En general, la comunicación no verbal posee una autonomía expresiva de la que carece la comunicación verbal. En efecto, las expresiones faciales, los gestos, la mirada, los movimientos corporales, la apariencia física, el tacto, etc. transmiten, por sí mismos, mensajes inarticulados, en ocasiones de una gran precisión. La palabra, por el contrario, aparece siempre matizada, o bien por la presencia de fenómenos vocales (paralenguaje) o bien por los estímulos no verbales citados anteriormente. Ello induce a recomendar que los tres canales de información (cuerpo, voz y palabras) colaboren apoyándose recíprocamente.
La importancia del lenguaje no verbal en la comunicación humana ha sido puesta de relieve por numerosos autores. (En los primeros momentos de la comunicación cara a cara, parece que los aspectos no verbales y la voz, constituyen más del 90% del mensaje). Asimismo, los estudios parecen demostrar que las personas tendemos a confiar más en la expresión corporal y en el tono de voz que en lo que se nos dice. La comunicación no verbal puede servir, en opinión de Knapp (La comunicación no
verbal. El cuerpo y el entorno. Paidós. Barcelona, 1982), para:
- Comunicar a los otros nuestro modo de ser. - Evidenciar nuestra capacidad de relación. - Transmitir emociones o sentimientos. - Influir en los demás.
- Lograr mayor precisión de los mensajes verbales y. por ello, mejorar el entendimiento.
- Dirigir la interacción, es decir, regular el intercambio de los mensajes orales.
El lenguaje no verbal resulta muy expresivo cuando se trata de comunicar sentimientos.
71En relación con los mensajes verbales, el comportamiento no verbal cumple varias funciones:
• Repetir. Redundar en lo que se ha dicho verbalmente.
• Contradecir. Los movimientos del cuerpo pueden expresar lo contrario de lo que se manifiesta oralmente.
• Sustituir. Con mucha frecuencia, la conducta no verbal reemplaza a los mensajes verbales.
• Complementar. En ocasiones, los comportamientos no verbales matizan los mensajes verbales al revelar las actitudes e intenciones de una persona respecto de la otra y el grado de autenticidad que cabe atribuir a lo expuesto oralmente.
En el aula, el profesor puede enviar mensajes emocionales no verbales que expresan, según Galloway (En Grant, El dominio de la comunicación educativa. Anaya. Madrid, 1978): • Apoyo entusiasta (gestos inequívocos de refuerzo hacia las conductas del alumno, por ejemplo, levantar el pulgar).
• Ayuda (actos corporales que implican ánimo o apoyo, como una palmada en el hombro).
• Receptividad (signos de acogida -abrir los brazos-, y asentimiento). • Distracción (mirar hacia otro lado o conductas semejantes).
• Antipatía, (fruncir el ceño, miradas oblicuas, gestos de desagrado o rechazo, etc.). • Desaprobación, (gestos ostensibles de negación, balanceo de la cabeza, etc.).
De una interesante investigación llevada a cabo por Isabel Cuadrado (Implicaciones
didácticas de la comunicación no verbal. Universidad de Extremadura, 1992). con maestros de
enseñanza primaria, se concluye, entre otras cosas, lo siguiente:
• Los profesores tienen escasa conciencia del valor relacional que tienen las conductas no verbales.
• La sonrisa es la manifestación no verbal que los profesores utilizan con más frecuencia para suscitar actitudes positivas en los alumnos.
• Las expresiones faciales de arquear las cejas y la direccionalidad de la mirada, junto a gestos manuales, son las manifestaciones usadas preferentemente para regular el intercambio comunicativo en el aula.
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Los alumnos son especialmente sensibles a los mensajes no verbales de los profesores.
72• La mirada individualizada y la proximidad física son recursos para evitar pérdidas de atención, para controlar el comportamiento y determinar el curso del aprendizaje.
• Los profesores desconocen, en general, la capacidad de la mirada como vehículo transmisor de mensajes y como economizadora de energía en la instrucción.
• La cercanía física se concibe como más necesaria en Educación infantil, 1er. ciclo y 2º ciclo de Primaria que en el Tercer ciclo.
