• No results found

CHAPTER 2 EXPERIMENT DESCRIPTION

2.2 Hardware description

La dictadura no era nueva para un país como Argentina que conocía de los golpes de Estado desde 1930 con José Félix Uriburu. Pero el 24 de marzo de 1976 el denominado Proceso de Reorganización Nacional (PRN) conformado por civiles y militares venía con

188 Aller, Eduardo. Op. Cit.

189 Saborido, Jorge y Borrelli, Marcelo. Voces y silencios. La prensa argentina y la dictadura militar (19761983). Eudeba. Buenos Aires; 2011. p.p.21-22.

más fuerza que nunca. El objetivo fue terminar con el peronismo, y la izquierda en particular; sus movimientos armados y sus raíces sociales. Y para ello los uniformados utilizaron brutalmente el secuestro, la tortura y el asesinato; los resultados del uso del terror, que cambió la historia nacional, costaron la vida de más de 30.000 personas.

Para entonces Ernestina tenía 50 años y seguía viento en popa con la administración de Clarín. Pero “en esa historia de la dictadura quedan, sin embargo, inmersos terrenos inexplorados, postergados, ocultos o definitivamente desaparecidos. La más llamativa de las ausencias es la de los medios de comunicación. El papel de los medios y el periodismo ha sido escasamente abordado en la discusión sobre la dictadura, o fue analizado de manera fragmentaria, de manera convulsiva, a menudo subordinada a las urgencias de lo político”190, recuerdan Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (1998).

Clarín lo pensó como “inevitable´ el golpe de Estado. No sólo por la ´ineficacia´ del Gobierno de Isabel Perón, sino también por lo que juzgaba como la crisis de legitimidad de todos los actores tradicionales del sistema institucional para ofrecer una salida duradera a la crisis nacional”191, anotan los argentinos Saborido y Borrelli.

Es más, en el vórtice del 24 de marzo de 1976 Clarín tituló con mayúsculas y con letras muy grandes: “NUEVO GOBIERNO” y destaca en el copete o bajada de la portada a la que le dedica toda la página: “La prolongada crisis política que aflige al país comenzó a tener su desenlace esta madrugada con el alejamiento de María E. Martínez de Perón como presidente de la Nación. En las próximas horas asumirá el gobierno una junta militar integrada por los comandantes generales y presidida por el teniente general Jorge Videla. La ex mandataria fue trasladada en helicóptero desde la Casa Rosada hasta el Aeroparque y allí embarcada en un avión que partió hacia el sur. Será alojada en El Messidor”192.

En el párrafo anterior, Clarín justifica al PRN asegurando que María E. Martínez de Perón se alejó del poder cuando en realidad fue separada del cargo. “Sin duda, Clarín no

190 Blaustein, Eduardo y Zubieta, Martín. Op. cit. p.7.

191 Saborido, Jorge y Borrelli, Marcelo. Op. cit. p.

25.

antagonizaba con el gobierno militar. Como la mayoría de los periódicos nacionales, celebró la llegada de la Junta. El ejemplar del 24 de marzo llevó a todo el ancho de tapa un titular optimista…”193, refuerza Mochfkofsky.

De ahí en adelante, todos los diarios siguieron los lineamientos del gobierno de facto y alabaron su gestión como si nada hubiese pasado en Argentina. Marcos Cytrynblum, editor general de Clarín, en ese entonces, no dudó en cumplir con todas las órdenes castrenses. Hasta 1981 el diario “mantuvo una política editorial esencialmente acrítica del poder militar. Videla: Vamos hacia un cambio en profundidad, pronunciaba un titular del 18 de abril de 1976, y debajo: el presidente de la Nación expresó…”, era otra de las tantas tapas que rememora la periodista argentina Graciela Mochkofsky sobre el tratamiento de la información sobre la dictadura que se efectuó en esa época.

El mundial de fútbol Argentina 1978 también ayudó a distraer el horror del PRN y más si el país salió campeón del mundo. Por mucho tiempo se dejó de lado los temas sociales y políticos para profundizarse en las reacciones de la copa alcanzada. La publicación de un editorial de Clarín titulado “Una victoria trascendental” señala que el campeonato mundial que se ganó es “un mecanismo de compensación” por el secuestro, la tortura y el asesinato y que sirvió para hacer “borrón y cuenta nueva” y hacer desaparecer “a la vez las imágenes” de las consecuencias de la dictadura divulgadas en el extranjero.

Editorial sobre el mundial de Clarín publicado el 26 de junio de 1978:

“Ese triunfalismo es una novedad en un país que, como la Argentina, ha estado inmerso demasiado tiempo en la frustración, la derrota o el extremo dolor. No es sólo un mecanismo de compensación -lo cual por otra parte hubiera resultado perfectamente legítimo- sino algo más: la voluntad de dar vuelta el guante, de hacer borrón y cuenta nueva, de iniciar una nueva marcha a partir de un punto, el más cercano e identificable, el más accesible al ardor y a la pasión popular, el más sencillo y a la vez más extrañable: un deporte popular. Este deporte tenía la ventaja adicional de concentrar la atención mundial permitiendo borrar a la vez imágenes falaces que se propalan sobre nuestro país en el exterior y las propias sensaciones interiorizadas de quietismo o incapacidad (…)”194.

Por todo lo que los diarios más influyentes de Argentina se callaron; “los periodistas entraron en la democracia con el descrédito de su silencio durante la dictadura y sus mentiras triunfalistas durante la Guerra de las Malvinas. En las marchas multitudinarias de la transición eran insultados, algunos agredidos por una sociedad que lavaba sus propias culpas. Durante varios años después de caído el régimen, los diarios, Clarín incluido, mantuvieron su lenguaje autocensurado y eufemístico: siguieron hablando de subversión, de proceso, de presuntas violaciones a los derechos humanos, de autodenominados presos políticos195”. Todo para poder justificar su colaboración con el Proceso de Reorganización Nacional y la Junta Militar; ese fue justamente el maridaje civil que necesitaron los militares para tomar el gobierno de facto.

194 Blaustein, Eduardo y Zubieta, Martín. Op. cit. p.257. 195 Mochfkofsky, Graciela. Op. cit. p.86.

Related documents