el texto “La música en solfa”, (8 de diciembre del 2012), de Giselle Morales. En el mismo, la periodista cuestiona las declaraciones de Orlando Vistel, presidente del Instituto Cubano de la Música, sobre la prohibición de la música vulgar en los medios de comunicación y plazas culturales del país. Morales emplaza al directivo y lo desmiente, subrayando la situación reinante en todo el país, especialmente en Sancti Spíritus.

¿Estará al tanto Vistel de que justo mientras él aseguraba en la prensa que «el ICM y su sistema de instituciones ha adoptado medidas, que van desde la descalificación profesional de aquellos que violen la ética en sus presentaciones hasta la aplicación de severas sanciones a quienes, desde las instituciones, propician o permiten estas prácticas», en Sancti Spíritus la Plaza Cultural se preparaba para recibir con bombos y platillos a Osmani García, autoproclamado La Voz? (Morales, 2012, p.6).

El género crónica tampoco tuvo una frecuencia de aparición alta en Escambray. A pesar de considerarse como uno de las tipologías con mayores posibilidades a la hora de

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plasmar los sucesos y fenómenos culturales, la crónica no es utilizada lo suficiente. Solo se encontraron 9 crónicas en todo un año.

Las características principales que aparecen en las crónicas son su carácter emotivo (con frecuente uso de lo sentimental), su estilo literario sencillo con vocablos de fácil comprensión para un público general y el matiz informativo dado al hecho o fenómeno cronicado, y en menor medida el matiz explicativo e interpretativo.

De todos los textos analizados consideramos la más lograda a “El Gabo en su laberinto” de Giselle Morales (14 de julio del 2012). El trabajo recoge la noticia de la aparición de la demencia senil en uno de los escritores latinoamericanos más queridos y leídos de todo el mundo, el premio Nobel Gabriel García Márquez. Desde una posición emotiva e identificada, la autora recorre no solo sus sentimientos, sino la de los admiradores del Gabo al conocer la noticia. No se detiene nada más en los valores propiamente artístico- literarios de la obra del escritor colombiano, sino en la complicidad y el cariño de quienes le saben un gran escritor y le sienten un amigo.

Y es que no puedo sino admirar al hombre que creó El amor en los tiempos del cólera —la he leído tres veces y siempre me termina pareciendo escrita para mí—, Crónica de una muerte anunciada, El general en su laberinto y Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo. No puedo sino admirar a un hombre tan lúcido, incluso en medio de la demencia, que ha sabido resignarse a que su mejor obra de postrimerías sea el silencio (Morales, 2012, p.6)

Se constató, además, poco uso de la ironía y otros recursos propios de la literatura. En este sentido destacó “Una ciudad sin grabados” (4 de febrero del 2012), también de Giselle Morales Rodríguez. A través de la narración de la falta de una imagen de los tiempos fundacionales de Santi Spíritus para ilustrar el libro Las primeras villas de Cuba, la autora diserta sobre las características de la arquitectura colonial espirituana y sobre el nacimiento y lugar de origen de la villa del Espíritu Santo. En general brinda la idea de que la provincia posee una tradición cultural e histórica y única, digna de conocerse y respetarse. Fustiga además la indiferencia de los habitantes de la tierra del Yayabo del pasado —y los del presente— hacia su tierra y patrimonio. Más adelante nos referiremos con más detenimiento en el uso de la ironía y otras figuras retóricas en la redacción de los trabajos periodísticos de Escambray.

Realmente en este semanario publicamos pocas crónicas, debido a que el perfil editorial de nuestra página Cultura se erige, informalmente, sobre la base de una diferenciación entre periodismo y literatura, y con la crónica a veces es difícil establecer esos límites.

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Este género lo reservamos, sobre todo, para abordar temas sensibles como el reconocimiento público de la demencia senil de García Márquez en el trabajo “El Gabo en su laberinto” (Pérez. Entrevista personal, 7 de junio de 2013).

La presencia de la entrevista sí constituye durante el 2012 de mucha relevancia en el semanario yayabense. Se contabilizaron 39 productos comunicativos pertenecientes a la tipología antes citada, la mayoría de buena calidad y correcto despliego de los recursos que brinda su técnica. Se entrevistaron desde personalidades del arte y la esfera intelectual hasta gente del pueblo que profesan diversas ramas del arte popular, las tradiciones espirituanas y el folklore local y regional.

El interés y matiz de las mismas varía, pues si bien se encuentran algunas de carácter puramente informativo, la mayoría resultan de opinión y de personalidad. Precisamente en esta última categoría se detectan los mejores exponentes del género. El retrato fiel de un personaje, la revelación de su carácter, vida personal y profesional y su mundo interior constituye un acto muy difícil de lograr. En el período analizado aparecen algunos trabajos que cumplieron ampliamente estos requisitos. Dos de ellos destacan por sobre el resto: “Virgilio, el bueno” (24 de marzo del 2012) de Giselle Morales y “«Uno necesita sacar los demonios afuera» (21 de abril del 2012) de Enrique Ojito Morales.

