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6. Conclusions and Future Work

6.5. Future Work

Este segundo relato de Bellatin plantea esta vez en su construcción varios cuestionamientos creativos límites que se soportan en la idea principal de la “transformación”. El relato abre con una cita de Margo Glantz que es central para su comprensión: “El único error de Gregor fue haber experimentado tan sólo una transformación”. Esta novela trata justamente de la metamorfosis. Se puede decir, que El pasante de notario Murasaki Shikibu explora como elemento narrativo esencial la inestabilidad asociada a un tránsito o a varias transformaciones de identidades, espacios y tiempos. Al igual que en el primer relato Disecado, este también se resiste internamente a la paráfrasis. Pero esta vez, son las múltiples transformaciones y las relaciones entre ellas que suceden dentro del relato las que llevan implícito el objetivo de descolocar cualquier intento de búsqueda de una posición

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fija. Parece ser que los textos de Bellatin se rehúsan a ser contados para que únicamente puedan ser transitados o leídos.

Para empezar, un primer cuestionamiento límite creativo capital tiene que ver con cierta imposibilidad de saber desde dónde se narra y de identificar plenamente al narrador y sus relaciones con lo narrado, a pesar de la realidad-necesidad del narrador en un relato.

Primero, el mismo narrador se insinúa al mismo nivel del personaje “Nuestra Escritora”6, él escribe: “[…] Le pregunto sobre aquellos fragmentos escritos y me contesta que la

mayoría han sido ideados durante los interminables traslados en vagones…” (pág. 67) o “[…] En aquel pasaje de la obra -que logré leer la vez que me la dio [Nuestra Escritora]

para una posible corrección- afirma que cierta mañana de verano la dama Murasaki Shikibu –es decir, una de las facetas de Nuestra Escritora- despertó convertida en un joven pasante de notario.” (pág. 71)

Para que luego, más adelante, insinué otra vez su existencia pero como personaje de un escrito, escribe: “[…] El tiempo y el espacio parecieron haber sufrido en ese lapso un repliegue. Lo consideré lógico, tomando en cuenta que somos parte de un escrito de la

dama Murasaki Shikibu, quien se convirtió en Nuestra Escritora, la que a su vez despertó hecha un joven pasante de notario” (pág. 89)

Además de esta ambigüedad en el nivel de su existencia, motivada por las múltiples transformaciones y las relaciones de las que es parte, también se genera una ambigüedad

sobre su lugar espacio-temporal para ser testigo de los acontecimientos, pues aunque el narrador-correctoryeditordeNuestraEscritora-personajedeescrito, se sitúa explícitamente en

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El personaje Nuestra Escritora es el personaje principal y múltiple (Margo Glantz) que vive en un presente; pero que experimenta las transfiguraciones (espacio temporales) en la escritora medieval Murasaki Shikibu y en un pasante de notario.

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un lugar y tiempo presentes específicos dentro del relato, también se sale constantemente de ellos y se desliza por todos los otros tiempos y espacios relacionados con Nuestra Escritora, para ser él el que narre las relaciones de las transfiguraciones de Nuestra Escritora. Es decir,parece ser que el único narrador de El pasante de notario Murasaki Shikibu es un narrador que no está presente y está presente en todos los momentos del relato al mismo tiempo.

Un segundo elemento capital tiene que ver con los cuestionamientos límite creativos al personaje. Esta vez, Bellatin crea un personaje múltiple “Nuestra Escritora” (que se puede pensar, por la autorreferencialidad y la referencialidad de su obra, es el personaje de Margo Glantz, entre otras cosas, escritora real y también personaje de otros relatos de Bellatin), que a su vez en El pasante de notario Murasaki Shikibu se transfigura sin perder su consciencia en la escritora japonesa del siglo X Murasaki Shikibu y en un pasante de notario. Es decir, el personaje Nuestra Escritora se somete a dos transformaciones que ocurren por métodos particulares y en tiempos y espacios singulares, y a tres identidades ubicadas en espacios y tiempos diferentes, y transcurre entremezcladas por todas ellas desde el tiempo presente y desde la voz de un narrador-correctoryeditordeNuestraEscritora- personajedeescrito: desde una desaparición en las cuevas de Ajanta.

Ahora, dentro del relato la transfiguración se produce acompañada de movimientos de rotación y traslación espacio-temporales, pues la protagonista cambia de sexo, de edad, de lugar y de tiempo, y transita del pasado hacia el presente, del presente hacia el pasado o de un presente hacia otro presente guardando la consciencia de sus otros yoes y de sus actos. En El pasante de notario Murasaki Shikibu asistimos a múltiples planos donde cada situación ejerce una presión sobre las otras y sobre el proceso mismo de transformación.

