3.3 Interventions towards overheating
3.3.1 Fixed shading device – overhangs
La misma tendencia "analítica" que hemos podido ver con los sustantivos y el uso de las preposiciones puede verse también en la comparación.
El latín formaba el comparativo añadiendo a los adjetivos la terminación -ior, p. ej., brevior de brevis (breve). Los superlativos terminaban en -issimus (p. ej. brevissimus), y en ciertos casos -errimus (p. ej. celeberrimus) o -limus (p. ej.facillimus). El latín vulgar generalizó la práctica, ya conocida en latín clásico, de anteponer al adjetivo el adverbio magis para formar el comparativo diciendo magis grandis en vez de grandior. El romance castellano generalizó esta construcción analítica: más grande,
más alto, más poderoso, etc. Conservamos algunos comparativos en -or llamados
sintéticos porque llevan en sí mismos la idea de la comparación: mejor, peor, mayor,
menor.
Los cultos inferior, superior, ulterior, exterior, anterior y posterior han perdido en parte su carácter comparativo y no se construyen con que, como los comparativos, sino con a. El agua es mejor que la leche. Este
problema es anterior al que tú presentas.
El superlativo relativo (también llamado comparativo de excelencia) se expresa en romance por medio del comparativo precedido del artículo: el más alto de los
hermanos, la mejor casa de la ciudad. Para el superlativo absoluto se emplea el
adverbio muy: muy buena, muy dulce. Estas son las formas primitivas y verdaderamente populares del superlativo español. La terminación en -ísimo es un cultismo raramente usado en los primeros siglos del idioma; se propagó en la lengua literaria a partir del Renacimiento por influencia italiana. En la actualidad es de uso común: guapísimo,
grandísima.
En ciertos adjetivos, -ísimo no se añade a la forma romance, sino a la latina, como bueno > bonísimo, sagrado > sacratísimo, fiel > fidelísimo,
antiguo > antiquísimo, fuerte > fortísimo.
Menos frecuente es la terminación -érrimo: célebre > celebérrimo, pobre >
paupérrimo, negro > nigérrimo.
Piense el lector cuántas veces se ha encontrado con bonísimo y nigérrimo, y cuántas con buenísimo y negrísimo y se hará una idea de los años de vida que les quedan a estas excepciones.
Analítica es la estructuración de un todo en partes: más grande es forma analítica, mayor, sintética.
Por sintética entendemos la estructuración de partes en un todo.
Lenguas sintéticas y analíticas: Sintéticas son aquéllas en las que, como en latín o en finés, buena parte de los elementos que expresan las relaciones gramaticales aparecen unidos a la raíz. Compárese rosam con «a la rosa», sanoneensa con «que él/ella/ellos/ellas había/habían ha/han dicho». Analíticas, aquéllas que, como el español o el inglés, utilizan elementos morfológicos libres, como las preposiciones, las conjunciones, los artículos o los verbos auxiliares.
5.2. Morfosintaxis 5.2.3. El artículo
En latín no existía la categoría gramatical que conocemos como artículo: definido (el, la, lo, los, las), cuando hablamos de un sustantivo conocido, e indefinido (un, una, unos, unas) que precede a los sustantivos que aparecen por primera vez en el discurso o de los que se quiere indicar la cantidad, uno o algunos (la forma plural).
El latín coloquial utilizaba profusamente los demostrativos tanto con valor deíctico como anafórico. Este uso anafórico de los demostrativos latinos ille, illa,
illud fue paulatinamente desdibujándose hasta convertirse en presentador general de
sustantivos conocidos: en artículo definido .
El artículo indefinido procede del numeral unus, una. En latín se utilizaba con valor de indefinido, como en el español actual alguno. Este valor indefinido pasó a utilizarse con los sustantivos no mencionados anteriormente en el discurso, tal y como se usa en el español actual: Quiero un libro.
Este proceso se dio tanto en castellano como en las otras lenguas románicas, con resultados ligeramente diferentes (no se utiliza el artículo de la misma manera en castellano que en francés, por ejemplo).
Valor deíctico: señalar la distancia espacial o temporal de un sustantivo con respecto al
hablante o al presente: Ese libro (que está cerca de ti), aquel accidente (que ocurrió hace mucho tiempo).
Valor anafórico: indicar que se trataba de un sustantivo conocido porque se ha mencionado
con anterioridad en el discurso: Antonio tiene un trabajo bien pagado. El (trabajo) de Luis no lo es.
Este uso profuso de los demostrativos con valor anafórico no es sólo exclusivo del latín; otras lenguas, como el finés actual, también les dan el mismo uso, en el habla coloquial: Mies tuli eilen tapaamaan sinua. Se mies oli pitkä ja vaalea. (Ayer vino a verte un hombre. El /(aquel) hombre era alto y rubio).
5.2. Morfosintaxis 5.2.4. La conjugación
1. Tiempos verbales 2. La voz pasiva
Podríamos decir que el sistema verbal del latín pasó al español sin grandes cambios profundos, aunque se dieron algunos cambios formales.
Los conceptos de persona (yo, tú, él, ...) y tiempo verbal (presente, pasado y futuro), se conservaron. Se conservaron también los modos: indicativo, subjuntivo (e imperativo). Las diferencias aspectuales de acción terminada (perfecto) o no terminada (imperfecto) también se conservan aunque esta diferenciación lleva una forma diferente a la latina. Igualmente se conservan las voces activa y pasiva, aunque esta última cambie de forma.
En el caso de los modelos de conjugación, la reducción no fue tan drástica como en el caso de las declinaciones. Se redujo la cantidad de modelos de conjugaciones: de 5 se pasó a 3.
Latín: 1ª -a, 2ª -e, 3ª -u(o consonante), 4ª -i, 5ª (mixta) -i Español: 1ª -ar 2ª -er, 3ª –ir
Los de la primera latina pasaron a la primera española; los cuatro modelos de conjugación latinos restantes se distribuyeron asistemáticamente entre la segunda y la tercera conjugación españolas.
5.2. Morfosintaxis 5.2.4. La conjugación 5.2.4.1.
Tiempos verbales
a. Cambios en la conjugación
INFECTUM/ imperfecto/ acción no terminada LATÍN imp. de presente
(presente)
imperfecto de pasado (pretérito imperfecto)
imp. de futuro (futuro imperfecto)
indicativo AMO AMABAM AMABO
subjuntivo AMEM AMAREM --- ESPAÑOL imp. de presente
(presente) imperfecto de pasado (pretérito imperfecto) imp. de futuro (futuro imperfecto) (condicional simple)
indicativo amo amaba amaré
amaría
subjuntivo ame amase/amara amare
PERFECTUM/ perfecto/ acción terminada LATÍN prefecto de presente
(pretérito perfecto)
perfecto de pasado
(pretérito pluscuamperfecto)
perfecto de futuro (futuro perfecto)
indicativo AMAVI AMAVERAM AMAVERO
subjuntivo AMAVERIM AMAVISSEM --- ESPAÑOL prefecto de presente
(pretérito indefinido, pretérito perfecto) perfecto de pasado (pr. pluscuamperfecto) (pretérito anterior) perfecto de futuro (futuro perfecto) (condicional compuesto indicativo amé he amado había amado hube amado habré amado habría amado
5.2. Morfosintaxis 5.2.4. La conjugación 5.2.4.1.
Tiempos verbales
a) Cambios en la conjugaciónDe este esquema podríamos sacar las siguientes conclusiones sobre la evolución de la conjugación latina a la española.