11.1 Conclusions
11.2.3 Other recommendations
En este punto, se enlistan los problemas identificados que a juicio de los entrevistados, afectan el manejo de los sistemas agrícolas y el uso de los recursos naturales en el área de estudio. Estos problemas representativos, se agruparon indistintamente por comunidad y jerarquizaron en orden de importancia según la frecuencia en que fueron mencionados por informantes clave y encuestados de las UFMI de San Andrés y San José.
Manejo de agroquímicos en la milpa (20.2 %). Este problema se refiere a la experiencia resultante de la utilización de fertilizantes, herbicidas y plaguicidas. Los campesinos mencionaron que hace 20 años se introdujeron dichos “químicos” y empezaron a usarse en la región. Hubo campesinos que al manejarlos observaron efectos inadecuados en sus milpas e
adicional por lo que se “acostumbra la tierra”. Del mismo modo, el abono químico que es utilizado en terrenos “muy trabajados” implica mayor esfuerzo en su aplicación. Los campesinos mencionaron experiencias desfavorables por el uso de estos insumos y mantienen incertidumbre en el uso de productos como la Urea. Por otra parte, el uso de herbicidas ha servido principalmente para economizar tiempo en el trabajo de campo, sin embargo, el efecto
178 ón como el Aldrín.
ividades extraparcela para obtener gresos y brindar apoyo a su familia. Los encuestados coincidieron en mencionar que “no
005). Por otro lado, algunos campesinos recurren gente de las aldeas para contratarla en trabajos agrícolas que los itzaes no pueden hacer
mpesinos coincidieron en señalar que ha ambiado el clima, es decir “llueve menos y hace más calor”. El agua es un elemento
de estiaje. De igual manera, algunas condiciones de suelo son restrictivas para una buena de la fumigación suele dañar los cultivos de hojas anchas. En la actualidad el herbicida solo se aplica para proteger el cultivo de maíz. Algunos campesinos para contrarrestar los efectos del herbicida, manejan y logran diferenciar las áreas de policultivos de las que son de monocultivo, en las segundas áreas aplican los herbicidas en forma focalizada. En cuanto a plaguicidas se refiere, aún se siguen manejando productos muy tóxicos en la regi
Falta de recursos monetarios (11.6 %). Algunos campesinos por causas de salud o la necesidad de migrar temporalmente, han vendido sus terrenos o parcelas para conseguir recursos monetarios. Otros en cambio, “no tienen dinero” para la adquisición de insumos y solventar los gastos del campo, por esta razón están “dejando de sembrar” o simplemente “no tienen tiempo de cuidar las siembras” y se ven obligados a trabajar en act
in
reciben apoyos del gobierno, ni de programas agrícolas, ni asistencia técnica, salvo los apoyos relacionados con reforestación”.
El efecto de la migración y abandono de parcelas (11.6 %). La gente avecindada y migrante que ha ido colonizando el área y vive ahora en las aldeas, comete “robos” en las parcelas de los itzaes y causa pérdidas en los huertos que tienen animales, cultivos o siembras (camote, macal, jícama, plátano, fríjol, papaya, caña de azúcar, etc.). Esta situación es recurrente en el área y ha sido reportada en trabajos como el de Corzo (2
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frecuentemente, sobre todo en las parcelas que se encuentran lejos de las cabeceras. Además, el deterioro de la salud de algunos campesinos a causa de enfermedades, ha ocasionado que definitivamente abandonen el trabajo de la milpa. Ante esta situación, son cada vez menos las unidades familiares itzaes de San Andrés y San José dedicadas a las actividades primarias. Limitantes de los recursos naturales (11.6 %). Los ca
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determinante en la región y son escasos los pozos para obtenerla, sin embargo la presencia de aguadas (75 de acuerdo con el etnomapa), son el medio para preservarla y utilizarla en periodos
179 el acceso a los recursos naturales del bosque” asta que llego el límite de 21 hectáreas impuesto por el gobierno. En la actualidad el impulso
a (7.5 %). Los campesinos ya no pueden efectuar la actividad de la cacería, bido a que está “prohibida” y la gente “tiene miedo” de que sean infraccionados. Sin
ste mal manejo del fuego (sobre todo por parte de los producción agrícola (terrenos pedregosos y de poca profundidad). Por otra parte, los campesinos mencionaron que en años anteriores “era libre
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de la silvicultura o sistema de plantaciones de árboles con fines comerciales, se ha convertido en un “negocio” que en años anteriores no lo era.
