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Gabor filters

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2.4 Experiments

2.4.2 Gabor filters

Las posiciones de cada uno de los 16569 nucleótidos del ADN mito-condrial humano (ADNmt) están numeradas de acuerdo con una secuencia internacional de referencia conocida como “Secuencia de Anderson” o “Cambridge Reference Sequence” (CRS) (Anderson et alii, 1981) de manera que una misma notación permite perfectamente conocer a qué base nos referimos. Por ejemplo, 16362C quiere decir que, en la posición 16362, en vez de existir la base de la secuencia consenso (T), existe una “C”.

Para fines identificativos forenses, se estudian habitualmente un par de regiones estándar conocidas como HVR-I y HVR-II, lo que posibi-lita el intercambio de datos entre laboratorios y entre bases de datos de información poblacional. En el presente estudio se ha intentado amplificar mediante PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) un fragmento de 112 pares de bases (pb) comprendido dentro de la región HVR-I, que va desde la posición 16256 hasta la 16369. La razón de escoger una porción tan pequeña es que la fragmentación del ADN antiguo sólo permite trabajar con fragmentos de pequeño tamaño, como mucho de 200 pares de bases (pb).

Por otro lado, es sabido que el ADN mitocondrial se transmite por línea materna (transmisión matrilineal) y que acumula mutaciones en el curso de dicha transmisión que no son reparadas por mecanismo fisiológico alguno. Estas mutaciones confieren un gran poder indivi-dualizador. Además, al existir numerosas copias de ADNmt por célula –aproximadamente de 1000 a 10000 veces más que de ADN nuclear– es mucho más fácil recuperar este tipo de ADN en restos antiguos, sometidos durante largo tiempo a la acción degradativa del medio ambiente. A efectos identificativos, es importante señalar que la secuencia CRS o de Anderson (la misma que se emplea como refe-rencia) es la más común en poblaciones europeas.

3. 1. Resultados de la secuencia

En la siguiente tabla aparece el resultado de la secuencia de las dos cadenas del ADNmt de cada individuo. El ADNmt consta de dos cade-nas denominadas L y H que son complementarias. En el ADN las bases se aparean de la siguiente forma: A-T, T-A, C-G y G-C. El objeto de secuenciar ambas cadenas, pese a que la secuencia de una podría deducirse conociendo la de la otra, es comprobar la consistencia de las secuencias entre sí. De las 12 muestras estudiadas, sólo siete pro-dujeron un resultado positivo.

3. 2. Resultados

En general, siete resultados positivos de un total de 12 constituye una proporción muy satisfactoria. Más aún cuando la muestra CAST2 se encontraba parcialmente quemada y era improbable recuperar nada. En la tabla se presentan dos tipos de resultados –secuencias tipo

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Tabla 2. Distribución de la toma de muestras de ADNmt.

Anderson/CRS y secuencias con 16362C– que, como cabía esperar, corresponden a secuencias conocidas dentro de las poblaciones europeas actuales. Es necesario destacar que se ha estudiado un frag-mento contenido en la región HVR-I, no la totalidad, por lo que para el resto de las conclusiones de este estudio se ha supuesto que en el resto de HVR- I NO hay mutaciones.

Dentro de los cuatro yacimientos, sólo en el sepulcro primero no se obtuvo ningún resultado. En lo que respecta al sepulcro segundo, se pudieron obtener secuencias de COST1, COST3 y COST4, siendo las tres iguales entre sí e iguales a la secuencia consenso (Anderson o CRS). En este caso, se está seguro de que se trata de restos pro-cedentes de diferentes individuos puesto que cada pieza dentaria fue extraída directamente de una mandíbula diferente.

En el sepulcro tercero, los individuos 3COST1 y 3COST3 tienen una mutación identificativa (16362C). El individuo 3COST4, por el contrario, presenta una secuencia Anderson que le distingue claramente de los dos individuos anteriores, mientras que no se obtuvo nada para 3COST2. Las muestras de este yacimiento se encontraban como piezas dispersas contenidas en el interior de dos bolsas. El Dr. Alejandro Pérez-Pérez (Sección Antropología, Departamento Biología Animal, Universidad de

Secuencias genéticas matrilineales de los restos óseos humanos de la Costa Lloguera (Castellón)

