5. Case studies 48
5.2 Case study 2: The ‘WEF-Climate nexus’ approach as a framework for systems thinking
5.2.2 Governance challenges and needs for the WEF Nexus 61
Riascos
María del Pilar Valencia y Mariuyeni Ceballos Estudiantes VIII semestre de Antropología Seminario de Estudios afrocolombianos Universidad del Cauca.
Resumen:
El vivir está contenido por sentires y percepciones que hacen parte de la manera como cada persona reflexiona acerca de sus vivencias y anhelos, pero también, con respecto a los motivos que la impulsan a continuar.
Se habita en determinados contextos sociales, en los cuales se entrelazan encuentros de colectividad, pero muchas pobla- ciones carecen de apoyo y por ende, sus habitantes no tienen trabajo, junto con la carencia de lugares para la educación, entre otros.
Lo anterior se refleja en algunas poblaciones afrocolombianas, las cuales migran hacia las ciudades buscando nuevas oportu- nidades y experiencias.
Por lo tanto, en éste artículo se aborda el tema de las migracio- nes, ya que varias poblaciones afrocolombianas se han dirigido hacia la ciudad en busca de otras alternativas; además, se da a conocer la etnografía realizada a Jenner Jesús Riascos, joven proveniente de López de Micay, el cual nos relató sus experiencias y memorias con respecto a la salida de su zona y su llegada a la ciudad.
Palabras claves:
Migración, ciudad, Memoria, afrocolombianos.
Introducción
Son muchas las rutas que recorremos en nues- tro diario vivir y en ellas, la colectividad permite acercamientos recíprocos entre los seres humanos, entretejiendo las experiencias y los sentires que se presentan ante las interacciones, dejando como resultado, el apreciar las diversas percepciones, pero sobre todo, las vivencias que han sido posibles, las cuales se mantienen en la memoria de las diferentes poblaciones, constituyendo parte fundamental en los encuentros culturales y en la manera como se re-
conocen, pero sobre todo, en el compartir recuerdos que han sido transmitidos generacionalmente. Por lo tanto, todas las poblaciones tienen sus recuer- dos y memorias en torno a hechos que de una u otra manera, los encaminaron hacia situaciones presentes o influyeron en los cambios, resaltando que en el pa- sado, se presentaron muchas situaciones de exclusión social por medio de los estereotipos, las segmenta- ciones y los prejuicios hacia poblaciones enteras, lo cual se sigue presentando en el hoy, desde diferentes medios o actos.
De ésta manera, algo que marcó profundamente al continente americano y especialmente a Colombia, ha sido la esclavitud, impuesta hacia los nativos americanos que habitaban éstas tierras y hacia los africanos que fueron traídos a finales del siglo XV, obligándolos a actuar e identificarse según lo impues- to, dándose ésta situación en la época de La Colonia, en donde los llamados colonizadores, establecieron categorías diferenciales hacia los habitantes, con denominaciones como indígenas, negros y blancos, lo que causó fragmentación y alejamiento entre los mismos.
Nos parece muy importante hacer referencia al libro llamado Las Venas Abiertas de América Latina del
escritor Eduardo Galeano, en el cual expresa que para el caso de las Islas del Caribe
(…) los indígenas fueron completamente extermi- nados en los lavaderos de oro, en la terrible tarea de revolver las arenas auríferas con el cuerpo a medias sumergido en el agua, o roturando los campos hasta más allá de la extenuación, con la espalda doblada sobre los pesados instrumen- tos de labranza traídos desde España. Muchos indígenas de la Dominicana se anticipaban al destino impuesto por sus nuevos opresores blancos: mataban a sus hijos y se suicidaban en masa (Galeano, 2007: 31)
Para el caso de los africanos cuando llegaron al Bra- sil, expresa lo siguiente
Los esclavos se llamaban “piezas de indias” cuando eran medidos, pesados y embarcados en Luanda; los que sobrevivían a la travesía del océano se conver- tían, ya en el Brasil, en “las manos y los pies” del amo blanco. Los negros morían rápidamente, sólo en casos excepcionales llegaban a soportar siete años continuos de trabajo. Eso sí: antes de que cruzaran el Atlántico (…) los bautizaban a todos (Ibid).
