• No results found

3.3 The Supercloud: A Library Cloud Implementation

3.4.1 Follow the Sun

Chile es un país reconocido mundialmente por la calidad de sus estadísticas e índices sanitarios, así como también por la calidad de la investigación científica que se produce localmente. En el ámbito de las evaluaciones económicas de intervenciones de salud, se han desarrollado un núme- ro limitado de estudios que se podrían clasificar en su mayoría como del tipo de costo efectividad (Espinoza y Zarate, 2007). Sin embargo, a través de los años los estudios de costo utilidad han cobrado progresivamente relevancia dado su mayor capacidad de apoyar el proceso de toma de decisiones a nivel país. En ese sentido destacan los estudios nacionales de costo efectividad rea- lizados por el Ministerio de Salud en los años 1999 y 2007 (Minsal 1999, 2010), así como también aquellos realizados por investigadores independientes para los programas de vacunación infantil en hepatitis A (Valenzuela et al, 2005; Quezada et al, 2008) y rotavirus (Rheingans et al, 2007). Considerando la amplia diversidad de medidas de resultados sanitarios disponibles, la experiencia nacional en el tema y la normativa internacionales reflejadas mayormente en las guías metodo- lógicas del Reino Unido, Canadá, Australia, México, Colombia y Brasil, parece razonable preferir en las evaluaciones económicas desarrolladas a nivel local unidades compuestas que consideren el impacto potencial de las intervenciones en cantidad y calidad de vida. En ese sentido tanto DALYs como QALYs aparecen como las unidades de medición a favorecer como outcomes primarios. Tanto DALYs como QALYs tienen sus particularidades que las pueden hacer más o menos aplica- bles a la realidad chilena y es labor de los investigadores explicitar las razones para elegir una de ellas en sus estudios. De todas formas es esperable que la estimación de QALYs como resultado sanitario vaya progresivamente aumentando en el país ya que: 1) Se espera un aumento en el nú- mero de profesionales familiarizados con la estimación e interpretación de este tipo de unidad de outcome, 2) Existirá un mayor conocimiento del estudio que estimó las valoraciones sociales para el instrumento EQ-5D en Chile que permiten el cálculo de QALYs en base a preferencias locales y 3) El perfil epidemiológico poblacional del país favorecerá medidas enfocadas en valoraciones sociales de calidad de vida, más que en mediciones cuyas valoraciones provengan de recomenda- ciones realizadas por expertos internacionales.

El debate entre DALYs y QALYs es amplio en la literatura y es aconsejable que aquellos interesados en desarrollar investigación en este ámbito se interioricen en detalle de las controversias teóricas más relevantes (Williams, 1999; Murray y López, 2000). Entre dichas controversias destacan:

1. El uso de ponderadores que reflejen las preferencias sociales en cuanto a la distribución en salud, por ejemplo favoreciendo intervenciones que mejoren la salud de la población en edad productiva. Este tipo de factor se encuentra presente en el cálculo de DALYs pero no en los QALYs, donde no se pondera quién recibe y ni cómo se distribuyen los beneficios en salud (Nord, 1995; Wagstaff, 1991),

101

ANEX OS - GUÍA MET ODOL ÓGICA P AR A LA EV AL UA CIÓN E CONÓMICA DE INTERVENCIONE S EN S AL UD EN CHILE

2. La aplicación de tasas de descuentos diferentes sobre los beneficios futuros en salud, siendo una tasa variable en los QALYs, ya que depende de la practica local en cada país, y fija en los DALYs donde lo recomendado mundialmente corresponde a una tasa del 3% (Anand y Han- son, 1997)

3. Lo limitado de ambas medidas en cuanto a generar una evaluación más amplia de beneficios no-sanitarios que pueden asociarse al proceso de tratamiento (ej. miedo al dentista, auto- nomía en los procesos de toma de decisión, etc.) (Mooney, 1994) y

4. El origen de los ponderadores de discapacidad que corresponden a las distintas condiciones de salud, cuyos valores fueron generados por un grupos de expertos internacionales en el caso de los DALYs, mientras que en el caso de los QALYs se estiman a nivel local mediante la aplicación de encuestas a pacientes para cada patología en particular (Sassi, 2006).

