La certificación medioambiental de los edificios es un procedimiento voluntario que se ofrece a las empresas medioambientalmente responsables que tienen interés en promover edificios diseñados y construidos teniendo en cuenta criterios de mejora medioambiental.
La certificación es una herramienta de guía para diseñar y promover edificios con criterios constructivos de menor impacto medioambiental que el resto de los edificios. Además establecen un criterio comparativo entre estos según el compromiso medioambiental adoptado durante la construcción.
Las certificaciones medioambientales surgen de la colaboración entre asociaciones de promotores, arquitectos e ingenieros, constructores, centros de investigación de las universidades y las administraciones públicas.
Los propietarios de los edificios pueden de esta manera tener una garantía de los criterios de diseño y construcción que se han tomado para reducir los impactos negativos durante la construcción y posterior vida del edificio. Las empresas más comprometidas con el medio ambiente pueden convertir sus sedes en modelo de mejores prácticas en edificación de bajas emisiones.
La certificación medioambiental del edificio añade valor al edificio ya que durante su vida útil tendrá menores costes de consumo energético y de emisiones de CO2. Las certificaciones se aplican tanto a edificación nueva como a edificios ya construidos y en uso.
Los criterios más importantes se refieren a la menor demanda energética del edificio, la eficiencia energética de los equipos, el ahorro de agua, la elección de materiales de construcción de bajo impacto ambiental, la calidad del aire, el aprovechamiento de la luz natural y la gestión de los residuos.
La edificación es un sector con un gran impacto negativo sobre el medio ambiente, comenzando por la alteración del terreno donde se ubica el edificio, el uso de materiales fabricados mediante procesos muy contaminantes, la demanda de agua y energía eléctrica y la cantidad de residuos que se generan.
Ventajas que aporta la certificación de edificios
• Establecer un equilibrio entre la viabilidad económica, funcional y medioambiental del edificio.
• Reducir los consumos de recursos naturales. • Optimizar el uso de la energía y el agua.
• Alargar el ciclo de vida del inmueble gracias a un mantenimiento efectivo.
• Mejorar la calidad del ambiente interior para beneficio de los usuarios del edificio con la optimización de la luz natural, reducción del ruido y eliminación de productos tóxicos en los materiales utilizados en la construcción.
• Incrementar el valor del edificio por su menor consumo de agua y energía.
• Reducir costes de mantenimiento, especialmente con la reducción de la factura de agua y energía.
• Mejora de la reputación de la empresa en la opinión de los usuarios del edificio y la población en general.
Proceso de certificación
El proceso de certificación comienza con la concepción del edificio y termina con la puesta en marcha de las instalaciones una vez esta en uso y operativo. Durante todo el proceso se evalúan distintas alternativas para conseguir la mejor configuración y mejores instalaciones que hagan del edificio un modelo de comportamiento ejemplar desde el punto de vista medioambiental. Algunos de los pasos a seguir son:
• Evaluar para mejorar el proyecto de construcción desde su diseño inicial proponiendo mejoras en la implantación del edificio, orientación y distribución de cada espacio para conseguir mediante medidas pasivas el menor impacto en el lugar y el mejor aprovechamiento de la luz natural y la ventilación del edificio.
• Evaluar para mejorar el proyecto de instalaciones para elegir los equipos más eficientes en iluminación y climatización del edificio. Introducir las últimas tecnologías de instalaciones eficientes siempre que económicamente sea posible. • Estudiar la viabilidad de instalar equipos de generación de energías renovables: placas
fotovoltaicas, térmicas y aerogeneradores adaptadas al tamaño de cada edificio para reducir la factura eléctrica y las emisiones de CO2 asociadas.
• Evaluar para mejorar los materiales de construcción teniendo en cuenta su origen, proceso de fabricación, utilización de productos tóxicos, durabilidad y futuro proceso de reutilización o reciclaje cuando llegue el final de su vida útil.
• Planificación y seguimiento de las obras de construcción para reducir impactos ambientales durante el proceso.
• Puesta en marcha de las instalaciones para asegurar que las instalaciones van a funcionar de la manera más eficiente.
• Puesta en marcha y programación de los sistemas de control centralizado de las instalaciones del edificio para que de forma automática adapten su funcionamiento a los requerimientos en cada momento del día y del año, para que avisen mediante sistema de alarma posibles funcionamientos anómalos, fugas de agua, combustibles o sobreconsumos de energía.
• Establecer sistemas de medición, vigilancia y seguimiento de los consumos de agua y energía para la mejora continua y reducción de emisiones de CO2 asociadas a la actividad del edificio.
