If changes are made to variables in module 1, changes are required to the interface, but not necessarily module 2.
F/GURE 37 INTERFACE BETWEEN SIMULATION MODEL AND EXPERT SYSTEM
El acompañamiento profesional de Trabajo Social en discapacidad, se plantea como un complemento y apoyo de las acciones médico a través de programas integrados y nunca de acciones aisladas del todo institucional; se inscribe como prestador de servicios porque no produce bienes materiales Kisnerman (1990).
De esta manera, este mismo autor plantea que el profesional de nuestra área debe:
1. Aportar al equipo de salud el estudio de las variables socioeconómicas y culturales que inciden en la etiología, la distribución y el desarrollo de la discapacidad y sus consecuencias sociales localizando, identificando, controlando o eliminando aquellos que retardan o impiden el logro de los objetivos de la salud y la plena utilización de los servicios, así como localizando e identificando los que favorecen el logro.
2. Orientar y capacitar a los usuarios, a sus familias y a la comunidad en general en los problemas consecuentes de la discapacidad con el fin de que se asuman como actores protagónicos y responsables frente de los mismos.
3. Participar en la ejecución y la evaluación de políticas desde la competencia social.
Funciones del Trabajador Social en Salud desde la Intervención en Discapacidad
Las funciones de los profesionales psicosociales están enmarcadas sobre la base de los objetivos institucionales y los marcos teóricos sobre los que se aborde la discapacidad. En
92 este sentido Lorenzo (2007) plantea que se dirigen hacia:
En la Promoción
1. Elaborar, ejecutar y evaluar programas de factores protectores y de riesgo de la discapacidad.
2. Fortalecer la información y puesta en marcha de deberes y derechos en salud. En la Prevención
1. Estudiar y analizar la incidencia de variables socioeconómicas en la relación salud/enfermedad/discapacidad.
2. Abordar las actitudes y valores que benefician u obstaculizan el acceso a la salud. 3. Estudiar niveles de satisfacción, calidad y aprovechamiento de los servicios.
4. Acompañar a las personas en el uso de los recursos institucionales para alcanzar mejores niveles de calidad de vida.
5. Orientar y fortalecer la unidad familiar, los grupos para que aseguren la salud y la inclusión.
6. Capacitar al equipo, voluntarios para ejecutar acciones en relación a la discapacidad.
En la Recuperación
1. Contribuir con el equipo a reducir, atender y reparar las secuelas sociales de a discapacidad.
2. Capacitar a la persona con discapacidad y su familia para que sean agentes de protagónicos del cambio.
En la Rehabilitación
1. Asegurar que toda persona con discapacidad pueda lograr el máximo uso de su potencial.
2. Orientar al medio familiar, laboral, escolar y comunitario para la inclusión social de la persona.
93 Desde el primer contacto en el proceso de acogida el profesional comienza su intervención social, acción continuada, de valoración de la situación personal, familiar y del entorno, detectando necesidades y recursos, buscando conseguir niveles aceptables de bienestar social.
El profesional busca contribuir a mejorar las posibilidades de éxito en la consecución de los objetivos personales en relación con sus ámbitos de participación. Las premisas que deben marcar el interés de conocimiento en el área de la discapacidad, son las siguientes:
1. Las dificultades que encuentran las personas con discapacidad obedecen a dimensiones multicausales, lo que produce una diversa y heterogénea casuística, por lo que las respuestas siempre serán individualizadas.
2. La atención social a las personas con discapacidad debe inspirarse en los principios de normalización, igualdad de oportunidades y participación plena en la vida social, lo que para evitar la discriminación supondrá el establecimiento de medidas de acción positiva.
3. La igualdad de oportunidades implica la adopción de políticas integrales, o que convierte la discapacidad en un tema transversal y no exclusivo de servicios sociales especializados, lo que exige mayores esfuerzos de coordinación para rentabilizar las diferentes sinergias.
4. Los profesionales podemos ser agentes de promoción, pero también podemos incurrir en el paternalismo generador de dependencia.
5. El movimiento asociativo de personas con discapacidad ha sido clave en el continente, por tanto en la reivindicación y consolidación de derechos como en la promoción y gestión de iniciativas pioneras en la atención especializada.
94 Niveles en el Trabajo Social en relación a la Discapacidad
Los niveles de desempeño profesional en salud, se constituyen como puente entre la institución y la comunidad, el hacer debe trascender los muros institucionales que permitan generar un impacto capaz de dar un aporte real a la salud pública. Es así un campo idóneo, donde los Trabajadores sociales tenemos el compromiso ético y práctico en la planificación y en los temas relacionados con grupos, individuos y comunidades, tanto como investigando y ubicándonos desde planes, programas y proyectos. En este sentido, los niveles de actuación profesional giran entonces en dos sentidos Ibíd. (370):
1. En la microestructura, caracterizado por la relación directa y un alcance restringido (hospital) o medianamente restringido (comunidad). También llamado trabajo de base.