Desuso de la medicina tradicional (8.9 %). Ha disminuido el uso de plantas medicinales porque “ya no hay estas plantas en los alrededores” y solo los “hierbateros” conocen las plantas del monte. Ante esta situación las familias optan por buscar al doctor o al puesto de salud para curarse. Aunado a lo anterior, la religión evangelista desalienta las creencias tradicionales como aquellas relacionadas con el uso de plantas para la curación.
Caza restringid de
embargo, continúa la incursión a sus parcelas de gente extraña (migrantes) que cazan y de paso "aprovechan" otros recursos como la madera, el guano, coxan (cogollo de la palma guano) y cedro. Por otra parte, los campesinos que trabajan en la recolecta de xate, chicle y pimienta suelen viajar a la “montaña” o áreas lejanas, en las que encuentran y consumen carne de animales silvestres, otros en cambio, son precavidos para “traer´” carne silvestre a sus casas proveniente de las áreas protegidas o reservas.
Cambio de uso de suelo (6 %). Para algunos campesinos, desde hace 5 años ha aumentado en la región la presencia de la actividad ganadera. Los ganaderos “desmontan la montaña” con motosierras, siembran maíz y luego terminan sembrando pastos. En estas áreas desmontadas ahora viven finqueros que realizan ganadería extensiva. Estos nuevos dueños de parcelas que arriendan y siembran pastos, no permiten sembrar otros cultivos, por lo que incluso las tierras inundables o “bajos” se han convertido en pastizales.
Incendios (6 %). Los incendios o “quemasones” señalan los campesinos, ocurren por “no hacer rondas y tener buen control del fuego”. E
180 mente. En opinión de los entrevistados, el trabajo semanal es la única forma de osechar y cuidar los productos de la milpa. En términos económicos, la variabilidad de precios
del lago “no funcionó” ebido al mal manejo interno de sus integrantes.
encuentra que “no se dieran las cosechas” en algunos años por fenómenos limatológicos y plagas, así como la migración temporal de algunos campesinos, lo que migrantes) ha ocasionado que se pierdan especies aprovechables de todo tipo que se encuentran en las “montañas altas”, parcelas, huertos, etc.
Baja producción agrícola (6 %). Los campesinos señalaron obtener “bajos rendimientos en el maíz petenero y fríjol” debido a afectaciones por fenómenos climáticos. Para hacer frente a este problema algunos campesinos siembran maíces mejorados, experimentan y obtienen semilla para la segunda cosecha. Para otros, la “desatención de las siembras” es causada cuando los campesinos que tienen "rancho" en su parcela, solo van a sus campos cada fin de semana o quincenal
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en los productos agrícolas repercute en los ingresos obtenidos. El transporte de los productos del campo también es laborioso y ocasionalmente la municipalidad les brinda transporte para sacar la producción.
Disminución de la pesca (6 %). De acuerdo a lo mencionado por los pescadores, “hace unos años hubo mortandad del pez blanco” en el Lago Petén, esta situación afectó y disminuyó la actividad de la pesca. Siguiendo esta línea, en trabajos recientes como el de Escobar (2002), se describe información sobre la contaminación y deterioro que ha sufrido el Lago Petén. Por otra parte, en el aspecto organizativo, la asociación creada por los pescadores
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Pérdida del germoplasma (4.6 %). Los campesinos que ya no siembran actualmente por diversas causas, han perdido definitivamente sus semillas criollas. Entre las causas que ha orillado a esta pérdida se
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ocasionó que se “perdieran las semillas de siembra”. La riqueza de recursos filogenéticos que preservan y manejan los campesinos itzaes es invaluable, sin embargo, de acuerdo con los entrevistados existen cultivos que se están perdiendo, como es el caso del arroz, diversas calabazas, caña, fríjoles criollos, junto a la percepción de escasez de especies del bosque o selva como el guano, chicle, jícara entre otras.
