Media and democracy: competing theories and tenets
2.6. The globalisation debate and the case of the state
El análisis del concepto de patria y de las nociones afines al mismo debe necesariamente abarcar la visión del Estado italiano en relación con las comunidades emigradas44.
Como ya hemos planteado en el capítulo I, desde la década del veinte, el gobierno fascista debió hacerse cargo no solo de la realidad italiana, sino también de la gran masa de emigrados dispersos en distintos países y continentes45. Si bien las causas que
43 La ‘religión’ popular que reemplazó al catolicismo (o mejor en combinación con este) fue la del ‘patriotismo’ y del nacionalismo. Por otra parte, debemos recordar el significado que adoptó el término ‘patriota’ durante la Revolución francesa (significaba, por supuesto, ‘liberal’, pero con un concreto significado nacional) y, como este, a través de las luchas del siglo XIX, fue reemplazado por el de ‘republicano’ a causa del nuevo significado adoptado por el término patriota, que se convirtió en monopolio de los nacionalistas y de la derecha en general.
44 Dado que nuestra investigación se centra en el estudio discursivo del concepto de patria en los libros escolares del fascismo, creemos conveniente examinar solo el extremo de la enunciación y, por lo tanto, la posición del Estado italiano en ese sentido, por cuanto la exploración de la idea de patria y nación desde el margen receptor de los textos constituiría otro tipo de análisis, que no forma parte de los objetivos del presente trabajo. En otros términos, analizaremos las ideas y su mayor o menor puesta en práctica y la retórica del régimen, sin tener en cuenta las realizaciones concretas y, menos aún, sus efectos.
45 En el comienzo del capítulo I hemos señalado que, además de asentarse en naciones americanas como Argentina, Brasil, Estados Unidos y Canadá, la emigración italiana se estableció en países europeos como Suiza, Bélgica y Francia e inclusive en Australia.
impulsaban a los italianos a abandonar su país en busca de mejores condiciones de vida fueron mutando en virtud de circunstancias económicas, políticas y sociales internas e internacionales, los principales motivos del primer gran aluvión migratorio fueron, por un lado, la crisis internacional que afectó la agricultura europea entre 1873 y los últimos años del siglo XIX, que provocó la disminución de la ocupación agrícola a raíz de la importación de cereales americanos y australianos a bajo costo y, por otro, la presión fiscal y las transformaciones políticas, sociales y económicas que afectaron especialmente a las regiones incorporadas al reciente Reino de Italia. Con posterioridad a la repatriación de numerosos jóvenes que regresaban a su país de origen para intervenir en la Primera Guerra Mundial –lo que provocó una drástica reducción en la proporción de emigrantes–, el flujo migratorio volvió a incrementarse a causa de la crisis de la postguerra hasta la consolidación del fascismo en el poder.
El régimen puso en marcha iniciativas para obstaculizar la emigración, en concordancia con las políticas de incremento demográfico y fortalecimiento de la economía que formaban parte de su proyecto de gobierno. Al mismo tiempo, lanzó una serie de estrategias de fortalecimiento de la identidad italiana –identificada completamente con el fascismo– en las colonias en el extranjero. Para ello, se ocupó de construir una nueva imagen de los emigrados, tratando de sepultar los antiguos estereotipos y modelos identitarios para suplantarlos por otros de corte fascista. Pretelli (2008) afirma que, con este propósito, se enfatizó el valor de la noción de italianidad. En el apartado referido a la proyección del fascismo en los países de inmigración italiana hemos expresado que, además de indicar la pertenencia al Estado italiano, este concepto aludía al sentimiento y la responsabilidad de pertenecer a esa nación y de transmitir a las nuevas generaciones la cultura y el afecto por la madre patria. La neta correspondencia existente entre patria y fascismo (Cavarocchi, 2010) influyó en la idea de italianidad al punto tal que quienes no comulgaban con la ideología del partido no eran considerados parte de la comunidad nacional. Devoto (2008) coincide en destacar que el mito más difundido entre las comunidades italianas poco politizadas era el de la patria, impulsado a través de mitos tradicionales, como el del Risorgimento o la Primera Guerra Mundial.
