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The Topological Mapping Problem

unidireccional en un ambiente inicialmente circunspecto y. en ocasiones, solemne. Las conferencias pueden adoptar formas diferentes. El texto puede ser leído en su totalidad, expresado con apoyo de notas o sin ellas, o con soporte gráfico en transparencias, papelógrafo u otros medios. Además, algunas conferencias concluyen con la disertación del orador, otras en cambio, van seguidas de un coloquio más o menos extenso, a menudo dirigido por un moderador distinto del conferenciante. Desde luego, cada modalidad genera una dinámica distinta pero todas ellas tienen en común la existencia de una persona (orador) que tiene algo que decir a un auditorio dispuesto a escuchar.

El estilo de conferencia que aquí vamos a considerar aprovecha muchas de las claves comunicativas que el profesor utiliza en sus clases ordinarias. El buen conferenciante, como el buen profesor, mantiene prendida la atención de sus oyentes hacia lo que dice y lo que hace, pudiendo, incluso, llegar a entusiasmar con el valor de su mensaje. Como cualquier otra técnica de comunicación, la conferencia requiere entrenamiento y una cuidadosa preparación. Si usted no tiene experiencia en hablar ante auditorios numerosos, le recomendamos que acuda a las clases de profesores veteranos y a conferencias de temática diversa. Permanezca atento al modo de comportarse de los intervinientes. Tome nota de los recursos verbales y no verbales que utilizan, de la relación que establecen con el público, del modo cómo transmiten el mensaje (más que del mensaje en sí mismo) y de cualquier otro aspecto relevante. Analice toda esta información y seleccione lo que juzgue de interés para sus futuras comparecencias.

89Si prepara su debut con esmero, estudiando a fondo el contenido de su exposición y practicando a solas o ante un reducido número de personas, seguramente tendrá éxito. Si al final de su primera conferencia no queda del todo satisfecho, no se preocupe. Puede consolarse pensando que un joven general llamado Napoleón, que luego asombraría al mundo, sufrió un síncope la primera vez que tuvo que pronunciar un discurso en el Consejo de los Quinientos. Torpe, atropellado y confuso salió medio inconsciente de la asamblea en manos de los dragones. Más tarde sería alabado por sus brillantes arengas en el estilo enfático de la época.

Preparación

Ya hemos dicho que toda conferencia exige una cuidadosa preparación. Recuerde que sólo es capaz de improvisar quien no suele improvisar. La conferencia, como las mesas redondas y otras técnicas de comunicación análogas, plantea una exigencia que no existe en las clases o lecciones cotidianas. En efecto, mientras que en la situación didáctica convencional, cualquier error cometido por el profesor puede ser subsanado

en una nueva sesión, en una conferencia se produce una relación circunstancial, efímera e irrepetible y, por ello, el orador está «obligado» a tener éxito, sin paliativos. Al planear una conferencia hay que prever:

- Los puntos principales de la disertación.

- El orden en que van a ser abordados los distintos aspectos del tema. - Ejemplos y apelaciones a autoridades o a fuentes.

- Los apoyos instrumentales que se van a utilizar. - El principio y el final de la disertación.

Llevados por la atracción que ejerce un tema sugestivo o un renombrado conferenciante, muchas personas están dispuestas a arrastrar cualquier incomodidad. No les importa permanecer de pie o padecer frío o calor en un salón cualquiera, siempre que puedan ver u oír (incluso sólo ver u oír) al personaje en cuestión. Sin embargo, la mayor parte de quienes nos vemos en la tesitura de tener que dictar una conferencia (ya se sabe que en muchas ciudades, a las siete de la tarde, o das una conferencia o te la dan), somos seres normales requeridos para disertar sobre un tema respecto del cual se nos reconoce cierta autoridad. En estas circunstancias, unas adecuadas condiciones ambientales pueden contribuir a que nuestro mensaje sea mejor recibido. Un salón con asientos cómodos, bien iluminado y con una temperatura

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El éxito de una conferencia exige ana cuidadosa preparación.

Unas adecuadas condiciones ambientales facilitan la relación comunicativa en el transcurso de

la conferencia.

La distribución de los oyentes también influye en el establecimiento de una buena corriente comunicativa con el orador. Si el auditorio está disperso o apiñado en el lugar más alejado de la sala, esta lejanía física se convierte a menudo en distanciamiento psicólogico. Ciertamente, no es fácil establecer contacto emotivo con quien permanece voluntariamente alejado de nosotros, Algunos conferenciantes, antes de iniciar su parlamento, solicitan de un modo natural y amistoso que los presentes ocupen los asientos de delante. Uno de los autores de este libro ha llegado a «amenazar» al auditorio con bajar del estrado y acercarse al fondo de la sala si se empeñaban en permanecer distantes. Y, en alguna ocasión, así lo hizo.

