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First Phase: Exploratory Pilot Study

Chapter 4 – Methodological Issues

4.2 Research Approach

4.2.1 First Phase: Exploratory Pilot Study

(Con motivo del quinto aniversario) Camaradas:

Hoy hace cinco años que fue declarada en las zonas de Bakú la huelga económica general de diciembre de 1904.

En estos días se cumplen cinco años desde que fue elaborado por los obreros y por los industriales del petróleo el famoso contrato de diciembre, nuestra “Constitución del mazut”.

¡Recordamos con orgullo aquellas jornadas, pues fueron para nosotros jornadas de victoria, y para los industriales petroleros jornadas de derrota!

Ante nosotros resurge el glorioso cuadro que todos conocemos: una masa de millares de huelguistas, cercando el edificio de “Elektrícheskaia Sila”, dictaba a sus delegados las reivindicaciones de diciembre; y los representantes de los industriales petroleros, cobijados en “Elektrícheskaia Sila”, cercados por los obreros, “expresaban su solidaridad”, firmaban el contrato, “se mostraban de acuerdo con todo”...

Fue aquélla una verdadera victoria de los pobres proletarios sobre los ricos-capitalistas, una victoria que dio comienzo a un “nuevo orden de cosas” en la industria petrolera.

Antes del contrato de diciembre trabajábamos, por término medio, 11 horas al día; después del contrato se establecieron las 9 horas de trabajo, introduciendo paulatinamente para los obreros que trabajaban en la extracción la jornada do 8 horas.

Antes del contrato de diciembre se nos pagaba, por término medio, alrededor de 80 kopeks; después del contrato fue elevado el salario hasta un rublo y algunos kopeks al día.

Antes de la huelga de diciembre no se nos daba ni pluses de vivienda, ni agua, ni luz, ni combustible para las necesidades domésticas; gracias a la huelga, conseguimos lo uno y lo otro para los obreros de los talleres, y sólo faltaba extender estas ventajas a los demás obreros.

Antes de la huelga de diciembre, en los pozos y en las fábricas reinaba la arbitrariedad más absoluta de los lacayos del capital, que nos maltrataban y multaban impunemente; gracias a la huelga, se introdujo un cierto orden, una cierta “Constitución”, en virtud de la cual obtuvimos la posibilidad de manifestar nuestra voluntad a través de nuestros delegados, la posibilidad de establecer, conjuntamente, acuerdos con los industriales petroleros, de fijar, conjuntamente, nuestras relaciones con ellos.

¡De “amsharas”82 y de “bestias de carga”, nos convertimos de pronto en personas que luchan por una vida

mejor!

¡He ahí lo que nos aportaron la huelga de diciembre y el contrato de diciembre!

Pero eso no es todo. Lo fundamental de cuanto nos reportó la lucha de diciembre fue la fe en nuestras propias fuerzas, la seguridad en la victoria, el ánimo de lanzarnos a nuevas batallas, la conciencia de que podemos romper las cadenas de la esclavitud capitalista realizando nosotros mismos “el esfuerzo redentor”...

Desde entonces hemos avanzado constantemente, logrando aumentos de salario, extendiendo el pago de pluses de vivienda a los obreros de los pozos, consolidando la “Constitución del mazut”, consiguiendo el reconocimiento parcial de las comisiones de los pozos y de las fábricas, organizándonos en sindicatos, uniéndonos estrechamente en torno a la socialdemocracia...

Pero todo eso duró poco. Después del repliegue de la revolución y del fortalecimiento de la contrarrevolución, sobre todo desde comienzos de 1908, los industriales petroleros, invocando farisaicamente un descenso de la extracción y una reducción del mercado del petróleo, empezaron a arrebatar las viejas conquistas. Suprimen las gratificaciones y los pluses de vivienda. Implantan el trabajo en dos turnos de 12 horas, en lugar de los tres turnos de 8 horas. Reducen la asistencia médica. Nos han quitado ya las casas populares y están quitándonos las escuelas, consignando para ellas unos miserables kopeks, mientras que en la policía gastan al año más de 600.000 rublos. Esto sin hablar del restablecimiento de los malos tratos y de las multas, de la disolución de las comisiones, de las persecuciones contra los sindicatos por los servidores del gobierno zarista, lacayo del gran capital…

Así, en los últimos dos años no sólo se nos ha obligado a renunciar a seguir mejorando nuestra situación, sino que nos han puesto en peor situación que antes de diciembre, nos han arrebatado las viejas conquistas y nos han retrotraído a los viejos tiempos.