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Muestra Yacimiento Tipo de

muestra

Cadena L Cadena H CAST1 Sepulcre Primer

del Castellet Navicular tarsiano izqdo. – – CAST2 “ Fragmento de hueso ilíaco – –

COST1 Sepulcre segon Costa-Lloguera

M2 inf. Anderson Anderson

COST2 “ M1 inf. – –

COST3 “ M3 inf. Anderson Anderson

COST4 “ M4 inf. Anderson Anderson

3COST1 Sepulcre tercer Costa-Lloguera

I1 inf. Izq. 16362T->C 16362A->G

3COST2 “ “ – –

3COST3 “ “ 16362T->C 16362A->G

3COST4 “ “ Anderson Anderson

LLOG1 Sepulcre segon Costa-Lloguera

Fragmento de calota

Anderson Anderson

Barcelona) fue requerido a fin de escoger piezas idénticas y de asegurar con ello que se trataba de diferentes individuos en los cuatro casos ana-lizados. Dando esta hipótesis por buena, puede concluirse que las tres muestras que presentaron resultado positivo (3COST1, 3COST3 y 3COST4) son individuos diferentes de los cuales 3COST1 y 3COST3 están relacionados por línea materna.

La muestra LLOG1 tiene una secuencia Anderson (CRS) igual que las anteriormente mencionadas.

3. 3. Valoración genético poblacional de los resultados: análisis de parentesco

Los resultados de secuencia de COST1, COST3 y COST4 pueden ser indicativos de una posible relación por vía materna entre estos tres individuos, si bien no pueden excluirse otras posibilidades.

Sobre una base de datos propia (E. F., comunicación personal), de un total de 1795 europeos, la frecuencia de CRS es 18,55%. Esto significa que la probabilidad de que los tres individuos COST1, COST3 y COST4, que poseen una secuencia de Anderson o CRS fueran idénticos por azar, suponiendo siempre que la distribución de frecuencias sea igual en el pasado que en la actualidad, es de 0,18553, lo cual equivale a 0,0063. Esta probabilidad es suficientemente pequeña como para apoyar la hipótesis de que los individuos COST1, COST3 y COST4 están relacio-nados genéticamente por vía materna. En términos probabilísticos, puede decirse que la probabilidad de que dichos sujetos hubieran sido muestreados aleatoriamente de una población donde la frecuencia de CRS fuera 18,55% es 0,0063. Dicho de otra manera, los tres individuos han sido muestreados de una población más restringida, en la que la fre-cuencia de CRS era bastante más alta. Si el problema se planteara, a modo de caso forense, según el ratio:

P (identidad de las tres muestras condicionada a su igualdad por descendencia)

P (identidad de las tres muestras condicionada a su igualdad por azar) Dado que la probabilidad de que tres individuos iguales por descen-dencia materna compartan el mismo ADNmt es 1, entonces el ratio sería 1/0,0063, que equivale a 159 o lo que es lo mismo 99,375% de probabilidad. Este valor, en caso de tratarse de una peritación forense, sería inferior a 400 o 99,75% de probabilidad –valor umbral que marca la ley, por ejemplo, en pruebas de paternidad– y por tanto podría ser considerado bajo o poco concluyente.

En lo referente al sepulcro tercero, la frecuencia de 16362C es 0,8% en población europea actual, de acuerdo con la base de datos antes mencionada. En este caso, la probabilidad de que dos individuos con la mutación 16362C sean iguales por azar es 0,0082, que equivale a una probabilidad de 6,4 x 10-5. Esta probabilidad es mucho más baja que en el caso anterior y, por tanto, apoya con más fuerza la

hipóte-44

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sis de que 3COST1 y 3COST3 están genéticamente relacionados por vía materna. En este caso, el ratio anterior sería 1/(6,4 x 10-5), que es 15625. o 99,9936%. Este valor, situado por encima del umbral de 99,75%, sería bastante más concluyente para afirmar que ambos individuos están relacionados genéticamente por vía matrilineal. Es importante señalar que la expresión “relacionados genéticamente por vía matrilineal” o “por vía materna” no equivale a “hermanos de madre”. El ADNmt hace indistinguible a toda la línea genética materna y es por tanto un marcador de linaje, no de individuo, de manera que, por ejemplo, los hermanos y los primos maternos de primer grado son indiferenciables. Teniendo esto en cuenta, otros grados de parentesco matrilineal, dejando al margen a los hermanos maternos, podrían ser igualmente considerados. Cabe también la posibilidad de que la iden-tidad mitocondrial de los grupos de individuos considerados se deba a una elevada frecuencia de las secuencias observadas, superior a la del presente, en la población de pertenencia de dichos individuos. Esto no implicaría una relación de parentesco aunque también podría implicar un parentesco en grado muy lejano.

