Chapter 3 – An Institutions-Capabilities Analytical Framework
3.3 A Conceptual Framework for This Study
3.3.1 Can institutions theory and the capability approach be combined?
Los obreros de Bakú atraviesan, una época difícil. La ofensiva de los industriales petroleros, iniciada en la primavera del año pasado, continúa. A los obreros les son arrebatadas, hasta la última, todas sus viejas conquistas. Y los obreros “tienen” que callar, “tienen” que aguantar “sin fin”.
El salario baja, porque es reducido directamente o porque son abolidos los pluses de vivienda, las gratificaciones; etc. La jornada de trabajo se prolonga, pues el trabajo en tres turnos es sustituido por el trabajo en dos turnos, y los trabajos extraordinarios y por tarea se hacen, en la práctica, obligatorios. La llamada “reducción de personal” continúa. A los obreros -sobre todo a los más conscientes- se les despide por nimiedades, y a veces sin el menor motivo. Las “listas negras” se aplican con toda desfachatez. El sistema de obreros “fijos” es reemplazado por el sistema de “temporeros”, a los que siempre se les puede privar del trabajo por cualquier futilidad. El “sistema” de las multas y de los malos tratos está en pleno vigor. Ya no se reconoce a las comisiones de los pozos y de las fábricas. La ley de accidentes es infringida de la manera más cínica. La asistencia médica ha quedado reducida al mínimo. La “ley draconiana” del pago de diez kopeks por la asistencia médica sigue en vigor. La higiene y las medidas sanitarias están abandonadas. Anda mal la cuestión de las escuelas. No hay casas populares. No hay, cursillos nocturnos. No hay confe- rencias. ¡Sólo hay despidos y más despidos! Un hecho dará idea de hasta qué punto ha llegado el cinismo de los industriales petroleros. Muchas empresas importantes -por ejemplo, la “Compañía del Caspio”-, para evitar el abono de los pluses de vivienda, prohíben abiertamente a “sus” obreros contraer matrimonio sin el permiso de la administración de la empresa. Todo eso lo hacen los reyes del petróleo con la mayor impunidad. Y al percibir su fuerza, al ver la eficacia de su táctica ofensiva, hábilmente ideada, continúan abusando de los obreros.
Pero la eficacia de la ofensiva de los industriales petroleros no es casual, ni mucho menos. 0bedece plenamente a numerosas circunstancias exteriores, que le son propicias. Ante todo, la calma general en Rusia y la situación contrarrevolucionaria que se ha creado y que ofrece una atmósfera favorable para la ofensiva del capital. Ni que decir tiene que en otras condiciones los industriales petroleros tendrían que moderar un poco sus apetitos. Después, el servilismo puramente lacayuno de la administración local -con el pogromista Martínov a la cabeza.-, que está dispuesta a todo, con tal de complacer a los industriales petroleros: basta recordar el “asunto Mirzóev”. De otro lado, la mala organización de los obreros, debida en gran parte a la fluctuante composición de la masa de los obreros de los pozos. Para todos es clara la importancia que tienen los obreros de los pozos en la lucha contra los industriales petroleros; ahora bien, precisamente ellos son los obreros que están más vinculados al campo, los menos “capaces” para desplegar una lucha organizada. Por último, el desmenuzamiento del salario (compuesto de gratificaciones, pluses de vivienda, de transporte, para el baño, etc.), que facilita su reducción. Huelga demostrar que no es tan fácil rebajar directamente el salario como reducirlo de manera encubierta; por partes, aboliendo poco a poco las gratificaciones, los pluses de vivienda, de transporte, etc., dejando la ilusión de que el “propio” salario no ha sido tocado.
Es natural que todo esto, unido al aumento de la experiencia y del grado de organización de los industria- les petroleros, facilite considerablemente la ofensiva del capital en el reino del petróleo.
¿Cuándo cesará esta furiosa ofensiva de los reyes del petróleo?, ¿haya no un límite para su insolencia? Eso depende de que encuentren o no una resistencia fuerte y organizada por parte de los obreros.
Por ahora una cosa es clara: que los industriales del petróleo quieren doblegar “definitivamente” a los obreros, quitarles “de una vez para siempre” las ganas de luchar y convertir “a toda costa” a “sus” obreros en esclavos sumisos. Ese es el objetivo que perseguían ya en la primavera de año pasado, cuando, después de frustrar la Conferencia, intentaron provocar a los obreros a una huelga general no organizada para aplastados de un solo golpe. Este mismo objetivo persiguen ahora al atacar furiosa y sistemáticamente a los obreros y al provocarles con frecuencia a acciones espontáneas.,
Por el momento, los obreros callan; soportan en silencio los golpes de los industriales petroleros, acumulando el rencor en sus pechos. Pero teniendo en cuenta, por una parte, que los industriales petroleros manifiestan cada vez mayor desvergüenza, arrebatando a los obreros, una tras otra, las migajas que les quedan, reduciéndolos a la miseria, abusando de ellos y provocándolos a estallidos espontáneos; y que, por otra parte, la paciencia de los obreros se va agotando más y más, dando paso a protestas sordas, y que se acentúan de día en día, contra los industriales petroleros; teniendo en cuenta todo eso, se puede afirmar con seguridad que la indignación de los obreros del petróleo estallará inevitablemente en un futuro próximo. Una de dos: o los obreros aguantan, en efecto, “sin fin”, reducidos al estado de coolíes chinos sumisos como
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esclavos, o se alzan contra los industriales, abriéndose paso hacia una vida mejor. La creciente indignación de las masas evidencia que los obreros seguirán de manera inevitable el segundo camino; el camino de la lucha contra los industriales petroleros.