Ayudas visuales

Los recursos audiovisuales son excelentes ayudas para exposiciones que requieran presentación de imágenes como complemento de la exposición oral. Si se utilizan correctamente, enriquecen y amenizan el discurso. Si tienen un funcionamiento defectuoso o se aplican indebidamente, pueden distraer la atención de los oyentes y afectar sensiblemente a la calidad de la disertación.

Estos recursos técnicos pueden estar instalados cuando usted llegue a la sala de conferencias o los puede llevar usted mismo. En el primer caso debe adoptar especiales precauciones puesto que se entiende que usted no está familiarizado con ellos:

- Cerciórese de que conoce su manejo (encenderlo, enfocarlo, sustituir la lámpara, etc.). - Si es posible, haga que se instale otro aparato de reserva y téngalo listo para ser utilizado si el primero sufre una avería.

- Compruebe su buen funcionamiento antes de empezar. Si usted mismo aporta los equipos no olvide incluir: - Un prolongador de cable.

- Lámparas de repuesto.

En cuanto tome asiento en la mesa de conferencias o se sitúe frente al arengario, cerciórese de que el micrófono permite que se le

Prevea modalidades alternativas de presentación para el caso de que fallen las ayudas visuales.

91oiga en toda la sala pero sin ensordecer ni producir un sonido «metálico» que resulta, en verdad, muy molesto. El micrófono, en realidad, no es tan solo un instrumento megafónico; es también un asidero psicológico al que se aferran muchos conferenciantes en momentos de especial tensión (de ordinario, antes de pronunciar las primeras palabras y cuando se sienten momentáneamente turbados por alguna causa). Si se ve en la necesidad de orientar el micrófono para adaptarlo a su posición, hágalo con suavidad y manténgalo así, salvo que se vea obligado a moverlo si usted se desplaza de la posición original.

Si desea hablar sentado, haciendo uso de un retroproyector, procure que éste sea de los modelos llamados planos o extraplanos para que pueda mirar las imágenes con facilidad, sin tener que forzar la postura o, incluso, levantarse. Compruebe asimismo que la posición del retroproyector (a su derecha, si usted es diestro), no provoca reflejos en la lente de Fresnel. Esto resulta muy molesto y suele afectar especialmente al texto creado con ordenador o máquina de escribir. Verifique que la situación de la pantalla de proyección permite que la imagen sea percibida con nitidez desde cualquier ángulo de la sala de conferencias.

Si utiliza papelógrafo deberá percatarse de que el auditorio puede ver lo que usted escribe. Desde luego, este instrumento resulta desaconsejable para auditorios numerosos.

Si hace uso de un proyector de diapositivas, procure que sea un modelo que le permita a usted mismo regular el flujo de las imágenes. De este modo se evitan las molestas interrupciones que se producen cada vez que el orador se dirige a quien maneja el aparato con expresiones como: «pase», «otra», etc. o las perturbaciones que distraen a los oyentes y que, a veces, crean situaciones embarazosas como cuando el ayudante no responde a los requerimientos del orador: «no, esa no», «la siguiente», «no, la de atrás»...

El comienzo

De la importancia de la primera impresión en la comunicación cara a cara ya hemos hecho referencia en otro apartado. Recuerde que, cuando usted aparece ante un auditorio ya está emitiendo mensajes ¡aún antes de que pronuncie las primeras palabras! Su modo de aproximarse a la mesa o al arengario, su manera de sentarse, sus ademanes al disponer los materiales de la conferencia, su indumentaria, su modo de mirar, todo ello es decodificado e interpretado por los asistentes y ofrece una primera imagen de usted que condicionará ai auditorio, al menos inicialmente. Como norma general respecto de estos comportamientos no verbales es conveniente tener en cuenta:

La primera impresión que el auditorio obtiene de usted puede ser determinante para el éxito de la conferencia.

92- Su indumentaria debe estar en consonancia con el ambiente más o menos formal en que va a desarrollarse su intervención. Obviamente, no es lo mismo una conferencia para los asistentes a un campamento de verano que una de clausura de un curso académico. Sin embargo, en todo caso, su porte debe ser digno, sin afectación.

- La «maniobra de aproximación» tiene que realizarse de un modo natural, sosegado, sin precipitación. No olvide que en cualquier relación comunicativa lo que verdaderamente importa no es lo que usted hace o dice sino lo que los demás creen que usted hace o dice. Por ello, si aparenta estar tranquilo, está tranquilo. Si, ¡unto a su compostura física usted mantiene una adecuada compostura psicológica, generará en el auditorio una alta expectativa de credibilidad hacia los contenidos de su exposición. - Disponga sus útiles encima de la mesa de un modo reposado al tiempo que mira a los presentes y les sonríe.