2. En la macroestructura, orientado a un mayor alcance social y ausencia de relación directa. Tiene una incidencia más clara en la toma de decisiones y en organismos normatizadores.
Ambos niveles son complementarios, se configuran como unidad puestos que en lo micro se configura el insumo necesario para las develar las necesidades y apoyos necesarios para el grupo social en pleno o en el sistema macro; es de esta manera, como nuestras acciones como profesionales de Trabajo Social están puestas en ambos subsistemas y en la relación necesaria que ambos establecen.
El Trabajador Social Como Miembro del Equipo que Trabaja en Discapacidad
Los fenómenos sociales como la salud, la discapacidad, la pobreza… sólo pueden definirse a partir de un marco teórico que trascienda una disciplina particular dado a que se presenta pluridimensionalmente. Por lo tanto, solo corresponde abordarlos en forma interdisciplinar a través de un equipo de trabajo, es decir, un grupo de especialistas en el que cada uno de ellos integre los conocimientos específicos de su disciplina para lograr un
95 código único, un objetivo en común y operacional. En este sentido, un equipo es un sistema porque posee un conjunto interactuante de personas que comparten un mismo objetivo y actúan en un espacio y tiempo según las estructuras resultantes de su dinámica, y en el cual las conductas profesionales se relacionan con la definición de la situación general con la que están involucrados. Tal dinámica de trabajo no permitirá que se actúe aisladamente, ni orientada a sujetos individuales, en cambio el hacer conjunto permitirá trasformaciones puesto que se trabajará sobre causas y no sobre efectos.
Como se ha tratado de evidenciar Trabajo Social opera en una realidad dinámica y cambiante, conflictiva y multidimensional, lo que hace que su objeto y su sujeto de estudio o intervención estén estrechamente vinculados a las realidades históricas y situaciones sociales concretas. Nuestra profesión en sus distintas expresiones se dirige a múltiples y complejas relaciones entre las personas y de estás con los contextos. El objetivo es facilitar que todas las personas desarrollen plenamente las capacidades en aras del desarrollo humano integral; implícitamente el quehacer está enfocado en la solución, transformación. Por tanto, nos constituimos como agentes de cambio y mediación en la interacción social y en la vida de las personas, familias y comunidades con las que interactuamos, es decir, nuestra fundamentación es un sistema de valores, teorías y prácticas interrelacionados.
Trabajo Social en Discapacidad y rehabilitación desde el sector salud está amarrado a los planteamientos de la Organización Mundial de la Salud, a través de la clasificación internacional de funcionamiento, estructurando las características de las personas con discapacidad dentro del contexto de las situaciones individuales, de su vida y de los efectos ambientales; estos dominios relacionados con la salud se refieren al derecho de cada persona, con o sin discapacidad, a participar en igualdad de oportunidades en las actividades cotidianas que contribuyen con el bienestar global, como son: empleo, transporte, educación, ocio y tecnología sin ningún tipo de barreras o limitación
96 conceptual.
Entonces, nuestro quehacer debe ir orientado tanto a la microestructura como a la macroestructura desde nuestras formas particulares de intervención y desde los diversos sectores de desempeño, es decir, la amplitud de la realidad en la rehabilitación en áreas de integralidad se orienta a ser el puente entre el sujeto y el contexto y de la tensión que allí se genera; lo que significa que Trabajo Social en salud desde la rehabilitación es uno de los ejes articuladores con los demás contextos de ejercicio personal y desarrollo humano.
97 CONSIDERACIONES FINALES
En este apartado intento realizar un esbozo de lo encontrado, con el fin de mostrar los resultados que integran algunas observaciones de las diferentes categorías de análisis, a la luz del marco teórico, para interpretar y analizar la información de manera conjunta.
En primera instancia, en las aproximaciones a la fundamentación conceptual, es evidente que no existe homogeneidad en el concepto de rehabilitación y discapacidad, la lógica conceptual no es compartida siendo esta situación más notoria en el eje articulador y direccionador del equipo (Médico Fisiatra), es decir, Médicos y Terapeutas parten de supuestos diferentes; dichos supuestos influencian directamente la forma de abordar metodológicamente la situación. De todas maneras, la intervención de ambos está en relación a lo patológico, abordando en la práctica la esfera biológica y de funcionamiento corporal y de estructuras.