Los investigadores nacionales que estén interesados específicamente en la estimación de QALYs como unidad primaria de resultado, deberán también familiarizarse con los métodos habitual- mente utilizados en este tipo de evaluaciones. La literatura indica una tendencia creciente a la estimación de utilidades de forma indirecta a través de la aplicación a pacientes de cuestionarios genéricos de calidad de vida (ej. como el EQ-5D) que posteriormente son ponderados con prefe- rencias sociales o comunitarias. Sin embargo, un porcentaje no menor (ej. cercano al 50%) de es- tos estudios aun dependen de métodos engorrosos de estimación de preferencias como es la va- loración directa de las preferencias en pacientes a través de la aplicación de técnicas como el SG o TTO, o inclusive del juicio de expertos cuyas preferencias no siempre se alinean con la perspectiva que pueda tener la sociedad respecto a una determinada condición de salud (Brauer et al, 2006). A nivel local aun quedaría pendiente el desarrollo de evidencia en cuanto a cuál sería el valor que el sistema de salud chileno estaría dispuesto a pagar por ganancias en salud expresadas en QALYs. Dicho ejercicio se podría realizar eventualmente analizando las prestaciones que ya han sido im- plementadas en el país, estableciendo un precio sombra del presupuesto por QALY ganado (Clax- ton, 2008), o a través del establecimiento explícito de un umbral basado en el PIB per cápita, como es lo sugerido por la OMS en relación a los DALYs. En este caso, se considera que una intervención es costo efectiva si su costo es inferior a 3 veces el PIB per cápita del país (Eichler et al, 2004). Es importante destacar finalmente que las mediciones de efectividad multidimensionales no son excluyentes de otras mediciones de índole clínica unidimensionales que muchas veces comple- mentan y mejoran la calidad de la información que se le entrega al tomador de decisión, por lo cual su aplicación debe ser siempre recomendada, especialmente en el contexto de un ACE. De esta forma, la realización de ACB quedaría en un tercer nivel de preferencia y su uso debería ser justificado por parte de los investigadores locales que pretendan aplicar dicha metodología. En la misma condición se situaría las evaluaciones económicas parciales y los análisis conjuntos.

102

ANEX OS - GUÍA MET ODOL ÓGICA P AR A LA EV AL UA CIÓN E CONÓMICA DE INTERVENCIONE S EN S AL UD EN CHILE

6. REFERENCIAS

1. Anand S, Hanson K. Disability-adjusted life years: a critical review. J Health Econ. 1997 Dec;16(6):685-702.

2. Arnesen T, Nord E. The value of DALY life: problems with ethics and validity of disability adjus- ted life years. BMJ 1999; 319: 1423-5

3. Australian Department of Health and Ageing. Guidelines for preparing submissions to the Pharmaceutical Benefits Advisory Committee. Canberra, 2006.

4. Bridges JF, Hauber AB, Marshall D, Lloyd A, Prosser LA, Regier DA, Johnson FR, Mauskopf J. Conjoint Analysis Applications in Health-a Checklist: A Report of the ISPOR Good Research Practices for Conjoint Analysis Task Force. Value Health. 2011 Jun;14(4):403-13.

5. Brauer CA, Rosen AB, Greenberg D, Neumann PJ. Trends in the measurement of health utilities in published cost-utility analyses. Value Health. 2006 Jul-Aug;9(4):213-8.

6. Brazier, J., Usherwood, T., Harper, R., & Thomas, K. (1998). Deriving a preference-based single index from the UK SF- 36 Health Survey. Journal of Clinical Epidemiology, 51(11), 1115–1128 7. Brazier, J., Roberts, J., & Deverill, M. (2002). The estimation of a preference-based measure of

health from the SF-36. Journal of Health Economics, 21(2), 271–292.

