THE REST OF THE WORLD
3.4 Graphics | Visual elements
Los mitos antiguos, por tanto, no se han hecho obsoletos por los avances científicos. Ellos, y el inconsciente colectivo que estudian, incluyen la “sabiduría de edades que yacen dormidas en el cerebro” y así ofrecen una guía valiosa para la vida humana. Influidos por la teoría jungiana, muchos estudiosos están investigando los antiguos mitos de la sabiduría. Existe un particular in- terés en los mitos de lo femenino, para balancear lo que se percibe como una sobreestimación de los valores masculinos en la cultura occidental (por ejemplo, Bolen, 1984; Goldenberg, 1979; Lauter y Rupprecht, 1985; M. Stone, 1976; D. S. Wehr, 1987; Whitmont, 1982). Sin embar- go, los mitos antiguos pueden ser insuficientes; también necesitamos de nuevos mitos que nos guíen a través de los nuevos retos de nuestra época (Atkinson, 1991; DeCarvalho, 1992; May, 1991). Cuando mucho, la creación de mitos es un proceso activo y vital de la cultura humana. De acuerdo con Jung, cuando los humanos pierden la capacidad de mitificar, pierden contacto con las fuerzas creativas de su ser.
Los mitos modernos son descritos por varios estudiosos junguianos, incluyendo el mitólogo Joseph Campbell (1972). Los ejemplos incluyen la película La guerra de las galaxias(Ryback, 1983) y otros trabajos de ciencia-ficción. Uno de los estudiantes de Campbell, George Lucas, ha producido una serie de películas bien conocidas que son los mitos modernos, incluidas Caza- dores del arca perdida, Indiana Jones y el templo de la Perdición, e Indiana Jones y la última cruzada. (Esta última se extiende a la leyenda medieval, el Santo Grial.) El carácter de la serie televisiva Doctor Who ha sido interpretado como una versión moderna del héroe mítico (Stan- nard, 1988). El cambio tecnológico y social ha hecho algunos mitos obsoletos y la conciencia que nutren peligrosa. Enfrentamos nuevos peligros, tales como la amenaza de un holocausto nuclear, que demandan nuevas maneras de pensar (Kull, 1983; Mack, 1986; Perlman, 1983). La crea- ción de nuevos mitos, en la tradición junguiana, puede ser nuestra guía para desarrollar nuevas formas de relaciones con el inconsciente humano colectivo y con las experiencias históricas de nuestra época. Un analista junguiano, por ejemplo, exalta la película de Spielberg (1993), La lista de Schindlerpor su enfoque del holocausto; la historia permite al espectador experimentar el dolor y la vergüenza sin una confrontación con estas emociones, que son tan directas que puedan abrumar, proporcionando “un rito sanador de la visión” (Beebe, 1996).
Los mitos son centrales para el proceso psicoanalítico como Jung lo entendió. Fuera de la corriente, en los centros de entrenamiento alternativos, fluye un respeto por la mitología como una herramienta necesaria para entender la psique y para entrenar a los psicoterapeutas (Lu- koff, 1997). Esto contrasta con la corriente principal de la psicología, la cual pone énfasis en las actitudes científicas. Sin embargo, existe algo de base para el diálogo cada vez mayor entre es- tos dos campos. Aun cuando la psicoterapia es descrita como un proceso de ayuda para que los clientes construyan una nueva historia o narrativa de la vida (Frank y Frank, 1991), algunos psi- cólogos orientados a la investigación están analizando las historias de la vida de los sujetos para obtener introspección sobre sus propias vidas (Lukoff, 1997; McAdams, 1988).
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ERAPIALa terapia junguiana, como el psicoanálisis freudiano, se enfoca en gran medida en los sueños y en el material simbólico. A diferencia de Freud, Jung no pone énfasis en el pasado o en los orígenes infantiles de la dificultad psicológica. Jung descartó el diván freudiano. Prefirió un en- cuentro cara a cara entre el terapeuta y el paciente. Esto reflejaba su convicción de que el tera- peuta no debería esconderse detrás de la autoridad y de un disfraz de objetividad científica.
Jung trató al inconsciente como un aliado y no como un enemigo. Sus energías pueden ser creativas, no destructivas. La dirección del crecimiento, en la terapia y afuera, es hacia una ma- yor totalidad. Las partes de la psique que se han separado del todo deben ser recuperadas e in- tegradas con el resto de la personalidad. Con frecuencia las piezas aisladas toman la forma de complejos. Éstas son redes de emociones y pensamientos que están en conflicto y en el in- consciente. Se centran alrededor de un tema común (tal como el complejo de madre o el com- plejo de héroe), lo cual es con frecuencia un arquetipo (Edinger, 1968). La terapia se dirige hacia la integración de este material con el resto de la personalidad.
