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FIGURE 4-2: MULTIPLE CASE-STUDY SITES
Síntesis:
La invasión de Iraq por parte de la coalición internacional liderada por EEUU en marzo de 2003, utilizando la supuesta presencia de armas de destrucción masiva como argumento y con la voluntad de derrocar al régimen de Saddam Hus- sein por su presunta vinculación con los ataques del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, propició el inicio de un conflicto armado en el que progresivamente se involucraron numerosos actores: tropas internacionales, Fuerzas Armadas iraquíes, empresas de seguridad privadas, milicias, grupos insurgentes, y al-Qaeda, entre otros. El nuevo reparto de poder entre grupos sunníes, shiíes y kurdos en el marco insti- tucional instaurado tras el derrocamiento de Hussein provocó descontento entre numerosos sectores. La violencia persistió y se hizo más compleja, superponiéndose la oposición ar- mada contra la presencia internacional en el país a la lucha interna por el control del poder con un componente sectario, principalmente entre shiíes y sunníes, con un período espe- cialmente cruento entre 2006 y 2007. Tras la retirada de las fuerzas estadounidenses a finales de 2011, las dinámicas de violencia persistieron, con un elevado impacto en la po- blación civil. El conflicto armado se agravó en 2014 como consecuencia del ascenso del grupo armado Estado Islámico (ISIS) y la respuesta militar del Gobierno iraquí, apoyado por una nueva coalición internacional liderada por EEUU. El conflicto armado en Iraq registró una grave escalada de violencia, la peor desde el bienio 2006-2007, consi- derado como el período más cruento de la guerra iniciada en 2003. Según cifras de la misión de la ONU en el país, UNAMI, el balance de víctimas mortales se elevó a 12.282 personas, además de 23.126 heridas, aunque reconoció que estas cifras debían ser consideradas como un umbral mínimo debido a las dificultades para verificar y documentar el resultado de muchos hechos de violen- cia.87 De acuerdo a las cifras de la organización Iraq
Body Count (IBC), el balance sería mucho más elevado ya que sólo las víctimas civiles del conflicto ascenderían a 17.049, una cifra que casi duplica la contabilizada en 2013 (9.743) que, a su vez, ya significó el doble respec- to a 2012 (4.622).88 La intensificación de la violencia
durante 2014 respondió a una serie de factores, entre los cuales destaca el ascenso del grupo armado Estado Islámico (ISIS), la respuesta militar del Gobierno iraquí y la implicación de una coalición internacional liderada por EEUU en la ofensiva contra ISIS. A lo largo del año, y como en períodos anteriores, la violencia se concretó de manera periódica en atentados explosivos; ataques sui- cidas contra mercados, mezquitas, grupos de peregrinos y barrios shiíes, sobre todo en Bagdad; ofensivas contra las fuerzas de seguridad; enfrentamientos entre diversos actores armados; y asesinatos por motivos políticos –en especial de cara a las elecciones celebradas en abril–, en- tre otros hechos. Los episodios más cruentos estuvieron relacionados con la expansión de ISIS desde finales de
2013. El desmantelamiento de un campamento de pro- testa sunní en Ramadi en diciembre, y el posterior replie- gue de las fuerzas de seguridad dieron paso a una amplia ofensiva de ISIS, que a principios de año tomó el control de Ramadi y Fallujah. Las fuerzas de seguridad iraquíes intentaron sin éxito recuperar la autoridad en esos terri- torios. Por el contrario, ISIS consolidó sus posiciones en la estratégica provincia de Anbar (la más grande del país y fronteriza con Siria) y, en junio, lanzó una sorpresiva ofensiva sobre la ciudad de Mosul (la segunda más im- portante del país) y sobre Tikrit (ciudad natal de Saddam Hussein), avanzando en su cerco a Bagdad. En algunas zonas, como Mosul, las fuerzas iraquíes huyeron ante el avance de las milicias de ISIS, y en otras, como en el área de Baiji (sede de la mayor refinería de petróleo del país) se libraron feroces combates. La toma de Mosul, en alianza con sectores sunníes desafectos –incluyendo sectores vinculados al antiguo partido Baath de Saddam Hussein–, supuso un punto de inflexión. No sólo permitió al grupo confiscar importantes cantidades de recursos y arsenales, sino que derivó a finales de junio en la declara- ción de un califato por parte de ISIS en los territorios bajo su control en Iraq y Siria.89 El grupo, hasta entonces cono-
