Domain Testing
3. Equality boundary
6.6 TEST SELECTION CRITERION 153 A B
Distritos: Barbosa, Caldas, Copacabana, Envigado, Estrella, Jirardota, Itagüí. –Fracción: Prado. –Distrito: Medellín. –Fracciones: Aguacatal, Abá, Belén, Bello, La Granja, Piedrasblancas, San Cristobal, San Sebastian. –Distrito: Santo Domingo. –Fracción: La Plata. –Distritos: Puerto Berrío, San Roque, Yolombó, San Pedro.
El Departamento del Centro limita al setentrión con el del Norte y el del Nordeste; al éste con el de Oriente; al occidente con el de Sopetrán y el del Cauca, y al mediodía con el del Sur y el del Sudoeste. Población: 98,765 habitantes.
Barbosa. –Tiene este Distrito al oriente las faldas y cumbres de la cordillera central de los Andes antioqueños. De estos puntos fluyen numerosos manatiales, que con dirección de levante á poniente, y engrosados por reuniones sucesivas, depositan el caudal de sus aguas en el río Medellín, por la banda derecha.
Los principales riachuelos que fecundizan y riegan este territorio son: Platanito, Corrientes y Ovejas al sur de la población; Don Enrique, Dos Quebradas, Tamborcito, Herradura, Aguasclaras, Cubiles, Piedragorda, Quebradanegra, y Porcecito en donde el río Medellín cambia su nombre por el de Porce. De las Dos Bocas en adelante, toma el de Nechí hasta su unión con el Cauca.
Desde mediados del siglo pasado tuvo Barbosa cierta significación en lo eclesiástico; pero no fue sino en 1792 cuando se elevó á la categoría de parroquia. La capilla y terrenos de este Distrito, pertenecieron á un señor Muñoz, y hacían parte de Copacavana, del cual fueron separados para formar la circunscripción de la parroquia entonces erigida. A pesar de ser una simple desmembración, la división territorial estaba hecha en aquella época, en tan amplia y extensa escala, que hoy mismo el Distrito es propietario de grandes terrenos aplicados á la cría y ceba de ganado vacuno, al mantenimiento de numerosas recuas, al laboreo agrícola y al beneficio de fecundos minerales de oro.
La cabecera de Barbosa está situada á poco más de 3 ½ miriámetros de Medellín, en la margen derecha del río de este nombre, y atravesada por la carretera que desde Caldas, siguiendo á lo largo del río,
conduce hasta Aguasclaras. Esta carretera, obra importantísima para el Estado, fue emprendida y hecha construir hasta Barbosa por el presidente del Estado Dr. Pedro Justo Berrío. En el curso del año de 1881 ha sido prolongada desde Barbosa hasta Aguasclaras, por la actividad infatigable del Dr. Pedro Restrepo Uribe, á la cual debe también el Estado de Antioquia, entre otras obras importantes, la mejora de esta vía de comunicación, en el sentido de ponerla en contacto con el ferrocarril que actualmente se construye.
La topografía de Barbosa es bella, bien regada; pero medianamente sufocante por el calor.
Hay en este Distrito ricos minerales de oro corrido y de veta, numerosas y productivas fuentes saladas, y abundantes maderas para construcción y ebanistería, con las cuales hace pingüe comercio. La mayor parte de la cal empleada en Medellín y en los poblados circundantes, es suministrada por el distrito de Barbosa. Da. Pascuala Muñoz, madre del General José María Córdoba, fue originaria de este lugar.
Población, 6.015 habitantes. –Latitud norte, 6º22´. –Longitud occidental, 1º25´. –Altura sobre el nivel del mar, 1.300 metros. –Temperatura, 22º. –Límites: confina al norte con Azuero, Santa Rosa y Santo Domingo; al oriente con Concepción y Santo Domingo; al occidente con San Pedro, y al sur con Jirardota.