Siendo la OMS la instancia que dicta los parámetros para la atención en salud, es desde allí donde se crea la “Clasificación Internacional de Funcionamiento” CIF, ella es una herramienta útil y de obligatoriedad para la intervención en Discapacidad. Tal como está planteada, tiene en cuenta los diferentes ámbitos de conformación humana desde lo corporal hasta lo contextual, dicha herramienta no es de uso del espacio, en tanto, riñe directamente con lo estipulado por la Ley 100, está Ley abarca las atiende de estructura y funcionamiento pero no logra abordar como la deficiencia en cualquier órgano afecta la interacción del sujeto con los sistemas de interacción. Dada está situación los abordajes en rehabilitación integral desde este espacio son incompletos puesto que solo se le da respuesta a la parte funcional.
Es importante mencionar cómo, aunque el discurso y el hacer predominante es el tradicional médico, se ha empezado a vislumbrar en la práctica algunos componentes de
98 interacción del sujeto, ello visto desde la necesidad de acompañamiento familiar y del cuidador; a pesar de esto, el cuidador es reducido al mantenimiento funcional de la persona y no como población en riesgo de adquirir una discapacidad y con necesidades afectivas y sociales importantes de atender.
Dentro de lo mencionado en los relatos, en general hay poca claridad frente a la especificidad de cada área, más directamente con la profesión de Terapia Ocupacional, situación que limita notablemente las prácticas inter y trasdisciplinares propias de la rehabilitación integral dada la necesidad de abordar la discapacidad como fenómeno complejo en el que interaccionan múltiples contextos y factores, de esta manera el logro del desarrollo humano se ve reducido.
Reducir la intervención a lo biológico significa dirigir el accionar a lo intrahospitalario, olvidando el componente social de la salud y la discapacidad en detrimento de la calidad de vida de las comunidades.
En general en los estudiantes que participaron de la investigación, existe una aprehensión conceptual coherente con los “nuevos” modelos de atención en discapacidad, en ellos se logra dimensionar la complejidad humana y social con respecto al fenómeno, pero la lógica mercantilista de la atención obliga a la atención de la población de manera parcial y fragmentada, es decir, la prestación del servicio se da, pero no tiene en su hacer, un enfoque de calidad e integralidad del proceso; es evidente que existe una infraestructura y recurso humano capaz de dar respuesta al desarrollo integral humano pero las limitaciones se ponen al interior de la concepción de lo humano y lo rehabilitador.
De acuerdo, a lo mencionado por la Rehabilitación Integral en ella debe haber una articulación de varios sectores (salud, educación, empleo) con múltiples actores (familia, amigos, comunidad) bajo la premisa de construcción de redes de apoyo permitiendo un impacto en cada uno de los entornos o contextos donde se desarrolla el sujeto, a pesar de
99 lo anterior el énfasis de la atención dentro de esté espacio está puesto en lo intrahospitalario.
Si se considera que la atención de una persona en condición de discapacidad es integral debe darse desde la totalidad, es decir, como un ser bio-psico-social lo que significa que: Tiene una estructura biológica y funcional, un comportamiento propio e individual y un patrón de relaciones con la sociedad determinado por factores como la edad, el sexo y las condiciones socioculturales del colectivo al que pertenece.
La comprensión de la triple dimensión de la persona como un ser biológico, psicológico y social, es la base de la rehabilitación integral, puesto que es un proceso mediante el cual la persona con discapacidad utiliza recursos y procedimientos de las áreas de salud, educación, trabajo, lo social y otras, con miras a desarrollar las potencialidades, mejorar la calidad de vida, autogestión e integración en la sociedad.
Vista de esta manera, la atención integral implica así, una oferta de apoyos de naturaleza personal e individualizada dirigidos a la persona de acuerdo a sus necesidades. Medidas sobre su entorno para lograr la equiparación e igualdad de oportunidades: de acceso al medio físico, al cultural, a la vivienda, al transporte, a los servicios sociales y de salud, a la educación al trabajo, a la información y a las demás que se requieran para posibilitar la integración de las personas en condición de discapacidad a la sociedad.
De esta manera, las limitaciones se inician desde la forma en que se entiende la discapacidad en el espacio, situación estrechamente relacionada con el quehacer centrado en lo patológico y curativo; sin embargo, las barreras manifestadas por el grupo profesional de la UMFR del H.U.V se dirigen más a las formas de contratación profesional y a las trabas puestas por el Sistema de Salud vigente para la prestación del servicio. La lógica dictada por dicho modelo restringe notablemente los alcances de la intervención y
100 se posiciona desde la atención de la enfermedad y no desde el fortalecimiento de la salud, tales formas dirige la mirada específicamente a la deficiencia sin tener en cuenta como los contextos afectan positiva o negativamente la situación de discapacidad y como se relaciona con el entorno social. Es decir, que la parte metodológica en rehabilitación integral se ve afecta drásticamente por las limitaciones administrativas impuestas por el modelo de salud, situación agravada aún más, cuando la parte conceptual está determinada por modelos biomédicos que reducen la intervención a lo individual, a lo paliativo, al restablecimiento de lo perdido sin buscar ningún tipo incidencia en la participación social de las personas en condición de discapacidad.