• Los profesores reconocen que poseen una escasa formación en aspectos relativos a comunicación en general y a la interacción profesor-alumno en particular y sus comportamientos están determinados, en buena medida, por su intuición o como resultado de la experiencia directa de aula.
• En general, los profesores son poco dados al contacto físico como estímulo reforzador de comportamientos positivos. En los niveles inferiores, el contacto físico, se juzga, sin embargo, necesario, mientras que en el Tercer ciclo aparece reprimido por razones culturales, sociales, edad y sexo del profesor
El lenguaje del cuerpo
El lenguaje corporal incluye todos los movimientos del cuerpo con valor significativo, tanto deliberados como inconscientes, los que percibimos y los que no percibimos. Aunque parece cierto que todos los movimientos corporales tienen algún sentido, no lo es menos que su significación precisa depende del contexto en que se realizan. Diversos autores han puesto de manifiesto la interpretación que cabe atribuir -genéricamente- a ciertos movimientos corporales:
- Mover la cabeza (asentir) significa acuerdo, afirmación, aprobación, aliento. - La cabeza alta e inclinada hacia atrás suele denotar altanería.
- La cabeza baja: sumisión, humildad o depresión.
- La postura erguida es propia de personas esperanzadas, confiadas o dominantes. - Torso inclinado hacia adelante: actitud positiva, escucha.
- Brazos cruzados: actitud distante. - Brazos a lo largo del cuerpo: franqueza.
- Taparse la boca con la mano, morderse los labios: nerviosismo. - Sostenerse la cara con las manos: aburrimiento.
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"La gravedad es el escudo de los Tontos." (Montesquieu)
73En el marco del lenguaje corporal, la expresión facial ha sido objeto de numerosas investigaciones, El rostro puede generar multitud de expresiones diferentes aunque las más estudiadas han sido: alegría, tristeza, asco, enfado, temor, interés, disgusto, cólera y felicidad. Entre las conclusiones más significativas figuran:
• Durante la comunicación, la expresión de la cara está en continuo cambio. • Los alumnos interpretan la sonrisa del profesor como una señal de cercanía.
• Aquel que sonríe francamente, al tiempo que ilumina a los demás, se ilumina a sí mismo.
• Las personas autoritarias tienden a restringir el número de sus movimientos corporales.
El aspecto físico y la apariencia
El papel que desempeñan los rasgos físicos y la apariencia (forma del cuerpo, atractivo general, vestido, olor corporal, altura, peso, color del cabello y de la piel, etc.) en los procesos de relación humana, también ha sido ampliamente estudiado por los investigadores. Entre las conclusiones más interesantes figuran:
• El atractivo influye en la credibilidad inicial del emisor. La aceptación del mensaje del profesor es mayor si éste es percibido como atractivo.
• Los profesores parecen interactuar menos con alumnos o alumnas menos atractivos. • La apariencia determina ciertos comportamientos imitativos o de rechazo.
• La elección del vestido les dice a los demás quienes somos o como nos vemos a nosotros mismos.
• A quienes se tiene por atractivos se les atribuyen otras cualidades.
La mirada
La mirada desempeña varías funciones que han sido estudiadas por Kendon y Knapp
(op.cit.), entre otros autores:
- Cognoscitiva. Los sujetos tienden a desviar la mirada cuando tienen dificultades de codificación.
74Observe lo que sucede en clase cuando el profesor hace una pregunta: la mayor parte de los alumnos agachan la cabeza y comienzan a escudriñar en su cartera, a mirar el libro, a abrocharse los cordones de los zapatos, súbitamente atraídos por unos objetos que un segundo antes les resultaban indiferentes.
• De control. El sujeto puede mirar al otro para comprobar si está comprendiendo. Por medio de la mirada los profesores obtienen un feedback inmediato (aunque a menudo incompleto) de los niveles de atención y comprensión. Para aprovechar al máximo las posibilidades de la mirada como medio de control, el profesor tiene que desplazar su visual por toda la clase efectuando detenciones momentáneas en cada alumno.
< En la clase, se dan ciertas situaciones curiosas relacionadas con la mirada.