Caldas. –A poco más de 2 miriámetros al sur de la capital del Estado, sobre la margen izquierda del río Medellín, en un valle de salutíferas influencias y en el ángulo formado por dicho río y el riachuelo Valeria, se halla situada la cabecera del distrito de Caldas. Valeria era su primitivo nombre, cambiado después para perpetuar la memoria esclarecida del primero y más ilustre sabio de nuestro país. Algunos años antes de 1854, Caldas fue declarado Distrito con representación civil; pero aun es muy reciente la época en que los alrededores de esta bella población estaban cubiertos de selvas primitivas, rara vez recorridas por los antioqueños, y habitadas solamente por los restos de una parcialidad indígena, que ha desaparecido casi totalmente por asimilación con las razas pobladoras del Estado.
Al sur de Caldas está el alto de San Miguel, al sudoeste el alto Cardal, y al oeste la depresión de la cordillera conocida con el nombre de Malpaso y la Clara. En frente, y del lado del levante, tiene un estrecho valle recorrido por el riachuelo de la Miel, que desciende de las alturas de Santa Isabel y corre encajonado por dos contrafuertes desprendidos de la cordillera principal en las alturas dichas.
Caldas es un pueblo pastoril, sin que por eso se descuide por sus habitantes el laboreo agrícola de los campos. La temperatura de la localidad es fresca y agradable, y no tan baja que impida el cultivo de las plantas propias de los trópicos, al lado de las de la zona templada. El café, el plátano, la yuca, el maíz, los frisoles, las alverjas, las arracachas y la caña de azúcar, se producen en este Distrito con ventajoso aprovechamiento. La industria pecuaria, el comercio de maderas con la capital, y los rendimientos de una reducida agricultura, forman la base de subsistencia de los vecinos de esta población.
Caldas tiene en su cercanía ricos depósitos de carbón mineral. En la época presente, una sociedad de acomodados capitalistas de Medellín pone allí los cimientos de una fábrica de loza, prometedora de excelentes resultados para los empresarios y para el Estado, por cuanto su producción, á la par que emancipará las poblaciones de un valioso tributo al comercio extranjero, dará un resultado económico y civilizador de alta importancia.
Población, 3,019 habitantes. –Latitud norte, 6º58´50´´. –Longitud occidental, 1º38´35´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1.615 metros. –Temperatura, 19º. –Límites: confina al norte con la Estrella y Envigado; al oriente con El Retiro; al occidente con Amagá, y al sur con Fredonia y Santa Bárbara.
Copacavana. –Llamóse esta población en un principio, y conservó su nombre hasta mediados del presente siglo, San Juan de la Tasajera. Su primer caserío no estaba en donde hoy está, sino un poco más abajo, sobre la orilla derecha del río Medellín, en las vegas del riachuelo del Chuzcal y sobre terrenos pertenecientes á Da. Ana de Castrillón, la más opulenta propietaria en aquellos tiempos.
El sitio de San Juan de la Tasajera, colocado en donde hemos dicho, es, sin duda alguna, después de las antiguas poblaciones de Maritúe, San Jerónimo del Monte, Ituango ó Rodas, Antioquia, Santiago de Arma, Cáceres, Remedios y Caramanta, una de las más antiguas del Estado.
Es craso error creer que el capitán Robledo fuese el primero de los conquistadores que conociera ese lugar y que fundara esa población. Robledo no vió, ó vió apenas, esa parte del valle, pues sabida cosa es que desde Aná volvió sus pasos, y transmontando la cordillera se dirigió á Evéjico y fundó á Antioquia en el valle de Nore.
Fue un poco más tarde, cuando D. Gaspar de Rodas, tercer gobernador de Antioquia, el ilustre, como lo apellidan las crónicas, después de rudas compañas en el occidente, regresó al valle de Medellín, para emprender el descubrimiento y conquista del bajo Porce.
Entonces se fundó la primera capilla, y se dijo la primera misa en este valle, por el presbítero Facundo Martín de la Parra, capellán del ejército de Rodas, y no por el padre Frías, capellán del conquistador Robledo.