- Utilice algunas expresiones humorísticas, siempre con buen gusto y sin ofender a personas o a grupos: «Por favor, los que tengan que salir que no hagan ruido para no despertar a los que se quedan» o «veo en la sala a algunos buenos amigos que espero que lo sigan siendo cuando termine de hablar». Trate, en definitiva de captar la adhesión del auditorio desde el primer momento. Y no comience a hablar hasta que la audiencia esté preparada para escuchar, es decir, hasta que la atención esté focalizada en usted.

La introducción a la conferencia debe ser breve. Conviene agradecer a los patrocinadores su invitación y al público su presencia. Si hemos sido presentados por alguna otra persona que, sin duda, habrá enaltecido nuestras cualidades (algunas de las cuales nosotros mismos ignorábamos), resulta conveniente, asimismo, mostrar nuestra gratitud sin excesos. Puede suceder que el presentador se aleje de su específico cometido y pronuncie la conferencia por usted (esta embarazosa situación se ha dado

alguna vez). Si ello sucede, tómeselo con buen humor y considere la oportunidad de resumir en pocas palabras sus ideas y pasar inmediatamente al coloquio.

Una buena introducción llama la atención del público. Comenzar diciendo: «hoy voy a hablar del producto interior bruto», resulta poco excitante. Seguramente conseguirá mejores efectos si utiliza entradas como las siguientes:

Las apelaciones al humor pueden ayudarle a cautivar a los oyentes desde el primer momento.

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93- Citar una frase o un pensamiento de un personaje ilustre.

Si usted va a hablar sobre la necesidad de equiparar los derechos de hombres y mujeres esta cita seguramente causará alguna impresión en su auditorio: «¿Enseñar a leer a una mujer? ¡Funesto error! Es darle veneno suplementario a una horripilante serpiente». (Menandro).

- Hacer una o varias preguntas retóricas (que no esperan respuesta) para estimular a la audiencia a pensar. Si el tema se refiere a los problemas de la progresiva desertización: «Si el ritmo de deterioro ambiental se mantiene como hasta ahora ¿cuánto tiempo creen ustedes que tendrá que transcurrir para que la situación sea irreversible?-

- Hacer referencias históricas o personales.

Una conferencia cuyo contenido verse sobre cuestiones semánticas puede empezar citando la conocida anécdota del profesor Yela que se refiere a un viaje que hizo a México y allí vio un letrero que decía: «prohibido a los materialistas aparcar en lo absoluto». Su primera reacción fue interpretar ese mensaje desde un punto filosófico- moral. Más tarde, sin embargo, averiguó su verdadero significado: Los «materialistas» son los que transportan materiales para la construcción y «en lo absoluto» significa «absolutamente». Así que lo que allí se prohibe es aparcar, sin más.

- Describir un incidente que sea un ejemplo relacionado directamente con el tema. «Esta mañana he presenciado la escena siguiente: una mamá entra en una tienda de golosinas con su hijo de dos años. Ha comprado una bolsa de chucherías y se las ha ofrecido al niño. Éste las ha rechazado, la madre ha insistido, el pequeño las ha vuelto a

rechazar, la madre, finalmente, ha cogido una bola de color naranja, la ha aplastado entre sus dedos y la ha metido en la boca del niño». Buen comienzo para una charla sobre alimentación infantil, ¿no le parece?

El desarrollo

Durante la exposición manténgase básicamente fiel al plan trazado pero no dude en introducir variaciones como eliminar algunas partes del discurso si aprecia que se está excediendo en el tiempo o que se trata de aspectos que no interesan demasiado a los oyentes.

Los conferenciantes avezados saben en qué medida una buena introducción predispone favoramente al auditorio y capta su atención.

94- Transite de un punto a otro sin brusquedades, manteniendo el hilo argumental. Existen varios modelos de organización de la exposición:

• Lógico. Cuando una idea sigue a otra de un modo natural. • Clasificación. Se analiza la realidad en sus categorías o clases.

• Solución de problemas. Primero se expone el problema y después la solución o soluciones.

(Es frecuente que en una misma alocución se combinen los distintos modelos).

- Lance visuales por todo el auditorio. Si hay otras personas sentadas en la mesa de conferencias, mírelas de vez en cuando. Como es probable que reciba de ellas un feedback positivo, ello le dará confianza y le alentará a continuar.

- Module su voz para enfatizar los aspectos importantes del discurso. Altere la velocidad de la dicción y recurra al silencio cuando desee suscitar una especial atención. Evite la monotonía. Respire normalmente durante la exposición. Practique las cesuras necesarias para que la excesiva longitud de las oraciones no le deje sin respiración.

- Utilice un lenguaje sencillo y claro, adaptado a las características del auditorio. Las expresiones técnicas resultan inadecuadas cuando el auditorio carece de capacidad para entenderlas.

