6.1.1. Ritos de continuidad
Los ritos personales obedecen al hecho de que no es posible realizar una ritualización social del duelo de un gran número de pérdidas que no son de muerte. No existe en nuestra sociedad un rito para el divorcio u otro tipo de pérdidas, como los abortos espontáneos, o las agresiones y la violencia recibidas, o las enfermedades, así como para los duelos no terminados.
Si el duelo es una recreación de nuestra persona afectada por la pérdida, ritualizar de modo personalizado ayuda a encontrar conexiones simbólicas que no tengan necesariamente que ver con la muerte o con el final de un modo de vida.
Este tipo de rito personal que marca estas pérdidas se ve también en forma de ritos que marcan la continuidad de la vida. Incluimos aquí todos los ritos que suponen que la persona o la familia marcan el tiempo y el lugar desde contenidos fundamentalmente suyos, estableciendo un círculo reducido de personas que los compartan. La ventaja es que son muy significativos; la desventaja es que, al no ser compartidos, el símbolo tiene menos fuerza para fijarse, y tal vez por eso la persona se encomienda a un esfuerzo grande para seguir siendo fiel al rito.
Entre los ritos espontáneos están los ritos de conexión con lo que siempre ha sido nuestra vida: con el objeto o la persona que se ha perdido. Este tipo de ritos espontáneos de conexión incluye las visitas al cementerio, los mensajes que se dejan en él, como formas de conectar con el difunto.
Se incluyen también los rituales de memoria, en los que la familia refiere historias pasadas sobre el difunto. A veces se convierte espontáneamente en un rito en el que se pone tal o cual música favorita o se comparte un plato de comida en honor del difunto.
Los rituales cotidianos que vivíamos con el fallecido o que responden a una antigua vida o las dos a la vez. Vivir estos ritos es descubrir un dolor añadido a la pérdida, porque esos ritos no tienen sentido sin el otro, y por eso las personas echan de menos no solo el objeto perdido, sino sobre todo lo que hacían con él y el sentido que les daba el hacerlo, lo que decía de ellos eso que marcaba su jornada desde su continuidad.
Habrá rituales que no tengan sentido sin la otra persona, y otros que, aun siendo anteriores a la pérdida, marcarán de modo sano y significativo la continuidad de las relaciones. Ritos de enamoramiento o ritos que marcan momentos y relaciones dependen, para seguir siendo vividos, del significado que tienen en ausencia de la otra parte.
En la realidad de la emigración, los rituales de continuidad marcan la forma de continuar viviendo algo de lo que se puede de una antigua vida, la intensifican o la marcan de alguna manera. Son rituales espontáneos: ver las noticias de mi país a la vez que las ven mis seres queridos, o mirar la luna al mismo tiempo que mi enamorado, por ejemplo.
6.1.2. Ritos que recogen la nueva simbología
Son los que nacen nuevos como expresión de la pérdida. Espacialmente configuran nuevos circuitos, nuevos sitios por donde pasear con significado de peregrinación. Los ritos que recogen y transforman el momento o el modo de la muerte sirven para aliviar un trauma posible y, al mismo tiempo, marcan la continuidad con la otra persona.
En el caso de las muertes perinatales, Neimeyer menciona la transformación de la fecha de la muerte prematura de un hijo en el día de la familia, decidiendo que ese día sería especial: ambos cónyuges dejarían de ir a sus trabajos, y los hijos faltarían a la escuela, e irían todos a hacer algo juntos[1].
Algunos de estos ritos no serán de continuidad, porque también recogen la despedida, la nueva relación con las cenizas o con los restos de otra vida o con las pertenencias de un difunto.
6.1.3. Ritos espontáneos de despedida
En realidad, son formas de vivir lo que viene a continuación de los ritos de despedida sociales (el funeral, el entierro y la cremación). Suponen estos ritos la forma de personalizar la despedida. El adónde van las cenizas, lo que decimos al llevarlas y las palabras que pronunciamos para despedirnos forman parte de este rito.
Entre estos ritos hay algunos que se ven también en los encuentros terapéuticos, como escribir cartas de despedida o lanzar mensajes en globos.
Los ritos de despedida (leave-taking rites en inglés) favorecen la separación del objeto perdido discerniendo una parte que se deja y una parte que se conserva y mantiene de la relación. Tal distinción tiene su importancia en los duelos asociados a pérdidas ambiguas.
6.1.4. Memoriales espontáneos
Son formas de señalar las fechas significativas que las personas deciden por sí mismas. Momentos para recordar, los memoriales se definen por el hecho de hacer presente el
objeto de la pérdida. Son un momento para significar de modo particular el contenido simbólico de la pérdida. Cuando no es así, se convierten en un ritual de continuidad e intensificación que reproduce el dolor de la pérdida.