5.3 Predicting Affordance Surfaces from Visual Scene and Long-Term Human
5.3.2 Predicting Affordance Surfaces
5.3.2.3 Human Activity Time-Lapse Dataset Augmentation
La referencia a la Palabra preveniente y a la fe consecuente es el elemento que constituye, tanto a la praxis liberadora, como a la reflexión crítica, en formalidad teológica: “Una reflexión
crítica sobre la praxis histórica de los hombres será teológica, en la medida en que ausculte en esta praxis la presencia de la fe cristiana. Es esto lo que distingue la teología de las demás posibilidades de reflexionar críticamente sobre la praxis. Cuando esta referencia a la pregunta sobre el sentido de la fe de esta praxis estuviere enteramente descartada, no hay teología” 162
161
Puebla 558 y 559
Esta dación de pertinencia teológica a elementos no teológicos o preteológicos se nombra bajo expresiones tales como “a la luz de la fe”, “a la luz de la Palabra”, “a la luz de las mediaciones
históricas de la tradición y de la fe”, en las que se percibe el eco de las expresiones propias del
Concilio “a la luz del Evangelio” 163
“a la luz de la revelación” 164 y de Puebla: “con visión de fe”
165
“a la luz de la fe” 166 “reflexionar nuestra realidad latinoamericanaa la luz de nuestra fe” 167 Son todas ellas fórmulas de identificación del campo hermenéutico al que se dirige la pregunta que interroga por el sentido dramático del suceder.
Tal luz mediacional para la reflexión crítica sobre la praxis histórica de liberación comprende, en el método de los terceros mundos, dos perspectivas diferentes, pero complementarias:
Mediaciones históricas en el sentido clásico
Se trata de la luz de las mediaciones históricas en el sentido clásico, constituidas, en primer lugar, por la Escritura santa. Ella testimonia la experiencia original y fundante. Ella es norma, no para ser convertida en doctrina o en código, sino en paradigma indicativo y evocador del suceder de Dios, de su revelación y de su gracia salvadora en la historia real de hombres y mujeres de hoy, de aquí y de ahora. Escritura santa en que se vierte la tradición recibida para ser de nuevo editada en nuevas experiencias de vida, con nuevos seguidores del Señor en el tiempo, con nuevas narraciones desde el corazón de cada cultura y de cada camino de hombre y de mujer.
Se trata también de las mediaciones históricas de la fe en el sentido en que la fe ha sido comprendida y vivida por las comunidades históricas del largo caminar eclesial, que incluye por necesidasd la dogmática eclesial, la historia de la Iglesia y la experiencia cristiana bimilenaria. Estos han constituido los habituales loci theologici, lugares teológicos entendidos como principios internamente referentes de la labor teológica. La teología de liberación, en cuanto teología está internamente referida a estos lugares constitutivos unos, regulativos otros.
La teología latinoamericana asume que los lugares teológicos, en el largo recorrido cristiano por la historia, han sido leidos y apropiados, ya sea desde una lógica filosófica que los ha convertido en s, con el que se postulan y se regulan verdades, códigos y enunciados. Ya sea desde una
óptica moderna y progresista que ha devuelto a la Palabra sus realizaciones en la historia como
163 CONCILIO VATICANO II, Gaudium et Spes 4.
164
CONCILIO VATICANO II, Optatam totius 16.
165 PUEBLA, 15.
166
Puebla, 73
167
Dabar. Ya sea desde la experiencia propia de los terceros mundos, para los cuales los textos
normativos y fundantes no constituyen s y ni siquiera Dabar, sino s o camino, no para ser
sabido sino andado.
Esa mirada o referencia obligada a las mediaciones históricas de la fe pone en guardia contra la ingenuidad de considerarlas nuevamente asépticas, neutras o desinteresadas en el orden económico, político, cultural y social. Simplemente, porque toda mediación histórica, incluidas las mediaciones de la fe, han visto su génesis en opciones concretas, con fines determinados, desde principios ideológicos, sociales o filosóficos, desde particulares modos de vivir y de pensar. Es esto lo que hace indispensable el análisis crítico de las mismas mediaciones de fe y “la conciencia aguda
de que la fe cristiana, el evangelio, la revelación, no existen como realidades (o criterios) tan claramente conferibles en si, porque solo existen históricamente mediatizados” 168
Con esto quiere señalarse que las mediaciones históricas de la fe pueden ser usadas y de hecho se usan como arma opresora y dominadora al servicio de confesados intereses políticos, religiosos, culturales, económicos y sociales.
Por el contrario, su genuina recuperación y lectura deberá establecerse desde la pregunta que interroga por el sentido a partir de las víctimas y de los pobres, en mirada no totalizante, pero sí preferente de la liberación, pues se trata de normar en esas fuentes la conciencia y 1os deberes económicos, políticos y culturales exigidos por la fe como radicalidad del seguimiento de Jesús en la historia.
Por eso no se trata de abordar los lugares teológicos en cuanto textos o en cuanto doctrinas preparadas por la exégesis y los documentos. No porque la exégesis, los textos y las doctrinas no sean importantes, sino porque son insuficientes. Por eso, aquello que se procura es una lectura situada, vale decir, desde la situación de opresión, de cautiverio, de depauperización, de marginalidad y de periferia en la que están colocadas las víctimas en la interrogación de sentido; y de una lectura situacional, vale decir, para referir el texto a nuestro contexto y hacer vivo y operante la dación de sentido que se ofrece desde la revelación y de fe.
Mediación histórica de presente
Las mediaciones históricas de la fe no son únicamente textos y documentos de la tradición pasada. Mediación histórica de la fe es también el acontecer presente en el hoy, el aquí, el ahora del darse Dios en su ininterrumpida locuión en la historia. De ahí que el suceder presente se eleva hoy al rango de auténtico elemento determinante e interno de la teología: lugar teológeno, es decir, generador de la teología en su aspecto de materialidad previa a la formalidad teológica..
La teología de liberación se ha hecho cargo de la dinámica de la revelación de Dios por hechos y palabras a lo largo de la historia de la salvación. Porque, ciertamente, la revelación y la