- Pronuncie correctamente los nombres de autores nacionales y extranjeros y los términos científicos. Utilice expresiones o sentencias clásicas (v.g. modus vivendi. motu propio, in medio virtus, ad litteram, etc) con moderación, exactitud y oportunidad. Si usa citas debe estar seguro de que corresponden a la obra o al personaje en cuestión. Utilice con prudencia las figuras retóricas o de construcción (hipérboles, pleonasmos, etc.).

La hipérbole es un recurso estilístico que consiste en aumentar o disminuir exageradamente una realidad. «Me dejé el grifo abierto y se produjo una catástrofe». La gracia de algunos chistes radica, precisamente, en la exageración:«Era un hombre tan pequeño, tan pequeño, que era todo pie».

Pleonasmo quiere decir empleo de palabras no indispensable para la clara expresión de

las ideas. A veces, sin embargo, resulta una frase más enérgica con el empleo de palabras redundantes. Cuando se duda de algo que contamos, añadimos: «lo vi con mis propios ojos«».

Una adecuada organización de los contenidos facilitará su comprensión.

95Parece que «mis propios ojos» están de más, pero lo cierto es que dan más energía y colorido a la afirmación.

La metáfora es una alegoría en la que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado. En ocasiones significa un paso más allá de la comparación. «Esta chica es tan bella como una rosa», es una comparación. «Esta chica es una rosa», es una metáfora. El lenguaje científico recurre a menudo a expresiones metafóricas; .«el ratón del ordenador».

La ironía consiste, en general, en dar a entender lo contrario de lo que se piensa.

- Use sus manos como refuerzo de los mensajes verbales pero no gesticule airadamente. - Esfuércese para que el auditorio distinga con claridad las partes de su discurso que se refieren a hechos o realidades objetivas de lo que constituye su opinión o la opinión de otros.

- Si se equivoca, no se altere. Pida disculpas con naturalidad. En ningún caso pase por alto los errores si éstos afectan a cifras, datos, fuentes o a cualquier otra información que constituya la base de sus propias argumentaciones o conclusiones.

El final

En la última parte de la conferencia el tránsito hacia el desenlace final ha de producirse de un modo natural. Debe usted utilizar esta fase para:

- Advertir directa o indirectamente a la audiencia de que va a terminar.

- Resumir las ideas esenciales y destacar las que desea que el público recuerde con mayor interés.

La índole de la conferencia marca el cierre de la exposición. Tras un breve resumen de lo dicho, en actos de gran formalidad se concluye a menudo con la frase:«he dicho», seguida o no de «muchas gracias». Cuando existe una atmósfera más distendida, el orador puede permitirse terminar con expresiones amables e, incluso, moderadamente festivas: «Les estoy muy agradecido por

Las figuras retóricas enriquecen y animan el discurso

Advierta al auditorio que el final de la conferencia está próximo y ciérrela con brillantez y entusiasmo

96que me han dado la oportunidad de expresar mi opinión sobre un asunto que me preocupa especialmente» o «gracias por su atención y, sobre todo... por su paciencia». Si el ambiente lo aconseja, es posible acentuar la nota humorística: «estoy asombrado: he hablado durante una hora y aún hay gente en la sala».

Cómo participar en una mesa redonda o mnoderarla

Cuando un grupo reducido de personas examinan públicamente un tema desde múltiples puntos de vista, bajo la dirección de un moderador o presidente, están aplicando la técnica de discusión conocida como «mesa redonda» (que suele ser alargada, por cierto). El objetivo de la mesa redonda no es tanto llegar a acuerdos como exponer diferentes puntos de vista. El auditorio puede estar físicamente presente o

asistir al debate a través de una emisora de radio o televisión o en régimen de videoconferencia u otras modalidades análogas y suele intervenir al final de la sesión para formular preguntas a los integrantes de la mesa.

Si usted es invitado a participar en una mesa redonda

• Mantenga, si es posible, una reunión previa con sus compañeros de mesa para fijar el procedimiento de discusión.

• Entérese de quienes van a intervenir con usted. Indague acerca de su competencia en el tema objeto de discusión y en calidad de qué han sido invitados. Esto le dará pistas sobre las posiciones que presumiblemente defenderán y le permitirá diseñar su propia intervención.

• Respete los turnos de intervención y sea breve y claro en sus parlamentos. Manténgase dentro de los límites del debate: no divague ni se aleje del tema.

• Actualice sus conocimientos sobre el tema. Anote los puntos fuertes de su argumentación y las fuentes o referencias de autoridad que va a utilizar si llega el caso. • Si tiene que replicar a algún otro miembro de la mesa mírele directamente. Si sus palabras no tienen un único destinatario, mire alternativamente a los miembros de la mesa y al auditorio (si existe).

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Un experto es una persona que ha cometido todos los errores que se puden cometer en un determinado campo. (Niels Bohr)

97Si usted es invitada a moderar una mesa redonda: