• No results found

The Formative Years and Resulting Generational Attributes grew up during an era of hostility toward children During the 1960’s

El Concilio Vaticano II significó para la iglesia católica, una renovación en distintas dimensiones: se abrió al diálogo hacia todas las direcciones, afirmó la libertad religiosa y libertad de conciencia, promovió una reforma litúrgica participativa y en lengua vernácula, rescató la idea de colegialidad de los obispos, incluso como opción para el gobierno de la iglesia, se definió a ella misma como Pueblo de Dios (evitando jerarquizaciones entre laicos y clérigos) y como comunión de iglesias locales, se abrió al ecumenismo con las otras iglesias cristianas y al diálogo interreligioso, restauró el lugar de la Palabra de Dios como fundamento de la vida cristiana (que había sido relegado durante la contrarreforma para oponerse a los protestantes), y evidenció una actitud de mirar positivamente al mundo y descubrir en él los “signos de los tiempos” para ofrecer una constante presencia misionera (Diez palabras clave para comprender el Concilio Vaticano II, 2005).

Muchas de estas actitudes, producto de la reflexión del concilio, se tradujeron en menor o mayor medida en el Arte Religioso postconciliar. Describiremos a continuación las mismas:

Ecumenismo: el diálogo con las otras iglesias cristianas ha sido manifiesto también en la producción artística. Actualmente se están construyendo centros litúrgicos de carácter ecuménico en USA, en Alemania, en Suiza, en Francia y en otros países europeos. Igualmente, la recomendación de la Constitución sobre Sagrada Liturgia (Sacrosanctum Concilium) de que en las iglesias “las imágenes sean pocas” no sólo tiene una justificación desde la propia liturgia, sino que tiene también un riguroso alcance ecuménico (Plazaola, 2001, pág. 329).

Diálogo interreligioso e inculturación: El arte religioso actual empieza a expresar la voluntad de relación de la iglesia católica con las religiones no cristianas; empero, mayores han sido los esfuerzos de inculturación (especialmente en América Latina): tenemos así representaciones de Cristo con rasgos andinos o afroamericanos, o la utilización de la simbología de la cosmovisión indígena, adaptaciones de la narrativa

33 cristiana al contexto de los oyentes41; inculturación que resulta más notoria en ambientes populares. El arte religioso inspirado en la teología de la liberación, participará también de esta veta de inculturación popular.

Plazaola señala algunas características de la sensibilidad estética de hoy que se manifiestan en el arte religioso contemporáneo:

a) Subjetivismo personalista

“En el arte de nuestro tiempo el predominio del Yo sobre los gustos o preferencias de la comunidad es evidente y clamoroso. […] El subjetivismo actual está llevando a expresiones del Yo que en una sociedad pluralista ostentan normas tan individualizadas que muy frecuentemente resultan sorpresivas, a veces herméticas, cuando no ofensivas para un cierto sector de la comunidad cristiana” (Plazaola, 2006, págs. 22-23).

b) Esencialismo

“Ya desde principios del siglo XX […] al artista no le interesaba tanto la obra hecha cuanto la operación misma, el quehacer artístico. Esta actitud fundamental se ha ido acentuando, desembocando en ese gusto por lo efímero […] en esos happenings, esas performances, y en esas instalaciones […] que bien pueden ser testimonios de la «falta de sentido» que caracteriza a la postmodernidad.

”Probablemente radica también en la búsqueda de esencialidad esa ausencia de espesor semántico […] que, comparadas con las obras artísticas clásicas, distingue a todas las formas del llamado minimalismo.

”En el campo religioso, un correlato de esa actitud estética podría encontrarse ya en un moderado esencialismo que parece distinguir al arte litúrgico actual. […] se ha pretendido que un signo, un gesto, un aparente esbozo puede bastar para expresar lo que se quiere y se debe. […] en tiempos precedentes por amontonar elementos accesorios se

41 Resulta interesante el testimonio de un sacerdote misionero en la selva peruana (Requena) quien adaptaba el

relato bíblico de la multiplicación de los panes, por el de “multiplicación de las yucas” en un esfuerzo de inculturación con sus oyentes amazónicos, sin perder la esencia simbólica.

34 diluía lo esencial y primario […] lo esencial queda hoy expresado con un vigor que da a las nuevas formas el valor de una auténtica revelación” (Plazaola, 2006, pág. 24).

c) Sinceridad

“Otro de los postulados del arte exigidos por la sensibilidad del hombre moderno es la sinceridad. Esta sinceridad, de indiscutible vigencia en la vida ascética cristiana y aún en todo el ámbito social, tiene su correspondiente manifestación en las artes plásticas, como aborrecimiento de todo lo que sea enmascarar los materiales, ocultar la técnica y disimular la factura. […] El arte de nuestra época no tolera fraudes. Cada técnica manifiesta netamente su modo de ser, sus condiciones y sus limitaciones. […] cuidan igualmente de que la técnica no haga olvidar la naturaleza del material. […] Esta sinceridad en la labor creadora es hoy especialmente requerida en el arte sacro” (Plazaola, 2006, págs. 25-26).

d) Funcionalismo moderado

“El funcionalismo, concepto estético derivado directamente del lenguaje arquitectónico pero característico de una sensibilidad generalizada, tenía que manifestarse también en el arte sacro. Lejos de imaginar una «belleza estética» separada de la función sagrada, ahora se tiende más que nunca, a no ver en esa belleza estética más que la irradiación de una belleza ontológica, que es la función sagrada. […] Nunca será la sencillez tan fascinadoramente elocuente como en el arte sacro […] pero sin olvidar nunca que se trata de una función muy específica, única, sagrada” (Plazaola, 2006, págs. 26-27). e) Economía y sobriedad

“El gusto por la simplicidad de medios es de actualidad en todos los ámbitos del arte. Lo mismo en poesía que en música y en artes plásticas, se valora sobre todo la significación estética de la desproporción entre el efecto producido y los medios empleados. ”El toque de atención que la constitución conciliar sobre la Sagrada Liturgia dio contra la suntuosidad es […] «Al promover el arte sacro

35 procúrese la belleza más bien que la mera suntuosidad» (SC 124) […] pero la pobreza no debe convertirse en miseria, ni la sobriedad en indigencia” (Plazaola, 2006, pág. 28).

f) Pureza

“La frialdad que se reprocha al arte religioso actual, frecuentemente es más pureza que frialdad. […] Pureza es respetar ese halo sacral que parecen irradiar las cosas intactas creadas por Dios […] ese «don de la atención» ante los objetos elementales y puros de la creación. Y en las cosas creadas por mano del hombre preferimos también la sencillez y la integridad. Encantados ante las cosas sencillas, no queremos mezclarlas ni disfrazarlas, para que su esencia no se evapore. Manteniéndolas en su jugosa realidad, se convierten en mensajeras de realidades eternas e invisibles. […] En el arte sagrado deseamos ver la forma pura, clara, rica de sugerencias. […] si buscamos esa eficacia significante y evocadora, hay que otorgar a los materiales naturales indiscutible primacía sobre los materiales artificiales” (Plazaola, 2006, págs. 29-30).