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4.3 SLA Violation Prevention with Optimization

4.4.1 Experiments with Benchmark Functions

"Por este motivo, los pueblos civilizados, y entre ellos los más liberales del mundo, no conceden libertad de cultos cuando se trata de la patria, sino que, por el contrario, levantan la horca de la inquisición para los que se atreven a atentar contra ella." (Guillermo Subercaseaux en una nota que se publicó en todos los diarios tres días después del asalto a la Federación de Estudiantes, en donde se rechazaba totalmente los dichos de la declaración de principios de la Federación (Revista Juventud de la Federación de Estudiantes de Chile, Santiago, agosto de 1921).

"Seremos incansables para repetir que todos los actores revoltosos, ácratas y bolcheviques, la mano peruana está de por medio" (Periódico Verba Roja, Valparaíso, primera quincena de febrero de 1919). La guerra del Pacífico, ocurrida el año 1879, significará la movilización de grandes contingentes de hombres del bajo pueblo con el fin de combatir en la contienda entre Chile, Perú y Bolivia, guerra que finalizará con la absorción por parte de Chile de grandes territorios antes pertenecientes a Bolivia y Perú. Dicha guerra legará como símbolo de supuesta lealtad y personalidad aguerrida la imagen del “roto chileno”, es decir, el peón pobre convertido en soldado. No obstante, la guerra, no traerá consigo la riqueza nacional en un sentido amplio, sino solamente la de la élite y diversos extranjeros que invertían en la industria salitrera. Servirá, sin embargo, para fortalecer el sentimiento y nacional y como argumento propicio para profundizar la represión al movimiento de trabajadores. La represión se sustentará así bajo la supuesta amenaza que significará Perú y los supuestos “agentes antipatriotas” financiados por dicho país194. Este nacionalismo se verá

acompañado también por la creación de “ligas patrióticas” que actuarán entre 1911 y 1912, entre 1918 y 1920 y en 1925, atacando a peruanos y bolivianos que habitaban y trabajaban en las zonas salitreras al norte del país, los que por estos motivos irán disminuyendo en cantidad (Maldonado, Gonzalez, & McGee, 1994).

194 De este modo, en el contexto de una posible la realización de un plebiscito en las provincias de Arica y Tacna, a esa

fecha, bajo dominio chileno, con el objeto de dirimir dentro de cuál territorio quedarían, el diario católico Alerta señalaba que existían agentes secretos del Perú, y que "según averiguaciones policiales", habría una gran organización secreta mantenida por el Perú en Chile con el objeto de provocar huelgas y movimientos populares, "a fin de mantener al país en

No obstante, más allá de que supuestos agentes peruanos pudiesen actuar en territorio chileno, o que finalmente a Perú pudiera serle propicia la rebelión en el interior del movimiento obrero chileno, la actitud de culpar permanentemente a un agente externo de lo que sucedía en el país aparecía como una negación insostenible en el tiempo195, la que

limitaba además la posibilidad de encontrar medidas adecuadas para resolver la cuestión social.

"Había que andar cubierto de banderas y vanagloriarse de haber apaleado a un obrero o estudiante para que lo creyeran chileno" (Revista Juventud de la Federación de Estudiantes de Chile, Santiago, abril-mayo de 1921).

“Everything that aspired to give human and social content to the actions of the State or of groups was labeled ‘subversive.’ Protestants, the discontent, visionaries, idealists, political activists, organizers, propagandists, in a word, those who would forge the future…” (Daniel Schweitzer, dirigente estudiantil, citado en Craib, 2010:30)

Desde esta perspectiva, llama la atención la incredulidad que existía en la élite ante la posibilidad de que diferentes grupos “del pueblo” desarrollaran un pensamiento autónomo o generaran un juicio crítico respecto de su realidad y la del país. La élite se negaba a aceptar cualquier posibilidad de que la demanda y la agitación obrera y estudiantil, estuviesen fundadas en las reales condiciones de vida de los trabajadores; así también, negaba la libertad de los trabajadores, bajo un régimen jerárquico que aparecía como natural. La duda respecto de que los sectores del bajo pueblo pensasen por sí mismos y no fuesen instigados a la “traición” deja en evidencia cuán ingenuos creía la élite que eran los trabajadores, lo que parecía más bien demostrar su cierre a la realidad.

