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TABLE 4-7 RESEARCH QUESTIONS AND METHODS USED

4.8.2 Quantitative Data

d’Ivoire, según el

informe del Grupo de

Expertos sobre el país

enfrentamientos entre partidos que representan a diferentes grupos étnicos suponen un gran obstáculo para el logro de la paz. La ruptura del pacto de estabilidad firmado en 2007 entre los principales partidos políticos fue, una vez más, una oportunidad perdida para poner fin a la dinámica violenta que domina la vida política. El impacto cada vez mayor de las redes del narcotráfico internacional en África Occidental se había convertido en un factor añadido a la crisis. El asesi- nato del presidente, Joao Bernardo Vieira, en marzo de 2009 supuso el inicio de una nueva época de inestabilidad. En abril de 2012 el Ejército perpetró un nuevo golpe de Estado tras una primera ronda en las elecciones legislativas en las que ganó el candidato del PAIGC, que ocupaba el poder, y que fue cuestionada por parte de la oposición, pese al respaldo de los observadores internacionales. Tras el golpe se inició un nuevo proceso de transición.

La situación en el país experimentó una notable mejoría, con el retorno al orden constitucional de la mano de las elecciones legislativas y presidenciales, el restable- cimiento de las relaciones con actores internacionales y el impulso a reformas internas. Los comicios trans- currieron en abril en calma, a pesar del retraso inicial –aplazamiento de marzo a abril que contó con el respaldo de la oposición– y de las divisiones internas en el Partido Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) –antiguo partido oficialista y cuyo candidato, Carlos Gomes Junior, resultó ganador en la primera vuelta de las elecciones de 2012 tras las cuales el Ejército dio un golpe de Estado. El candidato del PAIGC, José Mario Vaz, ganó los comicios presidenciales en segunda vuelta en mayo. Tras algún cuestionamiento inicial del candidato independiente Nuno Nabiam –señalado en algunos aná- lisis como el candidato con apoyo militar–, éste aceptó los resultados, como también hizo el Ejército. El PAIGC también obtuvo mayoría en las legislativas y ningún par- tido llegó a impugnarlas. La participación, del 89,29%, fue considerado un umbral sin precedentes y el secretario general de la ONU la calificó de logro histórico. Las elec- ciones legislativas y presidenciales fueron consideradas internacionalmente como libres, limpias y transparentes. Se formó un nuevo Gobierno, dominado por el PAIGC, pero con presencia del Partido de la Renovación Social (PRS), principal partido opositor, con 19 y seis miembros respectivamente en el gabinete, junto a otros miembros de formaciones minoritarias. El nuevo primer ministro, Domingos Simões Pereira, apeló al diálogo inclusivo y a la búsqueda del consenso en las principales cuestiones nacionales en su investidura. Asimismo, la nueva Presi- dencia impulsó reformas internas y, entre otras medidas, destituyó en septiembre al jefe de las Fuerzas Armadas, el general Antonio Indjai, promotor del golpe y perseguido por EEUU por cargos de complicidad en tráfico de dro- gas. En su lugar, el presidente nombró al general Biague Nantam. A su vez, en octubre retiró de la función pública al candidato presidencial, aliado de Indjai y figura desta- cada del PRS, Nuno Nabiam. En clave internacional, con el inicio de la etapa postelectoral, actores internacionales,

como la UA y la Comunidad de Países de Lengua Portu- guesa, retomaron las relaciones con Guinea-Bissau, rotas tras el golpe militar de 2012. Además, el Consejo de Se- guridad de la ONU aprobó en noviembre la extensión del mandato de la Oficina de la ONU en el país, UNIOGBIS, por tres meses más. También ECOWAS aprobó prolongar el mandato de la fuerza de mantenimiento de la paz. Pese a las mejoras políticas en el país, la situación de derechos humanos continúo siendo problemática, con nuevos casos de violencia por motivos políticos duran- te el año, en un contexto de impunidad extendida. No hubo avances en la investigación de graves violaciones de derechos humanos en periodos anteriores. Por otra parte, en materia de seguridad la situación de mantuvo mayoritariamente estable. Aun así se produjeron algunos incidentes. Entre éstos, 19 personas ocupantes de un minibús murieron en septiembre por la explosión de una mina terrestre. Otras 10 personas resultaron heridas por la explosión de otra mina.