Dícese que el gobernador Rodas, al hacer los preparativos para su marcha al nordeste de Antioquia, mandó fabricar aquel punto tasajeras para secar y preparar la carne que debía servirle como munición de boca, y que de esa circunstancia vino el nombre de “La Tasajera”, cosa creible, pues los conquistadors aprovechaban el más leve incidente para bautizar los lugares por donde transitaban.
Sea como fuere, sabemos que ya en el año de 1670 el maestro Tomás Francisco de Arnedo, cura de almas en aquella población, encabezó el primer libro de bautismos, y que desde entonces se hizo la
traslación del lugar al punto en que hoy existe sobre la margen derecha del río Medellín, que hasta allí lleva dirección próximamente norte.
En una especie de recodo que forma el río cuando se une con el torrente de Piedrasblancas, y en su ángulo norte, está la cabecera de este Distrito, pequeño hoy, pero muy grande en la antigüedad, puesto que á él pertenecían los terrenos que son ahora de Belmira, San Pedro, Entre-ríos, Azuero, Barbosa, Jirardota y parte de Santo Domingo.
Los edificios de Copacavana son de tapias y tejas, y las calles regulares y empedradas en su mayor parte. Tiene un bonito templo católico, una plaza bien dispuesta, agua excelente; pero su temperatura un poco elevada y su cercanía á la vega del río, hacen que dominen en él con alguna frecuencia, las fiebres intermitentes.
Los vecinos de Copacavana viven de los productos de la agricultura y de los rendimientos de un pequeño tráfico, hecho por sus moradores con recuas para conducir cargas de unos puntos á otros del Estado. Este Distrito es bastante pobre.
Población, 4,922 habitantes. –Latitud norte, 6º13´5´´. –Longitud occidental, 1º2`20´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1.400 metros. –Temperatura, 21º. –Límites: confina al norte con Jirardota y San Pedro; al oriente con Guarne; al occidente con San Pedro, y al sur con Bello, y, por consiguiente, con Medellín.
Envigado. –Sobre una bellísima esplanada en forma de anfiteatro, á un miriámetro al sur-sudeste de la ciudad de Medellín, y como abrigada en una vieja caleta de lago que ocupó antes toda la planicie del Aburrá, se halla situada esta pintoresca y linda villa.
Santa Gertrudis de Envigado fue erigido en parroquia y comenzó á figurar en lo civil en el año de 1775, y se llamó Envigado, porque en su fértil campo la selva virgen presentaba los más largos y perfectos troncos, de que los habitantes del valle se servían como de vigas para la construcción de sus edificios.
Está situada la cabecera de este Distrito sobre un gracioso plano medianamente elevado sobre el resto del valle de Medellín, en un ángulo formado por el río de ese nombre y por el torrente Ayurá.
Hay en la República llanuras más extensas y más ricas, más notables y más prometedoras; pero ninguna más apacible y bella que la de Envigado.
La temperatura media de este lugar, forma un punto de unión entre los calores tropicales y las benéficas influencias de la zona templada. Un justo medio en la temperatura ambiente, y una gruesa capa de tierra vegetal, producen en esta encantadora comarca fenómenos raros de caprichosa vegetación. Cubierta por un cielo habitualmente sereno y despejado, refrescada por vientos tibios y tranquilos, sin exceso de calor
que fatigue y sin que el frío incomode, sus campos, que más bien parecen lindos jardines, ofrecen en variada combinación las producciones alpinas, hermanadas con las más lozanas y robustas de la Zona Tórrida.
Al lado de la caña de azúcar, las pasifloras; junto al limonero y al naranjo, las tacsonias y las fragancias; cercano á la lujosa palmera de cuesco, el sombrío y colosal ciprés; y por todas partes, en vistosa confusión, el poleo y la piña, los rosales y los badeos, los jazmines y los claveles, el geranio y los narcisos, el jazmín del Cabo y la camelia del Japón. Puede asegurarse que la atmósfera de esta pequeña villa está siempre embalsamanda como los huertos de Sevilla y de Venecia.
