Chapter 3: Systematic review
3.6 Discussion
3.6.8 Handling missing data
racionalidad en ciencias sociales y el abordaje de la acción social
1.1. Concepto de racionalidad y tipos de acción racional
En principio recuperamos el concepto de racionalidadque plantea Jür- gen Habermas (1999a). Para este autor el carácter racional de una emi- sión o manifestación está dado por la vinculación de la misma a una pretensión de validez susceptible de crítica por parte de otros miembros de la comunidad en la cual esta tiene lugar. Estas pretensiones de validez varían según los contextos de acción, lo que implica que el concepto de racionalidad no puede ser tomado en un sentido individualista, ahistó- rico o universal sino que precisa de “una consideración de tipo socioló- gico” (Habermas, 1999a: 70). Esto equivale a plantear que no puede evaluarse una argumentación si no se comprende el sentido de la em- presa a cuyo servicio está en cada caso la argumentación, así como el contexto social en el que la misma tiene lugar.
Habermas distingue cuatro tipos de acciones racionales. Cada una de ellas presupone distintas relaciones del sujeto con el mundo y estas relaciones marcan la racionalidad de la interpretación por parte de un intérprete (Habermas, 1999a: 147). En forma sintética estos tipos de acción son:
a)Acción teleológica o acción con arreglo a fines: cuando el sujeto rea- liza la acción buscando un fin determinado, o hace que se produzca un estado de cosas deseado eligiendo en una situación dada los medios más congruentes. El concepto se amplía y se convierte en “acción estratégica” cuando en el cálculo que hace el agente para alcanzar el fin deseado in- tervienen también las expectativas de acción o decisiones que puede rea- lizar al menos otro agente que también actúa con vistas a realizar sus propios fines. El mundo con el que se vincula el agente es el mundo ob- jetivo o más bien, convendría plantearlo como el mundo material, el mundo de las “cosas”. El criterio de validez que marca la racionalidad y orienta la acción o manifestación en este caso es el éxito, que se mide por la eficacia entre el fin buscado y el fin alcanzado.
b)Acción normativa, o acción regulada por normas: con ella el actor orienta su acción a partir del reconocimiento de una norma o regla exis- tente en un grupo social. El agente se vincula aquí con el mundo social.
El criterio de validez racional intersubjetiva en este caso es la “rectitud moral”.
c) Acción expresiva, o acción dramatúrgica: tiene que ver con la au- topresentación que el agente hace de sí mismo ante los demás. La vin- culación aquí del agente está dada con su propia subjetividad. El criterio de validez racional será la “veracidad” o también podríamos decir la “au- tenticidad”.
d)Acción comunicativa: refiere a la relación que entablan dos o más agentes entre sí capaces de lenguaje en la cual buscan coordinar acciones de común acuerdo teniendo al lenguaje como principal capacidad dis- ponible. El criterio de validez aquí lo marca la posibilidad de ‘entendi- miento’. Aquí la finalidad de la acción no se construye al margen de la interacción ni puede ser impuesto por alguno de los agentes.
1.2. La sociedad industrial y el dominio de la racionalidad
instrumental
Desde distintas corrientes, pero con fuerte peso académico desde la teo- ría crítica, se ha hecho hincapié en que las sociedades modernas fomen- tan un tipo particular de racionalidad: la acción teleológica (o con arreglo a fines) centrada en aspectos cognitivos-instrumentales. En vir- tud de ello se denomina a esta como racionalidad instrumental. Este tipo particular de racionalidad se encuentra en la base del despliegue de la economía capitalista y la sociedad industrial-moderna y está en el centro de la crisis civilizatoria socioambiental de nuestro tiempo.
Una de sus principales particularidades históricas reside en que la orientación al éxito y la eficiencia están guiadas por el cálculo técnico. Por técnica se entiende a “toda regla o conjunto de reglas que permita la reproducción fiable de una acción” (Habermas, 1999a: 229). En este sentido la Modernidad puede ser comprendida, de acuerdo a lo señalado por Max Weber, como el proceso creciente por el cual emergen y se con- solidan la economía capitalista y el Estado moderno. El núcleo organi- zativo que institucionaliza a la primera es la empresa capitalista organizada en torno al cálculo económico y la maximización de la ren- tabilidad. Por su parte, el segundo encuentra su núcleo en el Instituto Estatal Moderno cuya administración se organiza en forma burocrática por medio de funcionarios especializados que a partir de la planificación dotan de previsibilidad a su accionar1.
Si bien la acción social puede ser enjuiciada en virtud de estas cuatro pretensiones, la acción racional en la relación con “un otro” –sea indi- vidual o colectivo–, que es de la que nos ocuparemos en esta investiga- ción, puede reducirse en definitiva a dos grandes orientaciones: el éxito o el entendimiento. En la primera se plantea la cosificación de las rela- ciones sociales donde el/los otro/s es/son interpelado/s como una “cosa”. El segundo necesariamente debe abrirse al reconocimiento, y allí aven- turarse en el terreno de lo imprevisible tal como lo planteaba Paulo Freire para su pedagogía basada en el diálogo. De acuerdo con ello ha- blaremos de dos tipos de racionalidad fundamental: racionalidad ins- trumental y racionalidad comunicativa; a esta última en este trabajo la denominaremos para evitar confusiones en torno al concepto de comu- nicación, como racionalidad del reconocimiento, por ser este su ele- mento central en cuanto a la relación con un otro.
La racionalidad instrumental, cabe destacar, ha marcado tanto el de- venir organizativo de instituciones estatales y su accionar, como parte del campo disciplinar del estudio de lo social y puntualmente de la comuni- cación social. La cristalización clara de esta perspectiva se encuentra en el
modelo matemático de la comunicacióno modelo informativocomo veremos más adelante2. Como contraparte, distintos movimientos críticos han cuestionado el carácter “cosificador” de las relaciones sociales tal como son definidas desde estas lógicas de acción. Dentro de las ciencias sociales y la comunicación se ha desarrollado una importante experiencia dentro de Latinoamérica en lo que han sido las experiencias de educación popular y comunicación popular centradas en una visión “dialógica” de la comu- nicación, en un sentido cercano –aunque no sin contradicciones– a la ra- cionalidad comunicativa señalada por Habermas3.
Ambos tipos de racionalidades están presentes en los dos enfoques desde los que pensamos la comunicación. Antes de detenernos en ellos, primero vamos a ubicar el marco de las políticas públicas y la interven- ción estatal en el cual el abordaje de la extensión rural estatal cobra sen- tido desde nuestra perspectiva.