Nigeria

Intensidad: 3

Evolución:

Tipología: Identidad, Recursos, Gobierno Interna

Actores: Gobierno, oposición política, comu-

nidades cristianas y musulmanas, milicias comunitarias

Síntesis:

Desde 1999, año en el que el poder político volvió a manos civiles después de sucesivas dictaduras y golpes de Estado, el Gobierno no ha logrado establecer un sistema democráti- co estable en el país. Todavía persisten grandes diferencias económicas y sociales entre los diferentes estados que conforman Nigeria por la falta de descentralización y entre las diferentes capas sociales, hecho que fomenta la inesta- bilidad y los estallidos de violencia. Igualmente, las fuertes divisiones interreligiosas, interétnicas y políticas alimentan la persistencia de la violencia en todo el país. La falta de trans- parencia y la corrupción en el terreno político son otros de los grandes lastres para la democracia en Nigeria. Las prácticas mafiosas y el recurso al asesinato político como estrategia electoral han impedido el libre ejercicio del derecho a voto de la población, aumentando el descontento y las prácticas fraudulentas.

La situación en Nigeria continuó siendo frágil, con numerosos episodios de violencia intercomunitaria, así como un clima de antagonismo político en el contexto previo a las elecciones presidenciales de febrero de 2015. Todo ello supuso tensiones añadidas a la grave situación que atraviesa el país por el conflicto armado con la insurgencia islamista Boko Haram (BH).12 La

violencia entre sectores de la comunidad fulani, se- minómada, dedicada al pastoreo y mayoritariamente

musulmana, y tribus asentadas, mayoritariamente agrícolas o dedicadas a la cría de animales y cristianas –como sectores de la comunidad berom–, causó va- rios centenares de muertes durante el año. Solo entre julio y septiembre, el balance se elevó a más de 300 muertes, según varios recuentos de medios de comu- nicación y centros de análisis. Entre los incidentes, al menos 100 personas murieron a mediados de marzo en varios días de violencia en diversas localidades del estado de Kaduna, mientras algunas fuentes elevaban el balance a unas 200 víctimas mortales en esos días. Cerca de 300 personas murieron en actos de violencia intercomunitaria en abril en los estados de Nasarawa (centro), Zamfara (noroeste) y Taraba (este), según el recuento de International Crisis Group. A principios de abril, unos 30 pastores fulani murieron en enfrentamien- tos con las Fuerzas Armadas en el estado de Nasarawa. Otras 120 personas murieron en diversos hechos de violencia intercomunitaria en el área de Sanga, en el estado de Kaduna, en junio. Unas 50 personas murieron en hechos de violencia a mitad de julio en el distrito de Gidandawa (estado de Zamfara). Incidentes en una sola jornada de violencia en Tundun-Ababu (estado de Na- sawrawa) a finales de agosto causaron al menos 60 víc- timas mortales. Otras 60 personas murieron en choques a principios de septiembre en ese mismo estado. Según la ONG Human Rights Watch, más de 10.000 personas han muerto desde 1992 por violencia entre tribus dedi- cadas al pastoreo y tribus agrícolas. Si bien la violencia intercomunitaria no está normalmente vinculada a la violencia protagonizada por BH, durante el año algunas voces alertaron de los riesgos de que el grupo armado pueda hacer aumentar las tensiones intercomunitarias. Y algunos análisis apuntaron a supuestos vínculos entre pastores fulani y BH, señalando que algunos pastores fulani responsables de ataques en el estado de Zamfara eran miembros de BH. A su vez, algunas informaciones en prensa apuntaron a un mayor acceso a armas sofis- ticadas por parte de sectores de pastores. Por su parte, fuentes gubernamentales informaron durante el año de la detención de supuestos miembros de BH que se ha- cían pasar por pastores. En paralelo, durante el año la violencia intercomunitaria se extendió más allá de las fronteras de Nigeria, con una veintena de muertes en choques en el segundo trimestre entre agricultores de Camerún y cientos de hombres armados supuestamente pastores fulani que habían huido de los es-