A fin de contrarrestar los tradicionales estereotipos negativos referidos a los emigrados, el fascismo procuró mostrarse a los italianos en el exterior como un modelo de patriotismo, sobriedad, autodisciplina y trabajo. Para ello, se destacaba a los italianos que habían emigrado sin recursos y habían hecho fortuna en el exterior gracias a su empeño y su espíritu emprendedor, así como también se difundían sistemáticamente
110 Mariela Andrea Bortolon libros escolares del fascismo italiano (1930-1943)La construcción discursiva de la patria en los
decálogos de conducta, como el que citamos en el marco contextual de este trabajo y como el siguiente, publicado en la revista francesa La Nuova Italia en 1924, en el cual aparece la idea de patria:
1.La patria è una sola. La tua patria è l’Italia. Nessun altro paese deve essere da te
amato come l’Italia.
2.Non nominare mai il nome della patria senza reverenza. Esalta le glorie della tua
Italia, che è una delle più antiche, nobili, civili, nazioni del mondo. Non ti lamentare se l’hai abbandonata per cercare altrove ciò che essa non ti ha potuto dare.
3.Ricordati di celebrare solennemente le feste nazionali. ...
4.Onora i rappresentanti ufficiali del tuo paese. Offendendo loro, offendi un poco la
tua patria; rispettali anche se, talvolta, ti possono spiacere. ...
5.Non togliere un cittadino alla patria cancellando in te la coscienza e il sentimento
di italiano.
6.Non insidiare, per bassa invidia, l’autorità e il prestigio dei connazionali che
occupano cariche onorifiche. (...) Paga di buona voglia, e in proporzione dei tuoi doveri il necessario obolo alle Società italiane di beneficenza e di mutuo soccorso. ...
7.(...) Educa i tuoi figli nel culto dell’Italia. Obbligali a parlare, leggere e scrivere la
lingua materna e a studiare la storia d’Italia: inviali di preferenza alle scuole italiane; compra buoni libri italiani. ...
8.Sii orgoglioso di dichiararti, sempre e in ogni occasione, italiano di origine e di
sentimento, e sii rispettoso senza servilità verso coloro che ti ospitano.
9.Non preferire la merce straniera, ma procura di comperare e di far comperare, di
consumare e di far consumare sempre generi e merci che siano stati prodotti e lavorati in Italia.
10. Non desiderare la donna straniera; sposa di preferenza un’italiana. Con essa
e per essa potrai conservare nei tuoi figli il sangue e la lingua dei tuoi padri, anche
se il destino costringerà te e i tuoi discendenti a rimanere lontani dalla patria.46 (I
dieci comandamenti dell’italiano all’estero, citados en Cavarocchi, 2010, p. 33)
46 1. La patria es una sola. Tu patria es Italia. No deberás amar a ningún otro país como amas a Italia.
2. Nunca menciones el nombre de tu patria sin una reverencia. Exalta las glorias de tu Italia,
que es una de las más antiguas, nobles, civiles naciones del mundo. No te lamentes si la abandonaste para buscar en otro lado lo que ella no te pudo dar.
Estos preceptos sintetizan lo que venimos puntualizando desde el capítulo I: el mandato de vivir dentro de una colectividad cerrada, en la cual priman el afecto por la patria natal, sus representantes y su cultura, excluyendo toda posibilidad de integración con la gente, las instituciones y la cultura del país anfitrión. Se trata, pues, de los mandamientos impuestos por una “religión civil totalitaria”, tal como asevera Gentile (2002, 2007), que ratifica la sumisión hacia las jerarquías y la necesidad de proteger la italianidad, como una suerte de estrategia política destinada a construir el Estado-nación fascista incluso fuera de los límites territoriales de Italia, tal vez con la aspiración de propagar los mitos de la nación, de la supremacía italiana y de la misión de Italia en el mundo, sobre los cuales hemos discurrido anteriormente.
La patria constituye, pues, para el fascismo, la tierra natal que algunos italianos debieron abandonar a causa de distintos inconvenientes coyunturales, la cual debe ser honrada y venerada más allá de sus límites físicos. Comunidad, territorio, afecto, historia y tradiciones son los elementos que están presentes en la representación de patria que construye el fascismo, los cuales indudablemente aflorarán en las lecturas destinadas a los niños que concurrían a las escuelas italianas en el exterior.