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América Latina se preocupaba por las condiciones de vida en el campo, sus ilegalidades y su miseria. Es con la llegada de Pancho Villa y Emiliano Zapata, que estos “miserables” entran en la historia por la gran puerta. Sus reivindicaciones ganan legitimidad y la clase política empieza poco a poco a darse cuenta que existe un problema de hambre y uno de apropiación diferenciada de los recursos naturales (algunos tienen mucho y otros no tienen nada).

Varias investigaciones demostraron las relaciones profundas existentes entre el hambre en las zonas rurales y la mala distribución de la tierra, dándole así argumentos fuertes a la necesidad de implementar reformas agrarias si se quería luchar contra el hambre (De Castro, 1946).

Con el pasar de los años, en particular al final de la segunda guerra mundial, la cuestión agraria cobró intensidad en todas partes del mundo. Estados Unidos, fuerte bajo su posición de ganador de la guerra, ordenó una reforma agraria profunda en Japón, en contra de aquellos grupos sociales que ha- bían llevado el país a la guerra. De la misma manera otras reformas agrarias fueron impuestas en Taiwán, Corea del Sur y Filipinas. En los países del

recién creado bloque socialista también se hicieron varias reformas agrarias, así como debemos de recordar los casos de la China comunista y de Italia. No fueron todos procesos exitosos, al contrario muchos de ellos fracasaron rotundamente. En la región latinoamericana los primeros intentos de modi- ficar las estructuras agrarias se dieron en Bolivia y Guatemala en los años 50. Bolivia vivió una profunda conmoción social por efecto de las generalizadas ocupaciones de haciendas en regiones de los valles y del altiplano a princi- pios de la década de 1950. Cuando, en abril de 1952 tomó el poder por las armas, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) no tenía claro su programa respecto a la cuestión de la tierra, aunque había formulado varios diseños provisorios que no llegaban a la propuesta explícita de una reforma agraria. Ésta se realizó como consecuencia de la rebelión indígena y de las tomas de tierras. Un año después de que entró en funciones el gobierno revolucionario, se promulgó en Ucureña el decreto que dio legalidad a la liberalización de la fuerza de trabajo rural-indígena y al reparto de tierras. La Ley de Reforma Agraria de Bolivia se inspiró en un proceso similar iniciado

35 años antes en México20. Como parte de la estrategia de la marcha hacia el

Oriente, la mayor cantidad de tierras se distribuyó en los departamentos y macroregiones que actualmente forman parte de las tierras bajas de Bolivia. “Los pueblos indígenas de Tierras Bajas fueron los grandes ausentes en este proceso. No se reconocían sus formas de vida, entre los que se cuentan sus sistemas tradicionales de ocupación del espacio, de aprovechamiento de los recursos naturales y prácticas culturales.Por falta de control en el proceso y deficiencias técnicas se promovió la sobreposición de derechos con el

resultado de doble y hasta triple titulación en un mismo predio”21.

En el caso guatemalteco, el tema agrario apareció durante la presidencia de Jacobo Arbenz entre 1951 y 1954, siendo uno de los temas centrales de su programa. El objetivo era modificar una estructura agraria dominada por grandes terratenientes, en particular por las compañías extranjeras, como

20 Urioste, M. 2004/2. Bolivia: el abandono de la reforma agraria en zonas de los valles y el altiplano.

Reforma agraria, colonización y cooperativas, Roma, FAO

21 Rojas Calizaya, J.C.. 2006 La reforma agraria boliviana - Recuento Histórico de sus Marchas yContra-

la estadounidense United Fruit Company (UFCO). La UFCO sola “poseía alrededor del 11% de las tierras guatemaltecas, que representaban el 63% de cultivaciones. El resto de la propiedad estaba prácticamente en un 2.2%

de la población que tenían el 70% del espacio terrenal”22.

Su gobierno logró un fuerte apoyo popular, aun cuando la Iglesia Católica se opuso a dicha reforma (Arbenz estaba ligado al partido Guatemalteco del Trabajador, un partido comunista que contaba con apoyo campesino). El decreto de reforma agraria indicaba como prioridad el “desarrollar la economía capitalista campesina y la economía capitalista de la agricultura

en general”23. Las dificultades surgieron al momento de valorar la tierra a

ser expropiada, debido a que el gobierno propuso usar los mismos valores catastrales declarados por la empresa, que eran muy bajos, y pagándole en bonos de la reforma agraria. Esto provocó una inmediata reacción del go- bierno estadounidense que montó una operación para derrocar el gobierno, cosa que logró hacer en 1954.

Las tensiones sociales eran fuertes en muchos países y cuando Fidel Castro derrocó la dictadura de Batista en Cuba, una de las primeras leyes que firmó fue la ley de reforma agraria en mayo de 1959. Esta ley propuso, entre sus principales objetivos formales, la diversificación de la industria y la supresión de la dependencia del monocultivo azucarero. El gobierno revolucionario, con la implantación de esta ley, pretendía dar resguardo y estímulo a la in- dustria, e impulsar la iniciativa privada mediante los necesarios incentivos, la protección arancelaria, la política fiscal y la acertada manipulación del crédito público, el privado y todas las otras formas de fomento industrial. Se aspiraba también a que, con una redistribución de la propiedad agraria, se facilitara el surgimiento y extensión de nuevos cultivos que, además de proveer materias primas para la industria nacional, pudieran satisfacer las necesidades del consumo alimenticio, y se elevara la capacidad de consumo de la población, mediante el aumento progresivo del nivel de vida de los habitantes de las zonas rurales, lo que contribuiría, al extender el merca-

22 Zachrisson Girón, M. sf. La Peste Bubónica en Guatemala: La Reforma Agraria de Arbenz. http://www.

eleutheria.ufm.edu/ArticulosPDF/071211_Pestebubonicadearbenz.pdf consultado el 13 de agosto de 2010.

do interior, a la creación de industrias que resultan poco rentables en un mercado reducido.