181 y otros grupos ociales.
edora de campo y las nuevas generaciones de stas poblaciones. Las aspiraciones y trabajos de esta población joven, se orientan más a las urbano y a los servicios que están emergiendo como actividad conómica a la que se están incorporando. Esta situación, sí puede poner en riesgo la Los inconvenientes que se han descrito, afectan indistintamente a las comunidades de San Andrés y San José, es decir, dado el contexto de vecindad geográfica que tienen ambos poblados, significan problemas comunes. Algunos trabajos efectuados en el área corroboran los problemas aludidos. Por ejemplo, la contaminación, el deterioro del Lago Petén y del entorno selvático agudizados por la acción humana de los últimos 30 años, son signos de alerta ambiental reportados en estudios científicos (Brenner et al., 2002) y en diagnósticos locales (Escobar 2002). Esta problemática existente se convierte en una seria amenaza que está afectando sin precedentes al complejo sistema regional donde habitan los itzaes
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Otro problema importante al que se enfrentan las poblaciones itzaes de San José y San Andrés, (mencionado en apartados anteriores), es el relacionado a la gente de mayor edad y conocedora de los recursos naturales que está muriendo; por lo que se vislumbra un vació generacional de enseñanza e intercambios entre la gente conoc
e
necesidades de un entorno e
continuidad del modelo agroecológico itzá, si eventualmente disminuye la población joven que reemplace a los campesinos ancianos, y se dediquen a estas actividades.
No es menos importante tampoco, la relación paralela y de convivencia que raya en el conflicto que mantienen los itzaes con los pobladores migrantes y los ganaderos, en su afán de estos últimos por ampliar la frontera agropecuaria, lo que merece atención para otro estudio específico.
No obstante lo anterior, los itzaes continúan realizando acciones para hacer frente a la problemática ambiental y social de su entorno. Por ejemplo, todo el conocimiento del manejo de la selva acumulado por los itzaes a lo largo del tiempo, ha comenzado a ser sistematizado de manera local. Los encargados actuales de la Reserva Bioitzá en San José y en alguna medida por los campesinos de San Andrés, mediante apoyo de fondos internacionales y asesoría, han elaborado diagnósticos locales para caracterizar con detalle la vegetación y la fauna del
182 nuevas eneraciones, pero sobre todo, incidir en el manejo de los sistemas agrícolas y uso de los
ígena minoritario cuyos ancestros fueron de acuerdo con los istoriadores, el último bastión de resistencia contra la dominación española hasta 1697. Desde ecosistema selvático de la Reserva, teniendo como objetivo central rescatar los valores culturales de los itzaes y la protección de los recursos naturales asociados a la cosmovisión de este grupo maya (Santiago y Bonilla, 2004). A esta iniciativa de investigación participativa, en la que algunos itzaes y técnicos de apoyo han colaborado permanentemente, se vislumbra oportunidades de acción en el entorno natural del que forman parte, no solo para aprovecharlo, preservarlo y conservarlo, sino para difundir estos conocimientos milenarios a las
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recursos naturales de los diferentes grupos sociales con los que ahora conviven.
Sin duda los itzaes tienen ante sí, el enorme desafío de preservar y conservar no solo su cultura y su existencia, sino al ambiente amenazado en el que viven y al territorio al que históricamente están vinculados. Un medio para lograrlo es el de mantener y hacer valer sus derechos ancestrales, en un ejercicio de libre y plena participación organizada para formular con libre determinación soluciones reales participativas.