• No results found

Prefrontal cortex and executive function

II. THEORETICAL PART

2.5 Spatial Presence and the brain

2.5.2 Prefrontal cortex and executive function

razo, con frecuencia la mantiene en el puerperio. En este período, en que ya no está hospitalizada y se hace evidente las manifestaciones de infección urinaria (en las 2 terceras partes de los casos), se le debe citar a la consulta de puerperio y mantenerse en estudio por 3 meses; 2 meses después del puerperio se deben es- tudiar de forma integral a pacientes con infecciones recidivantes en busca de anomalías subyacentes de las vías urinarias.

Diagnóstico

Se establece por los datos clínicos y los exámenes complementarios de la forma siguiente:

1. Anamnesis: la aparición brusca y presencia de fie- bre, escalofríos, náuseas, vómitos, taquisfigmia, do- lor lumbar unilateral o bilateral, calor en la uretra, oliguria, tenesmo vesical, polaquiuria y hematuria (si hay cistitis).

2. Examen físico: el médico, al examen físico, detec- ta los puntos pieloureterales dolorosos.

3. Exámenes complementarios:

a) Parcial de orina: presencia de piocitos, leucocitos (más de 10 o 12 por campo), bacte- rias y cilindros leucocitarios.

b) Urocultivo: con presencia de bacterias (más que 105 col/mL). La muestra se debe sembrar lo

antes posible, pero si tuviera que ser conserva- da algún tiempo antes de enviarse al laborato- rio, se debe mantener a temperatura de 4 a 10 ºC. La bacteriuria, la leucocituria o ambas, en el frasco inicial significa una localización uretral o vulvovaginal de la infección, y su presencia en el chorro medio la ubica en la región vesical o supravesical. Solo la orina recogida en el chorro medio es considerada para el diagnóstico de la

bacteriuria asintomática, cistitis y pielonefritis aguda.

c) Antibiograma: no siempre es necesario, demues- tra sensibilidad del germen en cuestión. d) Cituria: 20 000 leucos/mL.

e) Hemograma: orienta hacia una anemia o una leucocitosis.

f) Ultrasonido: para descartar afecciones renales previas.

Diagnóstico diferencial

Se debe establecer con: hiperemesis gravídica, apendicitis aguda, colecistitis aguda, nefritis intersticial, abortos sépticos, embarazos ectópicos, sicklemia y enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

Diagnóstico de enfermería

Los diagnósticos que el personal de enfermería debe plantear son los siguientes:

1. Alteración de la eliminación urinaria, disuria y polaquiuria, relacionada con invasión de microorganismos al tracto genitourinario.

2. Hipertermia, relacionada con el proceso infec- cioso.

3. Alteración del mantenimiento de la salud, relacio- nado con hábitos higiénicos inadecuados.

4. Déficit de conocimientos, sobre el tratamiento de su enfermedad, relacionado con desconocimiento de los recursos de información.

5. Temor, relacionado con posibles complicaciones durante el embarazo.

6. Riesgo de lesión fetal, relacionado con posible pérdi- da del embarazo, secundario a proceso infeccioso.

Intervención

La intervención está dada por acciones de enfer- mería dependientes e independientes, así como por el tipo de tratamiento, si es ambulatorio u hospitalario.

Acciones de enfermería dependientes

El personal de enfermería debe:

1. Ordenar ingreso en el hogar u hospitalario. 2. Indicar reposo en posición de decúbito lateral iz-

quierdo.

3. Control de los signos vitales cada 8 h y medir la diuresis.

4. Suministrar abundantes líquidos y alimentación adecuada.

5. Eliminar focos infecciosos, como son: a) Orofaringe (caries, piorrea y amigdalitis). b) Digestivo (colitis y constipación).

c) Ginecológico (cervicitis y colpitis).

6. Antitérmicos, analgésicos y antiespasmódicos por vía oral o parenteral.

7. Medicación antimicrobiana: se utiliza, de ser posi- ble, después de haber realizado cultivo de la orina. Se suministran por vía parenteral durante las si- guientes 2 semanas:

a) Ampicilina (bulbos de 250 y 500 mg): de 2 a 4 g/día.

b) Nitrofurantoína (bulbos de 180 mg): 1 bulbo cada 8 o 12 h en venoclisis.

c) Ceporán (bulbos de 500 mg y de 1 g): 1 g cada 6 u 8 h.

d) Aminoglucósidos: solo se utilizan si no queda otra alternativa, debido a su potente efecto ototóxico y nefrotóxico.

e) En la bacteriuria asintomática y en la cistitis aguda los antibióticos se utilizan durante 7 días; pero en la pielonefritis el tratamiento debe du- rar 2 semanas.

f) En todos los casos es importante realizar, de forma periódica, el control bacteriano y micros- cópico de la orina.

g) Cuando persisten los síntomas, a pesar del tra- tamiento, se debe pensar en un factor predisponente (orina residual, mala técnica, práctica sexual inadecuada, malformaciones, litiasis y obstrucción o reflujo de vías urinarias). h) Son necesarios 3 cultivos de orina sucesivos negativos, tomados con una semana de dife- rencia, antes de que la paciente pueda conside- rarse curada.

8. Tratamiento quirúrgico: se efectúa después del par- to y está encaminado a eliminar las anomalías del tracto urinario que sean detectadas por los estu- dios radiográficos.

