Adrián Moyano(2)
El enfoque que quería aportar es sobre la base ideológica de la viola- ción de los derechos humanos en la Patagonia, especialmente hacia los pue- blos indígenas. Entre nosotros aquí hay familiares de muertos, hay gente que ha sufrido desalojos en el pasado reciente, e históricamente, gente que fue despojada inclusive de su antigua riqueza material, no solamente espiritual. Es en definitiva un grupo de gente que en términos culturales ha quedado subordinada después de la incorporación de estos territorios a la jurisdicción argentina y chilena.
¿En qué reside la justificación de estos desalojos, procesamientos, asesinatos, etc.? Volviendo a lo que nos han enseñado y lo que no, en general aceptamos que estos territorios fueron incorporados a un orden colonial desde 1492, con la conquista por parte de Europa, primero de España y Portugal, luego de Fran- cia e Inglaterra. Se nos dice que allí irrumpe el orden colonial y los pueblos pierden soberanía.
1. Intervención en el Taller de la Patagonia.
2. Adrián Moyano es Licenciado en Ciencias Políticas y periodista. Autor del libro “Cró- nicas de la resistencia mapuche”.
En ese momento, el aparato ideológico que justifica la conquista es el cris- tianismo, que clasifica a la gente en función de su fe, en fieles o infieles. Aquí eran todos “infieles”, a los cuales había que llegar con un cuerpo doctrina- rio. Inclusive Bartolomé de las Casas clasificaba a la barbarie en cuatro ítems. Siempre los que se arrogan ese derecho son los mismos.
Europa nos clasifica, y nos dice que somos bárbaros de categoría 1, porque no crees en Dios pero construís pirámides (en el caso de quechuas y aymaras). De ahí en más se iban alejando en su “humanidad” respecto de un determi- nado ideal de humanidad, europeo, masculino, blanco, cristiano. Se discutía inclusive si los indígenas tenían alma. Se les negaba humanidad.
Hay cuatro características de la incorporación de América a Europa, que son las del colonialismo: la primera es la usurpación de territorios, que per- tenecen a cierta gente, por otra gente. La segunda es la importación de las instituciones políticas al territorio anexado. En territorio mapuche pierden mando los lonkos, porque se superpone el orden colonial de las capitanías e intendencias, luego los virreinatos. Un tercer aspecto es para qué se hace todo esto: para el saqueo de la riqueza. Por eso yo discutiría el concepto de recolonización. ¿Cuándo dejamos de ser colonia?
Ya en ese instante se pone en marcha un andamiaje económico que justifica el saqueo de las riquezas. Luego, otra característica más simbólica, es el control de los cuerpos y de la subjetividad, la instalación de una cultura dominante. Ahora ¿qué ocurre en 1810, cuando supuestamente comienzan los procesos de emancipación en distintos lugares? Hay un proceso revolucionario, en el cual un grupo de gente reemplaza del poder a otro. La élite criolla desaloja a la burocracia colonial. Pero si esas revoluciones se ven en la perspectiva de los pueblos indígenas ¿rompen con la colonialidad o la reproducen? Es claro el ejemplo chileno, porque el pueblo mapuche no perdió su libertad con la colonia sino con la época republicana, en la mal llamada “pacificación de la Araucanía” y la “conquista del desierto”. Las élites criollas, al asumir el poder político, en lugar de recostarse en los idearios de los pueblos originarios y de los pueblos negros, se recuestan en una economía británica, y en un ideario político que es básicamente francés, las modalidades del liberalismo francés.
Aunque en un primer momento habían reivindicado las culturas indígenas y africanas, y en algunos casos se sentían contenidas por los ideales de Mayo, como Moreno, Castelli, Monteagudo, que consiguen que textos originales se traduzcan al quechua, al aymara o al guaraní, no así al mapugundum, porque no había ninguna comunidad mapuche dentro de la jursidicción que el virrei- nato del Río de la Plata legaba a las nuevas repúblicas.
El proyecto político que se concreta hacia 1879, 1880 no era el de la revolu- ción. Había algunos tratados, pero es notoria la extrañeza que se tenía desde Buenos Aires sobre los territorios del sur. El proyecto se termina de redondear cuando el liberalismo derrota a la Confederación, después de Pavón. La calle principal de Bariloche es un homenaje a Mitre, de negra historia en relación con las comunidades que estaban al margen del orden estatal.
