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A framework for Method Utilization

UTILIZING SYSTEMS DEVELOPMENT METHODS – A CONCEPTUAL FRAMEWORK

L. Vogelsang and F Kensing

3. A framework for Method Utilization

Astudillo, Cambados, Astudillo, Medina, Cambados, Salamanca…,

Santiago (1956-2020) Trienio en Cambados (1964-1967)

Hola, amiguísimos míos: Con Herminio al frente es imposible resistirse a toda alegre iniciativa en tiempos de Pandemias. Sí, a pares Confi(n)ados y Cuando yo era niño.

Nuestro segundo curso de aspirantado sufrió no bajas letales pero sí algunas pérdidas vocacionales, causadas por cierta peste que anulaba todo el verdor del paisaje gallego. Un gran hotel de Sangenjo ayudó a la cura de tal calamidad inesperada. No fue toda sonriente, sin embargo, la larga estancia playera. Gracias gran familia. Presente y ausente. Eso era en 1956. Pero la vida no se detuvo y llegamos a 1964, en el que fuimos como clérigos desde Medina a disfrutar de Castrelo-Cambados y toda la belleza de la costa gallega.

Y, resumiendo, comentamos algún recuerdo de un trienio primerizo de difícil olvido, y agradecido a vuestra honrosa paciencia y ayuda. Recuerdo aún, impreso en mi mente, la actitud tan benévola del industrial cambadense señor Durán, que nos trasportaba el aparato de TV los miércoles y jueves, con lo que nos aliviaba varias horas de expansión a los chicos con los seriales de Locomotoro y el fútbol, pues preparar solamente funciones de teatro para todos los fines de semana suponía un esfuerzo grande con el pintado de decorados y el ensayo de las funciones. Joaquín y su acompañante tuvieron que robar muchas horas al sueño, sin exageración; bien es cierto que el número de clases no superaba las 15 semanales. Eran nuestros comienzos. Siempre tuve un cierto rechazo a mi presencia con el resto de formadores en la reunión semanal de faltas por parte del alumnado y evaluación de nuestras propias actuaciones. Prefería pasear pasillo y pórtico de las aulas, mientras los internos hacían que estudiaban presididos por los correspondientes delegados. –¡Que viene el hermano de [Amado] Carvajal! –se oía susurrar a través de los cristales cuando descubrían mi presencia no solapada y nada ruidosa. Varias veces fui exonerado de la reunión.

Cada final de curso había ligera rotación de personas: tres años con tres pastoralistas, igual cambio de administradores, e incorporación de nuevos clérigos por finalización de currículo de los veteranos. Ello obligaba a restablecer las relaciones y amistades. Numerosa la rotación en las materias a impartir y en las actividades. Así, por ejemplo, pasé de ayudar en el teatro a colaborar en las sobremesas, algo más frecuente de lo acostumbrado, en atención a distraer y

Rafael Castro y Ángel Carvajal.

homenajear a la donante de la finca colegial, Doña Dolores, desde que vino a habilitar la "suite" en el antiguo chalé de su propiedad.

Me encargaba también de suplir las asistencias a ambos músicos, Jesús Manso, gran músico y compañero, y Rafael Castro, actual director mío, mientras atendían a coros, rondallas y otros grupos. Y removiendo la actualidad como recuerdo de mi asistencia de turno en los servicios del patio, el gran amigo don Eduardo [Ortiz] me susurró que fuera diligente en mi atención a la encomienda de patio. Aviso útil de actualidad. Lo de la diligencia era cierto, dado mi frecuente escapismo, sorteando la vigilancia de don Edu, a realizar los saques de esquina a favor de mi equipo, en el patio adjunto durante los partidos inter clases, muy reñidos con entradas indebidas de algunos ínclitos al superior adversario, y algún castigo a cambio poco correcto por el perjuicio recibido. No fue fácil asimilar el sistema preventivo en este aspecto, por temor de ser devaluada la novel autoridad o por el propio temperamento. También estos detalles de los mandos inferiores llegaban al conocimiento de otro con mayor responsabilidad –el famoso consejero– de entonces, y se entablaba alguna insumisión indebida en el ejercicio incipiente de la autoridad.

