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Distrito: Amagá. –Fracción: Ferrería. –Distrito: Concordia. –Fracción: Salgar. –Distritos: Fredonia, Heliconia. –Fracción: Armenia. –Distrito: Titiribí. –Fracción: Sabaletas.

Limita al norte con los Departamentos de Sopetrán y de Occidente; al oriente con el del Centro y el de Oriente; al occidente con el del mismo nombre, y al sur con el de Sudoeste y parte de los de Oriente y Sur. Población: 41.809 habitantes.

Amagá. –Como á 3 miriámteros al sudoeste de la capital del Estado, se halla este Distrito antioqueño. Desde remotísimo tiempo existía en aquel punto una población pequeña, formada á expensas de los habitantes del valle de Medellín, y creadora ella misma sucesivamente de los caseríos que debían formar la base de Titiribí y de Fredonia.

Nos parece, y lo creemos con fundamento, que la cabecera del distrito de Amagá, está hoy en el mismo valle en que estuvo un pueblo de indígenas llamado por los conquistadores. El Pueblo de las peras; y pensamos que lo llamaron así por ser tierra productiva de aguacates y guayabas, pues acaso los españoles encontraron alguna analogía entre el sabor de estas últimas frutas, ó la forma de las primeras, con la gustosa pera peninsular.

El suelo sobre que reposa la población, parece estar formado por derrumbamientos anteriores de los cerros vecinos, porque así lo revela el hacinamiento de rocas reunidas en el fondo, como para colmar una cavidad anterior.

Entre el alto de Cardal y Malpaso, puntos de la cordillera occidental antioqueña, nace un estribo que sigue con dirección aproximada al oeste, y que se deprime enfrente á la población, en el punto por donde pasa el camino que de ella conduce á la de Fredonia, y se levanta para formar las moles de Piedrapelona, Piedragorda, los Micos, el Retiro y la Candelaria, y terminar cerca del Cauca. Este estribo sin hacer caso de sus subdivisiones laterales, es próximamente paralelo al que desprendido en Fredonia pasa por Cerrobravo, el Siññón y cerro de la Tusa, y por en medio de los dos corre el riachuelo Sinifaná, en dirección idéntica á la de los altos muros que lo encajonan.

El riachuelo Amagá, nacido en Malpaso ó sus cercanías, corre al norte de la población, y un poco más debajo de ella recibe el de la Clara, que vierte en el alto del mismo nombre. En la parte alta de estos dos riachuelos, hay interpuestas varias cejas de poca altura y muy ricas en depósitos carboníferos; pero cuando ellos han pasado el pueblo y colocándose al frente del alto de Malabrigo, las cordilleras se estrechan, y aunque se abren un tanto en el punto en que esta corriente de agua recibe las de la Horcona, límite con Heliconia, vuelve á estrecharse de nuevo enfrente de la mina del Zancudo, y sigue así hasta tributar sus aguas al Cauca, un poco debajo de la hacienda del Balsal.

Cultivan los habitantes de este Distrito, caña de azúcar, maíz, frísoles, yucas, plátano y algunos árboles frutales. Muchos de ellos son propietarios de productivas dehesas en las vegas ardientes de la Horcona,

Sinifaná, Cauca y aún del mismo riachuelo Amagá, sobre cuya margen izquierda se levantan los edificios de la población.

El agua potable de que se hace uso en esta localidad, contiene un principio aluminoso, al cual atribuimos la producción frecuente del tuntún, enfermedad que consiste, como lo hemos dicho, en una profunda anemia que abate las fuerzas del paciente, haciéndole morir por extenuación completa ó hidropesía, si no es curado en tiempo.

Parece que Amagá comenzó á figurar con vida civil propia, desde el año de 1808, si bien es cierto que en 1807 ya se le había dado personería eclesiástica.

