“Hola soy Evelyn y vivo en Chile. Mi hijo de 10 años fue diagnosticado de cáncer cerebral. Fue un shock emocional fortísimo pero durante todo ese tiempo que mi hijo recibió el tratamiento, en mi mente sólo repetía esto ‘roca mía, roca fuerte’ y durante todos los desafíos de mi vida, una vocecita me decía “hija mía eres fuerte, no temas ni desmayes que tu dios está contigo y te acompañará a dónde quiera que vayas”. Y a eso me sujeté durante toda la enfermedad de mi hijo y declaré que por mi FE, mi hijo es sano. ¿Me vas a creer si te digo que hoy ese tumor está seco completamente y sólo se ve como una pequeña cicatriz?” Evelyn Molina
“Cuando mi hija era pequeña, tenía sólo dos añitos, se quedó dormida al medio día. En ese momento algo me impulsó a ir hacia ella y abrirle la boca. Eso es algo que nunca, nunca hacía pero ¡sorpresa!, encontré dentro de su boca una bola de cristal, una canica. Para mi fue Dios quién me indicó qué hacer.” Gladys Cz.
“Estaba en mi coche, detenido esperando el apeo del tren que estaba parado. vi como se subían los vándalos a robar la carga. Yo estaba en primera fila. Me indignó tanto que tuve la pésima idea de tomar una foto, pero no tuve cuidado en desactivar el flash. Los vándalos se bajaron del vagón enfurecidos, armados con tubos, serían como 4 o 5, y se dirigieron hacia mi coche. En ese momento llamé a Dios. De pronto, llegó a toda velocidad un motorista por el lateral de vía, en sentido contrario, que me gritó: ‘¡date la vuelta!’ Vi como el extraño derrapó la moto y se les echó encima. Yo aceleré y él me escoltó a toda velocidad unos cuantos kilómetros, hasta que de pronto, cuando me sentí a salvo, miré hacia atrás en el espejo y había desaparecido. Sé que Dios me envió un ángel.” Alicia Franco
“Hace 17 años me pasó una experiencia especial. Mi esposo y yo salimos salimos a pasear en coche, pero él estaba enyesado de una pierna. Estaba conduciendo cuando de pronto el coche se paró, en mitad de la carretera, en una curva. Mi marido me dijo que saliera y con la chaqueta hiciera señas, puesto que él iba enyesado y no podía salir, y estábamos justo en medio de la curva, los camiones pasaban muy pegados. Yo me puse muy nerviosa, estábamos en peligro, y me puse a orar, llorando, pidiéndole a Dios ayuda. De pronto un hombre apareció de la nada, caminando por el medio de la autopista. Se nos acercó, me ayudó a empujar el coche, entonces éste arrancó y se despidió de nosotros. No quiso ninguna compensación. Me subí al coche y cuando me giré para darle las gracias de nuevo, ¡aquél hombre ya no estaba! Mi esposo y yo supimos que fue un ángel, le dimos muchas gracias a Dios. Fue algo extraño pero así fue.” Sony Rodriguez.
“Hace unos meses, mi nieto de 7 años tenía mucha fiebre y no dejaba de llorar, no podía dormir. Yo lo cogí en brazos y meciéndole desesperada, le pedí a Dios, con toda la Fe de mi corazón: ‘señor, te pido quítale todos sus males a mi niño y pásamelos a mí. Te lo ruego’. El bebé se quedó dormido en mis brazos y lo acosté en su cuna. Durmió toda la noche… pero yo no. Estuve con fiebre toda la noche y un dolor en todo el cuerpo inmenso. Aún así daba gracias a Dios. El bebé amaneció
como si nunca hubiera estado enfermo”. Claudia Leyva Acosta.
“Yo perdí casi de manera total la vista de ambos ojos. Oré a Dios y le entregué mis ojos… Al día siguiente veía borroso, pero muchísimo mejor que antes. Cuanto el oftalmólogo me revisó, se asombró. Dijo que médicamente era imposible. Yo le dije: ‘pues fue Dios’ “ Olga Lydia Mata
“Mi madre falleció el 13 de octubre y el 19 de octubre, exactamente seis días después, me dieron cita para recoger los resultados de mis pruebas. Ese día me dijeron que tenía cáncer. En ese momento le dije a Dios ‘hágase tu voluntad, no la mía’. Varios estudios después, el médico me miró asombrado y me dijo ‘no sabemos que pasó, pero ya no tienes nada’. Yo para mis adentros pensé ‘yo sí sé que pasó’.” Celia Romero
“Estaba subida a una escalera de diez peldaños, limpiando cristales. De pronto la escalera se tambaleó… Sólo recuerdo que cuando me vi, estaba en el suelo… Mi sensación es que caí suavemente sobre un suelo de plumas. No me pasó nada… Dios y mis ángeles están conmigo…” María García
“En una oportunidad sacó mi auto hundido en un arenal, a un metro del acantilado al mar, donde nadie nos iba a ver.. Patagonia, Argentina.. pleno mes de agosto.. No había móviles en esa época y yo estaba con mis nenas de 5 y 6 añitos.. Ellas y yo rezamos y el coche salió como si un gigante lo hubiese levantado. Yo sólo lo puse en marcha. Lo guardo como una gran prueba de su Presencia Infinita ..que jamás nos abandona. Asi que ahora, cuando hay pruebas difíciles… sé que Él no me abandona ni a mi ni a mi familia.” Lili Fenocchio
Deja de mendigar al Universo por una bendición y empieza a agradecer que ya esta de camino. Agradece por anticipado el milagro que vas a tener. La actitud correcta es darlo por hecho y agradecerlo, no pedirlo insistentemente, eso es falta de Fe.
Tú ya sabes que las leyes son exactas, y que cuando pides se te dará, basta con una vez luego agradece que ya viene de camino.
No tenemos que ser mendigos, tenemos que ser creyentes. La Fe es la expectativa de lo que no se ve. Ahora, cada vez que estés tentado en quejarte, en culpar, en maldecir tu situación, recuerda que tus milagros vienen de camino, agradécelo y serás Bendecido para Bendecir a otros.