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Definimos la religión como el homenaje a lo sagrado. Ese homenaje se expresa en la relación del hombre con lo sagrado por la vía de la trascendencia que construye el sentimiento religioso y las conductas de adoración. Por su parte, la psicología de la religión tiene como objetivo el estudio científico del fenómeno religioso, en sus diferentes manifestaciones, a nivel privado, grupal y comunitario. Se trata, pues, del estudio de la vida espiritual del hombre en cuanto se orienta a la religión como homenaje a lo sagrado. De este modo, la psicología religiosa le interesa el estudio de las funciones psíquicas que intervienen en la vida religiosa. Así fue concebida desde sus inicios. Como ejemplo ilustrativo, podemos citar a W.Stählin, redactor del Archiv für Religionspsychologie, quien en su primer número, en el año 1914, definía la psicología de la religión, como la "ciencia que se ocupa de la religión en su aspecto de fenómeno psíquico, es decir, de la religión en la medida en que es creencia, creencia del individuo o del grupo".
La historia de la psicología de la religión, desde sus inicios hasta nuestros días, permite identificar cuatro etapas diferenciadas. La primera etapa abarca de sus inicios auspiciosos y primeros desarrollos empíricos a fines del siglo XIX, a las primeras décadas del siglo XX, más específicamente hasta los años 30. La etapa siguiente fue de silencio, incluyendo desde los años 30 hasta los primeros años de la década del 50, donde prácticamente desapareció el interés psicológico por las cuestiones religiosas. El tercer período, se extiende desde fines de los 50 a principios de la década de los 90, donde se produjo un renacimiento del interés por el tema, con un reconocimiento creciente de su importancia, que llevó a la disciplina a adquirir definitivamente su estatuto científico. El último lapso se ubica en los últimos años del siglo pasado y los años que han transcurrido del siglo XXI, cuando el estudio de la conducta religiosa adquiere una relevancia inédita, con una pluralidad de enfoques teóricos, diversidad de líneas de investigación y un notable desarrollo epistemológico, conceptual y temático.
Primera etapa. La historia de la psicología de la religión es en gran parte la historia de sus métodos. Los comienzos de la misma podrían ubicarse en los Estados Unidos con la obra de E.D. Starbuck (1866-1917), quien en 1899 publicó The Psychology of Religion. An empirical Study of the Growth of Religious Consciousness (La Psicología de la Religión. Un estudio empírico del desarrollo de la conciencia religiosa). El libro se ocupaba principalmente de la conversión. Utilizó extensos cuestionarios y encuestas para recoger una multitud de respuestas detalladas que luego sometió a un minucioso análisis. Otra contribución destacada fue la de William James,
quien también se dedicó al tema de la conversión. En 1902 apareció su célebre obra, The Varieties of Religious Experience (Variedades de la experiencia religiosa), donde describe los tipos religiosos característicos por medio de notas autobiográficas extraídas de diarios, cartas, confesiones y memorias, método que ha sido considerado poco científico. Otros autores importantes de la escuela norteamericana fueron Stanley Hall (1864-1924), discípulo de Wundt y James H.Leuba (1868-1946), conocido por su obra A Psychological Study of Religion (Un estudio psicológico de la religión), de 1912.
En realidad, desde el punto de vista cronológico, Alemania había iniciado las investigaciones sobre el fenómeno religioso durante la segunda mitad del siglo XIX con Wundt, quien en 1864 publicó, Psicología del hombre y del animal, haciendo referencia a la religión. Esos estudios fueron incluidos dentro de la psicología de los pueblos, sometiéndolos al método genético comparativo. En ese país, las obras de mayor significación fueron las de F.Heiler, en 1918, que investigó y clasificó distintos tipos de plegarias; K.Girhensohn, 1921, teólogo y psicólogo, quien experimentó con el método de asociación de textos; Rudolf Otto (1869-1937), quien realizó un análisis de la vivencia religiosa mediante la investigación fenomenológica en un libro de gran notoriedad, Lo Santo, en 1917. Otros autores importantes fueron Wilhelm Stählin (1883-1975), Karl Girgensohn (1875-1925) y Georg Wunderle (1881-1950) quienes sentaron las bases empíricas para la investigación psicológica religiosa.
