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4.7 Lessons Learned: Description Task

4.8.2 Further research

Cuando pretendemos colaborar en el proceso educativo de un estudiante contemplamos la influencia de varios factores, que como hemos estudiado a nivel biológico, y como veremos en cuanto a diferencias individuales, culturales, sociales, etc., hacen que cada estudiante sea diferente de otro. Incluso en igualdad de condiciones (varios hijos de una misma familia), la respuesta, actitud y resultados en los estudios no tiene por qué ser la misma.

Junto a estos factores genéticos o biológicos están las actuaciones que con cada niño se tengan desde su nacimiento, y la intervención de varias personas, aspecto que vamos a tratar en este capítulo.

Desde el centro educativo los profesores entrenan a los alumnos en unas técnicas de trabajo intelectual que progresivamente deberán generalizar en otros ambientes y sin tanta supervisión, siendo así competentes y autónomos en la gestión de su proceso de aprendizaje. Los expertos en investigación educativa y docentes se esfuerzan en mejorar las condiciones del sistema educativo, realizando incluso funciones que no les corresponden para contribuir al adecuado desarrollo integral del alumnado. Entre estas mejoras, está la formación que de forma voluntaria también realizan en su tiempo de ocio personal, incluyendo el uso de las tecnologías, la innovación metodológica, la investigación en educación y la mejora de las emociones del profesorado, para que desarrolle su trabajo con el mayor bienestar y motivación posible dentro de las dificultades y falta de recursos que actualmente se dan en muchos centros.

El aprendizaje entre iguales, el trabajo cooperativo y colaborativo entre los compañeros de clase y otros entornos, es hoy en día algo que se potencia tras constatarse las enormes ventajas que supone. Además de reforzar entre todos la motivación y los contenidos, los niños se ayudan ante las dificultades, lo que favorece

tanto a los que “van peor” como a los que “van mejor” en clase, pues cada uno aporta características y momentos que refuerzan las diferentes facetas de la inteligencia humana, y enriquecen el concepto de aprendizaje positivo en grupo.

Además de en clase y con plataformas online (por internet), este trabajo en grupo

o acompañado se lleva a cabo en las casas de forma tradicional, bien como costumbre entre amigos o bien a petición de un trabajo puntual de clase que debe realizarse entre varios estudiantes. Conseguir que el aprendizaje en grupo refuerce y motive, pero asegurarnos de que no resta independencia, estudio individual posterior e implicación personal en los estudios, es fundamental para que prevalezcan los aspectos positivos.

El entorno familiar  es la pieza fundamental del desarrollo de un alumno. El modelo educativo, relacional y afectivo que exista entre padres e hijos y entre hermanos es fundamental en cuanto a las pautas educativas y valores que se desarrollen. Aunque pasen muchas horas en el colegio, el modelo que ejerce la familia es lo más importante para determinar el proceso escolar de un alumno, no solo en cuanto a resultados, sino especialmente respecto a motivación, fomento de la curiosidad, valor dado al esfuerzo y cultura y superación de retos y dificultades.

No es exagerado afirmar que es muy difícil que un alumno esté interesado y aplicado en sus estudios, si en su casa no muestran interés ni otorgan valor a su evolución académica.

Por otro lado, que la familia esté implicada tampoco garantiza que exista éxito educativo. Pero sin duda, debemos asegurar que la situación sea lo más favorable posible en lo que a la familia respecta, no solo cuando ya sea adolescente y haya problemas, sino desde muy pequeños, y esperar que nuestro estudiante también ponga de su parte, se implique y desarrolle adecuadamente las técnicas de trabajo y recursos que ponemos a su alcance.

Esto no tiene por qué coincidir con el nivel cultural de los padres, aunque sí esté relacionado. Es decir, usted como padre puede no tener estudios, no haber recibido conocimientos de inglés y por ello no ser tan capaz de ayudar a sus hijos con estos deberes.

También seguramente muchos adolescentes manejen las tecnologías mejor que nosotros. Pero no se trata de eso. Pese a que no tenga estos estudios o conocimientos, sí tiene la responsabilidad y su papel de padre o madre. Sí está capacitado para exigirle a su hijo que cumpla con su obligación y haga sus deberes, sugiriéndole a que pregunte él mismo al día siguiente sus dudas en clase. Puede animarle, transmitirle con afecto la importancia de los estudios, y apoyarle organizativa y emocionalmente sin tener que “hacer de profesor”.