8. Brooks, R., & The EuroQol Group. (1996). EuroQol: The current state of play. Health Policy, 37(1), 53–72.

9. Brouwer WB, Culyer AJ, van Exel NJ, Rutten FF. Welfarism vs. extra-welfarism. J Health Econ. 2008 Mar;27(2):325-38.

10. Buckingham K. A note on HYE (healthy years equivalent). J Health Econ. 1993 Oct;12(3):301-9 11. Byford S, Raftery J. Perspectives in economic evaluation. BMJ 1998;316(7143):1529-1530. 12. Canadian Agency for Drugs and Technologies in Health - CADTH. (2006). Guidelines for the

economic evaluation of health technologies: Canada [3rd Edition]. Ottawa: Canadian Agency for Drugs and Technologies in Health; 2006.

13. Claxton K, Briggs A, Buxton MJ, Culyer AJ, McCabe C, Walker S, Sculpher MJ. Valued based pricing for NHS drugs – an opportunity not to be missed? BMJ 2008;336:251-254

14. Crott R, Briggs A. Mapping the QLQ-C30 quality of life cancer questionnaire to 15. EQ-5D patient preferences. Eur J Health Econ. 2010 Aug;11(4):427-34.

16. Consejo de Salubridad General, Instituto Nacional de Salud Pública. (2008). Guía Para la Con- ducción de Estudios de Evaluación Económica Para la Actualización del Cuadro Básico de Insumos del Sector Salud en México. Instituto Nacional de Salud Pública, Cuernavaca México (2008).

17. Culyer AJ, Wagstaff A. Equity and equality in health and health care. J Health Econ. 1993 Dec;12(4):431-57.

103

ANEX OS - GUÍA MET ODOL ÓGICA P AR A LA EV AL UA CIÓN E CONÓMICA DE INTERVENCIONE S EN S AL UD EN CHILE

18. Dakin H, Petrou S, Haggard M, Benge S, Williamson I. Mapping analyses to estimate health utilities based on responses to the OM8-30 Otitis Media Questionnaire. Qual Life Res. 2010 Feb;19(1):65-80.

19. Dolan, P. (1997). Modeling valuations for EuroQol health states. Medical Care, 35(11), 1095– 1108.

20. Dolan P., 2001. Output measures and valuation in health. En: Drummond M, McGuire A, edi- tors. Economic evaluation in health care: merging theory with practice. Oxford: Oxford Uni- versity Press, pp 46-67..

21. Drummond MF, Sculpher MJ, Torrance GW, O’Brien BJ, Stoddart GL. Methods for the economic evaluation of health care programmes. Third edition: Oxford: Oxford University Press; 2005. 22. Eichler H.G. et al, “Use of Cost-Effectiveness Analysis in Health-Care Resource Allocation De-

cision-Making: How Are Cost-Effectiveness Thresholds Expected to Emerge?” Valuein Health 7, no. 5 (2004): 518–528

23. Espinoza M, Zarate V. Estado de la las evaluaciones económicas de tecnologías sanitarias en Chile. 1er Congreso Chileno de Salud Pública, Santiago 2007.

24. Feeny, D., Furlong, W., Boyle, M., & Torrance, G. W. (1995). Multi-attribute health status classification systems. Pharmacoeconomics, 7(6), 490–502.

25. Furlong, W. J., Feeny, D. H., Torrance, G. W., & Barr, R. D. (2001). The Health Utilities Index (HUI) system for assessing health-related quality of life in clinical studies. Annals of Medicine, 33(5), 375–384.

26. Glennie, J. (2003). Health-related quality of life and regulatory issues in the US and canada. PharmacoEconomics, 21(6), 371-7; discussion 379-81.

27. Goodacre S, McCabe C. An introduction to economic evaluation. Emerg.Med.J. 2002;19(3):198- 201.

28. Hauber AB. Healthy-years equivalent: wounded but not yet dead. Expert Rev Pharmacoecon Outcomes Res. 2009 Jun;9(3):265-9. Review.

