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Final Sample and SME Summary Statistics

Next I describe why takeovers may potentially result in a fall in performance or exit.

Chapter 5 The Model

81 It is only around 2001 that my sample has a birth rate equivalent to that recorded in 1973.

6.7 Final Sample and SME Summary Statistics

Sin embargo, los que están a cargo del control político, ¿quieren act uar? Y con las armas de la república rotas, confiscadas por los poderes globales o decomisadas por el Estado que no puede resistir a las presio­ nes globales, ¿dónde encontrar las fuerzas capaces de obligarlos a ent

rar en acción?

En las democracias no existe un poder coercitivo destinado a a man­ tener a raya el disenso. En el Estado liberal-democrático de hoy no hay campos de concentración ni oficina censora, mientras que las cárceles, repletas como están, no tienen celdas reservadas para los opositores po­ líticos o los heréticos. La libertad de pensamiento, de expresión y de asociación ha alcanzado proporciones sin precedentes y está más cerca que nunca de ser ilimitada. La paradoja, sin embargo, es que esta liber­ tad sin precedentes aparece en el momento en que no existe en qué em­ plearla y en el que hay pocas oportunidades de convertir la libertad ili­ mitada en libertad de acción.

Pierre Hourdieu nos ha recordado recientemente una antigua ley universal:

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La capacidad de proyección futura es la condición de toda con­ ducta considerada racional. [... ] Para concebir un proyecto revo­ lucionario, es decir, para tener una intención bien pensada de transformar el presente en referencia a un proyecto de futuro, es imprescindible tener algo de control sobre el presente. 9

Pero el problema es que el “control sobre el presente” es un rasgo cons­ picuamente ausente en la condición de los hombres y las mujeres con­ temporáneos. Estos últimos no tienen jurisdicción sobre ningún recurso o salvaguarda que les permita modificar, por no hablar de controlar, su situación, ya sea individual o colectivamente. Algunas modificaciones ya han sido hechas de antemano por fuerzas misteriosas llamadas “re­ cesión”, “racionalización”, “caída de la demanda de mercado” o “re­ ducción”. No obstante, los golpes reverberan más allá de los blancos previstos, y los que los sufren no son solamente los que han sido degra­ dados y privados de su dignidad y/o de su fuente de ingresos, Cada golpe lleva un mensaje para todos los que (por el momento) se han salvado y que se ven incitados a evaluar su propio futuro de acuerdo con la seve­ ridad de la probable sentencia y no con el alivio de su suspensión tem­ poraria. El mensaje es simple: todo el mundo es potencialmente pres­ cindible o reemplazable; por lo tanto, todo el mundo es vulnerable y cualquier posición social, por elevada y poderosa que pueda parecer en el momento, es a largo plazo precaria: hasta los privilegios son frágiles y están bajo amenaza.

Los golpes pueden estar dirigidos a un blanco específico, pero la de­ vastación que causan no se limita a él. El miedo que generan es difuso y ambiental. Tal como lo expresa Bourdieu, es un miedo “que acosa la conciencia y el subconsciente”. Para escalar las cumbres hay que tener los pies firmemente plantados en la tierra. Pero es la tierra misma la que se vuelve cada vez más inestable, débil, poco confiable... No hay ninguna sólida roca donde asentar los pies para poder saltar. La con­ fianza, condición indispensable de cualquier planificación racional y de cualquier acción decidida, flota, buscando en vano suelo firme desde donde catapultarse. El estado de precariedad, observa Bourdieu, “torna incierto cualquier futuro, impidiendo cualquier previsión racional y de­ salentando ese mínimo de esperanza en el futuro que uno necesita para

9 Pierre Bourdieu, "L a précarité est au jourd’hui p arto u t", en: C ontre-feux: propos

p o u r serv ir à la résistance c o n tre l'in va sio n néolibérale, París, Liber-Raisons d ’Agir, 1998,

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rebelarse, en especial para rebelarse colectivamente, incluso contra el presente más intolerable”.

En la actualidad, es común deplorar el creciente nihilismo y el ci­ nismo de hombres y mujeres contemporáneos, la estrechez o la ausen­ cia de sus proyectos de vida, su tendencia a fragmentar la vida en epi­ sodios, que deben aprovecharse y exprimirse hasta la última gota sin pensar en las consecuencias. Todas esas acusaciones están bien funda­ das. Sin embargo, lo que los predicadores morales que vituperan la de­ cadencia moral no suelen mencionar es que la censurable tendencia que condenan es, en realidad, una respuesta racional a un mundo en el que uno se ve obligado a considerar el futuro como una amenaza, y no como un refugio o una tierra de promisión. Del mismo modo, lo que casi ningún crítico señala es que este mundo, como cualquier otro mundo humano, ha sido hecho por humanos y que, lejos de ser pro­ ducto de las inescrutables e invencibles leyes de la naturaleza o de la naturaleza humana, irredimiblemente pecadora, es producto, en alto grado, de lo que solamente podemos denominar la política económica

de la incertidumbre.