tados nigerianos de Taraba y Benue. Por otra parte, la situación política en el país se mantuvo convulsa, en un contexto de grave impacto de la violencia de BH, de numerosos retos en materia de gobernanza y corrupción y de antagonismo político en

el contexto prelectoral. Durante el año abandonaron el partido gubernamental PDP destacados miembros, incluyendo docenas de gobernadores estatales y legis- ladores. El presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, fue confirmado como candidato único del PDP a los comicios presidenciales, mientras el principal partido opositor, el APC, eligió como candidato al ex dirigente

militar Muhammadu Buhari, quien accedió al poder por golpe de Estado en 1983 y presidió el país hasta 1985, cuando Ibrahim Bagangida dio otro golpe militar. El APC centró su discurso durante 2014 en la incapacidad del Gobierno de hacer frente a la inseguridad en el país y la violencia de BH, así como en sus fracasos en la lucha contra la corrupción y la impunidad.

Cuerno de África

Eritrea

Intensidad: 2

Evolución: =

Tipología: Gobierno, Autogobierno, Identidad

Interna Internacionalizada

Actores: Gobierno, oposición política y social

interna, coalición opositora político- militar EDA (EPDF, EFDM, EIPJD, ELF, EPC, DMLEK, RSADO, ENSF, EPDF, EIC, Nahda), otros grupos

Síntesis:

El régimen de partido único que gobierna Eritrea desde 1993, antigua insurgencia que contribuyó a la caída del ré- gimen de Mengistu Haile Mariam en Etiopía en 1991, ha go- bernado el país con un marcado autoritarismo y ha silenciado y reprimido a la oposición política. El Gobierno, liderado por la vieja guardia de la época de la independencia, se enfrenta a una serie de movimientos opositores que reclaman avances en la democracia y la gobernabilidad del país, respeto por las minorías étnicas, un mayor grado de autogobierno, reivin- dican el árabe como lengua oficial, el fin de la marginación del islam en el país y el freno a la imposición cultural de la comunidad tigray, o tigrinyización, que lleva a cabo el PFDJ, que controla todos los mecanismos de poder. Esta situación, además de la política de Eritrea en la región del Cuerno de África, ha llevado al país a un creciente aislacionismo. En di- ciembre de 2009 el Consejo de Seguridad de la ONU impuso un embargo de armas, restricción de vuelos y congelación de bienes a los principales altos cargos del país por su apoyo al grupo armado somalí al-Shabaab.

Uno de los hechos más destacables que pusieron de ma- nifiesto la situación en Eritrea fue el anuncio de ACNUR en noviembre, que señaló que la cifra de demandantes de asilo en Europa durante los 10 primeros meses de 2014 procedentes de Eritrea se había multiplicado por tres en comparación con el mismo periodo de 2013, pasando de 13.000 a 37.000. El 22% de la población refugiada que llegó a Italia era eritrea, la se- gunda nacionalidad tras la siria en alcanzar las costas italianas. La mayoría son jóvenes que huían del autoritarismo del régimen eritreo y de la intensificación de una campaña de reclutamiento para participar en el servicio militar obligatorio de duración indefinida. El servicio militar obligatorio fue introducido en el país en 1995, lo que, entre otros factores, ha con- tribuido a hundir al país –según un informe– en el que el 80% de la población vive de la agricultura de subsisten-

El 22% de la población

refugiada que llegó

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