29. Hawthorne G, Richardson J, Osborne R. The Assessment of Quality of Life (AQoL) instrument: a psychometric measure of health-related quality of life. Qual Life Res. 1999 May;8(3):209-24. 30. Johannesson M, Jonsson B, Karlsson G, Outcome measurement in economic evaluation from

Health Economics 5/4 pp.279-296, John Wiley & Sons Ltd (1996).

31. Klarman H, Francis J, Rosenthal G. Cost-effectiveness analysis applied to the treatment of chronic renal disease. Med Care 1968; 6 (1): 48-54.

32. Mehrez, A. and Gafni, A., 1991. The healthy-years equivalents: how to measure them using the standard gamble approach. Med. Decision Making 11, pp. 140–146

33. Meltzer MI. Introduction to health economics for physicians. Lancet 2001;358(9286):993- 998.

104

ANEX OS - GUÍA MET ODOL ÓGICA P AR A LA EV AL UA CIÓN E CONÓMICA DE INTERVENCIONE S EN S AL

UD EN CHILE 34. Ministerio de la Protección Social Colombiano (2009). Elaboración de guías de práctica clí-nica basadas en la evidencia, evaluaciones económicas de guías de práctica clínica y del im-

pacto de la implementación de las guías en el POS y en la unidad de pago por capitación del Sistema General de Seguridad Social en Salud Colombiano: guía metodológica. Colciencias, Bogotá.

35. Minsal (1999): Estudio de costo efectividad de intervenciones para los principales problemas de salud pública. Ministerio de Salud, República de Chile.

36. Minsal (2010). Estudio Costo efectividad de Intervenciones en salud. Ministerio de Salud, República de Chile.

37. Ministerio da Saúde, Secretaria de Ciência, Tecnologia e Insumos Estratégicos, Departamen- to de Ciência e Tecnologia. Diretrizes Metodológicas Estudos de Avaliação Econômica de Tecnologias em Saúde. Série A. Normas e Manuais Técnicos. Brasília – DF 2009

38. Mooney, G. (1994): Key issues in health economics. Harvester Wheatsheaf.

39. Murray CJ. Quantifying the burden of disease: the technical basis for disability-adjusted life years.Bull World Health Organ. 1994;72(3):429-45.

40. Murray CJ, Lopez AD. Progress and directions in refining the global burden of disease ap- proach: a response to Williams. Health Econ. 2000 Jan;9(1):69-82.

41. NICE – National Institute for Health and Clinical Excellence. Guide to the methods of techno- logy appraisal. London, 2008.

42. Nord E. The person-trade-off approach to valuing health care programs. Med Decis Making. 1995 Jul-Sep;15(3):201-8.

43. Oliver A. (2003) Putting the quality into quality-adjusted life years. Journal of Public Health Medicine; 25: 8-12.

44. Palmer S, Byford S, Raftery J. Economics notes: types of economic evaluation. BMJ 1999;318(7194):1349.

45. Patrick, D. L. (1997). Finding health-related quality of life outcomes sensitive to health-care organization and delivery. Medical care, 35(11 Suppl), NS49-57.

46. Quezada A, Baron-Papillon F, Coudeville L, Maggi L. Universal vaccination of children against hepatitis A in Chile: a cost-effectiveness study. Rev Panam Salud Publica. 2008 May;23(5):303- 12.

47. Rheingans RD, Constenla D, Antil L, Innis BL, Breuer T. Potential cost-effectiveness of vaccina- tion for rotavirus gastroenteritis in eight Latin American and Caribbean countries. Rev Panam Salud Publica. 2007 Apr;21(4):205-16.