Cuando se produce la Campaña al Desierto, militarmente el pueblo mapuche ya estaba derrotado (antes de 1879). Cuando se usurpan los territorios y se anexan, se ponen en práctica los mismos mecanismos del coloniaje, imposición de instituciones a los pueblos indígenas ahora sometidos, al pueblo mapuche y tehuelche. Se empiezan a introducir mecanismos económicos que buscan lo mismo, el saqueo de las riquezas naturales o bienes comunes, y el pueblo mapu- che queda subordinado, lo mismo que su cultura, a la cultura dominante. El ideal civilizatorio en 1879 ya no es el cristianismo sino la modernidad, la civilización, el dogma del progreso, la incorporación a la economía capi- talista, y la necesidad urgente de incorporar al país a la sujeción británica, y mantener las formas del liberalismo francés. Hay ejemplos muy concre- tos de ésto: cómo la usurpación territorial que sufre el pueblo mapuche se vincula a la llegada del capital británico. Como ejemplo ponemos la actual comunidad mapuche de Santa Rosa y Pullmari. Esa anexión se hace con la construcción de ese ideario de modernidad. El “bárbaro” es el indio. Es ladrón, es borracho y está destinado a desaparecer. El síndrome ése de en- contrar al último cacique, al último ona… Estamos llenos de “últimos” en esa historia oficial de los pueblos indígenas. Los derechos humanos de los pueblos indígenas se violan desde el estado, porque se ha construido una idea de subhumanidad, de la mano de la invisibilizacion y la negación.
Villa La Angostura es un caso emblemático que supera la media de la nega- ción. En los blogs, en los rincones de comentarios, le discutían hasta el nom- bre al lonko de la comunidad Paicil Antriao, involucrada en el conflicto. Fíjen- se hasta qué punto llega el derecho que se arrogan, que discuten cómo te vas a llamar ya no como pueblo, sino también individualmente. La Carta Orgánica de Villa La Angostura dice que allí no hay pueblos originarios. Los propios legisladores, que no son progresistas, han objetado ese corpus.
Quería detenerme brevemente en una institución que hoy cumple años, Par- ques Nacionales. Una institución que es querida por la comunidad, pero la ver- dad es que en sus orígenes fue una herramienta excelente para la instalación de la estatalidad en estos territorios. Hay abuelitas mapuche que recuerdan cómo guardaparques han destruído sus casas a tiro de caballo. Desalojos donde las comunidades quedan a la intemperie, en medio de una nevada, en la década del 30, en jurisdicción de lo que es hoy el Parque Nacional Lanin. Han aflora- do casos que ponen en su lugar el papel jugado por Parques Nacionales. Par- ques Nacionales funcionó como institución colonial, diciéndole a los pueblos originarios cuántas vacas podían tener, qué espacios llenar y cuáles no. Esa relación se está modificando en la actualidad, como resultado del conflic- to en Pulmarí cuando se creó el comanejo, que es producto de una lucha. Es una fórmula que encontraron para darle una salida política en Pulmarí, y con- siste en la creación de organismos donde estén representados los guardapar- ques y los lonkos de las comunidades. Pero sigue siendo una lógica colonial, porque sigue decidiendo el estado qué recurso se explota o no. Quisiera ver qué pasaría si en algún parque se encuentra algún yacimiento de minerales o de petróleo importantes, para ver hasta cuándo subsiste el comanejo.
Por otro lado, hay una deuda del estado nacional. A partir de la Constitución del 94, en su artículo 75, dice que debe el estado garantizar la posesión de los territorios que ocupan ancestralmente los pueblos originarios, para que se puedan desarrollar. Quince años después no hay ninguna política de es- tado seria que permita ver cuáles son las tierras que el estado va a restituir a las comunidades para que pueda vivirse bien. Recorriendo cualquiera de las comunidades de Río Negro o Chubut vemos que la vida no es sustentable.
¿Por qué el estado demora en poner en práctica esa restitución territorial? Todavía los conflictos son resistencia a desalojos, a mineras, a petroleras; el estado sigue reproduciendo la lógica de la colonialidad. Tanto el argentino como el chileno consideran ideológicamente justificado que las comunida- des se vean reducidas a la pobreza, que sus cultos no figuren en la Dirección Nacional de Cultos.
Ahora está de relieve el tema de los estados plurinacionales, básicamente por reflejos que llegan de Bolivia. Creo que ningún gobierno llamado progresista, se plantea la superación de la colonialidad en el aparato estatal. Sin embargo es una demanda que está instalada en algunas expresiones del pueblo mapu- che, por lo menos desde fines de los 80. Creo que hasta que no se supere esta lógica colonial en los estados, vamos a seguir asistiendo a violaciones de los derechos humanos, porque esta lógica está instalada.