¿Cómo se descubren los complejos? Éstos pueden aparecer en síntomas o en sueños. Tam- bién pueden ser evocados a través de la prueba de asociación de palabras(WAT, por sus si- glas en inglés), que desarrolló Jung (1973), un enfoque que lo llevó, en su momento, a la fama internacional por su trabajo experimental y que ha sido descrito como el precursor de la ciencia cognoscitiva moderna (Noll, 1994). En esta prueba, el paciente escucha una palabra y se le pi- de que diga lo que se le venga a la mente. Las asociaciones inusuales y los retrasos al responder indican que un complejo psicológico puede haber sido activado. Esta prueba fue, incidental- mente, una influencia sobre Hermann Rorschach, un colega de Jung en el hospital Burghölzli, en su desarrollo de la famosa prueba de manchas de tinta de Rorschach (Pichot, 1984).
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Capítulo 3 JUNG: Psicología analíticaLa técnica de asociación de palabras ha sido elaborada en investigaciones subsecuentes (Zivkovic, 1982). En un estudio, sujetos universitarios sirvieron como jueces. Se les pidió que decidieran cuál de los protocolos de asociación de palabras fue producido por un “sospecho- so” que había actuado el papel de ladrón. Los resultados sugirieron que la gente que realiza la tarea de una manera juguetona, heurística, en lugar de una manera lógica, fue más exitosa (Do- llinger, Levin y Robinson, 1991). La interpretación clínica, también, requiere de intuición.
Sueños
Jung, como Freud, consideró a los sueños como productos del inconsciente. Con frecuencia los pacientes tienen sueños al principio del análisis que, en efecto, son declaraciones del incons- ciente de la tarea terapéutica. Los sueños también reflejan una enfermedad física (R. A. Lock- hart, 1977). Debido a que el inconsciente junguiano incluye múltiples niveles, personales y colectivos, varias clases de sueños pueden ser distinguidas. Muchos sueños revelan los comple- jos emocionales no resueltos. Estos sueños, los cuales tocan al inconsciente personal, se compa- ran con los sueños freudianos, aunque Jung (1974) no los interpretó de manera sexual. Otros sueños llegan al inconsciente colectivo e incorporan la imaginería arquetípica. La investigación su- giere que los neuróticos (medidos mediante el inventario de la personalidad de Eysenck) tienen menos sueños arquetípicos, mientras que los tipos intuitivos (medidos mediante el inventario de tipo Myers-Brigss, descrito posteriormente) tienen más (Cann y Donderi, 1986). De acuerdo con Jung, ocasionalmente, los sueños no son del todo personales sino parecidos a los “grandes sueños” de los indios americanos: mensajes a la humanidad, con el individuo sólo como medio de recepción.
La interpretación de los sueños involucra tres etapas. Primero, el soñador recuerda el sueño, relata todo en detalle. Segundo, en la amplificacióndel sueño, el soñador elabora las imágenes del sueño, describe asociaciones de la gente y los símbolos incluidos en el sueño (Mattoon, 1978). Los junguianos con frecuencia agregan una tercera etapa, la imaginación activa, en la cual el soñador continúa con la imaginería del sueño en la fantasía diurna, agregando nuevos episodios o de otra forma continúa el trabajo simbólico hacia el crecimiento personal que em- pezó en el sueño.
Jung interpretó a todas las personas y los símbolos del sueño como aspectos de la psique del soñador. La manera en que interactúan en el sueño describe los esfuerzos y los obstáculos en el desarrollo de la tarea de la individuación. Por ejemplo, el sueño de explorar el sótano olvidado desde hace tiempo y estar asustado por los monstruos que viven ahí puede reflejar el temor de una persona de explorar el inconsciente. Muchos sueños pueden ser interpretados de acuerdo con el principio de compensación (Jung, 1974; M. F. Mahoney, 1966). Esto es, el sueño presenta ideas o emociones que suplen las limitaciones de la consciencia. Tales sueños, si se les entiende, impulsan al soñador a tener un enfoque más balanceado de los aspectos de su vida actual. Jung (1961) describió uno de sus propios sueños en los cuales él miraba hacia un valle y, esforzando la mirada, vio a uno de sus pacientes. Interpretó este sueño, de acuerdo con el principio de la compensación, y le dio el significado de que en la vida real él había estado “viendo” al paciente con una actitud condescendiente. Esa interpretación, que compartió con el paciente, dio lugar a un cam- bio en la actitud de Jung hacia su paciente, lo cual facilitó el progreso terapéutico.
Para los sueños que reflejan principalmente los complejos personales, este nivel de interpre- tación del sueño es todo cuanto es necesario o apropiado. Para los sueños que alcanzan el in- consciente colectivo, la familiaridad con el lenguaje arquetípico simbólico es esencial para amplificar las imágenes del sueño.