Valiosos criterios sobre el mundo viviencial religioso se obtuvieron gracias a las esclarecedoras investigaciones fenomenológicas de Max Scheler (1874-1928), O.Grundler y especialmente de Dietrich Von Hilderbrandt (1889-1977) sobre los actos, creencias y conductas religiosas referidas al arrepentimiento, la sumisión, la confianza en Dios y la aspiración a la salvación del alma. Debemos mencionar los estudios de Alexander Pfänder (1870-1941) sobre las áreas psíquicas religiosas y sobre las vidas alejadas y cerradas a Dios.
Otras contribuciones destacadas fueron las de Charcot y Janet que consideraron las vivencias religiosas como propias del ámbito de las neurosis y las histerias. En esa dirección, K. Schneider, H.J. Weitbrecht y Et. de Greet, se dedicaron a establecer las diferencias entre la vida religiosa normal y vida religiosa anormal. Una figura de gran repercusión en el tema fue, Segismund Freud (1930; 1954; 1989), quien presentó a la religión como una neurosis resultante de conflictos instintivos no resueltos. Decía que los actos y las creencias religiosas deberían considerarse, principalmente, como sublimación de energías básicas, predominantemente sexuales, que habían sido reprimidas.
Segunda etapa. Los planteamientos de Freud de que la religión es una tipo de neurosis obsesiva universal o constituye una ilusión, además de los estudios críticos sobre “Moisés y el monoteísmo”, escrito en 1938, disminuyeron sensiblemente el interés por el estudio de la conducta religiosa y las manifestaciones de la espiritualidad, durante la década de los 30 y 40, cuando Europa y gran parte del mundo, vivió la preparación y la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, desde el mismo psicoanálisis se proponen otros planteamientos para explicar el fenómeno religioso. Por ejemplo, Alfred Adler (Ansbacher et al., 1959, 552-556), veía en la fe y
en la práctica religiosa una de las posibilidades de compensación o sobrecompensación del sentimiento de inferioridad derivado de las discapacidades orgánicas o psíquicas. La creación de objetivos directrices ficticios permitirían, pensaba Adler, satisfacer el afán elemental de valer y de poder, existente en el hombre como necesidad. Asimismo, Karl Jung (1961), se orientó en la idea de los arquetipos como determinantes psicológicos de los dogmas y los ritos de las reli- giones, sustituyendo la experiencia religiosa inmediata y permitiendo mantener el equilibrio anímico. De acuerdo al comentario de Erich Fromm (1965, 35): "Jung reduce la religión a un fenómeno psicológico, y al mismo tiempo eleva el inconsciente a un fenómeno religioso".
Tercera etapa. El mismo Fromm, posteriormente, se incorpora al debate sobre la psicogénesis de la religión iniciado por Freud, quien había asumido una posición abiertamente descalificadora de lo sagrado, en tanto Jung defendía una postura de valoración de la creencia. Fromm (1965), estima que los dos tienen algo de razón, ya que la cuestión depende del tipo de religión que se trate, si autoritaria o humanista. La primera somete al hombre, promoviendo en él intensos sentimientos de pobreza, impotencia e indignidad, en cambio, la religión humanista hace del hombre el centro de interés, buscando su desarrollo, cultivando la solidaridad y la autorrealización. En esta última, "el estado de espíritu prevaleciente es la alegría, mientras que en la religión autoritaria es la pena y la culpa" (Fromm, 1965, 57).
A su vez, Víctor Frankl (1991), también hizo un importante aporte a la psicología de la religión. Consideró las perturbaciones del espíritu como una categoría especial de neurosis, llamada noógenas. Es el resultado de la experiencia del “vacío existencial”, cuando la voluntad de sentido de la vida se ve frustrada y se cae en el fatalismo o el escepticismo pesimista. Frankl (1966), siguiendo a Jung, afirmó la existencia de un inconsciente espiritual, sede la imagen arquetípica de Dios y origen intrapsíquico de la trascendencia. En contraste con esa posición, Christian Sharfetter (Pereyra, 1993ª), ha ubicado las experiencias religiosas, no en el inconsciente, sino en un nivel superior de la conciencia, que llamó el "supra ser o estar consciente".
