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CHAPTER 6 Challenges of Optimizing Phase-change Contrast Agents for Extravasation

6.4 Final Recommendations for PCCA Technology

En otra parte de esta tesis ya se mostró cómo los argumentos a favor de la mecanización de la cocina, fueron instalados en la cultura arquitectónica en Chile desde comienzos de la década de los años treinta, impulsados fundamentalmente por los fabricantes y distribuidores de cocinas que operaban con gas o energía eléctrica74.

Si los argumentos a favor de la mecanización del espacio de la cocina gracias a la introducción de elementos como el refrigerador o la cocina se encuentran en muchos avisos publicitarios de la época a través de los cuales se instaló culturalmente el concepto del interior moderno como un interior mecanizado, los intentos por instalar la noción del interior moderno como el lugar de la racionalización del espacio en general y del espacio de la cocina en particular, se produjeron casi exclusivamente en el ámbito disciplinar.

73 Téllez, A. “La moda, el estilo, la modernidad y el cambio en la arquitectura doméstica de Santiago. 26 casas en Ñuñoa y Providencia. 1935-1950”. Tesis de Magíster en Arquitectura PUC.

Sin publicar.

74 Utilizados como instrumentos de persuasión, se publicaron en avisos publicitarios en los medios de difusión masiva propios de la época, como los diarios y las revistas. Junto al refrigerador, la cocina compacta de tres o cuatro hornillas, con horno incorporado, fue considerada una máquina emblemática del hogar moderno. Véase el título “La naturaleza mecánica del interior moderno” de esta misma tesis.

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Imagen parte del artículo “Materiales, equipos y métodos” que muestran un detalle de “el Mezclador Sarco”, elemento que sirve para “agregar agua fría y caliente automáticamente suministra agua a cualquier temperatura deseada”. Se lo instala para sistemas mayores de duchas para obreros, centrales de leche, fábricas laminadoras de cobre, lavanderías, etc”. Fuente: revista “Arquitectura y Construcción” , Nº4, 1946.

En efecto, en las fuentes documentales consultadas, los primeros intentos en esta dirección sólo se han podido encontrar a mediados de la década de los años cuarenta, asociados fundamentalmente a la publicación de la revista

“Arquitectura y Construcción”.

A mediados de la década de los años treinta, por ejemplo, apareció en una revista de arquitectura, un solitario artículo que proponía una reflexión

proyectual sobre el espacio de la cocina. Titulado “Los armarios cocina son de gran utilidad en la vivienda mínima”75, (IMG_39) el artículo enseñaba la propuesta de un mueble-cocina, desarrollada por arquitectos alemanes, que según se decía, sería de gran utilidad para las viviendas de dimensiones

reducidas o las casas-de-fin-de-semana. En este caso, la cocina había sido

tratada como un mueble que podía cerrarse con unas cortinas, una puerta metálica o de madera cuando no estuviera en uso, llevando todos sus componentes a la mínima dimensión.

Luego de ese artículo, la propuesta de reformulación proyectual del espacio de la cocina recién se propondría desde las páginas de la revista “Arquitectura y Construcción” en la segunda mitad de la década de los años cuarenta, y tuvo muy poco que ver con la propuesta de mueble-cocina publicada a mediados de los años treinta.

En esta reformulación, una firma comercial desempeñó un papel fundamental:

A. Montero y Cía. Ltda; que además de ser importadora de artefactos eléctricos y a gas, fabricante de muebles de cocina y contar con un novedoso

“Departamento de Arquitectura Interior”, financiaba a su vez la publicación

de la revista “Arquitectura y Construcción”. (IMG_40)

El punto central de la reformulación proyectual del espacio de la cocina que

intentó instalar la firma A. Montero y Cía. Ltda a través de las páginas de la revista “Arquitectura y Construcción”, consistió en racionalizar el trabajo doméstico de la cocina, transformándolo en un proceso al cual se le podía aplicar la lógica del montaje que regía la línea de producción industrial.

75 Artículo publicado en la revista “Urbanismo y Arquitectura” No. 6. 1936.

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Artículo “Los armarios cocina son de gran utilidad en la vivienda mínima” , donde se plantea la idea de la gran utilidad de estos elementos “modernos” en la organización y reducción del uso espacial en la vivienda de dimensiones reducidas.

Fuente: revista “Urbanismo y Arquitectura” , Nº6, 1936.

En otras palabras, el proceso de preparación de los alimentos fue visualizado como una línea de producción, y por analogía, la cocina se comenzó a ver como una fabrica en miniatura.

En un artículo aparecido en el primer número de esta revista, A. Montero y Cía. Ltda., anunció que había desarrollado un conjunto de 70 componentes

prefabricados, con los cuales se podían obtener diseños variados. (IMG_41).

Para facilitar la comunicación con los compradores, se desarrolló un modelo a escala de cada uno de los componentes del sistema, de tal modo

que, adicionando piezas, se podía configurar la totalidad de la cocina del

modo deseado por el usuario. Se trató de una forma temprana de diseño

participativo, pues los usuarios podían “jugar” a configurar el espacio de su

cocina a voluntad.

Los avisos publicitarios de A. Montero y Cía. Ltda., intentaban instalar la idea de que, el diseño de la cocina se había convertido en un asunto de especialistas y era fundamentalmente a ellos que estaba dirigida su publicidad. En un anuncio publicado en el primer número de la revista “Arquitectura y Construcción”, la firma, dirigiéndose a los arquitectos hacía la siguiente

oferta: “Sr. Arquitecto. Le ayudaremos a resolver el problema de la cocina (…) En la planificación de la casa moderna le haremos una cocina perfecta (…)”76. (IMG_42).

