Chapter 9 Post-Acquisition Performance
9.5 M ultivariate Estim ation o f Performance
9.5.1 Methodological problems
Existen varios sistemas de clasificar tierras o de determinar su capacidad de uso, unos más simples que otros, en el sentido de que pueden utilizar solo dos variables diferenciadoras de las clases, como propuso Plath (1968) al considerar la temperatura y la precipitación como parámetros diferenciadores o Sheng (1971) al emplear solo la pendiente y profundidad del suelo. Sin embargo, otros sistemas consideran un mayor número de variables tanto edáficas como climáticas y de relieve (Beek 1978, Molina y Sharma 1993, INAB 1999). El sistema más utilizado internacionalmente el desarrollado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Klingebiel y Montgomery 1961), en el cual las tierras se agrupan de acuerdo a las limitaciones relativas que determinan el rendimiento o la posibilidad de cultivar una especie en forma intensiva. Las clases se identifican con números romanos, aumentando las limitaciones o el riesgo de erosión del terreno al pasar de la clase I a la clase VIII. Las clases I, II y III permiten el desarrollo de cualquier actividad, incluyendo la producción de cultivos anuales cuya selección depende de criterios socioeconómicos. El uso de las clases IV, V y VI se restringe al desarrollo de cultivos semipermanentes y permanentes, con posibilidad de sembrar cultivos anuales en forma ocasional solamente en a clase IV. La clase VII tienen limitaciones tan severas que solo se permite el manejo del bosque natural primari0o o secundario y en el caso de tierras denudadas debe procurarse el restablecimiento de la vegetación natural. La clase VIII la conforman terrenos que no permiten ninguna actividad productiva agrícola, pecuaria o forestal, siendo por tanto, adecuada únicamente para la protección del recurso natural.
En forma abreviada, la siguiente es una definición de cada una de estas clases:
Clase I Tierras con pocas limitaciones o ninguna
que restrinjan su uso para el desarrollo de actividades agrícolas, pecuarias o forestales adaptadas ecológicamente a la zona. Las tierras de esta clase se encuentran en superficies planas
o casi planas, con erosión sufrida nula (pendiente menor al 1 %), con suelo profundo, de textura media, sin piedras, sin problemas de toxicidad o salinidad, drenaje bueno, sin riesgo de inundación y en zonas de vida húmedas, con período seco corto y sin efectos adversos por neblina y viento.
Clase II Tierras con algunas limitaciones que
reducen la escogencia de especies, o que requieren de prácticas de conservación moderadas (pendientes del 1 al 3 %). Las limitaciones que pueden presentar son: relieve ligeramente ondulado, erosión sufrida leve, suelos profundos, texturas moderadamente finas o moderadamente gruesas, ligeramente pedregosos, fertilidad media, toxicidad y salinidad leves, drenaje moderadamente excesivo o moderadamente lento, riesgo de inundación leve, zonas de vida secas o muy húmedas y condición de neblina y viento moderada.
Clase III Tierras con limitaciones moderadas
solas o combinadas, que reducen aún más la escogencia de especies, o que requieren de prácticas de conservación especiales que incrementan los costos de producción, o ambos (pendiente del 3 al 5 %). Para desarrollar cultivos anuales se requiere del uso de prácticas intensivas de manejo y conservación de agua. Entre sus limitaciones se encuentran: relieve moderadamente ondulado, erosión sufrida leve,, suelos moderadamente profundos, texturas moderadamente finas u/o gruesas en el suelo y subsuelo, pedregosidad moderada, fertilidad media, toxicidad moderada, salinidad leve, drenaje moderadamente excesivo y riesgo de inundación moderado.
Clase IV Tierras con limitaciones muy severas,
solas o combinadas, que reducen a un mínimo la escogencia de especies semipermanentes y permanentes, y que requieren de un manejo muy especializado, o ambas (pendiente del 5 al 10
%). Se presentan bajo condiciones de relieve
ondulado, erosión sufrida moderada, suelos moderadamente profundos, texturas muy finas u/o gruesas en el suelo y subsuelo, pedregosos, fertilidad media, toxicidad moderada, salinidad leve, drenaje moderadamente lento o excesivo y riesgo de inundación moderado.
Clase V Tierras con poco o ningún riesgo de
erosión pero con otras limitaciones imposibles de superar o remover y que limitan su uso a praderas, ganadería extensiva, bosque o vida silvestre. En la práctica, esta clase se usa para
fondos de valle con exceso de humedad o
sujetas a inundaciones frecuentes.
Clase VI Tierras con limitaciones tan severas
que generalmente no permiten ningún tipo de cultivo y que limitan su uso a praderas, ganadería extensiva, bosque o vida silvestre (pendientes entre 18 y 35 %). Las limitaciones que se pueden presentar solas o combinadas incluyen relieve fuertemente ondulado, erosión sufrida severa, suelos moderadamente profundos, fuertemente pedregosos, drenaje excesivo o lento y zonas de vidas secas y pluviales (excepto el páramo).
Clase VII Tierras con limitaciones tan severas
que restringen al manejo forestal en el caso de que aún exista cobertura boscosa (pendiente mayor al 35 %). Sus limitaciones incluyen el relieve escarpado, erosión sufrida severa, suelos poco profundos, texturas extremas en el suelo y el subsuelo, fuertemente pedregosos, fertilidad
muy baja, toxicidad y salinidad fuertes, drenaje
excesivo o nulo, riesgo de inundación muy severo y condiciones climáticas muy adversas de viento y neblina.
Clase VIII Estas tierras no reúnen las condiciones mínimas para actividades de producción agropecuaria o forestal alguna y sus limitaciones son tales que solo se usan áreas de recreación, vida silvestre, almacenamiento de agua o propósitos estéticos. Para esta clase se incluye cualquier
categoría de parámetros limitantes, incluyendo cualquier pendiente.
Como este sistema de clasificación de tierras fue diseñado para la escogencia de tierras para cultivos anuales y mecanizados, el criterio de pendiente se considera como el más
importante (limita el tamaño del tractor que se pueda utilizar). De esta manera, las tierras con más pendiente se recomendaban para uso forestal (bosque), sin que mediaran consideraciones económicas sobre la posible plantación de árboles bajo tales condiciones. Este error, hizo que el desarrollo de plantaciones forestales se viera restringido en el pasado, dado que el empleo de tecnología apropiada para el crecimiento de los árboles en tierras de clase V o superior.