CONSECUENCIAS.
Las definiciones antes mencionadas hacen referencia a la noción de sostenibilidad como condición necesaria para el equilibrio del tipo de cambio real. De allí que el tipo de cambio real de equilibrio sea, en general, un concepto de naturaleza a largo plazo.
Este último, a su vez, implica la existencia de lo que en la literatura se ha denominado desalineamiento del tipo de cambio real, es decir, la diferencia entre el tipo de cambio real corriente u observado y el tipo
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de cambio real de equilibrio o sostenible en el largo plazo. Una moneda se encuentra sobrevaluada (o subvaluada), en términos reales, si el tipo de cambio real observado se encuentra por debajo (por encima) del tipo de cambio real de equilibrio. El desalineamiento ocurre si existe diferencia entre el tipo de cambio real observado o corriente y el tipo de cambio real de equilibrio o sostenible en el largo plazo.
Una moneda se encuentra apreciada, si el tipo de cambio real actual se encuentra por debajo del tipo de cambio real de equilibrio bajo la definición de precio relativo de bienes transables a no transables internacionalmente y, por el contrario, una moneda se encontraría subvaluada en términos reales, si el tipo de cambio real actual se encuentra por encima del tipo de cambio real de equilibrio bajo la misma definición.
La existencia de una subvaluación importante del tipo de cambio real suele considerarse como un indicador de una posible crisis futura de balanza de pagos mientras que una sobrevaluación del tipo de cambio real suele indicar una mayor inflación futura.22
En general, desalineamientos prolongados o recurrentes del tipo de cambio real se han visto asociados a bajas tasas de crecimiento económico. León et. al (2002).
Según Montiel (2003), el desalineamiento podría dividirse en 3 componentes:
I. La brecha entre el tipo de cambio real observado y el tipo de cambio real de equilibrio de corto plazo. Esta brecha podría atribuirse a los efectos de burbuja o especulativos y se dan en el corto plazo.
22 Krugman (1992), argumenta que en una situación de equilibrio de la cuenta corriente, el nivel de endeudamiento será sostenible en el mediano plazo si la economía está en capacidad de generar los recursos suficientes para atender el servicio de dicha deuda y, además experimentar crecimiento en términos reales.
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II. La brecha entre el tipo de cambio real de equilibrio de corto plazo y el tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo. Esta brecha surge por el ajuste lento de las variables predeterminadas, las cuales cambian en el tiempo de manera endógena en función de otras variables que pueden ser también endógenas, variables de política u otras variables exógenas. Son ejemplos de variables predeterminadas el stock de capital (de ajuste lento), la deuda externa neta (de ajuste intermedio) y el salario nominal (de ajuste más rápido).
III. La brecha entre el tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo y el tipo de cambio real de equilibrio deseado que surge de políticas inapropiadas.
Ferreira y Herrada (2002), señala, que la relevancia del desalineamiento del tipo de cambio real de equilibrio ha sido criticada por varias escuelas de pensamiento económico. Montiel (1999) describe las críticas y, en síntesis,
existen dos críticas básicas al concepto de brecha del tipo de cambio real:
a. EL tipo de cambio siempre está en equilibrio, por lo tanto, no existe brecha. De acuerdo a este enfoque, el tipo de cambio real nunca puede sufrir un desajuste considerable porque tiende a reflejar los parámetros fundamentales de la economía.
b. La brecha puede existir, pero es imposible medirla en la práctica. Montiel (1999) sostiene, con respecto a la primera crítica, que, aunque el tipo de cambio real pueda estar en “equilibrio” no siempre está en equilibrio de largo plazo. Es decir, tal “equilibrio” puede tratarse de un equilibrio de corto plazo no sostenible en el largo plazo.
Sobre la segunda crítica, Montiel (1999) plantea que existe un reto empírico para medir el tipo de cambio real de equilibrio. Las investigaciones previas se han centrado en averiguar si el tipo de cambio real estuvo en equilibrio en algún momento del tiempo y/o en
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medir el grado de desalineamiento.
A continuación, se detallan los costos que originan desalineamientos de gran magnitud:
1.Desde el punto de vista microeconómico, cuando el tipo de cambio está desalineado no se realiza una apropiada asignación de recursos productivos y del gasto entre los bienes externos y los bienes internos.
2.Desde el punto de vista macroeconómico, cuando los agentes económicos perciben que existe una desviación severa, se generan expectativas de que su valor se ajustará en el futuro hacia el equilibrio mediante variaciones importantes del tipo de cambio nominal. Así, una sobrevaluación de la moneda local desestimula la tenencia de activos en moneda nacional por parte de los agentes económicos lo cual es fuente potencial de reversiones de los flujos de capitales y de crisis cambiarías.
Por el papel que desempeña el tipo de cambio real en orientar la producción y el gasto agregado entre bienes transables y no transables internacionalmente, muchos países diseñan su política económica con el objetivo expreso de evitar el surgimiento de desviaciones de magnitud importante y sus costos.
Desde una perspectiva microeconómica, fuertes desalineamientos del TCR dan señales de una ineficiente distribución de los recursos y de decisiones erradas en el consumo y la producción de los bienes transables y no transables.
Mientras una perspectiva macroeconómica, el desalineamiento extremo produce un cambio de expectativas de los agentes, causando desequilibrios en la economía como devaluaciones, crisis de balanza de pagos y reversión de flujos de capitales.
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principalmente sobrevaloraciones del TCR están ligadas con bajo crecimiento económico en el largo plazo y a una baja profundidad financiera.