cido como “Estado Islámico en Iraq y Levante” adoptó así su nueva denominación, “Estado Islámico”, evidenciando su vocación de convertirse en una nueva entidad política y trascender las fronteras establecidas.90
Las ofensivas de ISIS tuvieron un gran impacto en la población. Diversas ONG y organismos de la ONU do- cumentaron los múltiples abusos cometidos por el grupo yihadista, algunas de las cuales se consideran constitutivas de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. En su avance por territorio iraquí, Estado Islá- mico perpetró matanzas y ejecuciones sumarias, ataques deliberados contra la población civil, reclutamiento for- zado de menores y graves episodios de violencia sexual contra mujeres y niñas.91 Las minorías de la zona, entre
ellas, cristianos asirios, turcomanos y yazidíes, estuvieron entre los principales objetivos de la organización. En este sentido, entre los episodios más destacados cabe mencio- nar el impacto del avance de ISIS sobre la localidad de Sinjar, que obligó a más de 200.000 personas a huir en agosto, muchas de las cuales quedaron cercadas en una zona montañosa. Ante estos hechos y dada la posibilidad de que ISIS alcanzara la capital del Kurdistán iraquí, Erbil, EEUU decidió implicarse militarmente una vez más en Iraq –con la anuencia del Gobierno iraquí–, tres años después de la retirada de sus tropas del país. Las ofensivas aéreas estadounidenses frenaron el avance hacia Erbil y se am- pliaron a otros objetivos estratégicos, como la presa de Mo- sul, que había sido capturada por ISIS. EEUU también dio apoyo a las fuerzas kurdas (peshmergas) –que actuaban en conjunto con milicias shiíes y tropas iraquíes apoyadas por
87. UN News, “2014 one of Iraq’s bloodiest years as casualty rates soar, UN mission reports”, UN News, 2 de enero de 2015, http://www.un.org/apps/ news/story.asp?NewsID=49725#.VL_Gf9KG92E.
88. Iraq Body Count, Iraq 2014: Civilian deaths almost doubling year on year, Iraq Body Count, 1 de enero de 2015, https://www.iraqbodycount.org/ analysis/numbers/2014/
89. Véase el resumen sobre Siria en este capítulo.
90. Véase “La amenaza de ISIS en Iraq y Siria, los riesgos para la seguridad humana y su impacto en la estabilidad regional” en el capítulo 6 (Escenarios de riesgo para 2015).
Irán– para romper el cerco sobre la ciudad de Amerli, de mayoría shií turcomana. Cabe destacar que, previamente, las fuerzas kurdas habían ocupado la ciudad de Kirkuk –rica en recursos petroleros– con el fin de evitar que cayera en manos de ISIS y también para consolidar su control sobre uno de los principales territorios en disputa entre el gobierno regional kurdo y las autoridades de Bagdad.92
EEUU promovió la formación de una coali- ción anti-ISIS –formada por una treintena de países–, que se centró en apoyar y aumentar los suministros de armas a las fuerzas kurdas y al Ejército iraquí y en acciones aéreas que, a partir de finales de septiembre, apuntaron también a posiciones de ISIS en Siria. Estado Islámico reaccionó con llamamientos a sus seguidores para actuar contra intereses de los países miembros de la coalición y con la decapitación de rehenes, entre ellos varios ciudadanos estadounidenses y británicos.
Aunque el Gobierno de EEUU insistió en que no compro- metería tropas en terreno en Iraq, en noviembre autorizó el despliegue de fuerzas adicionales elevando a más de 3.000 los efectivos en el país, con tareas centradas en el refuerzo a las fuerzas locales.
