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ALBERTO camina por el sendero de las cabañas pasando muy cerca de la suya, y mira hacia ella. A lo lejos, vemos por medio de la ventana de la sala a EMMA sentada frente al computador escribiendo. ALBERTO pasa derecho sin detenerse y se mete por el bosque.

78. ESCENA. EXT. BOSQUE DE ÁRBOLES ALTOS – DÍA

Vemos a ALICIA que tiene un palo de madera muy delgado en su mano que utiliza para pegarle a los troncos de los árboles que se le atraviesan en su camino. ALBERTO observa a ALICIA un poco apartado de ella.

79. ESCENA. INT. SALA CABAÑA – DÍA

Vemos toda la sala de la cabaña de EMMA desde el corredor de los cuartos. EMMA está en el extremo derecho de la sala fumando un cigarrillo, cerca de la ventana de enfrente de la sala y recostada sobre la pared de madera. En el extremo izquierdo está el sofá. EMMA observa hacia el sofá sin moverse. Después camina al extremo de la sala, se agacha detrás del sofá y la dejamos de ver por un momento. Empieza a sonar la pieza de Bach

que escuchamos en la escena No. 62; Air aus: Orchestersuite No. 3 D-dur

BWV 1068 y empezamos a avanzar lentamente hacia la ventana mientras suena la pieza. EMMA camina de un extremo a otro atravesándose por un momento en nuestra vista y desapareciendo al instante. Muy lentamente llegamos a la ventana y vemos el bosque por medio del vidrio.

80. ESCENA. EXT. BOSQUE DE ÁRBOLES ALTOS – DÍA

Nos desplazamos lentamente entre los troncos de los árboles. Vemos la espalda de ALICIA que voltea su rostro hacia nosotros. Ahora vemos a ALBERTO que la sigue de cerca y le sonríe. ALICIA sale a correr.

81. ESCENA. INT. SALA CABAÑA – DÍA

Vemos lateralmente el rostro de EMMA que observa por la ventana. Y luego oímos la voz de ALICIA fuera de campo.

ALICIA

¿Cómo era antes?

ALBERTO (en off.)

Era feliz… Creo…

ALBERTO

De pronto estar con ella se volvió triste…

Empezó a pensar que tenía que vivir en un cierto estado de

ánimo para poder escribir…

Empezó a creer que tenía que ser triste para sentir… Y de pronto… dejó de sentir…

82. ESCENA. EXT. BOSQUE DE ÁRBOLES ALTOS – DÍA

Sigue sonando la pieza de Bach y vemos de frente a ALICIA que camina entre los árboles y fuera de campo oímos su vos que dice.

ALICIA (en off.)

¿Cómo se conocieron?

ALBERTO (en off.)

Ya no me acuerdo. Fue hace mucho.

ALICIA (en off.)

¿Por qué se gustaron?

ALBERTO (en off.)

No se. Fue hace mucho.

ALICIA (en off.)

¿La ama?

Vemos de espaldas a ALBERTO que camina detrás de ALICIA. Luego vemos el rostro de ALICIA acostada en el suelo y entra una mano que le toca el pelo y los labios. Luego vemos la mano de ALICIA que le toca los labios a ALBERTO. Luego La música empieza a mezclarse con el sonido de la naturaleza y se va confundiendo hasta apagarse suavemente por completo. Ahora ALBERTO está sentado en el suelo y ALICIA está acostada en el piso.

ALICIA

Hábleme más de ella.

No se que decirte…

ALICIA

Lo que sea. Sígame contando

cosas de ella.

ALBERTO

No se… A veces siento que se ha

impuesto un sentimiento de

desesperación a si misma. Un sentimiento artificial. Que no le pertenece por completo. No se. Yo no se de esas cosas.

ALICIA

No importa. Dígame mentiras.

ALBERTO (se ríe)

Bueno… Digamos que se jacta de su condición desgraciada. Se ha negado la felicidad.

Vemos el rostro de ALICIA y oímos ALBERTO que habla.

ALBERTO

Hubo un punto en el que todo

cambió. Se convirtió en el

propio cliché del que reniega.

Se creó una idea demasiado

abstracta de cómo deberían ser los escritores, o los artistas…

y… que palabra tan gastada…

artista… y… luego termino por creer su propia mentira, o él de los demás… Le gusta lo que a la gente no le gusta sólo por creerse única, especial. Por… No se, pero en últimas termina por negar todo tipo de sentimiento de emoción para no ser como los otros…

ALICIA se incorpora y se levanta por completo. ALBERTO la mira. ALICIA

A mí me parece una mujer muy hermosa… e inteligente también. A mi me gustaría casarme con un escritor.

ALBERTO

No es tan bueno, ¿sabes?… Yo la

tengo que compartir con sus

personajes. Ella se enamora con ellos, de ellos, sufre con y por ellos… En sus historias me es infiel… vive con otros, ama a otros, se acuesta con otros…

De pronto se oyen unos tiros lejanos.

ALBERTO

Hablemos de otra cosa.

ALICIA

¿De qué? ¿Dónde está el libro que me prometió?

ALBERTO

Me dijiste que no te gustaba leer.

ALICIA

Pero si me lo regala, yo me lo leo.

ALBERTO

¿Quiénes son los tipos con los que anda tu papá?

ALICIA

Unos señores…

ALBERTO

Eso es evidente… Pero, ¿Qué

están haciendo aquí?

ALICIA

¿En serio quiere saber?

ALBERTO asiente.

ALICIA

(mientras camina de un lado a otro)

No es tan interesante como

un libro… O mejor, en ¡una película!

ALBERTO

No importa, tengo curiosidad.

ALICIA

Nada. No tengo detalles. Mi papá me dice que esas cosas no me interesan.

ALBERTO

Eso no es verdad, ya no eres una niña.

ALICIA

No, en serio. Un día estaba en el colegio, y al otro estaba acá con esos tipos… No se… están cuidando a mi papá. Eso es lo único que se. ¿No se por qué?

Pero… son como sus

guardaespaldas…

ALBERTO

¿Cómo así? ¿Son o no son?

ALICIA

Sí. No se nada. Mi papá pelea todo el día con ellos, y luego

se contentan por la noche,

mientras toman trago… Ah, usted sólo pregunta. Vámonos ya de aquí. Estoy aburrida. ¡Vamos por el libro!

ALBERTO

No. Yo lo sacó y te lo entrego afuera.

83. ESCENA. EXT. CABAÑAS – DÍA

ALBERTO y ALICIA salen del bosque y caminan por el sendero de las cabañas a un paso rápido. ALBERTO se detiene frente a su cabaña.

ALBERTO

Espérame aquí. Ya te traigo el libro.

ALICIA asiente y se queda parada en el sendero.