48. Robberstad, B. QALYs vs DALYs vs LYs gained: What are the differences, and what difference do they make for health care priority setting? Norwegian Epidemiology 2005; 15 (2): 183-191. 49. Ryan, M. (1998) Conjoint – what’s de point? Paper presented to the HESG Conference, Galway. 50. Sassi F. Calculating QALYs, comparing QALY and DALY calculations. Health Policy Plan. 2006

105

ANEX OS - GUÍA MET ODOL ÓGICA P AR A LA EV AL UA CIÓN E CONÓMICA DE INTERVENCIONE S EN S AL UD EN CHILE

51. Sintonen H. The 15D instrument of health-related quality of life: properties and applications. Ann Med. 2001 Jul;33(5):328-36.

52. Sugden R, Williams A (1979). The principles of practical cost-benefit analysis. Oxford Univ. Press.

53. Superintendencia de Salud. Valoración social de los estados de salud EQ-5D en la población de la RM de Chile 2008. Disponible online en: http://www.supersalud.cl/documentacion/569/ articles-5214_recurso_1.pdf [Último acceso 2 Julio 2011].

54. Torgerson D, Raftery J. Economics notes: measuring outcomes in economic evaluations. BMJ 1999;318(7195):1413.

55. Torrance GW, Furlong W, Feeny D. Health utility estimation. Expert Rev Pharmacoecon Outco- mes Res. 2002 Apr;2(2):99-108.

56. Valenzuela MT, Jacobs RJ, Arteaga O, Navarrete MS, Meyerhoff AS, Innis BL. Cost-effectiveness of universal childhood hepatitis A vaccination in Chile. Vaccine. 2005 Jul 14;23(32):4110-9. 57. von Neumann, J., and Morgenstern, O., (1944). The Theory of Games and Economic Behavior.

Princeton: Princeton University Press.

58. Wagstaff A. QALYs and the equity-efficiency trade-off. J Health Econ. 1991 May;10(1):21-41. Erratum in: J Health Econ 1993 Jul;12(2):237.

59. Ware JE, Kosinski MA, Keller SD. SF-36 Physical and Mental Health Summary Scales: A User’s Manual. Boston, Mass: The Health Institute, New England Medical Center; 1994.

60. Ware JE. SF-36 Health Survey update. Spine. 2000;25:3130–3139.

61. Weinstein MC, Stason WB. Hypertension: A Policy Perspective. Cambridge: Harvard University Press, 1976.

62. Weinstein, M. C., Siegel, J. E., Gold, M. R., Kamlet, M. S., & Russell, L. B. (1996). Recommenda- tions of the panel on cost-effectiveness in health and medicine. JAMA, 276(15), 1253-1258. 63. Weinstein, M. C and Fineberg, H.V. (1980). Clinical decision analysis. Saunders, Philadelphia. 64. Williams A. Calculating the global burden of disease: time for a strategic reappraisal? Health

Econ. 1999 Feb;8(1):1-8.

65. Wilson, I. B., & Cleary, P. D. (1995). Linking clinical variables with health-related quality of life. A conceptual model of patient outcomes. JAMA : the journal of the American Medical Asso- ciation, 273(1), 59-65.

66. World Health Organization. (1948). WHO | WHO constitution. Disponible online en: http:// www.who.int/governance/eb/constitution/en/index.html [Último acceso 10 Julio 2011] 67. Zarate V, Kind P. The state of health status measurement in Latin America. Value in Health

May/June 2007 - Vol. 10 Issue 3 Page A31.

68. Zarate V, Kind P, Valenzuela P, Vignau A, Olivares-Tirado P, Muñoz A. Social valuation of EQ-5D health states: the Chilean case. Value in Health 2011 (Aceptado para publicación).

106

ANEX OS - GUÍA MET ODOL ÓGICA P AR A LA EV AL UA CIÓN E CONÓMICA DE INTERVENCIONE S EN S AL UD EN CHILE

107

ANEX OS - GUÍA MET ODOL ÓGICA P AR A LA EV AL UA CIÓN E CONÓMICA DE INTERVENCIONE S EN S AL UD EN CHILE

Departamento de Economía de la Salud Subsecretaría de Salud Pública

Ministerio de Salud de Chile

ANEXO 1.4

LA DETERMINACIÓN DE COSTOS EN

Related documents