4. Case Study and Integrated Survey
4.4. Survey Design
4.4.2. The QN components of the survey: SP
4.4.2.1. Freight choice data
nación de Foreign Languages (Lenguas extranjeras) por la de World Languages (Lenguas del mundo).
Educación Primaria
Existen tres modalidades de enseñanza de lenguas extran- jeras en este tramo educativo: programas tradicionales
(FLES programs) en los que los idiomas se presentan como
una asignatura más del currículo escolar, en clases de veinte a cincuenta minutos, de tres a cinco sesiones por semana; programas introductorios (FLEX programs) que presentan a los alumnos aspectos lingüísticos y socioculturales básicos de la lengua, una o dos veces por semana en clases de veinte a treinta minutos; y, programas de inmersión que permiten a los alumnos aprender las diferentes materias en otro idioma durante toda la jornada escolar (inmersión total) o parte de la misma (inmersión parcial). En ambas modali- dades, la lengua vehicula la instrucción, no es una asignatu- ra más del currículo.
Una variante de los programas de inmersión para la enseñanza de lenguas extranjeras que se está expandiendo por todo el país en los últimos años es la de inmersión doble (dual immersion): se escolariza a un grupo de alum- nos hablantes nativos de lengua inglesa y a otro grupo cuya lengua materna es, por ejemplo, el español. En condiciones ideales, ambos grupos tendrían el mismo número de alum- nos. Una parte del currículo, normalmente el 50 por ciento del mismo, se enseña en inglés y la otra parte en el otro idioma. Se trata, en fin, de desarrollar un alto grado de fluidez y competencia socio- cultural en ambos idiomas.
Según el Centro de Lingüística Aplicada
(Center for Applied
Educación Secundaria y Bachillerato
Por lo general, en la educación secundaria se enseñan idiomas mediante programas tradicionales, normalmente en clases de cuarenta a cincuenta minutos, de tres a cinco veces por semana. Existen también las variantes denomi- nadas Honors, cursos de nivel más avanzado y Advanced
Placement, en la cual los alumnos estudian un nivel mucho
más avanzado en el idioma, y tras la superación de un exa- men a nivel nacional, obtienen créditos reconocidos a nivel universitario.
Según los últimos datos publicados por el National Center
for Educational Statistics, más del 34,5% de los alumnos que
completan la educación secundaria han estudiado una lengua extranjera durante al menos tres años en 2004 (en 1982 el porcentaje era del 14%). Dos tercios de esos alum- nos estudian español.
En segundo lugar se encuentra el francés, seguido por el alemán, el latín y el italiano. En los últimos años ha habido un incremento significativo en el número de alumnos que estudian japonés o árabe.
Ya se ha mencionado que el aprendizaje de lenguas extran- jeras ha sido escaso tradicionalmente en EEUU. Ese poco interés se ve reflejado en la baja incidencia de la enseñanza de idiomas en las escuelas estadounidenses y en los planes de estudio y reformas educativas. Otros factores contrarios a la expansión de la enseñanza del español son: la atracción del inglés sobre la población hispana más joven, el movimiento cultural y político popularmente conocido como English Only que aboga por la primacía de la lengua inglesa como única lengua oficial de EEUU, y que ha provo- cado la aprobación en 25 Estados de leyes que limitan el uso de otros idiomas en el ámbito de lo público y el controver- tido fenómeno denominado Spanglish, una variedad del español que surge por las interferencias lingüísticas del inglés en el español que hablan los hispanos (A. Torres y L. Canós 2004).
Sin embargo, también existen tendencias que favorecen la enseñanza del español: por un lado, la globalización de la economía y el influjo que ésta tiene en la política exterior norteamericana y, por otro, la creciente influencia de la población hispana en la política, la economía y la cultura norteamericanas.
Educación Secundaria y Bachillerato
En la etapa secundaria, el currículo de la segunda lengua suele articularse en cinco niveles, ofreciéndose a los alum- nos más avanzados la opción de matricularse en los cursos especiales como Advanced Placement citados anterior- mente.
Según el Digest of Education Statistics (2002), 5.898.000 estudiantes estadounidenses de Secundaria (grados 9° al 12°, es decir, el 43,6% del total de estudiantes de Secundaria) estudiaban una lengua extranjera (incluido el latín) en el año 2000. Este dato supone un incremento de un 38,6% respecto de 1990. El 97% del total de estudiantes de lengua extranjera eligió lenguas modernas en el año 2000. En primer lugar, se encontraba el español con
4.058.000 estudiantes, seguido del francés (1.075.000) y el alemán (283.000). El japonés fue la lengua cuyo estudio experimentó el máximo crecimiento de estudiantes, un 102,5% en la última década. La perspectiva que aportan estos datos estadísticos educativos está en consonancia con la importancia del español que muestran otros parámetros.
Educación Universitaria
La estadística aportada por la Association of Departments of
Foreign Languages at the Modern Language Association
(MLA) referida al curso 2002-03 muestra una clara prefe- rencia de los universitarios norteamericanos por estudiar español en lugar de otras lenguas. Desde el curso 1998-99, la matrícula de estudiantes de español subió casi un 14%, crecimiento muy superior al del francés (1,5%) o alemán (2,3%), pero inferior al del italiano (29,6%), el japonés (21,1%) y el mandarín (20%). En términos absolutos, hay 746.267 estudiantes de español, esto es, casi un 40% más que la suma combinada de estudiantes de francés, alemán, italiano, japonés, mandarín y ruso.
En cuanto a titulaciones universitarias de español, se obser- va una tendencia al aumento. Según los datos del Centro Nacional de Estadística de julio de 2007, un 57% del alum- nado obtiene la licenciatura en español, un 16% en francés, un 7% en alemán y un 20% en otros idiomas.
173
EL MUNDO ESTUDIA ESP
AÑOL 2007
Estados Unidos de América
“
Según el último censo (año2000), en diez Estados de EEUU al menos una quinta parte de la población es
hispanoparlante; concretamente en California alcanza el 39% y en Nuevo México el 37%.
”
La Consejería de Educación y Ciencia de Estados Unidos se divide en cuatro zonas geográficas, además de Canadá, que, aunque depende de la Consejería de los Estados Unidos, se describe específicamente en el capítulo dedicado a ese país. Tiene su sede en la Embajada de España en Washington, D.C., cuenta con un Consejero, un Secretario general y cinco Asesores técnicos que tienen a su cargo la coordi- nación general de los programas y atienden a los centros y el profesorado del Distrito de Columbia y los Estados de Virginia, Maryland y Delaware.
La Demarcación Norte abarca los demás Estados del nordeste así como los del centro-norte de EEUU. La Agregaduría de Educación de Nueva York cuenta con un Agregado y seis asesores técnicos adscritos a la misma. Dos en Nueva York, dos en Chicago, uno en Boston y otro en Lincoln (Nebraska). La Demarcación Oeste atiende a los Estados del área occidental de EEUU y está coordinada desde la Agregaduría de Los Ángeles, que cuenta con un Agregado y cinco asesores técnicos. Dos de estos asesores están adscritos a la sede de la Agregaduría mientras que los tres restantes se encuentran destinados en San Francisco,
Albuquerque (Nuevo Méjico), Seattle-Olympia
(Washington). La Demarcación Sur, coordinada desde la Agregaduría de Miami, tiene a su cargo los Estados del sudeste y sur-centro de EEUU. Cuenta con un Agregado y ocho asesores técnicos, dos en la Agregaduría, uno en
del Sur) y uno en Baton Rouge (Luisiana).