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5.3 Inferring Simplification Rules

5.3.1 Identifying Causal Relationships

Pero para el seguimiento de la línea argumental de la fábula y el tratamiento que le da Miguel Botello, consideramos de esencial relevancia la cuestión del surgimiento del amor y, sobre todo, las prohibiciones de los padres. Es quizás en este punto donde las fábulas se bifurcan y empiezan a tomar sus particulares rumbos, con amplificaciones que separan a un grupo de otro, con independencia de estética y épocas literarias, que se evidencian por la confluencia del material narrativo amplificado. Ello puede suponernos un indicador claro acerca de la orientación que determinó seguir el portugués.

En Ovidio se liga esta problemática en tres versos (vv.59-61). Bustamante (1595:f. 54.r) sigue un esquema similar, aunque no habla de que el amor surge poco a poco, cosa que sí hace Ovidio, sino que inmediatamente se nos dice que se amaban, aunque haya de deducirse del párrafo anterior que era debido a la vecindad de los amantes, Viana (1990:121) es bastante fiel en este pasaje, sin perderse en nuevas elaboraciones, con la salvedad de que repite un motivo de amplificación como es la idea del "casamiento" de los babilonios, si no fuera a causa de que los padres lo impedían .Castillejo agrupa en una quintilla los versos citados de Ovidio, siendo breve, y no del todo fiel pues añade, como Viana hizo posteriormente, el motivo del "casamiento" (1969:150), Silvestre narra el proceso de enamoramiento en cinco quintillas (1939:205-6), cincuenta versos en los que se alude a la conversación de los dos amantes y se da paso a las figuras paternas, quienes en un principio miraban con cierta simpatía la relación de los amantes (12-13), pero en seguida prohíben la relación (12-13). Villegas amplifica, de forma desmesurada este pasaje (vv-85-267), haciendo directo responsable a "Cupido" y uniendo el surgimiento del amor a un extenso y moroso parlamento sobre los efectos del amor que, dilatado hasta el extremo, lo ejemplifica incluso numerando a no pocos poetas del siglo XV, quienes según Villegas, experimentaron la dolencia amorosa, tienen cabida en este pasaje, Garci Sánchez de Badajoz, Jorge Manrique o Juan Rodríguez del Padrón, entre otros. Villegas, además, omite cualquier tipo de referencia concreta a los padres, aunque se sobreentienda que los amantes deben estar separados por algún tipo de orden o causa, como apuntamos, no verbalmente explícita. En Montemayor el surgimiento del amor se amplifica detalladamente aunque sin las estridencias de Villegas (único en estos añadidos) (vv.41-150), seguidamente aparecen los padres en escena, pero en

una actitud muy similar a la descrita por Silvestre, pero es aquí donde viene una de las adiciones más señaladas, y , apuntadas naturalmente por cualquier investigador que haya trabajado en la fábula (Correa, Cossío y Garrison entre otros) me refiero a la centralización de la prohibición únicamente en la figura del padre y, no en su conjunto como ocurre con Ovidio y casi todos las demás versiones en los que serían los padres (padre y madre) los que ejercen dicha presión en los amantes, ello dará lugar a variantes significativas como toda una serie de recriminaciones al padre que se producen por parte de Tisbe, estando encerrada, y que culpan directamente al padre por su excesivo celo.

Alguna traducción posterior como la de Pérez Sigler aumenta, siguiendo más que de cerca a Anguillara como ya observó Álvaro Alonso (2002: 167-175) en relación a otros mitos, el proceso de enamoramiento, pero sin embargo serán los padres los que traten de separar a los amantes. Toda esta madeja textual se complicará aún más si añadimos que Montemayor (1561) y Anguillara (1561) aluden de forma directa a la prohibición paterna, salvo que el traductor italiano, comienza nombrando a los padres y acaba centrando su atención en el padre. Aunque no nombrado hasta ahora, Marino en uno de los idilios, aparecido en la