4. CONCLUSIONES

La primera etapa cronológica del conjunto del Castellet de Castellón vendría indicada por los enterramientos múltiples, enterramientos que pertenecen al tipo de sepulturas en cueva que se dan desde el Neolítico hasta bien entrada la Edad del Bronce en toda la Comunidad Valenciana (Soler, 2002) y de la que tenemos constancia en la zona de la Plana de Castellón en el Cingle de la Cova Negra, el Bustal y les Forques, todos ellos de Borriol, la Font de la Salut de Castelló, Montornes y Jovellus en Benicasim o la Massadeta y els Castellets en Artana, por citar algunos de los más cercanos, así como los enterramientos del cauce del río Millars.

Los enterramientos colectivos, que conforman la primera fase de este conjunto arqueológico del Castellet, son los de la Costa Lloguera, la Joquera (Esteve, 1965) y los situados en el propio promontorio del Castellet. En este trabajo tan sólo tratamos los enterramientos de la Costa Lloguera que permanecían inéditos. Las características del material tan sólo permiten una aproximación a su cronología, basada en los paralelos que nos ofrecen algunas de las piezas recuperadas en los ajuares o por la singularidad de otras. Así, en el caso de los enterramientos de la Costa Lloguera, dichos elementos podrían estar indicándonos para el sepulcro primero una cronología del Calcolítico pleno, momento al que podría también pertenecer el sepulcro segundo, mientras que la vasija carenada, el material lítico y la cuenta de variscita del sepulcro tercero nos podrían llevar, conforme ocurre en otros enterramientos de Artana (Mesado, 2001), a un momento del Campaniforme tardío o al Bronce antiguo (Oliver et alii, 2005).

En cualquier caso, la alteración de los niveles existentes en las cue-vas, la escasez de elementos de datación en los ajuares, así como el

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amplio contexto al que remiten, sólo nos permiten apuntar datos cro-nológicos más que centrar la cronología de los conjuntos funerarios atribuidos al conjunto arqueológico del Castellet. Habría que tener en cuenta el alto número de factores que apuntan hacia el Calcolítico en los enterramientos de la Joquera y de la Costa Lloguera, frente a la escasez de los que los hacen llegar a la Edad del Bronce. En cam-bio, en el asentamiento son escasas las piezas que podemos atribuir a la fase Calcolítica de hábitat, todos ellos concentrados en el legado F. Esteve. Quizá se deba a que el posible asentamiento del tercer milenio se localizara en una zona algo más desplazada de la ladera en donde se ubica el yacimiento del Castellet, y que no se ha localizado o ha desaparecido.

Parece existir cierta selección de los individuos que se entierran en estos tipos de sepulturas (Soler, 2002, pp. 103-104), aunque se desco-noce el carácter de la selección. Es presumible que se trataría de indi-viduos con cierto prestigio social y económico. Estaríamos, por tanto, ante unos enterramientos de individuos pertenecientes a la “elite” social de los grupos humanos calcolíticos, con todas las reservas que hay que tener a la hora del empleo de las nomenclaturas de carácter social debido al desconocimiento que tenemos de la composición de las sociedades del Calcolítico en general y del Calcolítico valenciano en particular.