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Se puede decir que la relación que Bellatin establece con el lector en este relato “va más allá de la palabra, el uso de recursos extraliterarios le permiten –durante el curso de la narración– montar esos eventos tan inesperados con cierta fluidez que logra hacer el relato transitable”. (Lundin, 2011, pág 1)

Otro aspecto relevante límite del relato tiene que ver con el uso de la referencialidad creativa (intertextualidad). En El pasante de notario Murasaki Shikibuhay un movimiento de intertextualidad tanto con la obra, la figura y las experiencias artísticas y de vida de la escritora mexicana Margo Glantz y de la escritora japonesa medieval Murasaki Shikibu, ya que ambas se vuelven material de transformación para la creación de la ficción. Bajo esta premisa es importante mencionar que El pasante de notario Murasaki Shikibu (2011) está construido, en parte, también desde la distorsión, la mezcla y la transformación múltiple que hace Bellatin con los hilos narrativos de los relatos Animal de dos semblantes (2005) de Glantz, el libro de viajes Coronada de moscas (2013) de Glantz (vale decir que para el 2011 este libro eran tan solo apuntes personales de Glantz, y este hecho, sabido por Bellatin por la amistad con la escritora, también se ficciona en la novela) y la obra de la escritora japonesa medieval Murasaki Shikibu La Novela de Genji.

Aunque no solo los hilos narrativos de los relatos mencionados son los que se mezclan y se distorsionan ingeniosamente en El pasante de notario Murasaki Shikibu, sino que también, se puede decir, que en un ejercicio metaliterario, Bellatin ficciona la posibilidad de la transfiguración vía la intertextualidad. En el relato Nuestra Escritora se transfigura en Murasaki Shikibu por el ejercicio literario referencial de “completar” el libro La Novela de Genji de Murasaki Shikibu.

63 Mario Bellatin. El pasante de notario Murasaki Shikibu (2011) Pág 72 -73

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Por otra parte, otro cuestionamiento límite de este relato tiene que ver otra vez con lo que Bellatin denomina sus “Sucesos de Escritura”, que se pueden entender como un ejercicio artístico que invierte la relación “relatar”, ya que en vez de nutrir la obra con la realidad, es

su ejercicio literario el que provoca realidades para luego volverlas al espacio narrativo de múltiples formas creativas (Raphael, 2011). En El pasante de notario Murasaki Shikibu no se habla explícitamente del funcionamiento de los “Sucesos de Escritura” mientras se ficcionan, como en Disecado, sino que acá el “Suceso de Escritura” vuelve al espacio narrativo de una forma creativa singular, más particularmente, el Congreso de Dobles de la Escritura Mexicana en el que se sabe participó la escritora Margo Glantz. Este “Suceso de Escritura” se ficciona como proceso y móvil de una de las transfiguraciones de Nuestra Escritora. En el relato se dice que la participación de Nuestra Escritora en una acción visual organizada por un grupo de artistas flotantes, en la que tenía que instruir, precisamente, a un joven pasante de notario con los diez temas que más le interesaban para que fuera a representarla al exterior, fue el proceso de clonación que la llevó a la transfiguración en joven pasante de notario. Es decir, de nuevo el “Suceso de Escritura” entra en la narrativa de Bellatin a crear nuevos hilos narrativos multiplicando las posibilidades de su sentido.

Por último, en este relato también se encuentran la división de la masa textual con el símbolo pictórico de las tijeras (elemento extraliterario crucial para hacer transitables las transfiguraciones), y el texto complementario “Fíjense” que se puede pensar cumple la misma función que en el relato Disecado.

65 3.3 En las playas de Montauk las moscas suelen crecer más de la cuenta

Este tercer relato hace parte del libro Gallinas de madera (2013) de Bellatin. Esta información es relevante pues el relato plantea un primer cuestionamiento límite creativo sobre el sentido de la realidad y la autoría del libro. En este relato, el título del libro es un eje creador de ficción de la misma realidad del libro. Es decir, en En las playas de Montauk las moscas suelen crecer más de la cuenta el libro Gallinas de madera no es un libro completo y editado ni es un libro escrito por Bellatin sino que es un libro de notas escritas por el escritor checo Bohumil Hrabal, quien también (aunque escritor real) es un personaje de ficción dentro del relato.