En general, la psicología europea fue quien manifestó un marcado interés por el estudio del área religiosa, especialmente en países como Suiza y Alemania, donde la influencia de Jung ha sido gravitante. En general, las formulaciones han presentado un perfil filosófico y teórico, privilegiándose las aplicaciones clínicas. Un ejemplo ilustrativo es la teoría de la Psicosíntesis, fundada por Assagioli e Ignace Lepp, con el propósito de integrar las creencias católicas de sus fundadores con el pensamiento de Jung y del análisis existencial.
En cambio, el estudio científico de la religión fue desarrollado principalmente por los psicólogos norteamericanos. Desde esa perspectiva se origina un renacimiento de las producciones a partir de la década del 60. Algunas publicaciones precursores fueron los textos de W.H. Clark (1958), P. Johnson (1959) y O. Strunk (1959) y la revista periódica, Review of Religious Research, que edita desde 1959, la Religious Research Association. En esa época se destacaron dos profesores de la Universidad de Illinois, Raymond B. Cattell, que estudió los sentimientos y valores religiosos por medio de tests, y O.H. Mowrer, que se interesó por el
concepto de pecado y sus implicancias clínicas (Gorsuch, 1991, 285-6). A partir de 1961, comienza a publicarse el Journal for the Scientific Study of Religion, que dio un nuevo impacto a la investigación.
Quizás los dos hechos más expresivos del ese reconocimiento académico de la Psicología de la Religión fue la creación de la División 36 de la APA, en 1975, Psychologists Interested in Religious Issues y la inclusión de la categoría diagnóstica Z71.8 Problemas Religiosos o Espirituales entre los "Problemas adicionales que pueden ser objeto de la atención clínica" en el DSM-IV, de la American Psychiatric Association, a partir del año 1994. "Esta categoría puede usarse cuando el objeto de atención clínica es un problema religioso o espiritual. Los ejemplos incluye el malestar que implica la pérdida o el cuestionamiento de la fe, los problemas asociados con la conversión a una nueva fe, o el cuestionamiento de los valores espirituales que pueden o no estar necesariamente relacionados con una iglesia organizada o con una institución religiosa" (Pichot et al., 1995, 700-701).
Es a partir de la década del 70 cuando la Psicología de la Religión va superando los prejuicios y convirtiéndose en un área de estudio, legítima, respetable y práctica. Desde entonces los progresos han sido continuos. Algunos textos dan cuenta de ello, tales como, Byrnes, The psychology of religion, 1984; Meadow y Kahoe, Psychology of religion: Religion in individual lives, 1984; Spilka, Hood y Gorsuch, The psychology of religion: An empirical approach, 1985; y Wulff, 1991. Asimismo, la reciente incorporación del International Journal for the Psychology of Religion, que se agrega a otras revistas importantes del área (v.gr., el Journal of Psychology and Theology y el Journal of Psychology and Christianity), han facilitado el diálogo entre ambas disciplinas.
Otra área de desarrollo ha sido la psicología pastoral cristiana, es decir, la transferencia de informaciones psicológicas útiles para orientar la práctica del trabajo pastoral. Holifield (1983), ha realizado una evaluación del desarrollo histórico de esas actividades, entre otros análisis del tema .
