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Functional dissociation in the frontal cortex between

II. EMPIRICAL PART

5.7 Conclusion

7.6.5 Functional dissociation in the frontal cortex between

Las enfermedades infecciosas cervicovaginales implican gran número de riesgos, tanto para la madre como para el feto, que comprenden desde simple in- comodidad y dolor en la madre, en caso de vaginitis, hasta enfermedades que causan complicaciones mu- cho más graves, tanto para ella como para el recién nacido, como ejemplo: ceguera y defectos de naci- miento por sífilis sin tratamiento y, en ocasiones, la muerte en caso de síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).

Muchas de estas enfermedades se pueden preve- nir, ya sea mediante vacunas, o por medio de prácti- cas sexuales. Con frecuencia la educación es la clave para la prevención.

El personal de enfermería desempeña un papel crucial tanto, en la prevención como en el cumplimiento del tratamiento con éxito de dichas enfermedades en mujeres embarazadas y sus compañeros, al participar en la educación de los pacientes y en la promoción de salud pública.

Valoración

Las infecciones de transmisión sexual son las que se diseminan en forma predominante o exclusiva por

contacto sexual. Algunas se tratan con buenos resul- tados cuando se detectan en etapas tempranas, mien- tras que otras son incurables, o producen episodios recurrentes.

La detección de muchas de estas enfermedades durante el embarazo la clasifican de inmediato como de alto riesgo, o sea, que requiere un control continuo y tratamiento especial durante toda su evolución.

Desde la primera consulta prenatal y en forma pe- riódica en la evolución del embarazo, al tomar los an- tecedentes de la madre, enfermería valora la presencia de las infecciones de transmisión sexual y los factores que aumentan el riesgo de infecciones de este tipo. Por lo que es importante que este personal conozca la sintomatología de dichas enfermedades, así como sus factores de riesgo, de igual forma debe preguntarle a la paciente acerca de los síntomas del compañero sexual, ya que se puede dar el caso que la mujer sea asintomática, pero su compañero tenga síntomas que indiquen la presencia de un trastorno.

Además, desde esta primera visita se le realizan exámenes de laboratorio para detectar las infecciones cervicovaginales más habituales en el embarazo, las cuales se desarrollan a continuación.

Candidiasis

La candidiasis o moniliasis es una micosis vaginal ocasionada por hongos del género monilia, producida por varias especies, de las cuales 80 % corresponde a la Candida albicans.

Como se desarrolla bien en el tejido vaginal, que tiene buena cantidad de estrógeno y gran contenido de glucógeno, se presenta con mayor frecuencia en mujeres: embarazadas, diabéticas, inmunodeprimidas, tratadas con antibióticos de amplio espectro, con anticonceptivos orales con alto contenido de estrógenos y en las edades de mayor actividad sexual (16 a 30 años).

Las gestantes asintomáticas tienen una incidencia de Candida similar a las no gestantes (15 a 20 %). El reservorio y fuente de infección del género Candida, considerando las infecciones cruzadas de transmisión sexual, son las mujeres afectadas de vulvovaginitis, aunque no se debe olvidar que un porcentaje elevado de mujeres sin síntomas son portadoras de Candida, así como los varones en los cuales hay manifestacio- nes clínicas. En los varones cuya pareja sufre de candidiasis vulvovaginal la colonización por esta es 4 veces más frecuente.

La incidencia de candidiasis sintomática aumenta durante el embarazo (30 a 40 %), quizás debido al

aumento de las cantidades de esteroides. El tipo re- currente es más frecuente durante el embarazo. La presencia de Candida albicans en la vagina no se ha relacionado con el embarazo.

Con relación a las complicaciones por esta infec- ción, la mujer embarazada infectada la puede transmi- tir a su hijo en el momento del parto, y entre las complicaciones infecciosas más comunes causadas por Candida que afectan al recién nacido están:

1. Muguet o candidiasis bucal seudomembranosa, que no es más que una infección superficial de las mucosas (labios, mucosa bucal, lengua, paladar, etc.), que afecta aproximadamente 2,5 % de los recién nacidos normales.

2. Dermatitis del pañal, donde generalmente la infec- ción primaria se localiza en las zonas intertriginosas del periné, y se presenta como un eritema papuloso.

Intervención. La intervención se realiza mediante

acciones del personal de enfermería dependientes.

Acciones de enfermería dependientes

Durante el embarazo el tratamiento es con azoles (clotrimazol y miconazol) por vía tópica; que no afecta los resultados prenatales, ya que la absorción sistémica es tan limitada que ambos se pueden utilizar durante los 3 trimestres del embarazo. No se deben emplear durante la gestación el ácido bórico ni el ketoconazol, solo deben ser tratadas las parejas masculinas sintomáticas.

La candidiasis en las mujeres embarazadas es más resistente al tratamiento, recurre con más frecuencia y por esto responde mejor a tratamientos más prolon- gados de 7 a 14 días que a los regímenes terapéuticos de 1 a 3 días.

Con la nistatina, aunque es bien tolerada, los índices de curación son inferiores a los de los azoles, espe- cialmente durante el embarazo o en casos de recurrencia, por lo que la nistatina se considera de segunda elección. El tratamiento con violeta de genciana resulta eficaz.

Las cápsulas de ácido bórico, el ketoconazol y el fluoconazol por vía oral no se deben suministrar du- rante el embarazo.

Trichomoniasis

La infección por Trichomona vaginalis es frecuen- te y responsable de aproximadamente 25 % de las

vaginitis sintomáticas. Aunque se presenta a cualquier edad, es más frecuente en la etapa de mayor activi- dad sexual, por lo que es un parásito de transmisión sexual presente en 12 y 30 % de las embarazadas, en ocasiones asintomáticas (10 %). En el hombre la in- fección de la uretra es por lo general asintomática (90 %).

Muchos de los hallazgos clínicos son idénticos a los encontrados en las pacientes con vaginosis bacteriana y algunas de las complicaciones del embarazo son igua- les. Es por esto que con gran frecuencia se asocia la presencia de Trichomona vaginalis con otras infec- ciones de transmisión sexual, fundamentalmente, Neiseria gonorrhoeae al que se asocia en 40 % y Gardnerella vaginalis en 30 %.

Con relación a las complicaciones, el efecto de la Trichomona vaginalis sobre el embarazo no se co- noce bien, ya que no se ha separado suficientemente de la vaginosis bacteriana como para saber si tiene un efecto independiente sobre el embarazo, pero se ha asociado, en ocasiones, con rotura prematura de mem- brana y parto prematuro, además que se puede trans- mitir a los neonatos durante el paso por el canal del parto infectado.

Intervención

La intervención está dada por acciones de enfer- mería dependientes.

Acciones de enfermería dependientes

Durante el embarazo solo se indica tratamiento en las infecciones sintomáticas. El tratamiento recomen- dado consiste en metronidazol 2 g por vía oral en dosis única, a partir del segundo trimestre, ya que está con- traindicado durante el primer trimestre del embarazo y, de preferencia, se debe evitar en toda su evolución. El índice de curación es superior a 95 % en las mujeres no gestantes, especialmente cuando se trata a los compañeros sexuales. Los índices de curación femeninos aumentan en 10 a 25 % cuando también se trata al varón.