• Formación y sensibilización de los gestores y mantenedores del edificio para optimizar el mantenimiento del edificio así como también el uso por parte de los usuarios durante toda la vida útil del edificio.
• Planificar las instalaciones de recogida y separación de residuos para su gestión y reciclaje tanto durante la construcción como durante el periodo de uso del edificio.
• Fomentar la movilidad sostenible de los usuarios del edificio para reducir el impacto de los trasportes desde y hacia el edificio.
Distintos certificados medioambientales del edificio en el mundo
Gran Bretaña es el origen de la certificación medioambiental en edificios BREEAM. Es el sistema de certificación más antiguo. Esta certificación redactada por la organización BRE (Building Research Establishment) se creó como certificado voluntario de los edificios para el control y la reducción de la huella ecológica de los edificios. BREEAM establece el estándar para las mejores prácticas en el diseño sostenible de edificios, construcción y funcionamiento y se ha convertido en una de las medidas más completas y reconocidas de desempeño ambiental de un edificio. La certificación valora el edificio entre el BREEAM Aprobado, Bueno, Muy Bueno, Excelente y el BREEAM Excepcional.
Después de Gran Bretaña se ha extendido por toda Europa e incluso se ha adaptado a las condiciones climáticas y constructivas de cada región. En 2010 se adaptó a España después de adaptarse en Holanda. Ahora esta adaptándose a distintos países y regiones del mundo.
En Estados Unidos surgió una certificación similar, LEED (Lidership in Energy & Environmental Design), que también se ha extendido por América y Europa de la mano de las multinacionales norteamericanas con sedes en otros países. LEED es un sistema de evaluación y estándar internacional desarrollado por el “US Green Building Council” para fomentar el desarrollo de edificaciones basadas en criterios sostenibles y de alta eficiencia. Es la certificación más extendida en el mundo. Está basado en estándares de construcción norteamericana. Dependiendo de los créditos conseguidos según los criterios de valoración, la certificación final podrá ir desde el Certificado LEED hasta el LEED Platino, pasando por el LEED Bronce, Plata y Oro.
Fuente: LEED. www.gbce.es Figura 5-5. Certificación LEED.
Desde Alemania la certificación de cumplimiento del “Standard Passivhaus”, basado en limitaciones de demanda energética, estanqueidad al aire y en una demanda de energía primaria total no superior a los 120 kWh/m2*año. Aunque el término Passivhaus no está protegido, el Passive House Institute tiene un servicio de certificación para acreditar el cumplimiento de los estándares Passive.
Sistema de la Asociación Alemana de la Construcción Sostenible (DGNB). El certificado de clasificación DGNB prima el desempeño edificio entero en lugar de medidas individuales. Apoyado por el Ministerio Alemán de Construcción y Urbanismo. El grado de rendimiento se mide en porcentajes y en forma de notas. Dependiendo del cumplimiento de los requisitos establecidos, se otorgarán los certificados DGNB Oro (80% cumplimiento), Plata (65%) o Bronce (50%).
En Francia se dispone de la certificación “HQE” (High Quality Environmental Standard), está basado en los principios de la Cumbre de la Tierra de 1992. Esta certificación está controlada por la « Association pour la Haute Qualité Environnementale » (ASSOHQE) en Paris.
Con base en Japón, CASBEE es un sistema estructurado para la evaluación de edificios, para una amplia gama de aplicaciones, y que tiene en cuenta las cuestiones y los problemas peculiares de Japón.
Green Star es el sistema de certificación medioambiental para edificios en Australia. Fué lanzado por el Green Building Council de Australia en 2003. El sistema considera una amplia variedad de prácticas para reducir el impacto medioambiental de los edificios, además de valorar la salud de los usuarios y los ahorros de energía.
Otra certificación disponible en España es “Q Sostenible Construcción” de la Agencia de Acreditación Sostenible CIES que surge de un proyecto de investigación de las Universidades de Huelva y Osuna de Sevilla.
Cada una de estas certificaciones valora cada edificio según un nivel de eficiencia energética y calidad medioambiental del edificio teniendo en cuenta el número y tipo de criterios considerados en el diseño y la construcción del edificio y su funcionamiento durante el periodo de uso.
La exigencia de cada sistema de certificación varía mucho, pero el nivel de exigencia está directamente relacionado con su prestigio y valoración por los fondos de inversión del mercado inmobiliario.
Desde el punto de vista del ocupante del edificio, que una compañía disponga de una sede en un edificio certificado medioambientalmente por una entidad de reconocido prestigio mejora la reputación de la compañía en el sector.