En el año de 1808, hubo en la provincia de Antioquia una calamidad de hambre, cuya memoria, con todos sus rigores, se ha conservado con espanto. En este año, muchos habitantes del valle de Medellín se entraron por esas breñas, y atravesando el poblado de Amagá, fueron á cultivar, un poco más lejos hacia el occidente, pero siempre en territorio de este Distrito, las faldas pedregosas y casi verticales de Piedragorda, en donde el plátano, el maíz y la yuca se produjeron en maravillosa cantidad, trayendo la abundancia y el consuelo á aquellos desfallecidos trabajadores. Desde entonces, la feracidad de ese punto se ha hecho proverbial.

Población, 6.433 habitantes. –Latitud norte, 5º56´45´´. –Longitud occidental, 1º40´26´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1.380 metros. –Temperatura, 21º. –Límites: confina al norte con la Estrella y Heliconia; al oriente con Caldas; al occidente con Titiribó, y al sur con Fredonia.

Ferrería. –A poca distancia de Amagá, sobre la margen izquierda del riachuelo Clara, hay un establecimiento para beneficiar el hierro, que por desgracia no ha correspondido hasta ahora á las halagüeñas esperanzas de sus fundadores y del Estado. Es verdad, sin embargo, que este proyecto ha favorecido un tanto las industrias agrícola y minera del país, porque ha suministrado pisones para moler los minerales y mazas de ingenio en el beneficio de la caña de azúcar. El grupo de edificios pertenecientes á esta fracción, es corto y sin importancia.

Concordia. –Estamos inclinados á creer que fue en el punto que hoy ocupa la cabecera de este Distrito, ó en algunas de sus cercanías, en donde tuvo lugar la muerte del distinguido capitán Francisco César. Quedan aún como restos de la vida indígena en este territorio, señales de antiguos caminos, y algunas fosas en donde los aborígenes se hacían sepultar con sus riquezas. De éstas han sido excavadas algunas sumamente ricas, y entre ellas, dos, de donde se extrajeron diez libras de oro fino en la primera, situada en la loma de Pueblo-rico, y 46 de oro de la misma calidad, con más 25 y ¾ de oro bajo, en la segunda. Las

alhajas extraídas de estos depósitos representan argollas, fajas, cinturones, petos y figuras de brutos y de seres humanos. De la época colonial no queda el menor indicio.

En 1829, todos estos terrenos eran baldíos, estaban cubiertos de bosques, y no tenían una sola abertura.

En 1830, penetró en aquellos bosques Manuel Herrera con su familia, y atravesó el Cauca por medio de una balsa de guaduas fabricada por él mismo. Internado en la selva, no halló en ella el menor vestigio humano; pero con la tenacidad propia del montañés, fijó en ella su residencia, y pidió á la naturaleza y al vigor de sus brazos la satisfacción de sus primeras y más urgentes necesidades.

Después de Herrera, varios vecinos de Titiribí, siguiendo la huella dejada por él, fueron á reunirse y á echar las bases de una colonia.

En 1835, ingresó en aquella naciente población otro grupo de trabajadores; y así, aó por año, fue engrosando el número de sus habitantes, hasta que en 1838, la Cámara provincial de Antioquia resolvió hacer entre los vecinos pobladores el repartimiento de los terrenos. Con tal fin, fue nombrada una comisión ó Junta repartidora en 1840, compuesta de varios ciudadanos y dirigida por el Sr. Juan José Restrepo Uribe, quien con el título de alcalde debía presenciar las entregas, firmar las partidas y autorizarlas con títulos ó escrituras de propiedad. Funcionaba en esa Junta, como agrimesor, José Antonio Restrepo, muy respetado por su pericia y conocimientos. Estos comisionados entregaban de 10 á 60 fanegadas de tierra, en conformidad con el número de miembros de cada familia; mas en el curso del mismo año á que nos referimos, la operación fue interrumpida por causa de la revolución capitaneada por el coronel Córdoba. Otras Juntas, nombradas por la primera, continuaron la tarea en los años subsiguientes al del 41; pero los terrenos no fueron divididos en su totalidad, quedando una parte de ellos por cuenta del gobierno de la Provincia, quien para atender á los gastos de una escuela rural establecida en la fracción Salgar, cedió a favor de ella el producto de sus arrendamientos.