La primera se acerca a la vida y obra del poeta, ensayista y catedrático Virgilio López Lemus; la periodista traza las coordenadas de la vida y obra del literato espirituano, sus influencias, origen y evolución. Morales indaga sobre las esencias de la literatura de López Lemus y su filiación como artista de las letras.

¿Se considera un poeta que analiza fenómenos de la cultura o un ensayista que escribe versos? Si algo soy es poeta, aunque todavía no estoy seguro de poder llegar a esa cumbre. Cuando leo a los grandes como Quevedo, Lezama o Guillén, dudo y me digo: bueno, a lo mejor no soy un buen poeta, la naturaleza no me dio esos dones. Después descubrí que no soy Nicolás Guillén, pero soy Virgilio López Lemus, y tengo que hacer lo que la vida me dio(Morales, 2012, p.6).

El otro producto comunicativo es una entrevista a la pintora espirituana Alicia Leal. En el mismo, Ojito Linares traza un retrato espiritual de la pintora, de su vida y obra desde un diálogo enfocado más que nada en las temáticas, obsesiones y miedos creativos de la artista, la influencia del contexto y el mercado, entre otras cuestiones. Ahonda el autor además en las variantes plásticas que utiliza Leal para expresar todas sus ansias creativas.

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La entrevista de personalidad, como género periodístico, permite acercar al artista o personaje al público, y facilita el dibujo psicológico del entrevistado. Incluso, a través de la entrevista, se puede conocer el condicionamiento del discurso artístico-profesional de los creadores, así como sus obsesiones temáticas (Ojito. Entrevista personal, 7 de junio de 2008).

La redacción de las entrevistas en Escambray, durante el año 2012, resulta sencilla, pero funcional. Se utilizaron recursos como la descripción para ofrecer un retrato físico y moral de los entrevistados. La narración sirve para resumir, en muchos casos, la vida, obra o accionar del sujeto motivo de las entrevistas. Las entradas evidencian el correcto uso de estos recursos. En cuanto al estilo de presentación del diálogo, primó la clásica variante de preguntas y respuestas. Aun así, también aparecen algunas entrevistas, sobre todo de carácter informativo, en donde la conversación queda implícita a través de la narración de la misma, acompañada de citas directas. Finalmente, en algunos casos, las dos variantes se dan la mano para formar una plasmación mixta.

Las preguntas realizadas por los periodistas buscaron ser originales. Ciertos tópicos como la situación de las diversas manifestaciones artísticas del territorio, el temor a la muerte en el caso de las personas de edad avanzada, por su repetitividad en varios trabajos, se convirtieron en lugar común. Mas, de forma general, los profesionales de la prensa tratan de hacer preguntas originales y polémicas, que motivarán al entrevistado y al lector.

¿Por qué esa obsesión por la décima, aun cuando no pocos eruditos la consideran una composición poética menor? Supongo que porque me crié en una región de emigrantes canarios -mi abuelo lo era-, donde la décima tenía un espacio extraordinario. Luego tuve un profesor universitario que era un excelente decimista: Adolfo Martí Fuentes, y conocí a un ser alado –no se le veían las alas pero las tenía-, un ángel llamado Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí. Entonces comencé a analizarla, a preguntarme por qué al pueblo cubano le ha gustado tanto al punto de convertirla en la estrofa nacional. No es que tenga una obsesión, sino que a mí me gusta amar lo que mi pueblo ama (Morales, 2012, p.6).

De forma general, la entrevista referida a las temáticas culturales se vale, sobre todo, de las variantes de personalidad y opinión. Prima el interés de profundizar en la vida y obra de las personalidades artísticas entrevistadas, a través de un cuestionario original y con interés de polemizar en determinadas cuestiones como la situación de las diferentes ramas de la cultura espirituana y nacional. La redacción es sencilla, con entradas

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apoyadas en la narración y la descripción, principalmente. Conviven al mismo tiempo los tres estilos de plasmación del diálogo: preguntas-respuestas, diálogo implícito a través de narración de la entrevista y la mezcla de ambas formas.

En cuanto al reportaje y su aparición en el período analizado, se aprecia un número considerable de los mismos en el medio provincial. 21 productos comunicativos se valieron de la referida morfología para interpretar acontecimientos y hechos de mayor complejidad de la realidad socio-cultural de la villa del Yayabo. Usualmente las temáticas que se reflejaron a través del género resultan el patrimonio cultural material e inmaterial y los problemas socio-culturales que afectan a Sancti Spíritus. Esto se encuentra en consonancia con los objetivos del reportaje y su intención de incidir sobre la sociedad a través del análisis y crítica de sus problemáticas.

La utilización de recursos propios de otras morfologías como el comentario, la crónica o la entrevista aparece como característica común en los reportajes de Escambray. La hibridación genérica, consustancial a este género, permite, por ejemplo, la utilización del método pregunta-respuesta, propio de la entrevista en busca de resaltar alguna cuestión importante dentro del cuerpo del trabajo. También para poner en entredicho o dejar en manos de la oficialidad una declaración de dudosa o poco comprobable credibilidad. En este sentido destaca el texto “Oda a la vulgaridad” (9 de junio del 2012), de Mary Luz Borrego. El mismo trata sobre la difusión y promoción de

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