La crisis de seguridad en Iraq también tuvo importantes repercusiones políticas. Durante el primer semestre, el primer ministro Nouri al-Maliki –cuyo partido había re- sultado vencedor en los comicios de abril– descartó la formación de un gobierno de unidad para hacer frente a la inestabilidad del país y mantuvo el foco en una respuesta militar, solicitando apoyos militares –que recibió de EEUU e Irán–, comprando nuevos arsenales y promoviendo la creación de milicias, que movilizaron a miles de shiíes. No obstante, al-Maliki fue objeto de crecientes críticas por su papel en la intensificación de las tensiones secta- rias en Iraq y por utilizar la crisis en Anbar para marginar aún más a la oposición política sunní. En agosto, las pre- siones de Washington y la falta de apoyo de Irán, obliga- ron a dimitir al primer ministro después de ocho años en el poder. Fue sucedido por Haider al-Abadi, quien asumió el desafío de conformar un gobierno más inclusivo y hacer frente a la grave crisis en el país. Junto a la conforma- ción del nuevo gabinete, una de las medidas adoptadas por al-Abadi fue la remoción de una treintena de altos mandos militares –próximos a al-Maliki, según informa- ciones de prensa–, en un primer intento por reformar las fuerzas de seguridad, también objeto de duras críticas. Los cuestionamientos han apuntado a la corrupción y las redes de patronazgo en los cuerpos militares y policiales, que han llevado a que muchas de las armas proporcio- nadas a estas fuerzas hayan acabado en el mercado negro. Las fuerzas gubernamentales también han sido acusadas de cometer múltiples abusos, entre ellos el uso indiscriminado de la fuerza en algunas zonas, con graves
consecuencias para la población civil, y la ejecución de prisioneros en represalia por las acciones de ISIS. Hacia finales de año, la situación en terreno se caracterizaba por continuos enfrentamientos de combatientes de ISIS con peshmergas, tropas iraquíes, milicias shiíes y facciones armadas sunníes en el norte, en la provincia de Anbar y en las proximidades de Bagdad. Además de las ofensivas aéreas de la coalición, EEUU planeaba des- embolsar millones de dólares para entrenar y proveer de armas a milicias sunníes para la lucha contra ISIS. Estado Islámico, por su parte, continuaba con su política de sofocar cualquier intento de sublevación, y de perpe- trar masacres entre las tribus y comunidades que ofrecieran resistencia. El grave impacto del conflicto en la población se veía refleja- do en el incremento de los desplazamientos forzados. Se estima que 1,8 millones de personas abandonaron sus hogares a causa de la violencia en 2014, elevando a tres millones la cifra de personas desplazadas internamente desde el inicio del conflicto, mientras que el número de población refu- giada procedente de Iraq se elevó hasta casi medio millón de personas.
Israel – Palestina
Inicio: 2000
Tipología: Autogobierno, Identidad, Territorio
Internacional93
Actores: Gobierno israelí, milicias de colonos,
ANP, Fatah (Brigadas de los Mártires de Al Aqsa), Hamas (Brigadas Ezzedin al Qassam), Yihad Islámica, FPLP, FDLP, Comités de Resistencia Popular
Intensidad: 3
Evolución: ↑
Síntesis:
El conflicto entre Israel y los diferentes actores palestinos se reinicia en el año 2000 con el estallido de la 2ª Intifada propiciada por el fracaso del proceso de paz promovido a principios de los años noventa. El conflicto palestino-israelí se manifiesta en 1947 cuando la resolución 181 del Con- sejo de Seguridad de la ONU divide el territorio de Palestina bajo mandato británico en dos Estados y poco después se proclama el Estado de Israel (1948), sin poderse materia- lizar desde entonces un Estado palestino. Tras la guerra de 1948-49 Israel se anexiona Jerusalén oeste, y Egipto y Jordania pasan a controlar Gaza y Cisjordania, respectiva- mente. En 1967, Israel ocupa Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza tras vencer en la llamada Guerra de los Seis Días contra los países árabes. No será hasta los acuerdos de Oslo que la autonomía de los territorios palestinos será formalmente reconocida, aunque su implementación se verá impedida por la ocupación militar y por el control del territorio impuesto por Israel.
92. Véase el resumen sobre Iraq (Kurdistán) en el capítulo 2 (Tensiones).
93. A pesar de que “Palestina” (cuya Autoridad Nacional Palestina es una entidad política vinculada a una determinada población y a un territorio) no es un Estado reconocido internacionalmente, se considera el conflicto entre Israel y Palestina como “internacional” y no como “interno” por tratarse de un territorio ocupado ilegalmente y cuya pretendida pertenencia a Israel no es reconocida por el Derecho Internacional ni por ninguna resolución de Naciones Unidas.