Caso A. El profesor puede focalizar su mirada en el alumno que hace gestos ostensibles de asentimiento hacia lo que aquél dice. El profesor se siente complacido al observar que, al menos un alumno, acepta su mensaje. ¿Cómo corresponder a esa amabilidad? Pues dedicándole atención visual de modo preferente o exclusivo o, en el mejor de los casos, dirigiendo la mirada al entorno próximo al alumno en cuestión.
Caso B. Un alumno manifiesta su desacuerdo con las afirmaciones del profesor de manera insistente. Diga lo que diga el profesor, el alumno mueve la cabeza en señal de disconformidad. El profesor actúa de varias maneras:
1. Centra su atención en ese alumno, olvidándose del resto, en un desesperado intento por arrancarle un gesto positivo.
2. Evita mirar a ese alumno y, por extensión, a los alumnos más cercanos.>
• Reguladora. Con la mirada se pueden solicitar o eliminar preguntas o respuestas. La mirada cumple aquí una función economizadora. No hace falta que solicitemos verbalmente una intervención; hasta con que dirijamos la visual a un sujeto concreto para que ésta sea interpretada como un mandato. En otros casos, una simple mirada disuade a la otra persona de tomar la palabra en un momento dado.
• Expresiva. La mirada transmite sentimientos y emociones así como distintos grados de excitación. Una mirada puede entrañar desprecio o amenaza y también afecto o seguridad. Una mirada "atravesada" a un alumno puede resultar demoledora. Una mirada «por encima del hombro» se interpreta como signo de altanería.
Con la mirada emitimos mensajes inarticulados de una gran precisión.
75Existen muchas imágenes poéticas asociadas con la mirada. Decimos, por ejemplo: «en tus ojos veo la inmensidad del amor que me profesas», cuando, en realidad, los ojos, por sí mismos, son inexpresivos; precisan, en efecto, del juego de las otras partes del rostro para componer su mensaje inarticulado. En otros casos pedimos que nos miren a los ojos», lo cual es imposible ya que la mirada humana es convergente y «mira» a un punto aunque «vea» mucho más dada la amplitud de nuestro campo visual. Claro que, como quiera que la alternativa sería pedir que «nos miren al ojo», lo más inteligente será dejarlo como está.
Argyle (Psicología del comportamiento interpersonal. Alianza. Madrid, 1987), ha fijado las reglas que controlan el contacto visual.
• Un excesivo contacto visual puede significar superioridad (la mirada fija de un profesor en un alumno o de un padre en un hijo, o de un jefe en un subordinado),
amenaza o falta de respeto.
• Un escaso contacto visual puede significar falta de atención, descortesía o timidez.
Hay quien sostiene que la mirada es el medio más poderoso de comunicación no verbal. Desde luego, todos tenemos experiencias que avalan el potencial significativo de la mirada. Sabemos que existen miradas de ternura, retadoras, de indiferencia, de pasión y otras muchas. Determinados factores como la distancia o el espacio matizan la carga expresiva de la mirada, reduciéndola o incrementándola. Un contacto ocular con una persona lejana es tan tenue que apenas nos afecta. A medida que nos aproximamos, la mirada aumenta su capacidad comunicadora. En cualquier caso, tendemos a mirar a las personas con las que estamos implicados en una relación interpersonal.
mirada, como la luz, alumbra más cuando está más cerca. Una reprimenda a cien metros del alumno, produce, sin duda, menos electo.
Ejemplo B. Todos hemos coincido alguna vez en el mismo ascensor con una persona desconocida. En un lugar tan reducido, los espacios personales prácticamente no existen y se acepta compartir el exiguo territorio como algo inevitable. ¿Qué solemos hacer en esas circunstancias? Como quiera que no podemos alejarnos físicamente del desconocido,
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"La televisión ha demostrado que los seres humanos están dispuestos a mirar cualquier cosa antes que mirarse unos a otros. (Ann Landers).
