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Mira, la mayoría de las personas no actúan al cien por cien porque tienen pensamientos encontrados en su interior.

¿Y si fracaso?

¿Y si todo el esfuerzo no vale para nada?

¿Y si lo consigo y resulta que el esfuerzo no mereció la pena? ¿Y si lo consigo y no era lo que esperaba?

¿Y si fallo y decepciono a mis amigos o familiares?

Nadie quiere fracasar porque nadie quiere sentirse decepcionado con él mismo. Esa es la verdad.

Por eso el mayor acto de FE es la acción masiva con confianza. La FE es la convicción de lo que no se ve. Si lo ves no hay FE, pero si lo visualizas en tu mente y lo crees, entonces actuarás en consecuencia. La FE no deja lugar a dudas. Es la certeza. Es conocimiento. No es presentimiento. Es que lo sabes.

¿Recuerdas la película de Indiana Jones y la última cruzada?

Indiana tenía que dar un paso al vacío y confiar en que apareciera el camino. El 97% de la gente dice “yo lo creo, pero no necesito comprobarlo, ya lo creo” o “lo creo pero no quiero hacerlo”. Eso es una mentira. Creer es saber que das un paso al vacío y habrá camino, sabiendo que si te equivocas te vas a matar, pero no hay lugar a duda porque tienes FE en que sí hay camino, simplemente lo sabes, y no hay otra opción de tu cabeza.

Una FE sin acción es una FE muerta, no funciona.

Todo ser humano convive con una enfermedad que termina en pobreza económica, pobreza de salud y pobreza de relaciones. Esa enfermedad se llama miedo. Pero tranquilo, tiene cura.

Escribe esto en tu cuaderno para el éxito: El miedo se cura con la ACCIÓN

MASIVA. La duda, la preocupación y la indecisión lo alimentan.

LA ACCIÓN CURA EL MIEDO

Hace unos años, se me acercó una mujer en uno de mis seminarios. Tenía como unos 50 años, iba vestida impecable y su sonrisa era preciosa. Sin embargo, su mirada denotaba cierto aire de melancolía, cierta tristeza.

Me contó que llevaba casada con su marido casi 30 años. Era un hombre bueno, la trataba muy bien, pero nunca lo había amado. En realidad se casó con él por huir de casa de sus padres. Tres años después de casarse e irse a vivir a su propia casa, tuvieron un hijo. Dos años después tuvieron otro hijo. Y cuatro años después, ella conoció al hombre de su vida.

Recuerda cuando lo vio por primera vez, el corazón le dio un vuelco. Trabajaba en el banco dónde ella tenía sus ahorros. Era un hombre alto, apuesto, con ojos claros y penetrantes. Parecía como si lo conociera de toda la vida. Se notaba que a él también le gustaba ella. La miraba con adoración y cuando la veía entrar en la sucursal, su sonrisa se extendía y sus ojos se volvían brillantes.

Muchas noches estuvo la mujer sin dormir. Había encontrado al hombre de su vida, pero ya se había casado, tenía a dos hijos y una vida establecida. Tenía miedo de tomar decisiones que afectaran a su familia. ¿Y si se equivocaba? ¿Y si ese hombre no era el amor de su vida? ¿Y si realmente su destino era estar con la persona con la que se casó aunque no fuera feliz?

Aquél día se me acercó durante el seminario, y la mujer arrancó a llorar. Se notaba que llevaba muchos años aguantando toda esa presión y por fin la liberó durante la dinámica de Sanación del Alma. Me contó que desde que conoció a ese hombre no volvió a ser la misma. Con su marido la cosa se enfrió todavía más. Eso agrió su carácter y afectó al trato con sus hijos. A consecuencia, sus hijos crecieron en una familia fría y distante, dónde el amor brillaba por su ausencia.

Me dijo que ahora, después de 30 años, se preguntaba si había actuado bien. El miedo le impidió tomar acción y eso la condujo a una vida desgraciada. Su decisión también afectó a su marido y a sus hijos. No les dio buena vida.

Ahora se pregunta que ¿y si su corazón no se equivocaba?, ¿y si aquél hombre era realmente el amor de su vida?, ¿y si realmente su destino era encontrarse con aquél hombre y comenzar una vida juntos?

Ahora vivía con el arrepentimiento en su alma y no la dejaba dormir.

Lamentablemente, la decisión que marcó su vida negativamente no fue la de no decirle nada a aquél hombre. Lo que marcó su vida y la de sus hijos fue la decisión de casarse con un hombre que no amaba, por miedo a permanecer en casa de sus padres el resto de su vida o por miedo a no encontrar a la persona adecuada y

terminar sola sus días. En ese momento plantó una semilla y después de eso, tan sólo recogió los frutos durante décadas.

No hacer lo que dicta nuestra alma, nos lleva a sentimientos de culpa y remordimientos que destruyen nuestra confianza y la de la gente de nuestro alrededor hacia nosotros.

Las acciones son las encargadas de las emociones. Realiza las acciones adecuadas cada día basadas en la voz de tu alma y obtendrás emociones potenciadoras que te llevarán a la vida de tus sueños.

Asegúrate todos los días de decirle a esa persona amada lo mucho que la quieres, tener detalles con ella y ser atento; te aseguro que nunca tendrás que preocuparte de la emoción del miedo a perderla.

Todos los días trabaja en tus habilidades, comprométete con tu aprendizaje continuo, estudia y aprende de los mejores y emprende acciones para ser mejor y mejor en tu trabajo; te aseguro que no tendrás que preocuparte por la emoción de ser despedido.

Trabaja duramente en tu sueño, en tu propósito, en tu empresa, en tu proyecto. Paga el precio. Hazlo a diario. Y no tendrás que preocuparte por la emoción del fracaso.

Emprende acciones diarias a favor de tu salud. Come bien, haz ejercicio físico, toma momentos de relajación y duerme 8 horas al día. Te aseguro que no te asustará la enfermedad.

Realiza las acciones adecuadas cada día y no tendrás que preocuparte más por tus emociones.

A menudo la voz de nuestra alma nos dice algo, pero la voz del miedo nos convence de lo contrario.

Acompaña tu FE con acciones coherentes. No digas una cosa y hagas otra. No hay nadie más influyente que aquél que tiene 100% de coherencia con lo que dice y lo que hace.

Cuando pasamos por momento de dificultad, permanecemos atascados hasta que tomamos acción. Cuando tienes la esperanza de poder cambiar las cosas es un

primer paso. Pero necesitas tomar acción para alcanzar la victoria.

Cada vez que sientas miedo en alguna situación y tengas que tomar decisiones, pregúntate: ¿qué clase de acción puedo emprender para romper este miedo?

Aquello a lo que le prestas atención crece. Si te enfocas en los pensamientos positivos, éstos crecerán en tu mente, aumentará tu confianza y poco a poco irás creando un medio interno de éxito. Recuerda, el éxito engendra éxito.

Haz este ejercicio:

Piensa y medita sobre situaciones de tu vida en que las cosas salieron bien. Recuérdalas, imagínalas, revívelas en tu mente una y otra vez. Poco a poco irá cambiando tu vibración, tu mente empezará a creer que todo eso es lo normal en tu vida, estarás sustituyendo la preocupación por éxito, y eso engendrará más éxito en tu vida. Hazlo también justo antes de ir a dormir. Pruébalo durante 7 días. No pierdes nada, te sorprenderás como empiezan a cambiar las cosas.

Sal allí fuera y demuéstrale al mundo que tu palabra es ley y que vas en serio. Por tus frutos te conocerán.

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