Los términos en que se planteaba la reforma del régimen de tenencia de la tierra, tal como los concebía la ley, condujeron al deterioro de las relacio- nes diplomáticas y comerciales con los Estados Unidos. Los dos aspectos conflictivos del texto legal fueron el límite máximo de extensión de tierra (36 caballerías, o 402.6 hectáreas) que podría poseer una persona natural o jurídica (Artículo 1), y, una vez más, la forma de pago por las expropia- ciones (Artículo 31).

El Artículo 31 de la Ley de Reforma Agraria estableció que las indemni- zaciones por concepto de expropiación se cubrirían mediante bonos de la deuda pública pagaderos a 20 años, con un interés anual no mayor del 4,5 %. Esta disposición era inconstitucional, pues violaba el Artículo 24 de la Ley Fundamental, que había puesto en vigor el Consejo de Ministros (órgano con facultades legislativas tanto como ejecutivas) del gobierno revolucio- nario, que exigía el pago previo y en efectivo de la indemnización fijada judicialmente en caso de expropiaciones realizadas por causas justificadas y utilidad pública o interés social.

Lo que pudo resolverse en la mesa de negociaciones, dado el carácter in- constitucional del sistema de pago establecido por la ley agraria, se convirtió en un enfrentamiento ultranacionalista con los Estados Unidos, bajo los gritos de “¡La Reforma Agraria Va!”, trayendo como corolario una escalada de mutuas represalias y de enemistad entre ambas naciones.

Con el pretexto de evitar los males del minifundio, el gobierno mantuvo el dominio de la mayoría de las tierras, y organizó su explotación mediante la formación de macroempresas agropecuarias. La nacionalización de los grandes latifundios sólo transformó la forma de apropiación de los mismos. Si en 1959, el 46 % del área nacional de fincas estaba en poder del 1,5 % de los propietarios, en 1998 el 87,4 % de las tierras agrícolas estaban bajo

el dominio del gobierno socialista24.

24 Viera, M. J. 1998. Adónde se fue la reforma agraria http://www.cubanet.org/CNews/y98/may98/22a4.

A partir de los eventos cubanos la política pasa a mezclarse definitivamente con la cuestión agraria. El miedo inspirado por la revolución (y el fracaso de Playa Girón), obligaron a Estados Unidos a imponer a sus aliados en la región unas pseudo- reformas agrarias, a través del programa “Alianzas para

el Progreso” que fue lanzado en Punta del Este en 196125.

Los procesos reformistas que de allí en adelante se dieron fueron en su ma- yoría relativamente blandos, debido a que el propósito principal no era la liquidación de los sistemas agrarios existentes, sino estimular modificaciones para reducir la presión social y evitar que esta se juntara con movimientos políticos de corte revolucionarios.

El listado es bastante largo, y un recorrido ideal podría empezar con la minimalista reforma de Alessandri en Chile en 1962, seguida por la Ley de Reforma Agraria de Frei Montalvo, que culminó en la profundización del proceso expropiatorio y reformador por parte del gobierno del Presidente Salvador Allende entre 1970 y 1973. En Perú se realizó una de las reformas agrarias más radicales de América del Sur. El Gobierno del general Juan Ve- lasco Alvarado culminó un ciclo que puso fin al largo periodo en el que las haciendas tradicionales organizaban la sociedad y la economía provincianas en gran parte del país. La radicalidad de la reforma es mejor apreciada si se considera que 71 por ciento de las tierras de cultivo bajo riego, que habían sido de propiedad privada, fueron expropiadas y adjudicadas; lo propio ocurrió con 92 por ciento de las tierras de cultivo de secano (dependientes de las lluvias) y 57 por ciento de los pastos naturales. El porcentaje de be- neficiarios, sin embargo, no fue tan espectacular: alrededor de una cuarta

parte de familias rurales (370 mil)26.

Los resultados de estas reformas son mixtos, incluían aspectos económicos,

sociales y/o políticos. Se recomienda la lectura del artículo de C. Kay27 para

hacerse una idea bastante objetiva y completa. En general se considera que,

25 Alegrett, R. 2003/2. Evolución y tendencias de las reformas agrarias en América Latina. Reforma agraria,

colonización y cooperativas, Roma, FAO.

26 Eguren, F. 2006. La reforma agraria en el Perú. Presentado en la Consulta de expertos en reforma agraria

en América latina, FAO-RLC

27 Kay, C. 1998/2.Latin America’s agrarian reform: lights and shadows. Reforma agraria, colonización y

tras el golpe militar de 1973 en Chile, se puede considerar cerrada la primera gran etapa de la reforma agraria en la región.

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