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8. More about programming

8.3. Functions and operators

Relevo del general Osorio García

Al asumir el poder, Carlos Andrés Pérez reemplazó al general Osorio como director de la AMV. En ese momento, este general tenía cuatro años en el cargo, hecho que era inusual. Los directores generalmente pasan uno o dos años en sus cargos. Osorio formó una generación de oficiales que recibieron su orientación sobre el destino manifiesto del Ejército en la vida nacional, siendo imbuidos con una veneración casi religiosa hacia Bolívar. Los primeros tres años de formación castrense de Chávez bajo Osorio dejaron en él una marca perenne.

Durante el período de Osorio no hubo una relación estrecha entre este general y el cadete Chávez. La diferencia en edades, personalidades y la propia dinámica de la formación militar no facilitó ese trato. Osorio fue un oficial marcial, autoritario y elitista mientras que Chávez fue un cadete desgarbado, populachero y humilde cuyos valores militares estaban más cerca de Maisanta que de Bolívar. Chávez parecía estar centrado en el béisbol que lo había hecho popular. Pese a esas diferencias, entre ambos había algo en común: los dos eran carismáticos y tenían una misión. La de Chávez la descubrimos el 4 de febrero de 1992. La de Osorio nunca la conocimos. Lo que sí está claro fue que la obsesión de Osorio con Bolívar y su idea de que las FAN eran un grupo con un estatus superior destinado a guiar al país, encajaron dentro de los planes de Chávez.

Pese a los contrastes entre estos personajes, este general andino tuvo una gran influencia sobre la educación militar y política del joven llanero. Sembró en la mente de los cadetes la idea de que el pensamiento de Bolívar era la guía fundamental en la vida política del país, y que las FAN estaban encargadas de velar por ese patrimonio como herederas del Ejército Libertador.

Al entregar la dirección de la Academia Militar el general Osorio fue apartado de la línea de mando. Nadie supo qué pasó, pero luego de pasar a retiro este distinguido oficial empezó a gravitar hacia la izquierda políticamente. Ya antes con el coronel Hugo Trejo (el líder de los nasseristas venezolanos) había ocurrido algo parecido al caer bajo la influencia de Douglas Bravo. Aparte del nuevo plan académico “Andrés Bello”, y la exaltación del bolivarianismo, el rumor sobre el presunto “nasserismo” de Osorio no llegó a manifestarse abiertamente.

Al partir Osorio, fue nombrado director de la AMV el general Carlos Valero Monasterios, quien era un buen oficial de ingeniería pero de un corte militar tradicional. Para entonces el alférez Chávez estaba en el último año de sus estudios en la Academia Militar. En esa época era conocido como el jardinero izquierdo del equipo de béisbol, animador de eventos y orador elocuente con voz engolada y retórica recargada y pomposa.

En septiembre de 1974 ingresó un nuevo grupo de cadetes reclutas a la Academia Militar. Entonces Chávez era alférez, alumno de cuarto año. A su pelotón fueron asignados varios cadetes nuevos, entre ellos Orlando Madriz Benítez. Pronto Chávez le

tomó confianza al bisoño cadete y lo convirtió en su pupilo. Ese nexo iba a durar muchos años e iba a conducir al descubrimiento del plan del golpe de 1989 y al fracaso del golpe del 4 de febrero de 1992.

Viaje al Perú

A fines de 1974, en medio del vendaval revolucionario peruano, el dictador Velasco invitó a una delegación de cadetes venezolanos a visitar el Perú para asistir a la celebración del sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho. Debido a la popularidad de Chávez, el coronel Narváez Churión lo seleccionó para ese viaje. Como se pedía que un cadete pronunciara palabras alusivas, Chávez fue designado el orador. Para mayor coincidencia, él cumplía años el 28 de julio en la fecha de independencia peruana. Las estrellas se le habían alineado a Chávez, el dicharachero alférez de Sabaneta. Ese viaje fue el primero que hizo al extranjero, pero lo que más le entusiasmaba era que vería a uno de sus ídolos: el dictador izquierdista Velasco Alvarado.

