5.2 Analysis on the performance of point-based classification approach
5.2.2 Experiments to show the selection of reasonable radius for
“El estilo de vida o manera de vivir está profundamente vinculado con la determinación
de las hoy llamadas enfermedades crónicas no transmisibles que se erigen como los grandes problemas de salud en los países donde se han superado las enfermedades infecciosas y parasitarias, así como las ocasionadas por el hambre y el desamparo social. Son ejemplos típicos de estas afecciones el alcoholismo y las restantes drogadicciones legales e ilegales; la hipertensión, la diabetes, la arterioesclerosis cerebral, el cáncer, y el infarto del miocardio. Estas enfermedades crónicas no
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transmisibles resultan muchísimo más frecuentes y precoces en sujetos sedentarios, obesos, estresados e intoxicados crónicamente por las diferentes drogas.”
Dentro del estilo de vida se consideran la práctica del ejercicio físico o deportes; el interés por llevar una dieta saludable; la forma de utilizar el tiempo libre; las horas de sueño; la manera de enfrentar las tensiones de la vida; la práctica del humor en sus diferentes modalidades: humorismo, comicidad y chiste, siguiendo aquel sabio principio de “ a mal tiempo buena cara”; la regularidad y consistencia en los horarios y actividades, el cuidado del aseo y la presencia; el tipo de relaciones interpersonales; y el sexo protegido, entre otros patrones de comportamiento estable que matizan la existencia de cada sujeto.
No serían, por tanto, estilos de vida sanos, los del parrandeo cotidiano, del comedor excesivo, del fumador, del bebedor de riesgo, del consumidor de otras drogas, del noctámbulo, del sedentario, del delincuente, del parásito holgazán, del jugador y del aventurero. La justificación de estos señalamientos se basa en la asociación del cáncer del hígado y páncreas con el alcohol; del cáncer de estómago, vesícula biliar y vejiga, con el café; de la hipertensión, diabetes e infarto del miocardio, con el sedentarismo y la dieta rica en grasas; de la ansiedad del noctámbulo, de la depresión del holgazán, así como de la esquizofrenia, del consumidor de marihuana, cocaína y otras drogas ilegales.
De forma sintética algunos autores definen calidad de vida como el conjunto de
evaluaciones que el individuo hace sobre cada uno de los dominios importantes de su vida actual.
González refiere una forma de conocer como afectan las drogas la calidad de vida, al calificar hipotéticamente un cuestionario sobre calidad de vida de un adicto, de Baker e Intagliata, elaborado en 1982. Dicho cuestionario incluye entre otros aspectos, la residencia, el vecindario, los alimentos, el vestuario, la salud, las relaciones interpersonales, el modo de utilizar el tiempo libre y modos de divertirse dentro de la
comunidad. Aplicando una escala del 1 al 7, donde el 7 es la mejor evaluación, calificaría estos aspectos, en su mayoría, por debajo de tres, para el adicto y calificaciones todavía peores en el caso de que el cuestionario fuera llenado por convivientes de esta persona.
Este mismo autor plantea que quien desee efectos realmente positivos sobre el estado de ánimo y aumentar la disposición para desarrollar con todo éxito las actividades cotidianas, debe recurrir a lo descubierto hace poco, denominado felicidad o alegría muscular, que es la acción favorable de los ejercicios físicos como calistenia, trote,
caminatas o prácticas deportivas liberadoras en la sangre, de las endorfinas, sustancias que en forma parecida a ciertas vitaminas, desempeñan un importante papel en la determinación de ese sentimiento de vivir a plenitud que ningún tóxico conocido puede lograr en forma natural y sin afectar notablemente la salud. La proposición del trote o las caminatas rápidas, al inicio durante un minuto y con un aumento semanal de otro hasta llegar a 15 de actividad continua, ha dado excelentes resultado no solo para eliminar el hábito del café, sino también el del tabaco37.
En la labor de prevención de la drogadicción resulta necesario dejar claro que aunque se trabaje desde y hacia una actitud comprensiva, “comprender no significa aprobar, ni consentir, sino actuar con equilibrio, con razón, con exigencia y autoridad; es decir; evitar la permisividad y el autoritarismo”, no se debe desconocer que prevalece en alguna medida la tendencia a asumir riesgos, toda vez que esta es una característica que se manifiesta principalmente en la adolescencia y puede extenderse hasta la juventud aunque muchas veces estas conductas lleguen a poner en peligro la integridad del individuo.
Por ello asociado a la drogadicción aparece también la definición de conducta de
riesgo, como la búsqueda repetida del peligro, en la que la persona pone en juego su
vida. Estas conductas, difieren de las acciones peligrosas o arriesgadas realizadas cuando las circunstancias lo exigen y reflejan una atracción por el riesgo, en especial, por las sensaciones fuertes relacionadas con el enfrentamiento con el peligro y la muerte38.´
En nuestra sociedad actual resulta preocupante la actitud de los jóvenes hacia las adicciones para el consumo de drogas legales por lo fácil que resulta acceder a estas. Finalmente, por los vínculos con la problemática central y teniendo en cuenta el escenario en el cual ocurre la intervención, se destacan algunas consideraciones sobre el dopaje.