De ésta manera, se estableció la fragmentación, ba- sándose en la supuesta inferioridad de las personas
que no eran consideradas “civilizadas” y por ende, las costumbres, simbolismos y creencias, fueron rechazadas y relacionadas con prácticas paganas que debían ser abolidas, pero sobre todo, se crearon límites que causaron segregación entre la gente. Para el caso de las personas provenientes del continente africano en la condición de esclavos, los llamaron “negros” de manera peyorativa, ya que al categorizarlos de aquel modo, los percibieron con inferioridad y sufrieron la estigmatización por el color de piel, pero también por sus prácticas cul- turales como rituales, bailes y otros aspectos que permitieron a la Iglesia, juzgarlos y relacionarlos con el vínculo que supuestamente ellos sostenían con el diablo, lo que valió para despojarlos de toda cualidad humana y justificar el trato cruel que les daban los represores.
De ésta manera, la lúgubre experiencia de los afri- canos encaminados hacia América, pero obligada- mente, conlleva a pensar en las diversas situaciones funestas que debieron soportar al llegar a su nuevo habitar, junto con todas las consecuencias produ- cidas, después de que pisaron y empezaron a dejar huella en aquellos nuevos contextos, a los cuales se fueron adaptando bajo presión y tiranía, por parte de sus opresores.
Sin embargo, es de resaltar especialmente, el hecho de que hubo un gran encuentro de percepciones y costumbres diferentes entre las poblaciones que estaban habitando el territorio; entonces, a pesar de tanta opresión e imposición, los africanos lucharon por no olvidar características de sus tradiciones y de esa manera, continuar con prácticas y percepciones fundamentales en la cosmovisión, pero poco a poco, se dio ese acercamiento y de todas las poblaciones algo se acogió, ya que si bien es cierto, cada pobla- ción comparte su día a día, contenido por rituales, costumbres, recuerdos y modos particulares de reac- cionar ante hechos que ocurren, pero se establecen lazos con poblaciones que habitan otros contextos, dejando como resultado, experiencias y además, éstos hechos son importante para comprender los
intercambios culturales.
Por lo tanto, aquellas vivencias causaron modifica- ciones en muchas partes de sus costumbres y en sus modos de vida, ya que adoptaron diversas caracte- rísticas de las poblaciones con las que mantenían contacto constante, lo cual generó como resultado, la dispersión de sus desenvolvimientos culturales que se entrelazaron, con las demás expresiones de colectividad entre los habitantes de los diferentes contextos; además, desde esa época, se empezaron a presentar también cambios en cuanto a lo biológico y por lo tanto, se desplegó un contenido de varias partes de las poblaciones en las nuevas generaciones del contexto nacional.
Sin embargo, la discriminación hacia estas poblacio- nes siguen causando rechazo y prejuicios, tal como lo expresa Germán Colmenares
Las manifestaciones de racismo, sutiles o explí- citas, no han afectado todavía un sentimiento de unidad nacional colombiano, por ejemplo, y generalmente permanecen disimuladas detrás de otras formas de discriminación social. (…) El mercado de trabajo o las oportunidades de ascenso social son lo suficientemente estrechos todavía (…) (Colmenares, 1991:29).
Aún si nos esforzáramos por eliminar esas tendencias de discriminación por el color de piel, habrían otras formas que impedirían la igualdad social y con ello, el acceso a las mismas oportunidades al no reconocer los derechos de cada individuo colombiano tanto del sector rural como del urbano, porque aunque cueste reconocerlo, no se han dejado los estigmas del pensamiento colonial, que inducen a creer que de su color depende el grado de inferioridad, capacidades, habilidades e inteligencia para acceder al mercado laboral.