Cuando Chávez llegó al Perú ese país estaba en medio de una revolución izquierdista. El general Velazco Alvarado luego de tomar el poder en un golpe de Estado se hizo dictador imponiendo políticas de izquierda radical. En tres ellas destacó la nacionalización de las principales industrias las cuales pasaron a ser monopolios del régimen. Seguidamente implantó una reforma agraria expropiando las haciendas existentes y pagándoles a sus dueños con bonos sin valor. El objetivo era entregarles la tierra a los pobres para brindarle al país seguridad alimentaria. Esta medida era inviable, porque Perú es un país árido con solo 2% de tierra agrícola. De igual manera eliminó la autonomía de los poderes y estableció un férreo control de los medios de comunicación. En 1974 expropió todos los periódicos y envió al exilio a sus editores.

Durante su proceso revolucionario, Velasco empezó a confrontar a los EE.UU., luego de expropiar a una subsidiaria de la empresa petrolera Standard Oil y a la compañía Cerro de Pasco que explotaba las minas de cobre. Adicionalmente inició la reclamación de una zona económica marina exclusiva de 200 millas. La situación empeoró cuando expulsó al Cuerpo de Paz y a los agregados militares norteamericanos para invitar al país a asesores soviéticos. A continuación inició una febril compra de material de guerra de ese país comunista. La enorme cantidad de armas compradas a la URSS la hizo con intención de lanzar una invasión masiva por tierra, mar y aire contra Chile. Velasco pensaba que con esa fuerza militar, y con el apoyo de militares chilenos partidarios de Allende, podría recuperar los territorios perdidos en el siglo XIX durante la Guerra del Pacífico. Al terminar la guerra restauraría el gobierno socialista Chile y se aliaría con ellos. En medio de esta vorágine política arribó a Lima el alférez Hugo Chávez junto con otros once cadetes de las academias militares venezolanas.

Al llegar al Perú, la delegación venezolana fue invitada al palacio de Gobierno. Allí Chávez tuvo la oportunidad de estrechar la mano del general Velasco. Ese momento fue inolvidable. Sus ideales coincidían y el alférez soñaba que algún día podría hacer algo similar en Venezuela. Al retirarse el grupo de cadetes, Velasco les entregó una copia del

libro La Revolución Nacional Peruana, en la cual desarrolla la idea de la unidad que existe entre el Ejército y los sectores empobrecidos. Chávez leyó ávidamente este panfleto y lo convirtió en su libro de cabecera.

Durante su corta estadía, los cadetes venezolanos asistieron a conferencias dictadas por militares del régimen, que eran cursillos de propaganda marxista y adoctrinamiento para un golpe de Estado. Por esos años el Gobierno peruano (con la ayuda de la URSS) invitaba con frecuencia a militares de otros países a visitarlos para tratar de adoctrinarlos. Un bono adicional de esa visita fue un breve encuentro con el general Omar Torrijos, el líder izquierdista de Panamá.

Al regresar a Caracas, Chávez estaba convencido de que en Venezuela debía repetirse la experiencia peruana y panameña. Su idea influenciada por el pensamiento de Douglas Bravo era crear una alianza cívico-militar de izquierda. Ahora veía con claridad que en la Academia Militar la gran mayoría de los cadetes eran de clase humilde y serían fáciles de captar. Por ahora debía abstenerse de reclutar seguidores, porque tenía instrucciones de esperar hasta después de graduarse para iniciar el reclutamiento de miembros para su logia. Al regreso del Perú, atesoró en su pequeña biblioteca el libro de Velasco pensando que le sería de utilidad más adelante en su proyecto. Por ahora su pensamiento giraba alrededor de su graduación y le molestaba la posibilidad de ir a combatir a los remanentes de las guerrillas que aún sobrevivían.