Además, la situación en la industria del petróleo es tal, que no sólo permite plenamente la lucha defensiva de los obreros, el mantenimiento de las viejas posiciones, sino también el paso a la ofensiva y la conquista de nuevas posiciones, el aumento del salario, la reducción de la jornada de trabajo, etc.
En efecto, si los beneficios de los industriales petroleros son hoy fabulosos en comparación con los beneficios de los demás capitalistas de Rusia y de Europa; si el mercado del petróleo, lejos de reducirse, se amplía, extendiéndose a nuevas zonas (por ejemplo, a Bulgaria); si la cantidad de surtidores aumenta más y más; si los precios del petróleo, lejos de bajar, tienden a subir, ¿no está claro que los obreros cuentan con todas las posibilidades para romper las cadenas de la paciencia servil, para sacudirse el yugo de un silencio vergonzoso, para alzar la bandera de la contraofensiva contra los industriales petroleros y para arrancarles mejores condiciones de trabajo?...
Pero al recordar todo esto, no debe olvidarse tampoco que la inminente huelga general será la más seria, la más prolongada y tenaz de todas las huelgas conocidas hasta ahora en Bakú. Hay que tener en cuenta que si en las anteriores huelgas nos favorecían 1) el auge general en Rusia, 2) la relativa “neutralidad”, condicionada por ese auge, de las autoridades locales, 3) la falta de experiencia y de organización de los industriales petroleros, que perdían la cabeza a la primera huelga, ahora no contamos ni con lo primero, ni con lo segundo, ni con lo tercero. Al auge general ha sucedido un período de calma general, que anima a los industriales petroleros. En vez de la relativa “neutralidad” de las autoridades locales, vemos hoy a éstas plenamente dispuestas a. poner en juego todos los medios de “pacificación”. La inexperiencia y la des- organización de los industriales petroleros han sido sustituidas por su organización o más aún: los industriales petroleros se han adiestrado hasta tal punto en la lucha, que ellos mismos provocan a los obreros para que vayan a las huelgas. No tienen inconveniente en provocarlas hasta a la huelga general, con tal de que ésta carezca de organización y permita “doblegar de una vez” a los obreros.
Todo esto indica que a los obreros les espera una lucha seria y difícil contra unos enemigos organizados. La lucha es inevitable. La victoria es posible, a pesar de que son muchas las condiciones desfavorables. Lo único que hace falta es que la lucha de los obreros no sea, espontánea, dispersa, sino organizada, sistemática y consciente.
Sólo con esta condición se puede confiar en la victoria.
No sabemos precisamente cuándo empezará la huelga general: en todo caso, no será cuando convenga a los industriales petroleros. Por ahora sabemos una sola cosa: que hay que iniciar desde este mismo momento un tenaz trabajo de preparación de la huelga general, volcando en él toda nuestra inteligencia, todas nuestras energías, todo nuestro valor.
Fortalecer nuestra unidad, nuestra organización: tal es la bandera de nuestro trabajo preparatorio.
Por eso hay que empezar ahora mismo a unir a las masas obreras en torno a la socialdemocracia, en torno a los sindicatos. Es necesario terminar, ante todo, con la escisión en nuestra organización, unificando ambas fracciones en un todo único. Es necesario terminar también con la escisión en los sindicatos, unificándolos en un solo y fuerte sindicato. Es necesario reanimar y las comisiones de los pozos y de las fábricas, inculcarles el espíritu del socialismo, vinculadas a las masas y, a través de ellas, ligamos con todo el ejército obrero del petróleo. Es necesario iniciar la elaboración de reivindicaciones comunes, capaces de unir estrechamente a los obreros en un solo y poderoso ejército. Es necesario participar constantemente en todos los choques entre los obreros y los industriales del petróleo y, de esa manera, unir a los obreros en torno a la socialdemocracia. En una palabra, hay que prepararse de un modo infatigable, con todo ahínco, para hacer frente como es debido a la difícil, pero gloriosa huelga general inminente.
Llamamos a un trabajo unánime para preparar la huelga general económica.
Publicado con la firma de Ko… el 27 de agosto de 1909 en el núm. 7 del periódico “Bakinski Proletari”. Se publica de acuerdo con el texto del periódico.