Cuarta etapa: Desde la última década del siglo XX y la primera del siglo XXI se ha producido un nuevo y promisorio despertar del interés religioso, un declive del ateísmo y una revaloración de la Psicología de la Religión. La American Psychological Association empezó a publicar una serie de libros sobre religión y espiritualidad, entre ellos, un sorprendente volumen sobre la cosmovisión bíblica de la Psicología, Judeo-Christian Perspectives on Psychology (Miller y Delaney, 2005/2008). Seguramente uno de los agentes contribuyentes de este promisorio movimiento fue el surgimiento de la Psicología Positiva que ha desvinculado la religiosidad de los comportamientos y experiencias considerados anormales o psicopatológicos, y, por lo contrario, la ha asociado con la salud, el bienestar y mejor desempeño en diferentes áreas de la vida (ver Snyder & Shane, 2002). Aún los psicoanalistas se han interesado en conocer cómo funcionan las religiones en términos psicológicos y cuál es la naturaleza de la experiencia religiosa. En el sugestivo libro: “Psicoanálisis y Religión en el siglo XXI ¿Competidores o colaboradores?”, afirma el compilador: “Atrás ha quedado el rechazo de Freud a la religión
considerándola una neurosis obsesiva universal y hoy la discusión gira en torno a las relaciones entre el psicoanálisis y tradiciones religiosas como el cristianismo, el hinduismo, el budismo y la propia tradición judía de Freud” (Black, 2010).
Lo que se observa actualmente es el enriquecimiento de la psicología de la religión con la inclusión progresiva de nuevos contenidos y ámbitos de estudio, como son las perspectivas psicosocial, cognitiva y sociocultural, entre otras. Esta diversidad de enfoques ha facilitado el desarrollo conceptual y teórico, ampliado las líneas de investigación y contribuido a la actualización de las dimensiones metodológica, explicativa, y descriptiva del estudio psicológico del fenómeno religioso. Antonio Muñoz (2004), de la Universidad de Granada, ha agrupado los contenidos principales de la psicología de la religión en ocho categorías, que dan cuenta de los alcances de la disciplina en la actualidad. Ellas son las siguientes:
“1. Psicología de la religión en una perspectiva teórica: la cuestión de la definición de la religión; problemática asociada e implicaciones teóricas; el objeto de estudio de la psicología de la religión; paradigmas en el estudio de la conducta religiosa; la actitud del psicólogo que estudia la conducta religiosa con respecto a la teología y el hecho religioso en sí mismo; el método y las técnicas de investigación de la psicología de la religión; historia de la psicología de la religión; lugar y consideración de la psicología de la religión como área de especialización psicológica en el contexto de los demás ámbitos de interés; el método de estudio de la religiosidad; y medida de la religiosidad (problemas, recursos y elementos susceptibles de medida).
2. Perspectivas aplicadas en el estudio de la conducta religiosa: el estudio de la conducta religiosa desde la psicología experimental; psicología del inconsciente; psicología humanista; psicología conductista; psicología cognitiva; psicobiología; e implicaciones para la consideración del hecho religioso desde cada una de estas perspectivas.
3. Determinantes de la conducta religiosa individual y grupal: los fundamentos biológicos y genéticos de la religiosidad; aprendizaje y religiosidad; influencia de modelos sobre el desarrollo religioso; condicionantes psicosociales del proceso de desarrollo religioso; psicología de los pequeños grupos religiosos; motivaciones internas; logro de metas y religiosidad; influencia del contexto familiar, educativo y formativo sobre la vivencia religiosa; rasgos de personalidad y su influencia sobre (y por) la religiosidad, el autoconcepto, la autoestima, las virtudes, la emocionalidad, etc.
4. Consecuencias de la religiosidad: influencia de la religiosidad sobre el bienestar psicológico y físico.
5. La experiencia religiosa y mística en las diferentes religiones: aspectos biológicos, afectivos, sociales, y cognitivos; descripción y aspectos asociados a experiencias religiosas cotidianas y extraordinarias.
6. El desarrollo de la religiosidad: significado del estudio evolutivo del desarrollo religioso; características de la religiosidad en cada una de las etapas de ciclo vital; la imagen de Dios y su influencia en la religiosidad, la personalidad, y sus diferencias a lo largo de la vida.
7. La religiosidad en una perspectiva de cambio: la conversión religiosa; la psicología de los grupos religiosos: dinámica y características.
8. La religiosidad en el contexto de otras variables psicológicas: desarrollo moral; culpabilidad; y funciones psicológicas de la religiosidad: la religiosidad y las prácticas religiosas como medio de satisfacción de necesidades. La actitud individual ante las creencias religiosas: el dogmatismo religioso.”