Antes de la fundación de Envigado, sus campos estaban ocupados por familias de origen español en su mayor parte, por algunos negros esclavos y por unos pocos mestizos. La raza indígena había desaparecido de casi todo el valle, dejando apenas algunas familias en el pueblo de la Estrella y en las cabeceras del río Aburrá. Esos españoles campesinos de Envigado y del resto del valle de Medellín, eran gente de sangre pura, montañeses los más, y todos ellos de costumbres patriarcales, honrados, laboriosos y cristianos viejos en la mejor acpeción de la frase.
Por tales motivos, la población de la villa de que venimos tratando fue siempre recomendable y distinguida; y como la feracidad del terreno, la blandura del clima, la bondad de las aguas y la robustez de los habitantes se adaptaron bien á una procreación activa, resultó que este lugar principió, desde muy temprano, á dar un residuo que sirvió para colonizar muchos pueblos del Estado y algunos de fuera de él. Itagüí, Heloconia, Caldas, Fredonia, Amagá, Titiribí, Jericó, Andes, Anorí, Carolina, Medellín, y hasta la capital de la Unión colombiana, tienen hoy numerosas familias cuyo origen y cuna estan en Envigado.
A propósito de fuerza creadora aplicada á la raza humana, podemos citar, hablando de esta población, uno de los fenómenos más sorprendentes en la materia.
Una señora de este pueblo tuvo una hija que fue madre en un solo matrimonio, de treinta y cuatro infantes; la hija mayor de ésta fue núbil á la edad de once años y seis meses, y antes de llegar á la edad de catorce años tenía dos robustas hijas. Cuando la abuela de la última llegó á los ochenta y tres años de edad, sirvió de madrina á su primer chozno, á quien sobrevivió cinco años. Un solo individuo de los fundadores, dio al país, desde el año de 1777 hasta el de 1870, novecientos habitantes, contados todos ellos por descendencia de sangre; y no es raro ver en este Distrito hombres de menos de cincuenta años rodeados en su mesa por veinte y más hijos, todos ellos de salud floreciente y cumplida.
La circunscripción del distrito de Envigado es bastante estrecha, y aunque sus heredades sean feraces en grado imponderable, la población tiene que ser reducida forzosamente á un guarismo que fluctúa entre cuatro y seis mil almas, pues cuando llega á este número, apremiados por la necesidad, sus hijos salen por los cuatro rumbos en busca de trabajo y comodidades.
Una línea trazada desde el alto de San Luis, que pase por el Astillero, la Romera y por el descenso gradual de una montañuela que espira en la margen derecha del Porce ó Medellín, en el punto llamado Ancón, y que de allí siga las aguas del mencionado río hasta su unión con las del torrente Zúñiga, y éste hasta su primera vertiente en la falda occidental de la cordillera de Las Palmas, para continuar por la cumbre de ésta hasta San Luis, encerrará, con mínima diferencia, el cuadrilátero de este Distrito.
Aguas nacidas en los altos San Luis, Santa Isabel y Romera, forman el origen del riachuelo Ayurá, corriente de poca consideración, pero de exquisita agua potable. En su parte media é inferior, entre los cuales deben ser apenas mencionados el del Salado y el de la Sebastiana. Los raudales La Mina y La Doctora corren al sur y desaguan separadamente en el Medellín.
El terreno fue y es aún bastante aurífero, pero el excesivo valor de la propiedad rural impide toda empresa minera. Los puntos llamados Palenque y Mina, á cuyo pie está el fértil campo llamado Sabaleta, fueron elaborados con grande aprovechamiento, y la meseta misma sobre que descansan los edificios de la villa, es un aluvión aurífero opulento.
La población material del lugar está bien arreglada: las calles se cortan en ángulo recto; y sus edificios, aunque de modesta apariencia, son cómodos y aseados. El lugar es rico en agua potable, y sus paseos amenos y risueños.