Es de resaltar que lo semántico es importante para el ordenamiento de servicios de todo tipo, uno de ellos constituido en la prestación de la atención en salud, puesto que la clarificación conceptual tiene un sentido científico, particularmente académico propio de este espacio, en tanto se logra un acuerdo generalizado, facilitando la comunicación entre especialistas y se aporta a un lenguaje común y no estereotipado y en términos prácticos por lo que representado en el plano de la acción social significa la salud.
Considerando que el ser humano tanto en la salud como en la enfermedad, en la conducta y funcionamiento “normal” como en el alterado, no puede sino ser visto como la resultante de fundamentaciones biológicas, motivaciones psicológicas y condicionamientos sociales, obliga aceptar que a la intervención en rehabilitación ha de subyacer una conceptualización y práctica biopsicosocial aplicada a la discapacidad, sea cual sea su naturaleza y desde la institución que se intervenga.
En este mismo sentido, al buscar explicaciones basadas en las deficiencias bajo el modelo médico, se debe cuestionar el poder que ostentan algunos grupos y la influencia que tienen para permear creencias, conceptos, definiendo identidades; de ello, resultan, intervenciones profesionales que redundan en marginación, dependencia,
101 estigmatización. No se pretende cuestionar del todo las intervenciones médicas puesto que las personas en condición de discapacidad en algunos momentos de sus vidas las precisan, es más bien, un cuestionamiento a las condiciones sociales en las que esos encuentros se dan, es cortar con el etiquetado médico que desconoce la voz y la necesidad en la toma efectiva de decisiones que le conciernen. Así como, la responsabilidad social y humana de contrarrestar los etiquetados médicos puesto que es claro que estos se reproducen en todas las esferas de desempeño social, lo que centra la atención y el acercamiento desde lo perdido y no desde lo que realmente se puede potenciar.
Continuando con los objetivos planteados, la principal limitación manifestada por el equipo médico y terapéutico con que se trabajo, es la restricción dictada por el Modelo de Salud que aunque en su fundamento considera el mejoramiento en la calidad del servicio se queda corto a las características contextuales y las exigencias que conllevan las acciones que se tomen en los procesos de rehabilitación integral. Es decir, en tiempos y cantidad para las acciones especificas en habilitación/rehabilitación, poco presupuesto para las estrategias en promoción de la salud y prevención de la discapacidad y en lo que respecta a la equiparación de oportunidades inexistencia en prácticas que propendan por la accesibilidad de la población al mundo social.
Este mismo Modelo está atravesado por factores de tipo económico lo que obliga a que la atención sea rentable disminuyendo los tiempos de tiempo de la consulta para abarcar más cantidad de usuarios; escaso número de sesiones para la rehabilitación funcional, interrumpiendo los logros que se pueden suscitar a partir de un buen manejo de lesiones que casi en su mayoría están clasificadas como complejas dadas las características del conflicto en nuestro contexto, siendo esté además el principal factor de discapacidad para nuestro país. Tal situación tiene un impacto macro puesto que según estudios realizados y datos arrojados por el último censo DANE las edades de mayor prevalencia en
102 discapacidad están dentro de las consideradas como productivas reflejando perdidas en los incrementos del ingreso percapitad del país.
En este sentido, también las formas en que se dan las contrataciones obstaculizan notablemente la prestación del servicio puesto que las exigencias impuestas a los profesionales determinan los tiempos para cada usuario, situación que menoscaba la atención integral de todas las esferas de conformación humana, obligando al abordaje parcial de cada área, reduciendo aún más los logros de la rehabilitación y del trabajo en equipo, así como, la incidencia en otros espacios no considerados dentro de la habilitación/rehabilitación pero que debieran gozar de la misma importancia en tanto integralidad.
En relación a esté aspecto pero que no se ahondara por no ser el sentido de esté informe de investigación, está la influencia motivacional otorgada a la atención que afecta indirectamente los aspectos relacionales de la misma y posiblemente de adherencia al tratamiento. Es decir, la premura en la atención para cumplir con los tiempos estipulados, no permiten una relación usuario/medico, usuario/terapeuta cálida, tranquila que permita reconocer los diferentes aspectos de conformación humana.
Los factores contextuales de desempleo, pobreza, marginalidad, inequidad afectan y limitan de manera decisoria la participación de las personas en los diferentes procesos de rehabilitación, está situación podría ser minimizada tras el fortalecimiento de estrategias de fortalecimiento en Rehabilitación Basada en Comunidad (RBC), desde está institución en particular dada la capacidad en términos humanos y logísticos con que cuenta,