“¡Si hacemos los deberes todos los días y habíamos estudiado muy bien ese tema! No entiendo cómo ha podido suspender” (frase de un padre en una reunión con tutora)

“Ayer tuve una reunión de empresa, y su padre trabajaba, no pudimos hacer deberes” (anotación de una madre en la agenda escolar, donde el alumno apunta sus deberes, actividades y exámenes y que también se utiliza como vía de comunicación por mensajes entre padres y docentes)

Tal vez este mencionado rol de profesor, que asumen muchos padres e incluso abuelos con su mejor intención, sea uno de los principales errores que deben modificarse. Anotaciones en la agenda y verbalizaciones como las anteriores son muy frecuentes entre los padres y sus profesores. En algunos casos, hasta han llegado alumnos con los deberes hechos con la letra de sus padres, aunque afirmaran que los habían hecho los niños. ¿Cree que realmente esto es necesario y positivo?

Además de no ayudar a su hijo, le están dando un ejemplo nefasto mintiendo a sus profesores, cuando es esencial que un alumno perciba que hay colaboración positiva y coherencia entre su familia y sus docentes. Es mucho más positivo enseñarle que hay que ser sincero y decir que o no ha podido hacer los deberes, o que no sabía cómo hacerlos. Si el profesor no conoce las carencias y dificultades, nunca podrá ayudarle para intentar subsanarlas.

Aunque desde pequeños sí sea lógico y conveniente ir guiando un poco a los estudiantes en cómo hacer los deberes en casa, progresivamente debe irse desvinculando de esa responsabilidad ante su hijo: será ésta la única manera de fomentar su independencia, seguridad y aceptación de que los resultados escolares son fruto de su esfuerzo, y de que en caso de dificultades, debe consultar a sus profesores en el aula. Esto es especialmente importante, porque muchos padres se implican en esta labor en los cursos de primaria, pero en la etapa de secundaria los contenidos son más específicos y complejos, y casi estudian algunos temas a la vez que sus hijos… ¿se ha preguntado qué pasará cuando se vayan a la universidad o tengan una función exigente en su trabajo profesional? ¿Quién va a ayudar a su hijo a estudiar, a realizar los trabajos y preparar un examen o exposición? ¿Quién va a controlar que cumpla sus responsabilidades?

Ejemplo de colaboración sin restar independencia

Sea padre, madre, abuelo o hermano de un estudiante, y consiga implicarse con él en fomentar la importancia que quiere que tengan los estudios en su casa en cuanto a afecto, apoyo puntual con algo muy específico o complicado, pero no sea su compañero permanente de deberes o estudio. Tal vez en algunos casos de alumnos con necesidad específica de apoyo educativo esto sea necesario, recomendable o tenga que enfocarse de manera distinta, pero en términos generales, los deberes deben ser hechos por el alumno, no por el alumno y sus padres.

El entorno social y cultural  completa esta triple influencia junto al centro educativo y la familia. Las diferencias en recursos afectan directamente a la situación académica de muchos estudiantes.

Las experiencias compartidas son el motor de aprendizaje en las diferentes áreas de desarrollo, y cuantas más oportunidades y estimulación tenga un alumno fuera del colegio, en cuanto a actividades extraescolares y en cuanto a salidas a espacios de la calle o centros de todo tipo con familia y amigos, más estará aprendiendo, sin olvidar, como se comentó previamente, no sobrecargar al alumno, respetar los tiempos de descanso y los momentos de conversación tranquila y reflexiva en familia.

Fuentes de aprendizaje principales para un alumno

Aunque la enseñanza pública y sus recursos estén al alcance de cualquier estudiante, la gestión administrativa de los mismos, variable en función de muchos factores en cada país, hará que cada niño, en su momento o lugar de escolaridad, disponga de diferentes opciones que favorezcan más o menos su desarrollo académico, personal y social.

En cuanto a este papel colaborador en el aprendizaje, pueden ayudar en los estudios personas distintas de los profesores y la familia. Algunas Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), como por ejemplo Cáritas y Cruz Roja, disponen de talleres extraescolares por las tardes donde colaboran y motivan a los chicos en la realización de los deberes, ofreciendo un espacio de estimulación cultural. También centros de tiempo libre y asociaciones, así como las bibliotecas públicas y privadas de pueblos y ciudades, ofrecen un entorno y mobiliario adecuado para la concentración y trabajo escolar del que gratuitamente se puede beneficiar.

Muchas familias optan por apuntar a sus hijos a una academia o contratar un profesor particular que vaya a casa a trabajar con el alumno. Para tomar la decisión correcta hay que valorar cada caso. Aunque a veces esta actuación sea muy positiva, otras la situación que comentábamos con padres-profesores se puede repetir. Muchos alumnos se acomodan cuando tienen un profesor particular que dice lo que tienen que hacer y les “obliga” a cumplir su responsabilidad, pero se relajan y muestran más incompetentes en leer, entender y contestar el enunciado de un ejercicio cuando tienen que hacerlo ellos solos.

La enseñanza en academia para estudiantes de niveles superiores y preparación de oposiciones tiene otro carácter, pues no se pone en riesgo la supuesta madurez, interés y trabajo que después en casa realizará la persona adulta.

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