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La migración obedece a muchos aspectos, entre ellos los sociales, histó- ricos, culturales y económicos. Factores como la necesidad de escapar a la persecución política, o escapar a las manifestaciones de violencia en el seno del hogar o deliberadamente de unas normas sociales que se perciben como restrictivas, han constituido razones tradicionalmente explicativas del hecho migratorio. Incluso en aquella migración preferentemente movida por razones económicas, otros factores ajenos a ese ámbito de la vida social influyen en la decisión final de emigrar (Alonso, 2004).

Entendiendo que no toda migración responde a razones económicas, ni las razones económicas agotan la posible explicación de la decisión migratoria, en este documento se presentará aquella parte de las potenciales razones que se relacionan con la situación económica del migrante.

Una de las primeras aproximaciones desde la teoría económica a la explicación de la migración, se hizo con el mismo instrumental analítico de la teoría del comercio internacional o de la que interpreta los movimientos de capital, entre países pertenecientes al paradigma neoclásico. Desde esta perspectiva se supone que la población fluirá desde los países con abundante dotación relativa de mano de obra hacia aquellos donde ese factor es relativamente escaso, a la búsqueda de una mayor retribución. De este movimiento se derivaría un incremento en la eficiencia agregada del sistema económico internacional, como consecuencia del desplazamiento de la población desde donde es menor hacia donde es mayor su productividad y por tanto su retribución. Estos enfoques tradicionales consideran que la migración es el resultado de la combinación de factores de expulsión presentes en el país de origen y de atracción presentes en la sociedad de llegada. Entre

los factores de expulsión se identifican: El crecimiento demográfico, bajos niveles de vida, falta de oportunidades económicas y represión política. Los factores de atracción incluyen demanda de mano de obra, disponibilidad de tierras, buenas oportunidades económicas y libertades políticas. Una de las principales críticas a este enfoque es que considera a la migración como una conducta individual que resulta de un análisis racional e instrumental en términos de costos-beneficios, sin considerar otros elementos de tipo social y cultural que pueden explicar los flujos migratorios. Por ello, este enfoque no permite comprender por qué es solo una fracción muy pequeña de la población la que emigra y no toda la sociedad que enfrenta las mismas condiciones de vida (Castles y Millar, 2004).

Diversos aportes posteriores asumieron supuestos más realistas e incorporaron nuevas dimensiones y factores a la explicación de la migración, por ejemplo, el modelo de Tadoro de finales de los 70, que fue concebido inicialmente para explicar la migración del campo a la ciudad, pero que es fácilmente generalizable a la migración internacional (Alonso 2004).

Tadoro (1968, 1969) y Harris y Tadoro (1970) suponen que es la distinta retribución de la fuerza de trabajo la que determina la emigración, pero no tanto la diferencia real en un momento dado del tiempo, sino la diferencia en las rentas esperadas; lo que obliga a comparar el valor presente de la corriente de ingresos esperados en el sitio de origen con aquella esperada en el destino de la emigración, condicionada por la probabilidad de obtener trabajo en el lugar de acogida. Se incorpora una cierta medición de las expec- tativas vinculada a la probabilidad de obtener empleo en el sitio de destino, que aparece a su vez condicionada por los niveles de desempleo existentes. Un avance en la explicación de la estrategia migratoria la proporciona el trabajo de Sjaastad (1962) en el que se asimila la decisión de emigrar con una decisión inversora, de tal modo que los agentes al decidir toman en cuenta los beneficios y costes económicos y no económicos asociados a su decisión de emigrar. La diferencia en las remuneraciones o en las posibilida- des de progreso profesional entre origen y destino, y los costes asociados al desplazamiento son variables explicativas básicas, sin embargo para Sjaatad hay necesidad de contemplar la emigración en un contexto más amplio de

las decisiones de inversión que los agentes realizan . De tal modo que si parte del esfuerzo inversor solo se puede rentabilizar en el país de origen es probable que la emigración no se produzca a pesar de existir el diferencial de renta entre los países. Este enfoque permite entender porque es tan limitada la migración a pesar de la magnitud del diferencial de renta entre países. Adicionalmente este enfoque ayuda a explicar también la composición de la población emigrante. Por ejemplo, se considera que es más fácil emigrar para un joven que para un adulto: la inversión educativa previa del primero es menor y, por tanto, está más dispuesto a una reconversión profesional asociada a la emigración, especialmente si le permite mejorar los rendimien- tos a lo largo de un horizonte vital más amplio. Por el contrario, en el caso de los mayores, el horizonte vital es más reducido y el capital formativo previo mayor, por lo que se muestran más reticentes al cambio profesional que comporta la emigración (Alonso, 2004).

Stark y su equipo del programa de migraciones y Desarrollo de la Univer- sidad de Harvard consideraron que en la emigración hay algo más que una respuesta a las diferencias salariales: Puede ser también una estrategia apta para reducir los niveles de riesgo y vulnerabilidad de las personas. Además desde esta escuela se plantea que si bien las decisiones de emigrar son to- madas por agentes individuales, se integran en su decisión estrategias que trascienden al individuo afectando a la familia y a la comunidad de origen. Por otra parte se establece que las migraciones son una respuesta al carácter imperfecto de los mercados de capitales.

Borjas (1992, 1994 y 1995) en su análisis le da mucha importancia al pa- pel de las redes familiares, los lazos étnicos y los vínculos culturales en la explicación del fenómeno migratorio. Se plantea el interrogante de cómo es posible que dados los niveles de desigualdad vigentes en el mundo, exista sin embargo tan poca migración (3% de la población mundial) o cómo es posible que sea tan pequeño el flujo migratorio entre Etiopia y Suecia cuando su relación entre rentas percápitas medidas en dólares es de 1 a 250. Borjas apela al papel que las diferencias étnicas y culturales entre países tienen como barrera efectiva a la migración y al contrario la eventual existencia de vínculos comunes y de redes de confianza entre los países emisor y receptor

como factor motivador de la decisión migratoria. Los lazos comunes y las redes de confianza constituyen una suerte de externalidad que aminora los niveles de costes y riesgo para el asentamiento del migrante en su lugar de acogida.

En la década de los setenta surgió una explicación alternativa de la migración, que tiene sus raíces intelectuales en la teoría política marxista y en la teoría

del sistema mundial (Wallerstain, 1974), conocida como la aproximación

histórica estructural, en la que se enfatiza la distribución desigual del po- der económico y político en la economía mundial. Desde este enfoque la migración fue vista como un mecanismo que permitía movilizar mano de obra barata a cambio de capital, con una tendencia a incrementar las dife- rencias entre ricos y pobres. En este sentido se diferencia sustancialmente con la visión Neoclásica que sitúa al individuo en el centro de la toma de decisión migratoria, como una decisión voluntaria, ya que la aproximación histórica estructural plantea que es la propia lógica del sistema capitalista lo que induce, cuando no obliga, a grandes contingentes de personas a movilizarse hacia aquellos sectores donde existe una alta concentración de capital (Castles y Miller, 2004).

Actualmente, buena parte de la investigación cuantitativa ha tratado de limitar el análisis de las migraciones a aquellos factores económicos más fácilmente medibles, con una fundamentación que se remite directamente al cuadro central de la explicación neoclásica, que puede verse incluso enriquecido con algunas variables añadidas, relacionadas con el stock de inmigrantes previos, los costos del desplazamiento, la comunidad cultural entre países, el nivel de pobreza del emisor o la desigualdad en la retribución de las calificaciones laborales.

2. avanzando en una caracterización

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