Muchas personas no creen en Dios, por las connotaciones negativas que le han añadido en su sistema de creencias. Me gustó mucho una frase que leí hace poco del actual Papa Francisco que decía “No es necesario creer en Dios para ser buena
persona. En cierta forma, la idea tradicional de Dios no está actualizada. Uno puede ser espiritual pero no religioso. No es necesario ir a la iglesia y donar dinero. Para muchos la naturaleza puede ser una iglesia. Algunas de las mejores persona de la historia no creían en Dios, mientras que muchos de los peores actos se hicieron en su nombre”.
Y tiene razón. Dios no es la iglesia. Dios no es nada de lo que nos han hecho creer. ¡Dios es todo! ¡Dios es mucho más!
Cuando estás produciendo más resultados de los que naturalmente deberías estar produciendo, o algo en tu vida está fluyendo fácilmente y de una forma más natural, sabes que hay algo más, alguna fuerza superior, operando a tu favor. Y sí es verdad, pero no es algo, es Alguien.
Olvida el concepto de iglesia y religión, cargado de dogmas y prohibiciones, de pecados y de infiernos. Incluso la propia Biblia nos la adulteraron. Nos pintaron a los más grandes personajes de la historia como personas que no eran. Las religiones nos las interpretaron como gente austera, sin ambiciones, rechazando lo material y centrándose puramente en lo espiritual.
Siempre tuve esa controversia en mi interior. Creía en esos personajes, creía en Jesús y creía en Dios, pero sabía que fueron personas muy importantes y que marcaron una gran diferencia en su época. Muy parecidos a los que tenemos hoy en día. Esos grandes líderes que hoy guían la humanidad.
Mis mentores me enseñaron que Abraham era un hombre de negocios adinerado, y no un pastor o un evangelista. Isaac también fue un hombre de negocios importante y Moisés era un político y juez. Moisés ni siquiera vestía como un sacerdote hoy en día, vestía como un egipcio e incluso llevaría seguramente tatuajes como todos los egipcios de posiciones altas, hoy en día sería condenado por muchas iglesias por su aspecto.
José el soñador fue un esclavo, pero aprendió a cómo convertirse en arquitecto y en un gran administrador de negocios. Dirigía a trabajadores y sabía de ingeniería. Además tenía increíbles destrezas en la contabilidad. También él se veía como un egipcio con sus faldas, peluca y tatuajes. Se veía tanto como un egipcio que sus
hermanos no le reconocieron cuando lo volvieron a ver años después de venderlo como esclavo.
En aquella época no existían las iglesias estructuradas que tenemos hoy en día. Dios utilizaba a personas cotidianas de la época, personas con profesiones y cargos estratégicos, para formar a otras personas y crear un impacto en la sociedad que luego trascendería a los siglos de los siglos.
David era una cantante, político, autor, un líder militar y hombre de negocios. Si embargo tampoco fue un hombre perfecto. Fue un asesino y un adúltero. Pero como ves, Dios lo utilizó.
Juan Bautista bautizaba a las personas sin conocer una iglesia ni haber sido preparado por sacerdotes. Simplemente sumergía a las personas en el río Jordán. No tienes que ser cristiano, religioso, o seguir a alguna secta para ser abundante, próspero y feliz en tu vida. Cuando sigues los principios que te muestro en estos 3 libros, verás un Poder Divino descargando sobre ti una lluvia de Bendiciones.
EL FACTOR “FE”
La FE es un factor importantísimo de mi éxito, si embargo no está vinculada a ninguna religión.
Cuando Jesús sanaba a los enfermos les decía “tú Fe te ha salvado”. No Él, ni Dios, ni nada externo. No un medicamento, un doctor o una práctica. Lo que los salvó fue su FE. Si te fijas ÉL no dijo “te he salvado”. Nada que hagas puede salvar tu vida de la pobreza, la enfermedad, la soledad, la tristeza o a depresión, salvo tu propia FE. Jesús dijo “recibirás TODO aquello en lo que creas”. Lo que pienses, en tus creencias, así serás, así actuarás, así sentirás y así tendrás. Dijo “cómo un hombre piensa en su corazón, así es él”.
El corazón es la forma que tenían en la época de referirse a lo que hoy la ciencia le llama subconsciente. Así que como un hombre piense en su subconsciente, en su sistema de creencias, así es él; eso tendrá en la vida.
Jesús dijo “un hombre sin visión perecerá”. Por suerte, Dios nos dio libre albedrío; tú puedes elegir estar en el 3% o en el 97% y según tu FE te será dado.
Me he dado cuenta que la Fe de las personas se representa en sus acciones.
Muchas personas no dan el paso, no toman la decisión de cambiar su vida y hacer lo que sea necesario porque temen fallar. Nadie quiere sentirse mal acerca de sí mismos y saben que si fallan se sentirán mal, será un golpe en su autoestima y que se verán mal a los ojos de sus familiares y amigos, así que se autosabotean subconscientemente y no avanzan en la vida. Eso querido amigo es falta de FE.
que hagas lo que hagas lo lograrías, aunque fuera difícil, complicado y tuvieras piedras en el camino, pero al final es 100% seguro que lo lograrías, que lograrías pasar del 97% al 3%, entonces qué harías?
La Fe es la convicción de lo que no se ve. Muchas personas necesitan ver para creer, pero el camino es creer para ver.
Tú no ves el aire que respiras y eso no hace que deje de existir. Lo sientes, los respiras, pero no lo puedes ver. Dios existe, y además está en todos lados, pero no se manifiesta en todos lados.
Algunas personas me dicen “Lain, y si Dios existe, ¿por qué hay tanta violencia en el mundo, niños enfermos, personas muriendo de hambre?” y yo les digo que Dios no se manifiesta en todos lados, Él respeta nuestro plan espiritual con el que hemos venido a este plano, pero también nos dio libre albedrío. Él se manifiesta en los lugares en los que es llamado. “Clámame y yo te responderé y te mostraré cosas ocultas que nunca habías aprendido” Jeremías 33:3
Dios te va a dejar vivir como tú quieras, pero no puedes tomar malas decisiones y culpar a Dios por ellas. Tus actos tienen consecuencias, tú puedes elegir, y si te encuentras en apuros entonces PIDE Y SE TE DARÁ. ¿Tú dejarías entrar a
alguien en tu casa sin tu consentimiento? ¡Claro que no! Pues Dios es igual, llámale, invítale, clámale y Él obrará Milagros en tu vida dónde antes había sombras. Te lo dije en LA VOZ DE TU ALMA, el bien es la normalidad, el mal lo eliges tú. Dios no puede entrar a un corazón que no quiere. Este camino se recorre por Fe, tú no crees porque ves, tú ves porque crees.
La buena noticia es que Dios no juega al juego del favoritismo. Él estaría encantado de añadirte al torrente de lluvia de Bendiciones que el 3% disfruta, sólo clámale y Él te responderá. Paga el precio y dónde tú no llegues Él llegará, pero quiere dejarte caminar.
Imagina un niño pequeño aprendiendo a andar. El padre se coloca detrás de él, desde arriba lo asiste y su madre se coloca a unos pasos por delante con los brazos abiertos para recibirlo. Pero por mucho que el padre esté detrás para asistirlo, el niño tiene que caminar solo. Si cae el padre lo recogerá pero para aprender a andar, para poder abrazar a su madre el niño tiene que caminar solo.
En la vida ocurre lo mismo, tu sueño te espera con los brazos abiertos, sonriendo por ti y quiera abrazarte desde hace años. Dios está siempre detrás de ti, desde arriba asistiéndote en cada paso pero Él te dice, tienes que caminar.