3.6 Remote Computing
3.6.8 Exploit Parallelism
Con respecto a las actitudes de los psicólogos hacia la religión, afirmaba S.Jones (1994), "la religión parece jugar un rol mínimo en la vida de la mayoría de los psicólogos en Estados Unidos". En un survey realizado en 1984, sobre las preferencias religiosas de los académicos, encontró que el 50% de los psicólogos contestaron no tener preferencias religiosas, en comparación con sólo el 10% de la población general. Asimismo, solamente el 33% de los psicólogos clínicos confesaron que la fe religiosa era la influencia más importante en sus vidas, a diferencia del 72% del resto de la población general que dio esa respuesta. En una investigación realizada por los directivos de la División 36 de la APA (McMinn et al., 2009) con una muestra de 213 líderes de esa organización de psicólogos, la más importante del mundo, encontraron que los psicólogos de la APA estaban muy interesados en saber cómo la religión y la espiritualidad afectaba la experiencia humana. Este nuevo interés se ha producido porque la evidencia empírica ha demostrado relaciones positivas entre las creencias religiosas y la salud (ver, Miller et al., 2003; Seeman et al., 2003), y porque los valores religiosos y espirituales han sido reconocidos como una expresión de la diversidad humana (American Psychological Association, 2002).
También la encuesta investigó la religiosidad de los dirigentes de APA, comparándose los resultados con encuestas anteriores realizadas en el 2000 y el 2003, ambas con miembros de la APA (Delaney et al., 2007; Shafranske, 2000). En el estudio del 2003 usaron una escala de tres puntos y encontraron que el 21% reportó que la religión como algo muy importante en sus vidas, en tanto el 31% no se definió y el 48% dijo que no era importante. Esos resultados fueron muy semejantes a los encontrados por Shafranske (2000), quien en forma aleatoria, basado en una muestra de 253 psicólogos de la APA, informaron que la religión era muy importante para el 26%, en tanto, el 22% no se definieron, y el 51% confesaron que no era importante. La investigación realizada por McMinn y colaboradores (2009) se realizó con una escala de cinco puntos pero los resultados fueron muy similares a los anteriores, ya que solo un 21% reconoció que la religión era algo muy importante o importante para ellos (4 y 5 de la escala), el 25% suscribió la calificación media y el 54% informó los puntos 1 o 2 que estimaba a la religión poco o nada importante para ellos. En resumen, en la década pasada si bien se verificaron avances importantes en cuanto al interés de los investigadores por las cuestiones religiosas no hubo avances en relación a la adhesión religiosa de los psicólogos americanos, que comunicaron ser uno religiosos uno cada 4 o 5, en un país donde más del 80% de la población es religiosa (Putnam y Campbell, 2010).
Hay que reconocer que los religiosos, históricamente, han asumido una actitud prejuiciosa y de cierta hostilidad hacia la psicología y sus estudios. Particularmente, resultó molesto para los
líderes y pensadores religiosos, el psicologizar los textos bíblicos y dogmáticos prescindiendo de la acción sobrenatural de la gracia, considerando la existencia y las enseñanzas de la iglesia sujetas a las mudanzas de los tiempos. Sin embargo, esa actitud fue cambiando con los años por diferentes razones. En el mundo protestante el advenimiento del modernismo teológico impuso una metodología con aportes de la psicología que fue acercando las partes. En el mundo católico, la disposición más receptiva fue dándose por la creciente revalorización de la psicología escolástica, que proponía criterios diferentes a los sostenidos por la psicología científica y experimental, además de la influencia de destacados religiosas que estudiaron psicología, como fue el caso Wunderle, que fue eliminando los reparos de los teólogos católicos, abriendo el camino para la investigación de distintos temas, por ejemplo, el remordimiento, la oración, la religión y su desarrollo en el niño.
En el caso específico de la iglesia adventista, que no aceptó las propuestas del modernismo ni tuvo personalidades gravitantes en su seno que promovieran el interés por la psicología, el proceso de reconocimiento de la psicología se vio demorado. Quizás las advertencias que lanzara en el siglo XIX Elena de White (1989) contra la frenología, el hipnotismo y el magnetismo de Mesmer, que algunos relacionaron con la Psicología (es de destacar que el capítulo 3 del libro “Mente, Carácter y Personalidad”, tomo 1, tradujeron “Peligros de la Psicología”, lo que en el original es “Dangers in Psychology”, “Peligros en la Psicología”), produjeron temores y cierto retracción. Fue recién a partir del año 1977, cuando la Conferencia General, aprobó el documento, Conceptos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día sobre Psicología (ver el próximo capítulo), que se abrió el interés por la disciplina y una actitud más propicia para su reconocimiento. Ese documento constituyó un hito significativo insoslayable, aunque hay que observar que tal declaración más que desarrollar una concepción adventista sistemática de la psicología, se ocupa más en fijar algunos principios bíblicos básicos que puedan guiar la praxis y la teorización en el área, a fin de evitar conductas o ideas desviadas, instruyendo acerca del peligro de "cualquier práctica o modalidad que pueda disminuir la capacidad del hombre para su auto determinación o libre albedrío", y presentando como ejemplo una lista de doce procedimientos de "manipulación mental".
Otro hecho significativo es que la Universidad de Andrews, la más importante en materia teológica del adventismo, carece todavía de una carrera exclusivamente de psicología, aunque se dictan muchas asignaturas específicas y las carreras de Aconsejamiento (Counseling Psychology) y Psicología Educacional, a nivel de los Graduate Programs. Ha sido la Universidad de Loma Linda, de tendencia más liberal, la que viene desarrollando desde hace varios años la Carrera de Psicología, a nivel del college, en La Sierra University, y desde el año 1994, el plan doctoral, con una propuesta académica de cuatro títulos. Donde se ha verificado un cambio llamativo ha sido en América Latina con la aparición de doce carreras de psicología en universidades adventistas (UAP, en Argentina; UNACH, en Chile; UNASPE, en San Pablo, Brasil, IAENE, Bahía, Brasil, UPEU, en Lima, Juliaca y Tarapoto, Perú; UAB, Bolivia; UNADECA, en Costa Rica; UAA, en Puerto Rico; UNAD, en Santo Domingo y la UM, en
Montemorelos) con un número creciente de alumnos. Incluso en la Universidad de Montemorelos, hay dos carreras de grado de Psicología (Psicología Educativa y Psicología Clínica), además de una maestría (Maestría de Relaciones Familiares) y un doctorado próximo a iniciar, lo que probablemente signifique la creación de una escuela de Psicología con administración independiente.
Además de estos progresos académicos hay dos hechos significativos que marcan una actitud de apertura inédita de la Iglesia Adventista con respecto a la Psicología, uno de ellos es haber nombrado la Conferencia General un asesor o consultor en salud mental, el Dr. Carlos Fayard, psicólogo y docente de la carrera de Medicina de la Universidad de Loma Linda y el otro hecho es el auspicio de cuatro departamentos de la Conferencia General al principal congreso de psicología que se ha realizado en la historia de la Iglesia, titulado: Emotional Health & Wellness. A Biblical Worldview in Practice, en octubre del 2011, en Loma Linda, California.
3. MODELOSDE ENTENDER LASRELACIONES ENTRELAPSICOLOGÍA YLA