Eran típicos en la historia del Seminario los días de asueto a lo largo del curso, principalmente los ya tradicionales del 24 de septiembre, festividad de la Patrona del Centro, la caminata al campamento y entorno de Villanueva de Arosa, con su larga playa de Las Sinas y a Villagarcía para los de pies más ligeros. Ídem una segunda, avanzado el curso y con el buen tiempo: la visita a la isla de la Toja, playa de la Lanzada y El Grove. Otro paraje muy visitado cada curso desde los tiempos del aspirantado era la zona turística de Sangenjo y Portonovo. Los más aguerridos llegamos a rendir una visita a Combarro, cerca de Poyo y Pontevedra. Muy excepcionales eran las singladuras hacia la isla de Sálvora en pleno Atlántico, por las dificultades de los permisos necesarios y agradecidos a la benevolencia del señor Durán, de Cambados, que ponía a nuestra disposición generosamente sus barcazas de pesca y su tiempo profesional, digno de encomio por el peligro añadido.

Los paseos más cortos se quedaban en el entorno de las poblaciones cercanas: Cambados, Dena, Sisán, la Armenteira, Meaño, Monte de Castrelo, las playas próximas –con la captura de caracolillos y las humaredas– o las zonas boscosas de pinares, eucaliptos...Todo ello venía favorecido con el conocimiento adquirido por Los de tercercurso (Epigmenio, Ovidio Molinero,

Eladio Muñoz, José Luis García Luis...), de excursión en el curso 1963-1964.

los educadores en sus primeros años formativos de residencia en Serantellos, ya comentados. Las meriendas cena en la playa también venían siendo una gran tradición, sobre todo al celebrar la llegada de la comunidad colegial, con sobremesa incluida.

Ahora milita al lado mi hermano Amado, vuestro compañero un tiempo, que os manda un saludo. Pero la vida está hecha y de qué manera. Sigue siendo válido el dicho repetido de mamá Margarita, nuestra cariñosa madre: "Hijo, tenemos que dar muchas gracias a los salesianos y a María Auxiliadora".

Transcurrió el tercer año de trienio (1966-1967), sin círculo de Don Bosco, pero con mayor experiencia tutorial y formativa, dedicada a mi curso con preferencia. Pero fue un año feliz con dos buenos grupos de tercero donde se centraba mi actividad. Chicos, la mayoría bien dotados en lo académico, artístico y deportivo, si bien un poco más ligeros, inquietos y alegres, propio de la edad.

Fuera de acciones muy individualizadas de resistencia a la autoridad, la trayectoria general fue de gran satisfacción por la atención a los estudios, su principal deber, y la colaboración de un buen grupo, delegado y entorno en las actividades formativas. Estábamos todos a una en la publicación de nuestra revista, a final del año premiada inspectorialmente, y en procesión bajo el gran estandarte elaborado y enarbolado por el artista del grupo en la procesión de María Auxiliadora, Miguel Juan, como premio de su trabajo eficaz.

Hay que lamentar el déficit vocacional y la poca perseverancia posterior de grupos tan formales, pero eran edades muy tiernas para pronosticar que el nivel de vocación era elevado en aquellas edades. Mi acción vocacional, académica y formativa, acabó para la mayoría en mi tercer año de trienio. Bastantes llegaron a profesar pero, una vez profesos, la vida se los fue llevando por otras rutas. Varios tuvimos contactos en etapas futuras formativas y de estos últimos quedan perseverantes unos pocos entusiastas. Solo queda rezar más por todos ellos que nos hicieron felices esos años; por los vivos y los difuntos, que son varios los casos conocidos.

¡Ánimo, muchachos!. Y perdón a la incorrespondencia puntual en Facebook de los más adelantados en las nuevas

técnicas digitalizadoras. Extracto de mi biografía testamentaria de 50 páginas que no caben el espacio asignado.

Un gran saludo esperanzado a vosotros todos y familiares dentro de la pandemia. ¡Suerte! Y salud.

Ángel Carvajal Carrera León, 3 de octubre de 2020

Revista Mar adentro (1967). Hubo otras, como Cálamo con Javier de Andrés...

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