Actualmente, resulta sorprendente que se excluya a un individuo por su pigmentación de piel y sus costumbres, por no tener las características de ese
modelo impuesto que controla los gustos y por ende, se ignora y se excluye a muchos que luchan por sobrevivir en una sociedad más exigente y contro- ladora, causando que se olvide el verdadero sentido del acercamiento, que consiste en recibir buenas energías y escuchar a los demás, respetando, com- partiendo y conociendo cada día sus pensamientos, percepciones y sentires ante el vivir.
Es de tener en cuenta, que por el hecho de haber sido traídos como esclavos y juzgados bajo percepcio- nes prejuiciosas, no se reconocía ese compartir colec- tivo, los reprimían y discriminaban; además, a pesar de haber pasado ya 162 años desde que se abolió la esclavitud, las consecuencias siguen presentes, pues a muchas de las poblaciones afrocolombianas, las perciben por medio de algunos estereotipos que afectan sus diversas maneras de relacionarse y muchas viven bajo condiciones precarias por falta de trabajo, salud, educación y por ubicarse en sitios de difícil acceso o por el desplazamiento forzado, resaltando que son varias las personas que se han dirigido a la ciudad, para encontrar posibilidades que le permitan educarse y lograr contribuir de alguna manera a sus poblaciones de origen.
Ahora bien, poco a poco, por medio de reflexiones colectivas, luchas y de reclamos por parte de éstas poblaciones, se presentaron cambios que fueron per- mitiendo que participaran masivamente y también, se reconoció que desde que llegaron, han contribui- do a la nación tanto social como culturalmente. Por lo tanto, ahora las nuevas generaciones partici- pan mayormente e interactúan dentro del contexto nacional colombiano, pues no sólo están en zonas ru- rales, en donde cultivan diversos productos agrícolas y viven colectivamente, sino también en urbanas, de- bido a que han viajado en busca de nuevas oportuni- dades para poder alcanzar sus objetivos y conseguir más ofertas de empleo que mejoren su situación y la de su familia.
De ésta manera, nuestra intención es enfatizar en el tema de las poblaciones afrocolombianas, en cuanto a las migraciones hacia la ciudad, ya que por los acontecimientos pasados, la mayoría habitaban en zonas rurales, pero desde hace algún tiempo, lo urbano ha sido visto como otra alternativa para tra- bajar, participar y estudiar, viendo en la educación, una herramienta de conocimiento académico que les brinda la ciudad, para luego volver y contribuir a que se den muchas oportunidades en los diferen- tes pueblos, aunque es relativo y depende de cada persona, ya que muchas se radican en la ciudad, pero aun así, están pendientes de sus familias y amigos que se quedaron trabajando en la tierra, para seguir alimentando tanto el cuerpo como el alma, al realizar lo que les gusta y compartir sus costumbres entre todos los habitantes.
Por lo tanto, para lograr tener un acercamiento a la experiencia de migrar de una zona rural a una urbana, decidimos realizar la etnografía con Jenner Jesús Riascos Riascos, joven proveniente de la Costa Pacífica que vive en Popayán desde hace 11 años; el acercamiento se dio el día 12 de julio del 2012 y fue un encuentro que nos permitió tener la oportunidad de escuchar sus vivencias, las cuales reflejan el gran recorrido que ha realizado desde que salió de su habitar inicial, encaminándose hacia Popayán, con el gran anhelo de estudiar una carrera universitaria. Si bien es cierto, en Colombia se habla de igualdad, pero aún falta mucho para que haya un respeto entre todos sin rechazos o barreras que impidan un acerca- miento, buscando una equidad que permita el vivir sin tanto sufrimiento y sin miedo a saber que quizás, muchas familias no tienen techo, alimento y son relegadas a un segundo plano, porque falta que las necesidades básicas, junto con otras oportunidades, sea lo primero, tratando de no seguirle el camino al control que incita al individualismo o al rechazo por pensar diferente.