Douglas Bravo se va al exilio

Mientras CAP disfrutaba la presunta derrota de la guerrilla, los restos de la subversión se reorganizaban. En 1974, Douglas logró en la clandestinidad que el Partido Revolucionario Venezolano (PRV) junto con Bandera Roja (BR) y la Liga Socialista (LS) unieran esfuerzos para liberar a los guerrilleros presos en el Cuartel San Carlos. El propósito era demostrar que la revolución vivía y reforzar los cuadros de la guerrilla rural con los evadidos.

En enero de 1975, un grupo mixto conformado por miembros del PRV-FALN, Bandera Roja y la Liga Socialista construyó un túnel de setenta metros que daba acceso al Cuartel San Carlos. Por esa vía lograron rescatar a 23 guerrilleros que muy pronto se unieron a las fuerzas guerrilleras de Bandera Roja en Oriente. A partir de ese momento la actividad guerrillera empezó a incrementarse.

El presidente CAP molesto decidió terminar de una vez por todas con el movimiento subversivo. Ordenó una intensa persecución para capturar a Douglas vivo o muerto. Pronto los órganos de seguridad estaban tras su pista. Entretanto Orlando García el cubano jefe de seguridad de CAP mantenía informado a Fidel de esos planes. Ante la posibilidad de ser detenido, Douglas huyó a Francia a mediados de 1975. Su lugarteniente “Fausto” quedó encargado del manejo clandestino del PRV y de las relaciones con Bandera Roja (BR), la Liga Socialista (LS) y otros grupos de izquierda.

Con Douglas exiliado, Alí Rodríguez empezó estableciendo una alianza con Jorge Rodríguez de la LS y los hermanos Gabriel y Eder Puerta Aponte de BR. La idea era unir fuerzas para ejecutar conjuntamente asaltos y secuestros para recaudar fondos. El

lugarteniente de Douglas inició contactos exploratorios con partidos de izquierda legales, como el MEP (encabezado por Luis Beltrán Prieto Figueroa) y con la Causa R, que era un pequeño partido dirigido por Alfredo Maneiro. Rodríguez Araque desde la Causa R proveyó información sobre empresas trasnacionales que operaban en Guayana. El MEP —gracias al control de varios sindicatos— consiguió información privada de propietarios y ejecutivos de empresas que eran blancos rentables.

Como contacto entre el MEP y Alí Rodríguez fue designado el diputado Salom Mesa Espinoza, quien era jefe de la seccional de ese partido en Caracas. Salom, desde su larga detención en 1951, había ido desplazándose lentamente hacia la izquierda radical y se había convertido en un topo comunista. A fin de burlar la vigilancia policial Salom utilizaba como correo a su asistente Nicolás Maduro García. Aparte de estas actividades subversivas, Alí Rodríguez supervisaba a través de “Harold” el desarrollo de la nueva logia golpista bolivariana. Esa información la pasaba a Douglas y secretamente a su verdadero jefe, Fidel.

Independencia de Angola

En 1975, cuando los portugueses decidieron retirarse de Angola, nacen Angola y Mozambique como Estados independientes. Estos nuevos países contaban con el apoyo de la URSS con mercenarios cubanos haciendo el trabajo sucio. Angola es importante por sus yacimientos petroleros, los segundos en África, después los de Nigeria. Esta riqueza, y su posición estratégica en la costa Atlántica, atrajeron a grandes potencias como la URSS y los EE.UU., pero también a Sudáfrica y a las guerrillas locales de UNITA.

Luego de la independencia, los soviéticos enviaron 25 mil tropas cubanas para apoyar el nuevo Gobierno en su lucha contra UNITA y Sur África. En este escenario de guerra de baja intensidad los cubanos combatieron en Angola durante más de una década. Su misión era brindar seguridad contra posibles incursiones de Sur África y ataques de la guerrilla local UNITA liderada por Jonas Savimbi, quien estaba apoyado por EE.UU. En Sudáfrica, el gobierno racista había logrado controlar la situación con la detención de Nelson Mandela y se mostraba interesado en anexar el territorio de Namibia.

