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2 Input processing models and psycholinguistic concepts

2.2 Input Enhancement

2.2.2 Focus on Form (FonF)

Todo el trabajo de Chomsky ha tomado y ha presupuesto com o objeto de estudio para la lingüística la facultad del lenguaje entendida com o competencia, diferente por tanto de la ejecución de dicha habilidad que se manifiesta en el habla o en la comprensión de una lengua de­ terminada en unas determinadas situaciones comunicativas.

Este movimiento conceptual ha tenido grandes consecuencias para el estudio del lenguaje y de la mente. Cabe destacar dos de ellas: la primera es que ha dejado a las ciencias sociales e históricas el es-

'lilosn/hi, mente, ciencias cognitims 55

l udio de ios otros aspectos del lenguaje, irrelevantes para la caracte­ rización teórica y psicológica que interesaba a Chomsky; la segunda consiste, en cambio, en que, precisamente por la envergadura e im­ portancia de las hipótesis que plantea Chomsky, otras disciplinas se lian visto afectadas por sus implicaciones, y sus estudiosos han trata­ do de comprobar su validez.

De modo que, antes de examinar las consecuencias de los temas que hemos visto hasta ahora y de afrontar directamente la lingüística y la sintaxis de Chomsky, valdrá la pena detenerse un poco en un cam­ po de estudio muy cercano a los que se han expuesto previamente y, sobre todo, a la teoría lingüística: la neurociencia.

Con el término de «neurociencia» nos referimos no a una mate­ ria específica, sino a un conjunto de disciplinas diferentes, entre ellas la neuropsicología, la neurolingüística o la neurociencia cognitiva en general, que se ocupan, ya sea de forma principal o secundaria, de caracterizar, distinguir y explicar las bases neurales del lenguaje o de sus aspectos específicos.

Todas estas disciplinas se ocupan de la mente en un sentido am­ plio, observando el funcionamiento de lo que se presupone que es su correspondencia física: el cerebro y el sistema nervioso central. Las neurociencias estudian el cerebro con un enfoque empírico y experi­ mental; se centran en el estudio de los cambios de estado del cerebro en relación a las diferentes actividades que llevamos a cabo a través de él. El lenguaje, evidentemente, es una de estas actividades.

Chomsky ha observado siempre con una mirada muy crítica este desarrollo particular de la ciencia del cerebro, que ha conocido un importante auge en los últimos veinte años. Para Chomsky, la teo­ ría debe desempeñar el papel principal, mientras que la confirmación empírica es relativamente irrelevante, si resulta eficaz. Y es cierto que

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las neurociencias cognitivas, en general, suelen centrarse en el dise­ ño de los experimentos más que en el trabajo de elaboración de una teoría. Pero también es cierto que en muchos casos han servido para obtener confirmaciones empíricas y experimentales de las ideas que Chomsky, y la lingüística generativa en general, han desarrollado en el ámbito teórico.

Un ejemplo de esta tendencia es una reciente investigación lle­ vada a cabo por un grupo internacional de científicos.4 En ella se ha demostrado que el cerebro hace - y en este caso, cuando se observa mediante modernas técnicas de análisis com o la resonancia magnéti­ ca funcional o el electroencefalograma, muestra- justamente aquello que Chomsky había indicado: cuando se lo expone a una señal, cons­ truye una estructura jerárquica antes incluso de interpretarla com o dotada de significado o sonido.

El artículo muestra los detalles del procedimiento experimental que han seguido los autores: hacían escuchar a los participantes oracio­ nes (en inglés y chino mandarín) carentes de prosodia, y se alternaban oraciones con sentido, oraciones sin sentido pero correctas gramati­ calmente, y simples listas de palabras sin estructura gramatical, puros galimatías. Mediante las técnicas de análisis cerebral comprobaban las reacciones físicas del cerebro ante toda esa variedad de señales. En el cerebro de todos los participantes la exposición al estímulo desencade­ nó una amplia actividad neural en las áreas asociadas con la sintaxis.

Este experimento ha demostrado que en nuestro cerebro sucede algo que puede interpretarse com o una prueba de lo que Chomsky ha mantenido siempre: que en nuestra mente existe una gramática, y que esta produce sobre todo una representación sintáctica que no sería

4 Ding, N., L Melloni, Tian Zhang y D. Foeppel, Cortical Tracking o f Hierarchical Linguistic

Tilnxojh. tm'nU'. civnviux cognitn’ox 57

más que, en definitiva, las reglas jerárquicas del lenguaje. Gracias a la compleja manipulación de los estímulos y a las más modernas técni­ cas de análisis cerebral los autores de esta investigación han obtenido evidencias de que, para comprender y usar el lenguaje, los seres huma­ nos tendrían necesidad de la gramática (de Chomsky).

Con esto, se ha querido ofrecer un ejemplo de otro tipo de prácti­ cas científicas relacionadas con el trabajo de Chomsky. Como hemos dicho, este siempre ha preferido guardar cierta distancia respecto a este tipo de enfoques empíricos, y sostiene que conocer el funciona­ miento de una parte del m otor no significa comprender cóm o funcio­ na el coche entero. Pero es innegable que las neurociencias tienen en la actualidad un papel destacado en el ámbito de la investigación, y que las ideas sobre lingüística y filosofía de Chomsky pueden ser muy útiles para comprender ciertos aspectos de estas disciplinas.

El mentalismo de Chomsky y la filosofía de la