En el mismo año de 1841, se creó para estos pobladores la fracción Comiá, dirigida por un juez de paz, dignidad encargada al Sr. Juan José Restrepo Uribe, quien la ejerció por diez ó doce años, administrando parcialmente á usanza de mejores tiempos, pues más se guiaba para la administración de justicia, en los eternos principios de moral, que en leyes, códigos y recopilaciones humanas. Todo era verbal, nada escrito; no se instruían sumarias; y en la sustanciación de los pleitos, los interesados alegaban, los testigos

declaraban, y la sentencia era pronunciada inmediatamente. Había pocos expedientes; nadie reclamaba; todos respetaban el fallo del juez, y en vez de delitos y crímenes sólo había que castigar ligeras faltas.1

En 1863, volvió el Distrito á ser Corregimiento, con un solo empleado que llevaba el título de corregidor, sin remuneración alguna, y encargado de las funciones de juez y de alcalde. Continuó así hasta 1877, en que se elevó á cabecera de circuito por el corto término de cinco meses, gobernado por los empleados que demanda una circunscripción judicial de esta naturaleza, y tornó luego á ser simple distrito, administrado como lo están todos los de su clase en el Estado.

La primera Junta repartidora de terrenos, señaló el punto donde debía hacerse la población, que es precisamente el en que hoy existe. Eran tierras de José Antonio González y Juan José Restrepo, quienes regalaron campo para la plaza y para la iglesia.

En 1849, se hizo la primera capilla pajiza, y en aquel año el vicario Jualián María Upegui la bendijo, celebró en ella la primera misa y bautizó niños hasta de siete años de edad, que no lo habían sido antes sino por sus padres.

El suelo de Concordia es quebrado, montañoso en parte, y lleno de colinas que siguen dirección general de norte á sur, y que forman estrechos valles como el de Barroso, Liborina, Fotuta, Animas, Magallo, y Comiá. La cordillera de este último nombre, contribuye á formar la gran hoya del Cauca. La parte llana del Distrito es de cortísima significación; el bosque ha desaparecido casi del todo, y no quedan residuos de él sino en las partes altas de la cordillera. Son fértiles las vegas de los ríos, y quebrado y estéril casi todo lo demás.

El Cauca corre en la parte correspondiente á Concordia, de sur á norte, con poca variación, y podría ser navegable por vapor; pero no lo es actualmente sino por canoas y por balsas de guaduas, que en aquella parte llaman toletes ó planchas. El San Juan, que baña el Distrito por el lado sudeste, es navegable en corto trecho por pequeñas embarcaciones; el Barroso nace en la cordillera ó alto Plateado, corre de occidente á oriente y desagua en el San Juan; el Liborina tiene su origen en el mismo cerro, y es notable por la feracidad de sus terrenos; los Chaquiro, Golunga, Montebello y Clara, desaguan en el Barroso, y los Fotuta, Animas, Santa Rita, Magallo y Morito, tributan sus aguas al Cauca.

La temperatura cambia por rigurosa gradación termométrica, desde la muy elevada en las vegas del Cauca hasta la muy rebajada en la cumbres del Plateado y Vallecito.

1 Antioquia ha contado para su desenvolvimiento moral, con muchos hombres de costumbres sencillas y de elevadas virtudes. Los nombres de ellos han sido olvidados, ó recordados apenas, por muy pocos antioqueños. A la cabeza de nuestros benefactores, colocamos al Sr. Restrepo Uribe como dechado brillante de rectitud y patriotismo.

En cuanto á producciones, las más notables son: tabaco, maíz, plátano, yuca, papas, caña de azúcar, cacao, cebada, algodón, palma-cristi, linaza, vainilla, caucho, quinas, maderas de construcción y ebanistería, entre las cuales sobresalen el diomate, el granadillo, el algarrobo, el guayacán, el avinge, el nogal, el comino, los laureles negro y amarillo, el guayabo y el cedro-caobo.

Entre los ganados, hay: vacuno, lanar, de cerda, caballar y mular, y entre las aves domésticas, gallinas, patos y palomas. Tiene el Distrito, oro, cobre, plata y algunos otros metales; pero su laboreo es escaso para los unos y nulo para los otros. Hay una fuente mineral, poco experimentada aún, pero probablemente utilísima para el tratamiento de las enfermedades de la piel y del pecho.