Los análisis de ADN mitocondrial han demostrado por primera vez que estos enterramientos corresponden a una misma familia, y contraria-mente a lo que se podría pensar, debido a que la mayoría son varones, estos análisis genéticos señalan una línea sucesoria matrilineal. La línea sucesoria matrilineal no implica un matriarcado, como se planteó cuando Johann J. Bachofen los consideró en el siglo XIX; quizá, debido al género de los enterrados, estemos ante un avunculado. Esta estruc-tura de parentesco se estudia ya en el XIX, y aunque inicialmente se relaciona tan sólo con un régimen matrilineal, posteriormente se com-probó que también existía en regímenes patrilineales. Radcliffe Brown (1952) en su obra Estructura y función de las sociedades primitivas indica dos tipos de avunculado. En el primero el hermano de la madre ejerce la autoridad familiar y, por tanto, el sobrino le debe respeto y obediencia. En el segundo tipo, el hermano de la madre representa la familiaridad y mantiene una relación de confianza e igualdad con el sobrino. En este caso el padre biológico tiene un mayor papel en la relación familiar, al contrario que en el primer caso. Para C. Lévi Strauss (1949), el avunculado es uno de los cuatro tipos básicos de parentesco (relación tío/sobrino). Para este antropólogo, el hermano de la madre es el dador de mujeres, sin él la alianza no existe. El intercambio de mujeres a través del hermano es la posibilidad de alianza entre dife-rentes grupos humanos. Así pues, en el avunculado los varones domi-nan los asuntos familiares a través del hermano de la mujer, es decir, el tío tiene la potestad sobre el sobrino, por lo que la residencia familiar es tal vez también una avunculocalidad. Esta organización es propia de grupos en donde los maridos procreadores se dedican a la caza, a la guerra, o ambas cosas, y están ausentes durante la gran parte del

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tiempo del grupo familiar, o incluso puede ser que ni siquiera perte-nezcan a él. Es un sistema basado más en lo biológico que en lo social, la alianza esposo-esposa es muy débil.

Por tanto, puede ser que estas cuevas correspondan a enterramien-tos de personajes de elite, que denuncian la presencia de una jerar-quía dentro de la comunidad en un momento del Calcolítico, cuevas que son el lugar de enterramiento exclusivo de un linaje.

La presencia de elementos de prestigio, como puede ser la cuenta de tonelete de variscita, que durante el Neolítico pudo alcanzar un valor de intercambio y, por tanto, de diferenciador de estatus social, abunda en la importancia social que tenían las personas enterradas en la covacha. Lo mismo ocurre con el botón de marfil en la sepultura de la Joquera (Esteve, 1965, fig. 5). El hecho de que los enterramien-tos fueran revisados por un arqueólogo cuando ya estaban saquea-dos no permite extraer muchas conclusiones en relación con su contenido. Estamos ante unos enterramientos que tienen sus parale-los en la zona sur, como es el caso de parale-los enterramientos de la Muntanya Assolada de Alzira o la Muntanyeta Cabrera de Torrent, es decir enterramientos en grietas y covachas cercanas a un poblado de la Edad del Bronce, y con una cronología de finales del Calcolítico o inicios del Bronce Valenciano, enterramientos que son una continua-ción entre los dos períodos históricos tal y como ya se ha planteado en otras ocasiones (Martí et alii., 1995). Hay que señalar el parale-lismo entre la composición del ajuar del enterramiento en cueva de la Muntanya Assolada y la del sepulcro primero de la Costa Lloguera, ambos formados por un cuenco de parecidas características, puntas de flecha y cuentas de collar (Martí et alii, 1995, fig. 4).

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* Catedrático de Pré-História e Arqueologia at the Open University (Lisbon). Centro de Estudos Arqueológicos do Concelho de Oeiras (Câmara Municipal de Oeiras). Fábrica da Pólvora de Barcarena. Estrada das Fontainhas. 2745-615 BARCARENA. Portugal. [email protected]

João Luís Cardoso*

ABSTRACT

At the main Chalcolithic settlements of Estremadura, the agri-cultural potential enhanced through successive improvement of production technologies created an economic surplus that needed to be defended. This situation originated the cons-truction of complex defensive systems in the Estremadura and in other regions of the country, during the third millennium BC particularly well preserved at Leceia, Vila Nova de São Pedro and Zambujal.

KEY-WORDS

Chalcolithic, agriculture, fortification, Leceia, Portugal.

RÉSUMÉ

Le développement agricole et des technologies de production observées pendant le 3ème millénaire a. C. dans les principaux sites fortifiées de l´Estremadura portugaise, ont conduit à un surplus économique qui nécessitait d´être défendu. Ce contex-te socio-économique a été à l’origine des puissancontex-tes fortifica-tions rencontrées à l’Estremadura et particulièrement bien pré-servées à Leceia, Vila Nova de São Pedro et Zambujal.

MOTS-CLES

Chalcolithique, agriculture, fortification, Leceia, Portugal.

The chalcolithic fortified site

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