Sampogna (1620) traduce y amplifica el texto de Montemayor (basta una lectura paralela,

para darse cuenta de que el italiano traduce y amplifica sobre la versión, ya amplificada, de Montemayor) si bien es cierto que Marino cita primero a los padres, al igual que Anguillara, y posteriormente traslada literalmente la línea argumental, incluidos los reproches al padre. Botello, aunque libremente, y sin que exista una copia literal del asunto aboga de una forma más que deliberada (pues conocía el texto de Montemayor como se desprende al final de su

Fábula) por seguir en esto a su compatriota, también incluyendo los reproches. Sin embargo

el tema del surgimiento del amor, Botello lo resuelve bastante rápido, mediante una alusión al "rapaz flechador", Cupido, a quien no llega a nombrar, como así hacen todos, salvo Villegas. Veamos con ejemplos necesarios este entramado:

Sigler suple esta parte con texto de Anguillara, pero sin embargo es fiel a Ovidio al llegar a la prohibición, pues en su traducción no se nombra al padre, solo a los padres.

Pérez Sigler (1580)23 Anguillara(1561)24

crescio entre aquestos dos el amor ciego, de la manera que crescían los años, y lo que era al principio burla y juego,

pueril coversación, simples engaños, llegados a la edad de llama y fuego donde comienzan del amor los daños

en llamas vivas vieron abrasarse sin poder de algún modo remediarse.

Gustáronse casar más no quisieron los padres que en las bodas fuesen juntos,

pero al fin estorvarles no pudieron que fuesen en los ánimos conjuntos

Era l´amor cresciuto à poco à poco, secondo erano in lor cresciuti gli anni,

e dove prima era trastullo e gioco, scherzi, corruci, e fanciulleschi inganni,

quando fur giunti a quella età di foco, dove comincian gli amorosi afanni, che l´alma nostra ha sì leggiadro il manto

e che la donna, e l´huom s`amano tanto.

Silvestre y Montemayor expresan en términos similares el surgimiento del amor y amplifican una parte que no aparece así en otras versiones y es el hecho de que los padres en un principió observaban y permitían a sus hijos compartir la niñez, cosa que puede desprenderse del original (Met. Lib., IV, v.59) pero que en ningún momento se explicita de forma tan abierta.

23 (1609: f.84.v). 24 (1584:105).

Silvestre (1582)25 Montemayor (1561)26

De tan sobrada afición, fue la causa principal la mucha conversación, que es la yesca y pedernal del fuego de esta pasión.

Fue tanta la compañía que desde niños había, que creía el accidente con los días juntamente, aunque el amor más crecía.

(Silvestre, 1938: 206) En aqueste estado estaba

cuando a veces se reían: sus padres que los miraban

a veces se entretenían y a veces se recelaban. Y luego sin más tardar

los procuraba apartar: y no por verlos así sino por lo que de allí

les pudiera resultar (Silvestre, 1938: 207)

Con pasatiempos y juego27 los otros niños holgando, y ellos solo conversando con

un solo niño ciego que a los dos iba abrazando.

Este trataba con ellos, ellos se acompañaban con él, y en amor, no en ser cruel, pudiera ser cualquiera dellos

otro Cupido como él. (Montemayor, 2012:337)

Los padres en su niñez de verlos juntos se holgaban,

miran cómo se miraban, y, burlando, alguna vez en sus amores hablaban. Duró estos algunos días, y para ellos los mejores, pero siendo algo mayores,

sintieron las niñerías vueltas en finos amores. (Montemayor 2012: 339)

25 Compuesto con anterioridad, cito por (1938). 26 (2012).

27 En términos idénticos Marino (1620:202):" “Con altri fanciuletti/ iuvano essecitando gli scherzi puerili, /ma con loro giocando/fieramente scherzaua/ un fanciul cieco, e nudo./ Questi usaua con essi,/coetaneo e compagno,/e ben ciascuno di loro /(tranne la benda, e l‟ale) /potea parergli eguale.”