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Chapter 2. Literature Review

2.3 Paul Gilbert and Compassion Focussed Therapy

2.3.3 How does Compassion Focussed Therapy work?

Para Overton (2006) el cambio transformacional constituye todo aquel cambio en la forma, organización o estructura de cualquier sistema. Los ejemplos más citados de dicho cambio son la metamorfosis de un gusano en una mariposa, un renacuajo que se convierte en una rana, la semilla que se transforma en una planta, una molécula de hidrógeno y dos de oxígeno que dan lugar a un nuevo componente como el agua, etc… El aspecto fundamental en este tipo de cambio es la “emergencia de novedad”, interpretada normalmente como un cambio cualitativo, queriendo dar a entender que es un cambio que no puede tener lugar por la mera adición de los elementos constituyentes previos. De ahí la idea de emergencia, que nos recuerda la idea representada por la Psicología de la Gestalt a principios del siglo XX: el todo es diferente a la suma de las partes. Como plantea Overton (2006, p. 26) “esta emergencia de novedad es comúnmente denominada cambio cualitativo en el sentido de que es un cambio que no puede ser representado como algo puramente aditivo”.

Un aspecto importante del cambio transformacional es que la “emergencia de novedad” implica no sólo una nueva estructura, además dicha estructura es más compleja. Es fácil conectar este hecho con le principio ortogenético planteado por Werner (1957) que a su vez recogía la idea enunciada por el embriólogo y biólogo del siglo XIX Kart Ernst von Baer, quien propuso que el desarrollo procede por medio de etapas sucesivas, transcurriendo de lo más general a lo más específico, partiendo de un estado homogéneo que generaría progresivamente estructuras cada vez más organizadas y diferenciadas jerárquicamente (Cairns et al. 2006). Tal y como lo definía Werner: “la Psicología del Desarrollo postula un principio regulador del desarrollo; es un principio ortogenético que plantea que donde quiera que tenga lugar el desarrollo, éste procede de un estado de relativa globalidad y ausencia de diferenciación hacia

un estado de progresiva diferenciación, articulación e integración jerárquica” (p. 126).

Los conceptos de estadios, fases y niveles en el desarrollo se refieren a este tipo de cambio transformacional, sustentado por influyentes autores como Piaget, Erikson y Vigotsky. Por ejemplo leemos en Overton (2006, p. 26) la siguiente cita de Vigotsky (1978, p. 73) en la que plantea que el desarrollo no es “una acumulación gradual de cambios separados… sino un proceso dialéctico complejo caracterizado por transformaciones cualitativas de una forma en otra con la intervención de factores externos e internos”.

Otras características del cambio transformacional son que los cambios son duraderos, irreversibles y secuenciales. Esto plantea otra característica muy debatida, la direccionalidad de los cambios, el hecho de que los cambios en un sentido teleológico vayan dirigidos hacia una dirección preestablecida (un objetivo o un estado determinados). Overton diferencia entre una teleología subjetiva y una objetiva. La subjetiva estaría formada por los objetivos, las metas y los propósitos personales, que dirigirían supuestamente el desarrollo personal de un individuo concreto, que por ejemplo quiera ser una mejor persona. Para el autor esta teleología es irrelevante para la discusión acerca de la naturaleza del cambio. La teleología objetiva, se refiere a construir las reglas o los principios que rigen y dirigen el desarrollo, por ejemplo, el principio ortogenético ya mencionado. En este sentido, la teleología asociada al cambio transformacional es estructural, y está vacía de contenido, no propone que el desarrollo tenga que ver con ningún principio moral, por ejemplo, sí en cambio, estipularía que el desarrollo conllevaría un sistema más complejo y dinámicamente autoorganizado: por ejemplo el desarrollo del lenguaje, de razonamiento, de la resolución de problemas, etc…

Valsiner (2006) añade dos parámetros fundamentales a la hora de comprender mejor las cualidades del cambio transformacional. El primero profundiza en el proceso de reestructuración dinámico que tiene lugar a lo largo del tiempo, mediante los procesos de diferenciación, de- diferenciación e integración. El segundo profundiza en el intercambio estructurado del organismo con su entorno, a raíz del cual, se produce la transformación. Respecto al primero Valsiner (2006) defiende que si la transformación de una estructura va en la dirección, como veíamos, de generar un sistema más complejo X→[X-Y], hay que tener en cuenta que se pueda producir tanto un progreso (diferenciación) como una regresión (de-diferenciación) que implicaría regresar a un estado anterior [X-Y]→ X. Ambos procesos formarían parte de un estado dinámico de desarrollo. Dada la irreversibilidad del tiempo, cada nuevo estado es en sí único, de manera que la mejor manera de representar el desarrollo es mediante la figura de una hélice o espiral, en la que un nuevo estado puede parecer similar a un estado anterior, pero nunca es una repetición

del mismo, manteniéndose así la irreversibilidad. Respecto al segundo parámetro, la relación entre el organismo y el entorno, Valsiner (2006) vuelve a citar a Werner (1957) en un texto menos conocido, pero igualmente clave, en donde plantea lo siguiente: “la progresiva diferenciación sujeto-objeto implica el corolario de que un organismo se vuelva menos dominado por la situación concreta inmediata (…) Una consecuencia de esta libertad es la comprensión más clara de los objetivos, así como la posibilidad de utilizar medios sustitutivos y finales alternativos. Hay por lo tanto una mayor capacidad para planificar y postergar la acción. La persona es más capaz de ejercer elecciones y reajustar una situación voluntariamente. Dicho brevemente, puede manipular el entorno más que responder pasivamente a dicho entorno. Esta libertad de estar dominado por la situación inmediata permite a su vez una evaluación más precisa de los otros” (p.27). Esta cita, por un lado ejemplifica el funcionamiento de un sistema más complejo al que tendería teleológicamente el desarrollo, funcionamiento que de nuevo tiene sentido estructural y funcionalmente, no por su contenido concreto. Por otro lado muestra la importancia que tiene el entorno para el desarrollo del sistema, con el que se relaciona de manera dinámica e interactiva. Dicho con otras palabras, el cambio transformacional implica también un cambio en nuestra manera de relacionarnos con el entorno, generando una mayor autonomía o capacidad de elección.