La economía política de la incertidumbre es el conjunto de “reglas para acabar con las reglas", impuestas por poderes financieros, capita listas y comerciales extraterritoriales a las autoridades políticas locales. Sus principios encontraron plena expresión en el Acuerdo Multilateral de Inversiones -en las limitaciones impuestas a la libertad de los gobier­ nos de acotar la libertad de movimiento del capital, así como en la ma­ nera clandestina en que fue negociado y la reserva en que lo mantuvie­ ron por mutuo acuerdo los poderes políticos y económicos-, hasta que ese acuerdo fue descubierto y sacado a la luz por un grupo de investiga­ dores periodísticos. 10 Los principios son simples, ya que casi todos son negativos; no están destinados a establecer un nuevo orden, solo a de- sari ¡rular los órdenes existentes y a impedir que los gobiernos estatales del momento puedan reemplazar por otras las leyes anuladas. La eco­ nomía política de la incertidumbre se reduce esencialmente a la prohibi­ ción de reglas y regulaciones -políticamente establecidas y garantiza­ das y al desarme de las instituciones y asociaciones defensivas que impedían que el capital y las finanzas fueran verdaderamente sans frontières . E1 resultado de ambas medidas es un estado de permanente y

10 V éase P ierie Bo u rd ie u , "L e n éo -lib éralism e, u to p ie (en voie d e réalisatio n ) d ’u n e e x p lo r a tio n san s lim ite s " , en: C o n tr e fe u x , o b . c it ., p. 1 10.

EN BUSCA DE VISIÓN 183 ubicua incertidumbre, destinada a reemplazar la autoridad coercitiva de la ley como fórmula de legitimación y lograr así obediencia (o más bien, falta de resistencia) a los nuevos poderes supraestatales y globales.

La política económica de la incertidumbre es buena para los nego­ cios. Torna innecesarios los costosos e incómodos instrumentos de dis­ ciplina, a los que no reemplaza con el autocontrol típico de los entrena­ dos, sino más bien con la incapacidad de actuar de manera concertada de los individuos privatizados y endémicamente inseguros; incapacidad que se profundiza aun más porque esos individuos no creen que exista alguna acción efectiva ni que los problemas personales puedan conver­ tirse en temas colectivos y, menos aun, en el proyecto común de un or­ den alternativo.

La política económica de la incertidumbre pone fin al molesto, cos­ toso y disciplinado entrenamiento, y particularmente a su brazo coer­ citivo y a sus agentes de adoctrinamiento. En cuanto a su manera de conseguir sumisión a las reglas del juego o a un juego sin reglas, la in­ certidumbre endémica desde la base hasta el tope de la escalera social es un sustituto prolijo y barato, aunque muy eficaz, de las regulaciones normativas, la censura y la vigilancia. Aparte del margen de excluidos y prescindibles, que están perfectamente seguros de su exclusión y de su prescindibilidad -y, por lo tanto, no son receptivos a las políticas de la incertidumbre-, no son necesarios los panópticos, ya sea en su pesada versión antigua o en su versión más liviana y actualizada, de alta tecno­ logía. La libertad de mercado es el único instrumento que hace falta para condicionar completamente la conducta humana que mantiene en mar­ cha a la economía global.

En el camino hacia el dominio incuestionado de la economía políti­ ca de la incertidumbre, las instituciones republicanas son las primeras víctimas. De hecho, todo aquello que representa la república choca de manera estridente con los propósitos o los efectos de las políticas de la incertidumbre, Al tratar de explicar qué se necesita para ser republica­ no, como lo era él, el gran historiador francés Marc Bloch afirmó que la forma de poder debía (y podía) ser objeto de una madura delibera­ ción por parte de los ciudadanos; que no debía ni podía ser impuesta a los individuos si estos no tenían la oportunidad de elegirla. Bloch, que escribía en una época de gran modernidad y que era sensible a las mo­ dernas armas de imposición, afirmó que las principales amenazas con­ tra la fe y la práctica republicanas eran la insidiosa instrucción comuni­ taria que penetraba hasta las zonas más íntimas de los sujetos humanos y la tendencia, igualmente moderna, a calificar de sacrilegos los méritos

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y vicios del grupo al que uno pertenece. 11 Si Bloch hubiera enumerado las amenazas contra la república medio siglo más tarde, probablemente hubiera nombrado a otros enemigos: el primero hubiera sido el “miedo ambiente”, emanado de la incertidumbre existencial y que se condensa en el miedo a la acción, y luego, la nueva opacidad política y la impene­ trabilidad del mundo, el misterio que envuelve los lugares donde se ori­ ginan los golpes y que sedimenta bajo la forma de incredulidad, de im­ posibilidad de resistirse al destino y de desconfianza ante cualquier sugerencia de un modo de vida alternativo.