A propósito de esta fuente, debemos anunciar que el sabio químico francés Sr. Fissane ha hecho, á ruego nuestro, un análisis cualitativo de esta agua, del cual resulta que están compuestas por monosulfuro de sodio, y por sustancias orgánicas de aspecto gelatinoso, parecidas á la glerica, y por un vegetal confervoide delicado, y en todo semejante á la sulfuraria.

Dice el Sr. Fissane que aunque esta agua no contenha cloruros, es en todos los demás muy parecida á la de Cauterets en los Pirineos, tan ponderada para el tratamiento de la tisis y de las afecciones herpéticas.

Como fenómenos geológicos en Concordia, pueden ser citados: un puente natural sobre el riachuelo Magallo, formado por una gran roca que descansa sobre otras dos de las márgenes, y una cascada más arriba del puente, y sobre la misma corriente de agua, con elevación de 80 á 100 metros.

Los habitantes en general son robustos y laboriosos, y cuando enferman, es comunmente de anemia y fiebres intermitentes, producidas por la mala calidad de algunas aguas, y por exalaciones pútridas.

Aunque no tan austeros como en la época en que por la severidad de sus costumbres, hicieron dar á la población el nombre de Concordia, los habitantes de este Dsitrito conservan todavía en gran parte la limpia savia del viejo tronco antioqueño.

La explotación minera, y más que ella la industria agrícola, producen lo bastante para la holgada subsistencia de los vecinos. El tráfico lo hacen con Medellín, Itagüí, Envigado, Caldas, Amagá, Titiribí, Sopetrán, Antioquia, Anzá, Urrao y Bolívar. La feria dominical es rica y concurrida.

La instrucción pública alcanza muy regulares condiciones.

En resumen: Concordia es una de las poblaciones más interesantes y recomendables del Estado. Población, 9.208 habitantes. –Latitud norte, 5º55´40´´. –Longitud occidental, 1º50´30´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1.900 metros. –Temperatura, 19º. –Límites: confina al norte con Betulia; al oriente con Titiribí; al occidente con el Estado del Cauca (municipio del Atrato), y al sur con Bolívar.

Salgar. –Caserío situado cerca del río Barroso, tiene escuela rural; y se le ha dado este nombre para recordar con él la honrada Administración del general Eustorgio Salgar, Presidente que fue de la República.

Fredonia. –No obstante que este Distrito esté colocado en una mala topografía, es uno de los más importantes valiosos del Estado Soberano de Antioquia.

Fredonia dista de la capital 4 ½ miriámteros, al sudsudeste, y su cabecera está construida en un territorio que perteneció á Sabaletas y á Santa Bárbara hasta el año de 1829. En aquel tiempo, la provincia de Antioquia pertenecía al departamento de Cundinamarca, y la separación de esa parte del distrito de Santa Bárbara se hizo por orden de la Intendencia cundinamarquesa, y se hizo, sin duda alguna, atendiendo á la necesidad de fundar una buena población en Guarcitos; que así se llamaba el caserío situado en el punto ó cercanía del en que está hoy Fredonia, cuyo nombre se cambió desde entonces.

En el año de 1830, D. Alejandro Vélez, intendente de Antioquia, Departamento creado en ese año por un decreto del Libertador, autorizó la fundación de la nueva parroquia, y la bautizó con el nombre que hoy lleva, nombre que por su etimología quiere decir tierra de hombres libres.

Cuando el territorio ocupado hoy por Jericó, Támesis, Valparaíso etc., era un bosque virgen, enmarañado y malsano, sobre todo en las vegas del Cauca, D. Juan Santamaría, D. Juan Uribe Mondragón y D. Gabriel Echeverri, sugetos ricos y emprendedores, llegaron á ser dueños de esa enorme propiedad.

D. Juan Uribe, ó mejor sus descendientes, nunca hicieron gran caso de lo que por allá poseían; no así los señores Santamaría y Echeverri, quienes no sólo conservaron su haber, sino que inmediatamente procedieron al examen y desenvolvimiento de su cuantiosa riqueza natural.

