Dentro de las principales perspectivas chomskyanas describiremos:
2.4.1. El formalismo
El «formalismo» es el término decisivo y más utilizado en la teoría de Chomsky; además de ser el aporte que ha tenido más incidencia histórica en otras áreas que también estudian la mente humana, como es la psicología, por ejemplo,
específicamente en la psicología cognitiva y en otras ramas científicas que estudian el razonamiento humano. Así, una gramática formal consta de un conjunto de reglas sobre unidades gramaticales, dícese los morfemas que forman las palabras, las cuales sirven para transformar símbolos abstractos que también son representables mediante el lenguaje matemático. Por lo tanto, los símbolos o signos lingüísticos forman grupos siguiendo un criterio gramatical conformando series lingüísticas que determinan las frases y este proceso se da a través del uso de las reglas formales de
la gramática; por lo que entonces, en el momento que hablamos no estamos
reproduciendo frases u oraciones que hayamos escuchado antes, de forma mecánica y autómata; sino que las creamos y generamos mediante la aplicación de
transformaciones y operaciones lingüísticas que se producen en un nivel cognoscitivo muy formalizado, el cual poseemos de forma innata.
2.4.2. Independencia con respecto al significado
Una características fundamental de esta línea general chomskiana es que todas las reglas formales de la gramática, los cuales trabajan con los símbolos propios de la lengua son independientes del sentido o significado que adoptan esos símbolos; por lo tanto, esta es una perspectiva que se deriva del punto anterior. Por ejemplo, la regla de la gramática del idioma español «El verbo debe colocarse al final del sintagma verbal» también elabora frases u oraciones correctas, bien elaboradas a través de la cohesión y la coherencia, en otros idiomas como el japonés y el euskera; y esta regla se cumple independientemente de cuál sea el verbo en concreto al que se esté aplicando dicha norma, estructura lingüística que funciona sin tener en cuenta el significado ni el contexto de la oración.
Los signos lingüísticos o símbolos con los que opera una gramática formal no transmiten un significado específico hasta que alguien los interpreta; por lo tanto, es a través de este hecho cuando la secuencia gramatical formal correctamente formada por «Artículo + Adjetivo + Nombre + Adjetivo + Verbo + Nombre» se convierte en la frase con significado «La hermosa muchacha chosicana estudia literatura». Así determinamos que las reglas gramaticales de la teoría lingüística de Chomsky se
aplican exclusivamente a la sintaxis y no a la semántica de una lengua, esto debido, según él, a que la lingüística solo se ocupa de las reglas formales gramaticales.
2.4.3. Independencia con respecto «a todo»
Para Chomsky, el lenguaje o la sintaxis formal del lenguaje es una especie de módulo mental; ya que este es una capacidad de tipo formal, el cual está regido y regulado por un conjunto de reglas abstractas, lógicas y matemáticas, las que operan con símbolos vacíos de significado. Así, esta capacidad es autónoma frente a ciertas restricciones cognitivas como la falta de inteligencia, la escasa memoria o la débil percepción; en consecuencia, esa separación formal sería la explicación para poder definir que algunos trastornos o enfermedades congénitos o adquiridos afecten solo al lenguaje y no menoscaben a otras facultades humanas, y viceversa.
2.4.4. Innatismo
Chomsky concibe a la capacidad del lenguaje como un instinto o como un
«órgano» (un esquema cerebral), el cual ya viene con nosotros de forma espontánea, como parte de nuestra naturaleza biológica. Por lo tanto, el hecho de que los seres humanos poseamos un instinto significa que no nos constituimos como personas biológicas, quienes vienen al mundo como entes vacíos, dispuestos a aprender cualquier cosa con la que tengamos contacto, sino que ya nacemos con algún contenido o, en otras palabras, con algún tipo de información, con un mecanismo o «software» innato, inherente a uno; así, y bajo los postulados de Chomsky, Pinker y otros estudiosos, el ser humano está programado desde su nacimiento con alguna
clase de principios, normas e instrucciones que rigen y determinan nuestro comportamiento más temprano.
A pesar de que los postulados de Chomsky sobre el innatismo han sufrido ciertos cambios desde la aparición de su primera propuesta teórica, sus ideas planteadas siempre han hecho referencia a una «gramática universal», término relevante y trascendental en su teoría. Así, una gramática universal está compuesta por unas normas formales muy sencillas y que son comunes a todas las gramáticas de todas las lenguas, en la cual la lógica de esta propuesta teórica es que si el niño nace con esa gramática universal «preinstalada» en su cerebro, entonces solo tiene que conocer y aprender las características propias y particulares de su lengua materna con respecto a los conocimientos que ya traía de forma innata. Por lo tanto, la presencia de esta gramática universal explicaría la destreza que tienen todos los niños, quienes empiezan a dominar y utilizar su lengua de forma muy capacitada; a pesar de la «pobreza del estímulo» de su propia experiencia.
Los principios teóricos propuestos por Chomsky establecen que la gramática universal se cimienta en la propuesta de los «principios y parámetros», los cuales son reglas (principios) establecidas formalmente y que son válidas para cualquier lengua; mientras que los parámetros son criterios o indicadores del uso de las reglas. Por ejemplo, un parámetro puede ser especificar cuál es el sujeto en una oración correctamente formada. Es así que en este caso en particular, cuando el niño
comienza a tener contacto con su lengua y escucha a sus padres hablando en inglés, este parámetro tomará el valor de «Sí se usa» (es decir, el sujeto tiene que
el parámetro mencionado tendrá el valor de «No se usa» (porque en español no es necesario especificar el sujeto en cada oración). Por lo tanto, podemos afirmar que no «aprendemos» el lenguaje, sino que lo «adquirimos».
2.4.5. Pensemos en las «sobrerregularizaciones»
Los niños suelen aplicar en su lenguaje las reglas gramaticales que han adquirido; pero dichas reglas no corresponden siempre a todas las palabras. Por ejemplo, cuando el niño dice «lo he rompido», cuando lo correcto es «lo he roto»; entonces, lo que corroboramos con su error en el uso de su lengua, demuestra que él está aplicando las reglas gramaticales adquiridas para crear y elaborar enunciados y oraciones originales cada vez que se comunica; y no que las está repitiendo.
Así, la sobrerregularización no es la única demostración de que las oraciones en una lengua no son secuencias de sonidos que se aprenden mediante la experiencia y que se reproducen por imitación, sino que estas series lingüísticas se crean y generan cada vez que se concretan y se dan dentro de un acto comunicativo en concreto. Otro ejemplo similar son las generalizaciones de las reglas gramaticales a palabras totalmente nuevas o artificiales; es decir, la aplicación universal de la norma a las unidades lingüísticas de forma indistinta: cualquier persona podría conjugar el verbo «picripanchiosquear», a pesar de que tal palabra no existe. «Yo picripanchiosqueo, tú picripanchiosqueas, etc.». Situación que, según la visión chomskiana, sería una evidencia argumentativa a favor del aislamiento de la gramática con respecto al significado, puesto que podemos aplicar reglas a palabras cuyo significado desconocemos o que ni siquiera existen.