La graduación de Chávez

En julio de 1975 se graduó la promoción Simón Bolívar, la primera formada en el nivel universitario con el Plan Andrés Bello. De 185 aspirantes a cadetes que ingresaron en 1971 se graduaron 85 tenientes. Sus integrantes fueron los primeros oficiales en recibir la Licenciatura en Ciencias y Artes Militares. Hugo Chávez se graduó ocupando el puesto número 8 entre 75 tenientes. Esta posición indica que fue un alumno superior al promedio graduado en el 10% tope de su promoción. Esa alta posición la logró gracias a sus elevadas notas en “espíritu militar” que le asignaron algunos de sus jefes para “ayudarlo”.

Durante sus cuatro años de estudio, Chávez cumplió con las estrictas instrucciones de confidencialidad que le impartió Ruiz Guevara. Pese a ser muy gregario y popular con sus compañeros y subalternos, tuvo pocos amigos cercanos. Esta actitud impedía generar

sospechas acerca de sus inclinaciones políticas. El engaño y el secretismo funcionaron al punto de que el 4 de febrero de 1992, luego de 17 años de servicio como militar, solo 8 de sus 65 compañeros de promoción lo acompañaron. Ninguno de ellos estuvo por encima de él en el orden de mérito de su graduación, ni sabían que su líder Maisanta era un hombre de izquierda. Chávez no quería competidores a su alrededor sino seguidores.

La misma actitud de reserva la tuvo con los subalternos con quienes mantuvo distancia, con la excepción de algunos pupilos que utilizaba como “ordenanzas” para hacer mandados y como mensajeros. En el argot militar venezolano la palabra “pupilo” indica una relación especial entre un superior y un subalterno, que incluye una actitud paternal del superior y filial por parte del pupilo. Dentro de los cuarteles, que son entidades cerradas con una estructura social rígida, algunos superiores se convierten de manera informal en padres, mentores y defensores de subalternos con quienes simpatizan. A cambio de esa protección, el pupilo debe lealtad, fidelidad y presta algunos servicios. La relación mentor-pupilo no es oficial ni ilegal. No está prohibida y no tiene connotación sexual. Además de los pupilos entre los militares existen los ordenanzas que son subalternos que se desempeñan como ayudantes de cámara personales de sus jefes. Chávez y sus manejadores

Cuando Chávez terminó sus estudios, “Fausto” reportó el hecho a Douglas y a Fidel. El dictador cubano tenía las manos llenas con sus guerras africanas y no le dio mayor importancia. Conocía el plan de Douglas y no tenía fe en él. Además sabía que faltaban años para ver resultados. Por su parte, Douglas estaba exiliado en Francia y había ido perdiendo el control del PRV.

El flamante oficial Chávez recibió el sable (símbolo de mando) de manos del presidente de la república Carlos Andrés Pérez (CAP). En ese momento, nadie pensaría que ese larguirucho subteniente sería capaz de intentar derrocarlo casi dos décadas más tarde. Por breves momentos, las manos de CAP y Chávez estuvieron en contacto y Maisanta emocionado solo atinó a decir: ¡Gracias, Sr. Presidente!”. Frente a CAP, el joven topo no parecía temible. En ese momento un golpe lucía improbable.

Al recibir las presillas de subteniente, Chávez logró el primer objetivo propuesto. Hasta ese momento el plan se desarrollaba bien. Se había hecho oficial del Ejército sin haber sido detectado como infiltrado. Tenía una red de amigos con los cuales no había hablado de conspirar, pero lo haría más adelante cuando llegara el momento. Al comenzar su carrera, saldría del entorno protegido de la AMV para enfrentarse a la realidad.

Al terminar el acto de graduación, se cambió de civil y fue a reportarse ante “Harold”. En esa reunión fue felicitado efusivamente y antes de retirarse, su contacto le informó cuál sería su primer cargo. De esa manera fuera de lo común Maisanta se enteró de que iría al Batallón de infantería Cedeño. Esa unidad estaba prevista para conducir operaciones de limpieza de los focos guerrilleros de Bandera Roja en Oriente y su misión sería reportar los planes del Ejército. Al marcharse, Chávez se preguntó a sí mismo: ¿Cómo diablos pudo saber «Harold» esa información confidencial?. La explicación era

sencilla.