Pues bien, hoy, el 13 de diciembre, día del quinto aniversario de la victoriosa huelga de diciembre, cuan- do los industriales petroleros temblaban ante nosotros, y nosotros, lanzados a la ofensiva, conquistábamos

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nuevos derechos, precisamente hoy se nos plantea una cuestión seria, que preocupa a las masas de obreros del petróleo: ¿vamos a callar aún por mucho tiempo?, ¿hay un límite para nuestra paciencia?, ¿no debemos romper las cadenas del silencio y enarbolar la bandera de la huelga económica general por nuestras reivindicaciones vitales?

Juzgad vosotros mismos. Este año la extracción ha llegado a 500.000.000 de puds, cifra no alcanzada jamás en los últimos cuatro años. Los precios del petróleo no bajan, ni mucho menos, pues el precio medio anual es el mismo que el del año pasado: 21 kopeks. El petróleo de surtidor, que no exige gastos de extracción, es cada vez más abundante. El mercado se extiende de día en día, pues el petróleo va desplazando al carbón de piedra. La exportación de petróleo aumenta sin cesar. Mientras tanto, cuanto mejor van los negocios de los industriales del petróleo, cuanto mayores “beneficios” estrujan a los obreros, tanto más insoportable es su conducta para con éstos, ¡con tanta mayor saña los oprimen, con tanto mayor celo despiden a los camaradas más conscientes, con tanta mayor osadía nos arrebatan las últimas migajas!

¿No está claro, camaradas, que la situación de la industria petrolera es cada vez más propicia para la lucha común de los obreros petroleros y que las acciones provocadoras de los industriales del petróleo empujan indefectiblemente a los obreros a tal lucha? l

Una de dos, camaradas: o aguantamos sin fin, llegando a la situación de esclavos mudos, o nos alzamos a la lucha común por nuestras reivindicaciones comunes.

Todo nuestro pasado y todo nuestro presente, nuestra lucha y nuestras victorias indican que elegiremos el segundo camino, el camino de la huelga general por el aumento del salario y la jornada de 8 horas, por las colonias obreras y los pluses de vivienda, por las casas populares y las escuelas, por la asistencia médica y la indemnización en caso de accidente, por los derechos de las comisiones de los pozos y de las fábricas y por los derechos de los sindicatos.

Y conseguiremos lo nuestro, camaradas, a pesar de las inauditas medidas represivas, a pesar de que los industriales petroleros están cada día mejor organizados; doblegaremos a nuestros patronos, como los doblegamos cinco años atrás, si reforzamos la preparación de la huelga general, si fortalecemos nuestras comisiones de los pozos y de las fábricas, si ampliamos nuestros sindicatos, si nos unimos estrechamente en torno a la socialdemocracia.

La socialdemocracia nos condujo a la victoria en diciembre de 1904 y ella nos conducirá a futuras victorias a través de la huelga general organizada.

Así lo dice la experiencia de la gloriosa lucha de diciembre.

Pues bien, ¡que el día de hoy, día del comienzo de la victoriosa huelga de diciembre del año cuatro, nos anime a un trabajo unido y tenaz en la preparación de la huelga general!

¡Que nuestra simpatía común por este día sea para los industriales petroleros el presagio siniestro de la inminente huelga general, dirigida por la socialdemocracia!

¡Viva la huelga general inminente! ¡Viva la Socialdemocracia! El Comité de Bakú del P.O.S.D.R. 13 de diciembre de 1909.