Tiene una hermosa plaza con una fuente pública en el centro, y algunos árboles para darle sombra; un notable templo católico de órden uniformemente toscano, el solo acaso del Estado que reuna condiciones modestas pero exactas de un buen gusto arquitectónico. Tiene un vasto edificio que lleva el nombre de Hospital; pero como en el Distrito hay pocos enfermos, se ha dedicado una casa particular para favorecer á los dolientes.
El gasto impedido para la fabricación del Hospital que hoy sirve de colegio, se debe á la piadosa munificencia de la señora Mariana Uribe de Duque, hija del lugar, cuyo nombre es venerado y acatado por todos los vecinos.
No hay en el Estado un distrito en que la propiedad territorial esté más dividida y subdividida que en éste. Por tal razón no hay en él grandes capitales; pero tampoco hay un aflictivo pauperismo. Con una corta porción de terreno, el cultivo produce lo bastante para la subsistencia holgada de una familia.
Envigado se comunica con Medellín por la carrtera que costea la ribera izquierda del río, y se comunicará bien pronto por otra aun más fácil y hermosa que ladeará por la ribera derecha.
Descendiendo de lo grande á lo pequeño, Envigado será para Medellín, andando los tiempos, lo que es hoy Mariano para la Habana y Versalles para París.
Tiene Envigado como obra de arte un célebre grupo escultural que representa la resurrección de Cristo, tal vez la única que posea el Estado. Obra de exquisito gusto en su género, es donación hecha al templo de la parroquia por el Sr. Ciriano Ramírez, quien desde la humilde clase de pobre leñador, se elevó por la virtud y el trabajo á la de notable ciudadano y opulento capitalista. Tiene también un sólido y elegante puente de reciente construcción, sobre el riachuelo Ayurá, en el camino que por la Ladera conduce á Medellín.
La población de la villa es lucida y robusta, y de raza caucásica en su mayor parte. Los hombres son esbeltos, fornidos, y las mujeres bellas, airosas y de excelentes costumbres.
Ha dado Envigado á la República algunos personajes importantes. Su primer cura de almas el Dr. D. Cristóbal de Restrepo, fue filántropo, liberal é instruido; tres doctores de La Calle adquirieron celebridad como teólogos; el Dr. D. José Félix de Restrepo, hermano de D. Cristóbal, se hizo notable por la austeridad de su conducta, su equidad intachable, su espíritu justiciero como abogado, su vasta erudición científica, y, más que todo, por su acrisolado patriotismo y por haber sido el primero en concebir y promulgar entre nosotros el deber social, moral y político de manumitir la raza africana.
El nombre de este ciudadano está muy alto en la escala de los hombres ilustres del país.1
D. Alejandro Vélez, también hijo de Envigado, ilustró su nombre como publicista y diplomático; D. Miguel Uribe Restrepo se distinguió por su viril elocuencia y por su incontrastable firmeza de carácter; D. Pedro Uribe se recomendó por su instrucción médica; y el Dr. José Manuel Restrepo por sus talentos como estadista y por su esclarecido mérito como autor de la Historia de la Revolución de Colombia.
Los vecinos de Envigado viven de los productos de escasa pero bien manejada agricultura, siendo sus cultivos de predilección el plátano, la yuca, la arracacha, el maíz y la caña de azúcar, precioso vegetal que tuvo su cuna antioqueña en este Distrito.
Población, 6.527 habitantes. –Latitud norte, 6º3´40´´. –Longitud occidental, 1º35´35´´. –Altura sobre el nivel del mar, 1.580 metros. –Temperatura, 20º. –Límites: confina al norte con Medellín; al oriente con Rionegro; al occidente con Itagüí y La Estrella, y al sur con el Retiro y Caldas.
Estrella. –No hemos podido averiguar á punto fijo el año en que se fundó la población de este nombre. Se sabe solamente que debe ser muy antigua, pues en el año de 1692 existía ya en ese caserío, situado un poco al sur del lugar que hoy ocupa y más cercano al río Medellín, un cura doctrinero de indios, sobre el