“El señor [profesor de Derecho Internacional Guillermo] Guerra (...) declaró en su cátedra que el problema social no tiene existencia propia y que si se manifestaba en algunas formas, era únicamente porque existía un núcleo de anarquistas. En consecuencia, los anarquistas son los inventores del problema social" (Revista Claridad de la Federación de Estudiantes de Chile, Santiago, 28 de mayo de 1921). De este modo, el no reconocimiento de la demanda obrera, es decir, su desvaloración como problema legítimo, se convertirá en una excusa para culpar a las víctimas de las consecuencias represoras de sus demandas. "Las ya sabidas incidencias de la zona carbonífera, las revueltas del salitre, la masacre de San Gregorio, los recientes acontecimientos de Lota, son el fruto de la propaganda revolucionaria que mina en forma horrorosa el sentimiento colectivo de la raza." (Enzo Castro) (Periódico Nacional Femenino Evolución, Santiago, 23 de octubre de 1920).

Desde esta perspectiva, las demandas en la práctica, no buscarían más que la “peruanización”, “anarquización” o “sovietización” del país196. En tono con la

195 Respecto del Diario de la Federación Obrera de Chile El Despertar de Los Trabajadores, el Diario Ilustrado indicará:

“El oro peruano está en juego en este instante y a pretesto de un falso comunismo quieren llevarnos a la revuelta, pero esta pretensión absurda se ha estrellado contra el nunca desmentido patriotismo chileno y aún cuando es doloroso, creemos acertada la medida de atacar con mano militar a todo el que atente contra la integridad de la patria, ya sean estos comunistas, anarquistas u otra doctrina cualquiera" (Periódico El Trabajo,

Santiago, 13 de junio de 1925). "¿Luis V. Cruz Peruano? Afirma que lo es "La Revista Ilustrada de Iquique" (Periódico El Trabajo, Santiago, 20 de junio de 1925). Sin embargo, así como “la causa peruana” era tildada de falso comunismo, cualquier aviso de desorden que presentase una organización, es decir, cualquier objeción al statu quo, era calificada de intervención comunista o anarquista, ideologías que en algunos casos no eran ni siquiera apoyadas por las organizaciones convocadas bajo estos dichos: "Es necesario no confundir el despertar del magisterio hacia la dignidad y la perfección con la pesadilla roja

del comunismo." (Revista Nuevos Rumbos de la AGPCh, Santiago, 20 de abril de 1920).

196 "Los obreros caídos en Iquique son víctimas inmoladas al afán de ... notoriedad de unos cuantos analfabetos, que por el hecho de haber

simplificación del problema, el año 1918 que buscará expulsar a los agitadores extranjeros que entrasen al país a propagar ideas contrarias al orden.

No obstante, el problema obrero no existía instigado por un conjunto de agitadores. Los obreros vivían en condiciones de real dificultad. Con fecha 26 de marzo de 1922 un Informe de la Oficina del Trabajo respecto de las condiciones de habitación de los obreros de Coronel y Lota señalaba que ésta era de “mediana a mala”. En ellas habitaban entre 6 y 12 personas. Los espacios no tenían ventilación aunque eran altos y en ellos se convivía muchas veces con animales como gallinas y chanchos. A su vez, los galpones en que habitaban los trabajadores y sus familias eran ocupados por un promedio de 1.500 personas, y a veces eran escasos para la cantidad de población que habitaba la mina (Diario La Región Minera, Coronel, 26 de marzo de 1922).