Del texto se puede inferir que la firma A. Montero y Cía. Ltda., intentaba instalar la idea de que el diseño del espacio de la cocina se había convertido en una sub-especialidad del diseño del “interior moderno”. La alusión al “problema de la cocina” al cual se hacía referencia en el aviso, y el uso de la

palabra “planificación” en lugar de “diseño”, hacen suponer que la propuesta

ofertada tenía mucho más que ver con estrategias de racionalización de procesos que con los problemas formales, espaciales o materiales de la cocina.

A través de la noción de “cocina eficiente” -introducida por la firma

A. Montero y Cía. Ltda.- a mediados de los años cuarenta ingresó al espacio de la casa chilena, la lógica de la línea de montaje de la producción industrial. La cocina se concibió como una fábrica en miniatura con tres diferentes centros de trabajo: “de preparación y limpieza, de refrigeración y almacenamiento, de cocimiento y servicio (…)”77.

En la propuesta de la firma A. Montero y Cía. Ltda., estos tres centros de trabajo podían disponerse siguiendo cuatro formas distintas de organización

del trabajo: plan forma “U”, “plan forma “L”, “plan mural doble” y, finalmente,

“plan mural sencillo”78. (IMG_43).

Estos avisos publicitarios dirigidos a un público de especialistas, publicados insistentemente en las páginas de la revista “Arquitectura y Construcción”,

instalaban la idea de que la cocina era tal vez el más importante centro de recepción de innovaciones tecnológicas de toda la casa, que la mecanización

76 Aviso publicado en la revista “Arquitectura y Construcción” No. 1. 1945.

77 Según aviso de A. Montero y Cía. Ltda., publicado en la revista “Arquitectura y Construcción” No. 4. 1946. Según leyenda de anuncio de A. Montero y Cía. Ltda., publicado en la revista “Arquitectura y Construcción” No. 4. 1946.

78 Según aviso de A. Montero y Cía. Ltda., publicado en la revista “Arquitectura y Construcción” No. 6. 1946.

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Aviso publicitario de la firma Montero y Cía Ltda donde se muestra el desarrollo de un conjunto de 70 componentes prefabricados, con los cuales se podían obtener diseños variados en la creación de muebles adaptables a cualquier tipo de cocina.

Fuente: revista “Arquitectura y Construcción” , Nº6, 1946.

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Aviso publicitario de la firma Montero y Cía Ltda . Importadora de artefactos eléctricos

y a gas, fabricante de muebles de cocina y que además contaba con un novedoso

“Departamento de Arquitectura Interior”.

Fuente: revista “Arquitectura y Construcción” , Nº12, 1948.

había introducido nuevos elementos y relaciones que modificaban

radicalmente la distribución y el dimensionamiento de las cocinas, y que la

planificación de una cocina se estudiaba en la planta, organizando el trabajo a partir de la lógica de la producción industrial como ocurrió con la vivienda higiénica en el caso de las viviendas populares (ver capítulo 4).

La asociación entre eficiencia y casa moderna se había comenzado a instalar culturalmente en los Estados Unidos entre mediados del siglo XIX y comienzos del siglo XX por las llamadas “ingenieras domésticas”, y se había comenzado a discutir en ambientes disciplinares en Estados Unidos y Alemania a partir de la segunda década del siglo XX79. En el caso de Chile,

la instalación disciplinar del asunto de la eficiencia asociado al caso de la cocina, al parecer sólo se instalaría a mediados de los años cuarenta. Como la

mecanización, la noción de la eficiencia fue otro argumento no formal a favor de la Arquitectura Moderna y su progresiva profundización disciplinar.

79 Al respecto Alejandro Crispiani ha dicho: “Esta noción (la eficiencia) tiene su origen en las experiencias desarrolladas en diferentes ámbitos de los Estados Unidos y Alemania durante los años veinte. En Estados Unidos, la preocupación en torno de la racionalización de los trabajos domésticos y los espacios de la vivienda específicamente destinados a ellos data ya de mediados del siglo XIX. Durante las primeras décadas del XX, los trabajos e investigaciones de Christine Frederick y Lillian Gilbreth posibilitan la formación de un modelo teórico y práctico de cocina laboratorio que sienta las bases para el diseño de este espacio en las décadas siguientes. Arquitectos y diseñadores europeos, como J. J. P. Oud, Grete Schute –Lihotzky, Walter Gropius y otros profesionales de la Bauhaus, introducen este modelo en el marco de la vivienda moderna y sus teorías”. Voz Cocina. Diccionario. P. 95.

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Aviso publicitario de la firma Montero y Cía Ltda ., que intentaba instalar la idea

de que, el diseño de la cocina se había convertido en un asunto de especialistas y era

fundamentalmente a ellos que estaba dirigida su publicidad.

Fuente: revista “Arquitectura y Construcción” , Nº1, 1945.

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Aviso publicitario de la firma Montero y Cía Ltda , toma el concepto de “cocina eficiente” y

propone cuatro formas distintas de

organización del trabajo: plan forma “U”, “plan forma “L”, “plan mural doble” y “plan mural sencillo”.

Fuente: revista “Arquitectura y Construcción”, Nº4, 1946.

C. La búsqueda de una síntesis entre mecanización,

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