D. Juan Santamaría pereció víctima de los rigores del clima; pero sus descendientes supieron aprovechar bien la herencia. D. Gabriel Echeverri, patriarca respetabilísimo de Antioquia, ha vivido lo bastante para cosechar los frutos de su honrado trabajo, para distribuir á manos llenas una cuantiosa riqueza entre sus hijos, y para recomendar su nombre á la posteridad, como creador de nuevas industrias, como protector de muchos pobres, como agente poderoso de civilización, y como ciudadano ilustre por sus merecimientos civiles.

Fredonia pudo considerarse como punto avanzado ó como cuartel general, para facilitar las operaciones de los colonos de sudoeste, y para iniciar la campaña que contra el bosque, las fieras y el clima se emprendió desde entonces, con el fin de alcanzar la victoria que ya se ha conseguido.

Algunas poblaciones del Estado de Antioquia, especialmente las que han reconocido su origen en la riqueza minera, han tenido la desdicha de principiar á ser pobladas en gran parte por los regazos de otras. No así Fredonia, pueblo noble, conjunto de labradores virtuosos, de pastores sencillos y de buenas

costumbres, de gente ennoblecida por el trabajo, de hijos de Envigado, Itagüí, Medellín, Amagá etc., etc., cuando esas poblaciones tenían ciudadanos cuyos hábitos eran en el hogar, tan sanos y primitivos como sanos eran los vientos de nuestras montañas, y primitivos los troncos seculares de nuestras selvas. Santamarías, Montoyas, Uribes, Restrepos, Vélez, Fernández, Escobares y Ochoas, fueron, entre otros, los primeros pobladores de aquella comarca, á la que honraron con su labor, su consagración y sus virtudes.

Como observatorio colosal de cónica y linda forma, se levanta á un lado de Fredonia el Cerrobravo, desde cuya cima se contempla un paisaje tan extenso, que, sin exageración, podemos asegurar que se presta para estudiar el relieve geográfico, no sólo del Estado de Antioquia, sino también de mucha parte de los Estados vecinos.

Desde una eminencia inmediatamente cercana á la plaza de Fredonia, en tiempo limpio y despejado, se disfruta la vista de dilatado paisaje: la hoya del Poblanco al pie; la del Cauca al sur y al flanco occidental; el cerro de San Vicente y las hondonadas de los ríos Piedras, Buey, Arma y Pozo; las praderas de Abejorral, y las casa blancas y el blanco camposanto de Aguadas.

La temperatura ambiente de Fredonia es bastante húmeda y destemplada; el plano en que están sus edificios, muy inclinado y desigual; sus habitaciones cómodas y decentes; su plaza decorada por un regular templo y una fuente pública, y sus terrenos circundantes, sumamente feraces y productivos.

El perímetro en que se encierra este Distrito es perfectamente arcifinio ó natural, y señalado por la hoya del Poblanco, la del Cauca y la muy profunda de Sinifaná.

Hay en este territorio terrenos propios para toda especie de cultivo; ricas carboneras y cal ordinaria; bancos de yeso y fuentes saladas; vegetación lujosa y bellas maderas; jugosos pastos, cafetales importantes, extensas dehesas; y del producto de esos elementos viven con facilidad y holgura, con riqueza á veces, los habitantes del lugar.

El puente colgante sobre el Cauca, construído en el paso de Caramanta, dará gran fuerza de progreso á este Distrito; y otro ya en construcción, en el de Piedras, lo pondrá bien presto en comunicación con Jericó, Andes y demás distritos del Departamento del Sudeste.

Fredonia tiene las siguientes fracciones: la del Sitio ó del Centro, Zancudo, Llanogrande, Combia, Minas, Morrón, Sapo ó Bermejo, Tupiada, Loma, Cerrobravo y Sabaletas.

Población, 10.376 habitantes. –Latitud norte, 5º50´40´´. –Longitud occidental, 1º40´25´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1845 metros. –Temperatura, 19º. –Límites: confina al norte con Amagá y Titiribí; al

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