Acciones de enfermería independientes

El personal de enfermería debe:

1. Solicitar a la paciente que realice reposo relativo, en posición decúbito lateral izquierdo, en los casos agudos, con la finalidad de aliviar el dolor ya que mejora el flujo placentario, aumenta el volumen san- guíneo circulante y disminuye el estímulo a la re- tención de sodio.

2. Brindar apoyo psicológico con la finalidad de disi- par los temores y preocupaciones y que confíe en su restablecimiento y en la no repercusión sobre el embarazo.

3. Brindar dieta libre con abundantes líquidos, ya que un buen aporte de líquidos aumenta el volumen de la diuresis, y el riñón excreta los productos nitrogenados y de desecho.

4. Medir e interpretar los signos vitales, ya que, con frecuencia, existe fiebre hasta de 40 ºC, taquicardia y polipnea, lo que se debe registrar en la historia clínica.

5. Tomar medidas antitérmicas si fiebre: aplicar com- presas, bolsas o baños a temperatura ambiente, así como el suministro de medicamentos indicados por el médico se debe cumplir estrictamente. 6. Vigilar los resultados de los exámenes complemen-

tarios para detectar posibles alteraciones y orien- tar a la paciente en cuanto a la técnica de la recogida de orina para urocultivo, la cual se reali- za de la forma siguiente:

a) Se debe lavar las manos correctamente. b) Quitarse toda la ropa interior.

c) Ponerse en posición de cuclillas con piernas separadas, separar los grandes labios con una mano y hacer un lavado del área del meato uretral con una compresa estéril embebida en suero fisiológico.

d) Tener preparado 2 frascos contenedores para orina, estériles; en el primer frasco debe reco- ger el inicio de la micción y en el segundo, el chorro medio, sin interrumpir el chorro. 7. El personal de enfermería también debe observar

la aparición de alteraciones en el estado general de la paciente como: fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos, dolor lumbar o en bajo vientre, manifes- taciones de cistitis como: polaquiuria, disuria, hematuria y otros.

8. Brindar educación para la salud orientándole me- didas para prevenir recurrencia, con el objetivo de evitar la colonización bacteriana vaginal y del periné; para lo cual debe dar las orientaciones si- guientes:

a) Evitar el lavado repetido de la región urogenital después de miccionar, ya que el mecanismo defensivo más eficaz para mantener la esterili- dad de la orina es el lavado que se produce por efecto mecánico al paso de grandes volúmenes de orina, y la dilución de cualquier microorga- nismo que se haya introducido en las vías uri-

narias. Cualquier factor que altere este meca- nismo predispone a la infección urinaria. b) No realizar lavado conjunto de la región del in-

troito vaginal y el ano.

c) Realizar el aseo vaginal y luego el anal. d) Durante la menstruación las almohadillas sani-

tarias empleadas para la protección, no deben hacer contacto con el recto.

e) Evitar el coito contranatura (coito rectovaginal). f) Micción frecuente, vaciamiento vesical cada

2 o 3 h.

g) Micción antes y después del acto sexual. h) Evitar baños de inmersión (en tina o palan-

gana).

Evaluación

Los resultados que se esperan obtener mediante las intervenciones de enfermería son que la paciente que presenta infección del aparato urinario:

1. Identifique los signos y síntomas de infección del aparato urinario.

2. Comprenda las alteraciones que su afección pue- de ocasionar durante el período gravídico y puerperal.

3. Reconozca la importancia de la ingestión de abun- dantes líquidos en su dieta.

4. Cumpla con el tratamiento médico indicado, para prevenir las complicaciones.

5. Interiorice la importancia de las prácticas higiéni- cas correctas.

6. Conozca el método correcto para recolectar una muestra de orina adecuada para realizar el urocultivo.

7. Logre la culminación de su embarazo con un niño saludable a término o cerca de este.

Caso práctico

En la sala de gestante del Hospital Materno de Guanabacoa se recibe a una paciente de 26 años de edad, con antecedentes obstétricos de G2P0A1 (pro- vocado), y una edad gestacional de 16 semanas. La paciente refiere dolor ligero en hipogastrio, acompa- ñado de ardor al orinar.

Al examen físico se detectan hipertermia de 38 ºC, escalofríos, taquisfigmia y puntos pieloureterales algo dolorosos, al realizar un examen de orina se comprueba que existe leucocitosis mayor que 10 leucocitos/campo,

confirmándose el diagnóstico de infección urinaria. Los diagnósticos de enfermería que se deben plan- tear son:

1. Alteración de la eliminación urinaria, disuria, rela- cionada con invasión de microorganismos al tracto genitourinario.

2. Hipertermia, relacionada con proceso infeccioso. 3. Riesgo de lesión fetal, relacionado con posible pér- dida del embarazo secundario a proceso infeccioso. Las expectativas u objetivos de enfermería son: 1. Restablezca patrones de eliminación urinaria y se

obtengan exámenes de orina negativos, a mediano plazo.

2. Disminuya hipertermia y se obtengan cifras de tem- peratura de 36 a 36,5 ºC en 1 h.

3. Disminuya riesgo de lesiones fetales y se com- pruebe la ausencia de signos y síntomas de com- plicaciones, a largo plazo.