11.1 Conclusions
11.2.2 Further research on complexity
Las especies de fauna terrestre entre aves y mamíferos, que se obtuvieron de las encuestas y representadas en el etnomapa suman 43 especies diferentes. Muchas de ellas (22 especies) están relacionadas con la actividad de la caza para obtener alimento (venado y puerco de monte); animales que ocasionan daños a los cultivos y frutales (mapache y pisote); las que son capturadas por su colorido y como mascotas (loro y mono), pero otras son señaladas por su peligrosidad, como la serpiente barba amarilla. Por su parte, la fauna acuática resulta muy importante y se representa en el etnomapa por reptiles, tortugas, pec
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de estas son capturadas como alimento a lo largo del año.
La información anterior es clara evidencia de que los itzaes continúan utilizando los recursos de la fauna terrestre y acuática del Petén central, este beneficio de aprovechamiento data de épocas prehispánicas cuando fueron recursos faunísticos muy abundantes, según lo reportan las fuentes
172 iento que han hecho de las diferentes especies animales del ecosistema selvático aer y Merrifield 1972).
es en esta área central del etén, debido a que la gente migrante (ladina e indígena maya q´eqchi´) intensificó la cacería
ancianos ya no pescan, son realmente pocos los maya emparentado con los itzaes, los lacandones, quienes han sido estudiados a detalle por el aprovecham
(B
En la actualidad la selva Lacandona, ha sufrido los efectos de la actividad de la caza, junto con otros factores como el cambio de uso de la tierra, métodos de caza intensivos y enfermedades, lo que ha mermado a las especies y su potencial de aprovechamiento (March 1987; Jorgenson 1999), esta situación es parecida a lo que ocurre en San Andrés y San José. La CONAP (2001), reporta para la región del Petén, que la perturbación, destrucción, fragmentación y la contaminación de los sistemas ecológicos en su conjunto, se han convertido en presiones para la limitación de las actividades de caza y pesca. Esta situación corresponde con los argumentos de los entrevistados, cuando mencionan que “ya no hay” animales silvestr
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mediante armas y perros desde hace 25 a 30 años. Estas personas se internan frecuentemente y sin permiso a zonas donde los campesinos lugareños tienen sus ranchos y parcelas, así como en las reservas como la Bioitzá y por esa razón se encuentra bajo vigilancia de guardarrecursos (quienes incluso no son solo itzaes, sino provenientes de localidades vecinas), quienes prohíben cualquier actividad extractiva con fines de lucro. Otra causa que regularmente afecta la población de los animales silvestres son los incendios causados por el mal manejo que los migrantes hacen de la RTQ y por los desmontes, cuyas actividades también se han incrementado. Una situación similar en opinión de los entrevistados, ocurre con la pesca, la apertura de caminos, la contaminación con químicos y desechos de las zonas urbanas al Lago Petén, la deforestación, el uso de métodos intensivos como el trasmallo y las atarrayas por la población migrante, ha repercutido en la pesca de especies acuáticas.
En el mismo sentido, las razones que esgrimen los itzaes para ya no efectuar la pesca de manera permanente, se refieren a que no posean instrumentos principalmente como canoas o cayucos y remos propios, así como a la escasez de madera fundamental para su construcción de especies como la caoba, cedro y mapola en las dimensiones requeridas (grosor y altura). Actualmente se utilizan canoas arruinadas y los hombres
173 como 20 años la pesca era importante en ambos oblados.
osteras de Campeche, en donde estas aprovechan 105 especies silvestres (60% fauna y 0% vegetación) (Méndez-Cabrera y Montiel, 2007). Estos datos obtenidos ilustran la gran
rnato, o bien se trate e nombres comunes de otras regiones que sobreponen a los nombres comunes locales. Lo que pescadores. Los informantes señalan que hace
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En términos generales, la información recabada sobre el aprovechamiento total de la fauna y flora silvestre de los itzaes de San José y San Andrés reportado en este estudio, asciende a 328 especies, eliminando las principales plagas, malezas y otras menos relevantes (79.3 % vegetación y 20.7 % fauna). Esta información es superior en número y contrasta porcentualmente con los resultados obtenidos en otro estudio llevado a cabo en dos localidades mayas c
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riqueza existente en el ecosistema tropical del Petén central, en donde queda demostrado que los ambientes selváticos son visiblemente más diversos que los costeros.
Las listas de especies de plantas y animales reconocidas en el etnomapa y en las encuestas aplicadas, incluyen prácticamente el 95% de las 24 especies entre plantas y animales necesarios para la vida del bosque, que reportaron los informantes en el estudio sobre modelos mentales desarrollado por Atran et al. (2004). El 5% de las especies restantes no incluidas, son depredadoras (felino, reptil y ave), y estas no tienen un impacto directamente significativo en los sistemas agrícolas y de uso del bosque. En cuanto a las especies de la vegetación se refiere, un porcentaje mínimo de nombres de plantas de los huertos (1.3 %) y del bosque (2.9 %), no pudieron relacionarse con las listas de identificación científica de los autores consultados. La razón que explica esta situación la señala Atran et al. (2004:39), al precisar que las listas publicadas en sus trabajos, son ilustrativas más que exhaustivas; muchas plantas útiles no se integraron por falta de identificación científica y otras son mencionadas pero no utilizadas, aunque pudieron haber tenido uso en el pasado, precisan los autores. Otra razón adicional que ayuda a explicar la falta de identificación correspondiente, es la posibilidad de que la migración de la gente, trae consigo la introducción de especies nuevas como las de o
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muestra la conveniencia de estudios etnobotánicos en la zona que ayuden a entender y clasificar mejor las distintas especies aquí reportadas.
174 de Yucatán, e define más bien como una forma de reproducción campesina de subsistencia, con
en las necesidades básicas miliares y una venta de fuerza de trabajo que complementa el ingreso familiar (Bello et al.,
la recolección del bosque, caza y pesca, los ingresos obtenidos fueron omplementados con las actividades extraparcela, como el trabajo asalariado, comercio y
de los cálculos para s actividades involucradas, pero también se entiende como el máximo ingreso monetario