76intentamos alejarnos psicológicamente: fingimos leer con interés el letrero que hemos leído mil veces y que dice «autorizado sólo para cuatro personas» o sacamos las llaves del bolsillo y las examinamos como si no las hubiéramos visto nunca o realizamos cualquier otra maniobra con idéntico propósito. Desde luego, no se nos ocurre mirar al que tenemos al lado y, si en un movimiento incontrolado tal contacto visual se produce, de inmediato apartamos la vista y volvemos a ocuparnos de las llaves o del letrero. Ejemplo C. Cuando una pareja de enamorados se besa, suelen cerrar los ojos (resultaría chocante que en esa situación los mantuvieran abiertos). Con ello se aislan del entorno y refuerzan su intimidad. Y, curiosamente, este comportamiento se produce incluso cuando están solos. >
Julius Fast (El lenguaje del cuerpo. América/Ibérica. Madrid, 1995), alude a ciertos estudios e investigaciones que revelan aspectos curiosos de la mirada y de los ojos. Así, por ejemplo, parece demostrado que tendemos a dilatar la pupila cuando el mensaje que nos llega provoca nuestro interés o nos resulta agradable o cuando estamos enfrascados en la solución de algún problema. Las miradas, por otra parte, pueden ser momentáneas e insistentes, directas u oblicuas ("mirar por el rabillo del ojo") y de soslayo, esas que quieren ver sin ser vistas. Está constatado también que cuando una persona habla mucho mira poco al interlocutor pero, en cambio, quien escucha mucho, mira también mucho. En una entrevista, el entrevistado mira más al entrevistador cuando las preguntas se refieren a asuntos intranscendentes y menos si se tratan asuntos de índole personal o reservada. También han sido investigados los movimientos de la mirada en la comunicación cara a cara y existen evidencias de que
las personas con formación en letras tienden a desviar la mirada a la izquierda. Cuando hablamos por teléfono, los ojos (y otras expresiones corporales) siguen los patrones de la comunicación cara a cara. Finalmente, ciertos comportamientos visuales parecen estar asociados a determinados rasgos de la personalidad. Así, los mentirosos, los deprimidos y los introvertidos tienden a evitar los contactos oculares. (No tenemos que decirle que algunos mentirosos conocen este dato).
El tacto
El tacto es un elemento de importancia crucial en la mayoría de las relaciones humanas. En las relaciones profesor-alumno, sin embargo, el contacto físico debe administrarse con cautela. En las edades tempranas, las caricias son convenientes y, aún, necesarias. A medida que los alumnos crecen, las propias convenciones sociales
77van obligando al profesor a una restricción de las expresiones táctiles. A menudo, además, también aquí se produce un fenómeno de doble percepción, tan frecuente en las relaciones humanas, con referencia a la interpretación que se hace de los contactos físicos. En efecto, el profesor desea manifestar su afecto hacia un alumno y le acaricia el cabello o le toma del brazo o le da palmadas en la cara. Nada hay de inconveniente en ello desde la perspectiva del profesor: es su manera natural de expresar unos sentimientos nobles. El problema se plantea cuando el alumno lo considera un contacto indeseado y un signo (¡uno más!) de dominancia o de paternalismo. Quizás por ello solemos sustituir las caricias físicas por las verbales: «¡Eres magnífica, muchacha!» u otras expresiones gratificantes.
La distancia y el espacio
En los seres humanos, como en el resto de los animales, anida el instinto de territorialidad. Cada uno de nosotros tendemos a preservar una zona que deseamos ver libre de intromisiones indeseadas y que defendemos con señales, gestos o posturas. Los estudiosos del tema han clasificado las zonas en que se desenvuelve la relación humana denominándolas:
• Distancia íntima. Es el área en la que es posible el contacto físico, dada la proximidad de los interactuantes.
• Distancia personal. Es el área reservada para los miembros de la familia y los amigos. • Distancia social. Es el espacio en el que tienen lugar las relaciones de trabajo. Un
profesor explicando en una clase mantiene una distancia social. • Distancia pública. Es la propia de las conferencias o mítines.