En cuanto al carácter de sus demandas, éstas se establecían generalmente en relación a aumentos salariales o a fechas establecidas para que se efectuara el pago salarial (Diario La Región Minera, Coronel, 7 de septiembre de 1921), que se estableciese una jornada laboral definida, que se les cancelara el tiempo extra de trabajo (Periódico El Productor, Concepción, primera quincena de noviembre de 1919), respecto del movimiento huelguista en Penco y Lirquén, así como también el trabajo realizado en días festivos (El Despertar de Los Trabajadores, Iquique, 6 de abril y 10 de abril de 1925) respecto del movimiento de ferroviarios; se demandará también que se estableciesen pausas para el almuerzo o que se establecieran formas fidedignas de pesar el mineral (El Despertar de Los Trabajadores, Iquique, 7 de marzo de 1925). También se presentarán reclamos en contra de las pulperías - ya que algunas veces éstas acaparaban los productos festivos (El Despertar de Los Trabajadores, Iquique, 13 de marzo de 1925), vendían a los obreros a mayor precio o entregaban artículos de mala calidad (El Despertar de Los Trabajadores, Iquique, 7 de marzo de 1925) y en contra del pago en fichas que no podía ser utilizado en otro lugar que no fuera la mencionada pulpería de la mina o en burdeles de los cuales era dueño el capataz (Periódico El surco, Iquique, 7 de febrero de 1920).

Aspectos relativamente más políticos de la demanda obrera tenían que ver con el reconocimiento de las organizaciones obreras y con el derecho a reunión; sin embargo, a medida que la inflación va afectando mayormente el salario de los trabajadores, estos empiezan a exigir más claramente el aumento de sus sueldos o la protección de los productos de primera necesidad (Periódico El Productor, Concepción, Primera Quincena de julio de 1919). El resultado positivo de algunas de las huelgas, logrará que éstas se conviertan en una herramienta real de satisfacción de la demanda obrera, que poco a poco cuestionará el esquema tradicional de autoridad y jerarquía que se había tenido Chile hasta esa fecha.

De este modo, será a fuerza de oponerse una y otra vez a las condiciones de vida en que tenían que permanecer y a las arbitrariedades que les imponía el trabajo que “libremente” aceptaban, lo que hará poco a poco tomar conciencia y ceder a las élites, las que veían que de no enfrentar este nuevo período bajo nuevas reglas, podían terminar perdiéndolo todo. La democratización se alcanzará así con grandes dificultades y muchos quiebres, avanzará

los trabajadores en la oficina <<La Coruña>> no ha sido predicar ideas, como se quiere falsamente afirmar, sino que se dio oído a la prédica comunista y se tomó por asalto la oficina dando muerte o hiriendo a su administrador y una vez instalados se nombró jefes para la implantación del Soviet. Nosotros vamos a decir que nuestras informaciones hacen subir los muertos a 600 y al doble los heridos, para que sepa Chile entero la grandeza del crimen que los predicadores han cometido induciendo al honrado obrero pampino de Iquique a atentar contra la vida y propiedad, pretendiendo implantar un régimen para el cual no tienen ni fuerzas, ni medios (...) Nosotros acusamos ante la conciencia proletaria a los azuzadores comunistas como los causantes de la muerte de estos quinientos obreros pampinos" (Periódico El Trabajo, Santiago, 20

hacia la emancipación completa del ser humano, de la mujer y del pobre, para quedar detenida más tarde en el golpe de fuerza de la nueva élite militar, que le dará institucionalidad y proyecto a la nueva etapa y un conjunto de reglas tangible hacia dónde avanzar por una democratización más escalada, pero creciente, en la medida que más personas pasaban a ser miembros de la polis y exigían las condiciones que le permitiesen serlo en plena voluntad. En este sentido, la propiedad a largo plazo se convertirá en el gran factor de quiebre, en tanto no refería solo a un elemento productivo, sino a entregar a los pobres ciudadanía real.