De nuevo, en este caso, como pasa en la mayoría, el relato mismo se resiste a la posibilidad de transmitir todo su contenido. Esta vez, es posible contar la “historia” que “narra” el relato, pero la dificultad reside en que esta se vuelve, a la vez, poco relevante, porque lo que se propone el relato, más que contar una historia, es la representación de un funcionamiento. La “historia” del relato se diría en muy pocas palabras: un hombre (el personaje de Bellatin) prueba el ácido lisérgico (LSD) en la ciudad de Berlín y vive su propio efecto.

Mientras que la historia del funcionamiento del efecto, más adelante referida, sí plantea una fuerte complejidad y cierta extensión.

En las playas de Montauk las moscas suelen crecer más de la cuenta se descubre un primer cuestionamiento límite a la trama que se sostiene en la prioridad de representar un funcionamiento. Con este punto se descubre la intención de representación de la no-acción o la no-progresión temporal del relato (hecha explícita dentro del mismo y amparada en la

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ficción con la alteración de los sentidos por el químico) porque aunque pasen las frases, las hojas, y nos desplacemos por los múltiples hilos narrativos derivados de la historia y sus transformaciones circulares, el tiempo no pasa, el tiempo ficcional se congela en un instante cargado de múltiples instantes que se yuxtaponen en él.

El artefacto literario de este relato, encargado de representar un funcionamiento de órdenes alterados (inmovilidad del tiempo), se pregunta por la simultaneidad: un instante que sea todos los instantes a la vez. Un cuestionamiento límite creativo para la propia escritura que en su funcionamiento solo puede avanzar secuencialmente: una palabra seguida de la otra (Barrón, 2013)

La representación de este funcionamiento se hace a partir de la creación de un texto fragmentado en pequeñas frases o pequeños párrafos (como representación de los múltiples instantes) que se suceden (o se yuxtaponen) entre sí, y que construyen y llevan varios hilos narrativos que a la vez se viven simultáneamente en el instante presente.

67 Mario Bellatin. En las playas de Montauk las moscas suelen crecer más de la cuenta(2013) Pág 14-15

68 Mario Bellatin. En las playas de Montauk las moscas suelen crecer más de la cuenta(2013) Pág 16-17

69 Mario Bellatin. En las playas de Montauk las moscas suelen crecer más de la cuenta(2013) Pág 84-85

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Ahora, esta cantidad de hilos narrativos son un conjunto de pequeñas historias reiterativas que se van construyendo poco a poco (saltada y a la vez linealmente) con los pequeños fragmentos y adoptan una estructura en espiral basada en la repetición insistente, en la modificación y, por lo tanto, en la recreación múltiple de los episodios iniciales. (Juárez, 2013)

Para ilustrar la última idea, es conveniente señalar, de alguna forma, las relaciones y el grupo de historias que surgen en el relato y que se entremezclan, se mutan y se viven simultáneamente. Dada la imposibilidad de contar un solo funcionamiento del relato, este ejercicio puede hacerse de múltiples formas dependiendo del lector, pues como los hilos narrativos ocurren simultáneamente y son construidos de forma fragmentaria, no hay ni una lógica lineal que los una, ni un ordenamiento específico de sucesión después del punto de partida.

El punto de partida es el hombre, el narrador-personaje Bellatin, que se sienta en una banca en el Alexanderplatz después de haber consumido un ácido lisérgico, y que bajo el influjo de las propiedades alucinógenas del compuesto recuerda al mismo tiempo las sesiones con su terapeuta, experta en Literaturas de Aves Románticas, donde hablan de una historia cuyos protagonistas son unas aves de rapiña que a su vez son dueñas de unos perros y de un hombre al que se le denomina “el esclavo”. Simultáneamente, el personaje también recuerda fragmentos de la vida del personaje Bohumil Hrabal quien poco antes de suicidarse estaba trabajando en un texto llamado Gallinas de madera donde unas aves de rapiña eran dueñas de unos perros… Y a la vez, también recuerda fragmentos de su vida, y simultáneamente siente las moscas que se le paran en el cuerpo en la plaza Alexanderplatz y ve la sombra de la Antena de Televisión (que marca el tiempo) que no se mueve, y a la

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vez, recuerda dos incidentes de las semanas pasadas con su perros y con el perro de su editora.

Esta cantidad de hilos narrativos, compuestos y descompuestos a la vez en instantes (frases y párrafos sueltos cortos e intercalados) hace que la voz narrativa se disloque, se desdoble, se multiplique y que, al final, no se sepa si es el mismo narrador inicial o el propio Bohumil Hrabal quien cuenta la historia, o los dos a la vez.