Las intrusiones territoriales pueden adoptar varias formas que pueden dar lugar a conflictos relacionales de distinta índole. Según Lyman y Scott (En Grant, op.cit.), puede darse:
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"Aquel profesor utilizaba en la' clase una metodología muy positiva. Cuando un alumno intervenía correctamente, el profesor reconocía lo bien que se expresaba. Si decía algo incorrecto, le explicaba la manera de decirlo bien. "La próxima vez te saldrá mejor" o "Sigue intentándolo y lo conseguirás", decía a menudo. Además, tanto a unos como a otros les ponía una mano en la cabeza, y les daba unas palmaditas. Con ello les mostraba su afecto».
"Estudiaba yo octavo de EGB. La profesora nos había puesto un examen y cuando todos mis compañeros habían terminado, yo aún estaba tratando de escribir las respuestas. De pronto, la profesora me cogió y me sentó en sus rodillas, me cogió el lápiz y me ayudó a escribir. Tengo esta imagen grabada en la memoria y nunca la olvidare."
78- La violación que es el uso irrespetuoso del territorio ajeno. Si me aproximo indebidamente a quien está sentado a mi lado en la biblioteca, estoy violando su espacio personal.
- La invasión. Es el intento de apropiarse de un territorio ajeno. Si obligo a una persona a abandonar el espacio que ocupa para ocuparlo yo, estoy invadiendo su territorio. - La contaminación. Cuando fumo en el despacho de un compañero no fumador o cuando dejo papeles u otros residuos en la sala de profesores, estoy contaminando. Estas marcas o señales que dejamos en el territorio propio, en el ajeno o en el compartido se denominan "huellas de acción". En el caso anterior son negativas. Pero una mesa de profesor limpia y ordenada, al término de una jornada de clase, es una huella positiva de nuestro paso. Las huellas de acción son sumamente reveladoras de nuestro modo de ser y. en el caso de los profesores especialmente importantes dado que pueden desencadenar conductas de imitación en los alumnos.
distribución tradicional de los alumnos en filas y columnas permite que éstos vean al profesor pero impide que los alumnos se vean entre sí. Siempre que sea posible debe usted adoptar una configuración en herradura e, incluso, en doble herradura, si es necesario por el elevado número de alumnos o la limitación de espacio. Observe que con esta medida se tiende a favorecer la comunicación cara a cara, cuyos efectos resultan altamente provechosos en un ambiente creado para la participación de los alumnos.
Debe tener en cuenta también la existencia de la llamada ''zona de acción preferente" o "zona activa" que, en la configuración tradicional de la clase, se extiende desde el frente hasta la mitad aproximadamente. Aquí se da el mayor número de interacciones, se producen la mayor parte de las intervenciones de los alumnos y la influencia del profesor se hace más patente. Desde luego, esta zona de acción, en principio estática, puede ir desplazándose provechosamente para la relación grupal a medida que usted se mueve entre los alumnos. En este momento, podemos hablar de una "zona de acción dinámica".
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"Tuve a un profesor que siempre estaba pendiente de lo que necesitaban los alumnos. No estaba sentado ni un momento".
''En lugar de moverse entre las mesas para ver cómo hacían los ejercicios los alumnos, aquel profesor se sentaba . en su silla y esperaba a que fueran a preguntarle. Los alumnos más vergonzosos o tímidos, nunca iban."
El triángulo delimita la posición aproximada de la "zona de acción".
79Los movimientos del profesor entre los alumnos constituyen, además, un interesante recurso para activar la atención. Si usted desea que un alumno se mantenga atento a lo
que usted dice, basta que se acerque a él y permanezca en sus proximidades. Esta cercanía física del profesor resulta siempre estimulante y, si se produce con naturalidad, alentadora. Desde luego, debe cuidar de que ese acercamiento no sea percibido como una intrusión en el espacio personal o se constituya en causa de perturbación (esto último acontece cuando el profesor se mueve nerviosamente por el aula, molestando a los alumnos, yendo de un lado para otro sin un propósito definido). Para servir mejor a los propósitos de la comunicación, es posible enriquecer el espacio del aula con algunas de las siguientes medidas:
- Decorar la clase con láminas, carteles, dibujos, etc.
- Montar exposiciones de trabajos efectuados por los alumnos. - Montar un musco de clase.