Un topo en la Dirección de Personal del Ejército

Mientras en los años setenta el general Jorge Ernesto Osorio García promovía el endiosamiento de Bolívar en el ámbito militar, Douglas Bravo restableció su control clandestino sobre el nombramiento de oficiales en el Ejército. Esa capacidad le había sido muy útil en los años cincuenta y le permitió ubicar a sus infiltrados en unidades estratégicas. Ahora la volvería a usar para ubicar a los miembros de la logia de Chávez.

Luego de la caída del general Pérez Jimenez Douglas sembró como empleado en la Dirección de Personal del Ejército a un joven civil apodado “Guerrita”. Este sujeto fue quien facilitó la manipulación de los nombramientos militares en años posteriores. A través de Guerrita era relativamente fácil ubicar a ciertos oficiales en cargos de interés e incluso limpiar expedientes, eliminando informes o calificaciones que afectaran sus carreras. Ese funcionario trabajó en la Dirección de Personal del Ejército por más de tres décadas. Por largos años el trabajo de “Guerrita” fue muy eficiente haciéndose indispensable y pasando desapercibido. Su experiencia y fenomenal memoria lo convirtió en la mano derecha de los jefes de personal del Ejército. Tuvo un poder discrecional para asignar cargos a oficiales subalternos y superiores. Guerrita se jubiló antes del 4F y murió poco después llevándose sus secretos a la tumba.

Las actividades encubiertas de Guerrita eran evidentes desde los años sesenta. En esos años era notorio que un grupo de conocidos oficiales conspiradores de izquierda gravitaba sospechosamente hacia ciertas unidades que tenían tradición golpista. La Academia Militar en Fuerte Tiuna, el Cuartel Urdaneta (ubicado en Catia), donde se acantonaban el Grupo de Artillería Ayacucho, el Batallón Blindado Bermúdez y algunas unidades de tanques y paracaidistas en Maracay y Valencia eran conspicuas. A la caída de Pérez Jiménez muchos oficiales del FMC de Douglas fueron ubicados en esas unidades. Esos extraños nombramientos no fueron accidentales, pero nadie condujo una investigación que pusiera en evidencia lo que ocurría.

“Los Panas” salen del país

Al graduarse Chávez, por coincidencia fueron enviados al exterior para realizar curso de Estado Mayor los tres líderes de “Los Panas”, quienes para entonces ostentaban el grado de Mayores. Su escogencia no fue difícil porque los tres eran buenos oficiales, inteligentes y tenían buenos contactos. Fernando Ochoa Antich fue enviado a Francia. Carlos Santiago Ramírez a España y Ramón Santeliz a Brasil. En esos países permanecieron por varios años. Para entonces solo “Rasputín” sabía de la existencia del subteniente Chávez.

Las primeras vacaciones como oficial

Luego de graduarse, a Chávez le concedieron dos semanas de permiso para visitar a su familia. El Chávez que regresó hecho Subteniente a Barinas no fue el mismo muchacho que ingresó a la Academia Militar cuatro años antes. En la AMV, el recién graduado afinó ciertas habilidades que le iban a ser muy útiles: había estudiado oratoria y ahora hablaba con soltura en forma grandilocuente con pomposidad y frondosa labia. Su pasantía por la

Sociedad Bolivariana le había hecho conocer bien al héroe del cual hablaba con aplomo y vehemencia. En el teatro había aprendido algunas técnicas histriónicas y se había convertido en un locuaz maestro de ceremonias.

Luego de ver su familia visitó a su mentor. El maestro Ruiz Guevara al hablar con el apreció el cambio que había sufrido su pupilo. Él no se había equivocado, Chávez tenía madera de líder. Ya no era el desmañado Tribilín que había ingresado a la AMV. Ahora algunos le llamaban con respeto Maisanta. Pronto empezaría a tejer una red de

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